domingo, 20 de abril de 2014

Capitulo 183


•Cuenta Pedro•

Para tu amor lo tengo todo, desde mi sangre hasta la esencia de mi ser… - Tarareaste suave y bajito, mientras sus ojos claritos te miraban concentrada en vos, en tu voz, y en tus fracciones – Y para tu amor que es mi tesoro, tengo mi vida toda entera a tus pies – Juanes por arte de magia empezó a cantar esta canción que amas, y que se la dedicas con todo tu ser, por eso se la cantas, mientras la tenes en tus brazos, ella tan chiquita y que este tan despierta.
La llegada de Olivia a tu vida fue algo… increíble. Si bien, la llegada de tu primera hija, Lola, fue algo… tremendamente hermoso, fue como un amor a primera vista con ella, con Olivia, te paso parecido. Desde el minuto cero en el que la escuchaste llorar, creíste que no había un sonido tan hermoso como esté, el saber que tu hija nació sanita, sin ninguna complicación, con un peso promedio, y que, al tenerla en brazos por primera vez y te mire a los ojos, te enamores completamente.
Y que sepas que junto a Lola va a ser tu gran debilidad, y que en un par de años, vas a ir al muere. Pero te encanta la idea de darles todos, o casi todos los gustos a tus hijas.
Hoy, hace dos días que estas con ella, aprendiendo, conociéndose, y aunque vos no podes aportar mucho en estos primeros meses, ya que, ella solo necesita a su mamá, vos, te ofreces, al menos a cambiarla, y porque no, a dormirle, y a cantarle, como te gusto siempre hacer.
Y tengo también, un corazón, que se muere por dar amor, y que no conoce el fin, un corazón que late por vos… -Tu sonrisa y la de ella, su primer sonrisa adormilada, y que mueras de amor, que te consagres el hombre más feliz del mundo.
Una vez que logres dormirla, besaste suavemente su cabecita, para que salgas al living, y que te encuentres con toda tu familia, la tuya y la de Paula.
‒ Llego el papá –Dijo tu cuñado y vos sonreíste - ¡Felicitaciones Pepe!
‒ Gracias Gonza –Sonreíste y lo abrazaste. Para que después te acerques a saludar a cada uno de tu familia, agradeciendo sus felicitaciones por la llegada de Olivia.
‒ ¿Quedo dormida? –Te pregunto Pau.
‒ Si –Sonreíste- Y adivina que…
‒ ¿Qué? –Y todas las miradas fueron para vos.
‒ Me sonrió –Y tu felicidad – Viste que sonaba la canción de Juanes, y me cope cantándola… Y en una de esas me sonrió.
‒ ¿En serio? –Dijo Paula y vos asentiste, con una sonrisa.
‒ Para mí que miente… -Dijo Fede – No, mentira. ¡Qué lindo, negro! –Y te dio unas palmadas, para que vos la veas a Paula con una sonrisa y te abrace.
Hoy, están todos reunidos, y no es por simplemente pasar un almuerzo juntos, si no, hoy, festejan la llegada de Olivia, por eso el clima es de festejo, de sonrisas,  de regalos para la pequeña… y para su mamá. Y un regalo inmenso para vos, para Pau, que estén todos ellos acá, con ustedes, compartiendo esto tan importante para ustedes dos como la llegada de un hijo, la buena vibra, la compañía, que dejen los roces o rencores de lado, en especial tus dos papás, que pudieron llegar a un acuerdo (antes de que llegue Olivia) para compartir este, y que brinde la paz que tanto generaba esta pequeña.

Ayudaste a tu suegro con la carne, y que una vez que la mesa este lista, todos ubicados, ustedes lleguen con las bandejas, que te sientes al lado de Paula, y que compartan este almuerzo tan familiar, tan lindo.
‒ Un brindis por Olivia – Dijo Horacio – Y por la familia. – Y que después de las palabras de tu papá, todos choquen sus copas, entre sonrisas, y abrazos.
‒ ¿Ya tienen padrinos? –Dijo Lu, picara, para que vos junto a Pau rían.
‒ Por ahora no –Dijiste a unísono con Pau.
‒ Igualmente, tenemos idea de que van a ser dos amigos – Dijo Pau – Para que no haya pelea –Rieron.
‒ Pepe, ¿ya tienen fecha para el casamiento? –Tu mamá.
‒ Tenemos una idea no más… -Comenzaste vos.
‒ Si, como sabíamos que esperábamos para estas fechas decidimos hacerlo el año que viene, como yo iba a estar como una vaca –Rieron – Así que más o menos en Octubre-Noviembre del año que viene, Oli ya va a tener su añito… Y va a poder llevar los anillos con Loli, ¿no? –Le acaricio una mejilla y ella sonrió.
‒ ¿Ya va a caminar Oli? –Le pregunto.
‒ Esperemos que sí.
‒ Si, seguramente… Las nenas se largan a caminar mucho más fácil que los nenes –Luciana – Delfi empezó a caminar a los diez meses, y Fran… Hasta el año no camino.
‒ Bueno, Loli creo que empezó un mes antes de cumplir el año –Vos.
La charla fue interrumpida por Olivia, quien se despertó con su llanto, reclamando a su mamá, quien se levantó para después de cambiarle su pañal, traerla con el resto de la familia, y que el centro de la atención fuera ella, y su carita angelical, con su fiaquita, su bostezo y sus manitos en los ojos, haciendo que les saque más de una sonrisa a todos, tu hija es una muñeca, esos ojitos, esa naricita, es igual a su madre, según vos.
Alrededor de las dos, la familia se fue, Olivia se había logrado dormir después de estar en los brazos de tíos, abuelos y primos, para que termine agotada, y quiera solamente los brazos de su mama, quien la hizo dormir y al ratito volvió a donde estabas vos junto con Loli; en el living jugando al Ludo.
‒ Al fin… ¿Jugaban al Ludo? –Pregunto sonriente.
‒ Sii, ¿jugas Paupi?
‒ No mi amor, voy a ver si puedo dormir un ratito antes de que se despierte Oli ¿sí? –Y ella asintió, vos sonreíste mientras Pau dejaba un beso en su mejilla, para después besarte - ¿Vas a salir amor?
‒ No amor, nos quedamos acá, jugando –Y ella sonrió- Anda a dormir un ratito.
‒ Si, si en dos horas se despierta… voy a tratar de dormir algo –Modulo un “los amo” para que se pierda en el pasillo, y que después escuches cerrar suavemente la puerta del cuarto.

‒ Tenes que mover cinco veces…- Dijiste vos. Amas jugar con tu hija, y que a la vez este aprendiendo, como por ejemplo ahora, los números, con apenas tres años y medios ella ya sabía contar hasta diez, y se te llena el pecho de orgullo.
‒ Uno…dos, tres…cuatro… ¡Cinco! –Y festejaron los dos.
‒ Muy bien, me estas ganando, enana –Y ella rio.
‒ Y soy más chiquita que vos, sos un burrito papá –Tu O de indignación y su risita tan linda.
‒ Ya vas a ver vos eh –Besaste su mejilla seguidas veces - ¿Estas contenta de que ya este Oli con nosotros? –Preguntaste mientras movías seis casilleros.
‒ Si –Y su sonrisa – Aunque a la noche llora mucho y me despierta. ¿Por qué llora?
‒ Bueno, porque necesita a su mamá, que le dé la teta, o que le cambien el pañal
‒ Y como no sabe hablar, llora…
‒ Jajajaja claro.
‒ Yo pensé que iba a hablar, como estuvo mucho tiempo en la pansa de mamá, por ahí aprendía
‒ No mi amor, estuvo en la pansa de mamá para que todo su cuerpito se forme bien, eso ya lo sabes –Ella asintió – Pero no es que nace hablando… Con el tiempo vas a ver que va creciendo de a poquito, como cada uno.
‒ Yo ya quiero jugar con ella a la casita, pero es muy chiquita.
‒ Ya va a llegar el momento, vas a ver… ¿Seguimos jugando? Así después preparamos una súper merienda para mamá, Oli y nosotros dos, ¿queres?
‒ ¡Sii! – Sonreíste.

Por eso yo te quiero
Tanto que no sé cómo explicar lo que siento
Yo te quiero
Porque tu dolor es mi dolor
Y no hay dudas
Yo te quiero
Con el alma y con el corazón
Te venero
Hoy y siempre, gracias yo te doy a ti mi amor
Por existir.
Amas a tus hijas, amas a tu futura mujer, amas a tu familia.
Amas vivir lo que estás viviendo.
Amas vivir, sentir, amar.

Continuara…
La última parte me salió muy Silvina Escudero: Amo bailar, amo a mi hermana… Bueno, no.
Solo espero que les guste, y por favor, sus comentarios!!! Estamos en la tapa final, ay carajitos (¿?)
Comenteeeeeeeeeen!!!!

JusPauliter.

miércoles, 9 de abril de 2014

Capitulo 182

La veías borrosa, y no era por nada de ella, sino que la veías tras tus lágrimas. Ella no dejaba de mirarte, y con sus deditos te apretaba uno de los tuyo, haciéndote saber de qué ella dependía de vos, de que te necesitaba, al igual que vos la necesitas a ella, pegadas, sin separarse esta tarde del veintitrés de agosto la cual están ustedes dos juntitas, inseparables, en la cama de la clínica, en medio de un silencio lleno de paz y tranquilidad, que en pocos minutos, sabias, se iba a terminar.
Recorres sus fracciones y no podes creer que ya está con vos, después de tanta espera, después de unos nueve meses muy lindos, tranquilos… Aunque este último mes te fue eterno,  las ansias te mataron, pero lo tomaste también con tranquilidad, como ayer, cuando a eso de las once de la noche rompiste bolsa. Y después de casi una hora, nació tu hija, Olivia, la cual no deja de mirarte, y te brinda tanto amor, tanto que es inexplicable.
Escuchaste tocar la puerta, y que al instante aparezca el, con Lola en brazos, y que te sonría, les sonría, para que vos también lo hagas.
‒ Hola Paupi –Dijo en tono bajito Lola y sonreíste - ¿Oli está durmiendo?
‒ Hola mi amor… No, esta tranquilita, mira –Y ella se acercó para ver a su hermana y que le sonría. Olivia que desvié la mirada a ella y sonrías.
‒ Hola Oli –Dijo ella - ¿La puedo tener mami?
‒ Sí, claro… ¿Te queres sentar en la silla?  Papa te ayuda. –Porque vos seguís con un poco de dolor, y  no queres moverte mucho, no hasta que sea la hora de partir a casa.
Pepe alzo cuidadosamente a Oli, y después de que le indique a Lola como tenerla, se la entregó a ella, y no parabas de sonreír. La bebe no paraba de mirar a su hermana, quien estaba feliz por tenerla en sus brazos, fue como… como un amor de hermana a primera vista.
Y después de que ella la tenga y se miren, sin decirse nada, Pedro dejo a Olivia en su cunita, para que enseguida entre una enfermera, y después de decirte que después de la tres de la tarde te daban el alta, siendo medio día, te sirvieron tu almuerzo.
Por suerte las pocas horas que tenías en la clínica se pasaron rápido. Por lo que te conto Pedro, afuera hacia demasiado frio, así que, con ayuda de una enfermera abrigaron lo necesario a Olivia, y después de que vos estés lista, con tu hija en brazos, te despidas de las enfermeras y doctoras que te atendieron para que salgan por una puerta a la cochera. Y menos mal que no salieron por las puertas principales. Estaban periodistas esperándote en la puerta.
‒ Pongámosle buena onda, dale –Dijo Pedro, y vos después de dejar a Olivia en el auto junto a tu papá y Lola, salieron los dos, para dar unas pequeñas palabras.
‒ Pau, felicitaciones por la llegada de Olivia –Una de las periodistas.
‒ Muchas gracias, estamos muy felices con la llegada de Oli, que por suerte tuvo un buen peso, esta sanita, y ya podemos ir  a casa –Dijiste vos.
‒ ¿Al papá, se le cayó la baba?
‒ Olivia es preciosa, es el calco de la madre… Y las nenas son mi perdición –Dijo Pedro.
‒ Tu hija, ¿Cómo se tomó la llegada de su hermana?
‒ Como toda nena de tres años: no cae mucho, pero está feliz, feliz.
‒ Es como un chiche nuevo –Vos.
‒ ¿Y será una futura bailarina importante como su mamá?
‒ La hermosura ya la tiene, así que… -Dijo Pedro para que vos sonrías.
‒ ¿Cómo sos en papel de padre? ¿Celoso o tranquilo?
‒ No soy de hacer escena de celos, pero a mis hijas no la tocan. –Y que rían.
‒ Es cero celoso, como verán.
‒ Se los ve muy felices chicos, felicitaciones por su hijita… -Y sonrieron.
‒ Muchas gracias chicos, nos estamos viendo –Dijiste vos, para volver al auto.
Que un fotógrafo pida fotos, entonces que poseen ustedes dos, con Lola en brazos de su papá y con Oli tapada con una mantita.
Cuando llegaron a casa, sentiste una paz enorme, esa alegría de estar en casa, los cuatro, solos, en familia.
Sonreíste y solo eran ustedes dos, en su cuarto, las dos en silencio, vos amamantándola, ella agarrando tu dedo con su manito. No podes dejar de mirarla, esa dulzura que refleja en sus ojos, ese amor que te hace sentir, es enorme.
‒ Permiso… -Apareció Pedro con su sonrisa - ¿Cómo va?
‒ Justo acaba de dormirse… Amor
‒ ¿Qué?
‒ Podríamos llevar la cunita a nuestro cuarto, ¿no? Tengo la necesidad de estar pegada a ella.
‒ Si vos lo queres así, claro. –Y te beso dulcemente – Ahí la llevo, así la acostas.
‒ Gracias –Y le sonreíste.
Acomodaste a Olivia en su cunita y fuiste a ver que hacia Lola, y la encontraste en su cama entre dormida, entonces dejaste un beso en su mejilla y la tapaste por completo. Vos, te volviste a tu cuarto, donde Pedro también ya estaba acostado, y te acostaste con él.
‒ Hola hermosa –Vos te apoyaste en su pecho abrazándolo
‒ Hola –Dejaste un beso en su mejilla.
‒ ¿Cómo estás? ¿Dolorida?
‒ Si, un poco… Pero es mucho menos de la felicidad, y las cosas que siento en mi estómago… y en el pecho.
‒ Y eso que recién empieza  esto. Yo no sé vos, pero pienso tener mucho, muchos más hijos con vos, y más si son así de lindos como Oli –Y que sonrías.
‒ Banca, hace horas que nació Olivia amor.
‒ Por mi empezaríamos ya con un varoncito.
‒ Soña, hasta el año que viene no me tocas un pelo –Y que él te mire expectante, para que sonrías y lo llenes de besos – Mentiraaaa, pero más o menos sí –Y que él te sonría –Ahora soy toda de Olivia.
‒ Obvio, lo sé. ¿Vos viste como te queda mirando? Y como que hace ojitos –Y que sonrían los dos.
‒ Es tan linda, te juro que me mira y me hace sentir una paz, sentirla, que me busque, que me huela, ¿podemos traerla con nosotros? –Y que sonrían.
‒ Déjala descansar, descansa vos, que después no vas a dar más… Aprovecha que salió al padre con el tema de dormir tanto.
‒ Esta bien… Pero si se despierta la traigo acá –Y que te bese - ¿Me abrazas un poquito?
‒ Obvio mi amor –Y que vos te des vuelta para que él te abrace y deje besos en tu mejilla.
‒ Sabes que siento que soñé esto, de formar una familia desde toda mi vida, y ahora como que no caigo.
‒ Te juro que me pasa. Pasa tan rápido todo, Lola ya con tres años, Olivia ya con nosotros, nosotros por casarnos… Y pensar que nos costó tanto empezar, éramos como muy vuelteros, ¿no? –Él.
‒ Como toda pareja cuando empieza, que se yo… Igual si, éramos un poco histéricos.
‒ Vos más, ¿dormimos un ratito?
‒ Si, por fis.
Te abrazo, para que cierren los ojos.
Y que no pasen menos de cinco minutos, que Oli este llorando.
Que te des cuenta que de ahora en más, nada va a ser como antes.
Siempre viendo lo positivo, claro.

Continuara…

JusPauliter.