martes, 29 de julio de 2014

Capitulo 199


El viaje se retrasó dos horas, esas dos horas te quedaste recostada en los brazos de tu esposo. Estuvieron los dos sentados en el piso, vos semidormida y él atento para cuando le avisen que salía el vuelo.
Fueron cinco horas viajando en el aire hasta llegar a la Argentina, las cuales te las dedicaste a dormir, anoche no habían dormido casi nada, y estabas con bastante sueño.
Cuando llegaron, fueron recibidos por hija mayo que salió corriendo al reencuentro con ustedes, para abrazarlos y que los tres lleguen a donde estaba tu cuñada esperándolos.
― ¿Cómo estas mi amor? ¿Nos extrañaste? –Iba alzada a tus brazos, mientras Pedro se encargaba de retirar las valijas.
― Si, muchísimo. Y Oli también, lloro muchas veces a la noche… Pero después la tía le daba la meme y se quedaba dormida –Y sonreíste
― Yo también las extrañe, muchísimo. Pero le trajimos muchos regalos
― ¡Siii! –Dijo feliz y vos reíste. Habían llegado donde estaba Luciana.
Despues de que Pepe retiro las valijas, subieron todos al auto de tu cuñada, para que puedan desayunar, y claro, buscar a Olivia que había quedado dormida.
― Increíble San Francisco… Saque miles de todos, después te las muestro –Dijo Pepe a su hermana – Y Las Vegas es una locura, muy linda ciudad.
― Compramos algunos regalos para los nenes y para ustedes. Despues se los damos –Dijiste vos – Nah, si vos ves los shopping te morís. Son gigantes, y todo barato, te juro.
― Uh, te habrá vuelto loco –Le dijo a su hermano, el cual se mordió el labio inferior y vos reíste - ¡Tenías que aprovechar, obvio!
Y en eso, el llanto de tu hija se hizo escuchar y como instinto maternal, que sigue a flor de piel, siempre estuvo a flor de piel, te paraste. Y tu cuñada te sonrio, para que después de pedir permiso vayas a donde se encuentre tu hija: en la cama grande rodeada de un lado por unas almohadas y por el otro por Delfi que la abrazaba suavemente.
Sonreíste al verla y lo primero que hizo ella fue estirar sus bracitos murmurando un “mamá” que te hizo fallecer, no era la primera vez que lo escuchabas, pero después de tres semanas era como si te lo hubiera dicho por primera vez.
― ¡Hola mi amor! –La alzaste, y la abrazaste, la oliste, la sentiste. La habías extrañado horrores – Hola –Ella te tocaba con sus manitos toda tu cara y vos se las besabas – Hola gorda hermosa, te extrañe tanto hija –Le hablabas mientras ella se había recostado en tu hombro, ella  también te había extrañado, y por eso es que estaba un poco angustiada.
― Princesa –Su papá al verla –Hola mi amor, ¿venís con papá? –Pero ella solo quería los brazos de su madre.
― Esta angustiada –dijiste vos – nos extrañó –sonreíste.
― Sí, les agarraba ataques de llantos a la noche, y después de cuando hablaban ustedes por teléfono, se angustiaba. Hasta que su hermanita y sus primos la hacían jugar ¿no Loli?
― ¡Sí! Cantábamos o la hacíamos bailar y se le pasaba –Dijo feliz.
― Que bien mi amor –su papá- ¿la cuidaste mucho a tu hermanita?
― Si, dormíamos juntas con Delfi –dijo ella – y cuando lloraba la tía se acostaba con ella.
Se quedaron un rato comentando del viaje, y escuchando como la habían pasado estas tres semanas tus hijas con su tía.
Despues de almorzar y de pasar por casa Horacio volvieron a casa, vos aprovecharías para lavar la ropa del viaje, y estar un ratito con tus hijas y junto a Pepe.  
― Gordo, llamo papá recién. Dijo que nos espera a cenar, así de paso buscamos a Morito, dice que le agarro un bajón al chancho –dijiste divertida.
― ¿Me jodes? ¡Lo que faltaba, el perro deprimido! –Y vos reíste fuerte
― Pobrecito, amor, nunca lo dejamos tanto tiempo solo, presiente todo al igual que las nenas.
― ¡Es solo un perro! Me voy con Oli a comprar unas facturas, Loli dijo que se quedaba con vos.
― ¿Qué hace?  Bueno, ojo eh. Ponele un gorrito amor… Dame un beso gordita –Te acercaste y le dejaste miles de besos en su mejilla para que ella ría.
 Ellos se fueron, entonces vos te acercaste a Lola que estaba en su cuarto, dibujando.
― Hey, hermosa. ¿Qué haces solita?
― Nada –Dijo ella, susurrando, ocultando su carita.
Entonces, vos te acercaste a ella que estaba sentada en su silla mientras tenía unos cuantos papeles y lápices de colores en un pequeño escritorio de madera pintado de blanco con florcitas rosas chiquitas.
― Hey, ¿Qué son esas lagrimotas de cocodrilo? –Dijiste, con tu sonrisa y tu dulzura
― Nada dije – pero ella esta alterada y vos tenes muchísima paciencia.
― Lo… ¿Por qué lloras? ¿Me queres contar? –Pero ella negó con su cabeza - ¿Te enojaste conmigo? – Y ahora asintió - ¿Por? –Tu preocupación.
― Con vos y con papá –Dijo, a secas, todavía no te miraba.
― Hey, mi vida… ¿Me miras? –Y lo hizo - ¿Me queres contar? Porque la verdad que no me doy cuenta lo que hicimos para que te enojes.
― Porque como Oli lloro ustedes se preocuparon más por ella, y yo no lloro porque soy grande, pero también los extrañe, y ustedes están siempre con Oli ahora, y a mí me dejaron solita y por eso me vine a dibujar, sola, y dibuje solo a Oli y a mí porque estoy enojada con ustedes.
Si hay algo que tiene Lola en común con Pedro es que cuando empieza a hablar no la para nadie.
― Bueno, a ver… ¿Te puedo contar algo? –Ella asintió – Pero no tenes que decirle a nadie eh –y ella te ofreció su dedito, para que vos enredes el tuyo con el de ella – Cuando yo tenía siete años, Gonza, que en ese momento tenía tres había comenzado el jardín, y tenía un acto, uno parecido a los que vos tenes –y ella asintió – yo estaba feliz, iba a ver actuar a mi hermanito por primera vez. Me encanto verlo, supo decir el versito de memoria y todos los aplaudimos. Pero cuando el acto termino, mis papás fueron a felicitarlo, y yo también. Despues, fuimos a merendar a una confitería, pero por primera vez, yo no elegí la torta para todos. La que la eligió fue Gonza, mis papás empezaron a felicitarlo y a hablar toda la merienda de él, y de mi hablaban nada, en ese momento me había puesto re mal.
― ¿Y se lo dijiste al abuelo?
― No, por el contrario hice lo mismo que vos: me enoje, y me fui a mi cuarto. Ese mismo día Gonza estaba jugando en mi cuarto con una caja con tapa que tenía todos sus juguetes. Se agarró los deditos, entonces empezó a llorar. Yo, como soy su hermana mayor, deje todos mis enojos, entonces lo ayude a sacar la manito, y le avise a mi mamá.
― ¿Le paso algo a los deditos del tío?
― No, solo un apretón, que le dolió bastante.
― ¿Y qué paso después?
― Mis papás seguían preocupados por la mano de Gon, pero también, reconocieron que me había portado muy bien ayudando a mi hermanito, y avisándole. ¿Sabes que aprendí ese día? –Ella negó- Aprendí a compartir. A compartir a mis papás, Gonza era mucho más chico que yo, y yo que era la más grande sabía mucho más cosas que él no, sabía más cosas que él no, sentia otras cosas que él no. Los pequeños celos que puede haber entre hermanos son entendibles y aceptables, cuando vos sentís que le damos más atención a Olivia no es porque la queramos mas a ella y a vos menos, no, no es así, las queremos a las dos por igual… Y ya tuvimos esta charla, ella necesita más atención por ser más chiquita
― Pero no quiere decir que no me quieran –completo la frase y vos le sonreíste.
― Exacto. Es solo un poquito más de atención, pero porque como decís vos, vos sos más grande, y es normal que no nos extrañes tanto como Oli si lo hace. Porque vos podes jugar a las muñecas con Delfi o tener una charla con la tía, Oli todavía es chiquita… ¿Entendes? –Y ella asintió.
― Pero a veces se me olvida – y vos sonreíste.
― Bueno, vamos a recordártelo las veces necesarias ¿sí? –Ella sonrió - ¿me das un abrazote? – y claro que te abrazo, fuertísimo.
Ustedes se encargaron de preparar la merienda, para que cuando lleguen Oli y Pepe ya estuviera todo listo, y que la merienda sea a pura risa.
― Papi, hace el Señor Servilleta a mamá –Le pidió Lola, y vos sonreíste ¿Qué te habías perdido?
― Mmm, bueno. Pau, ¿me prestas tu servilleta? –Y vos se la entregaste. Lola salió corriendo en busca de unos anteojos de sol que quedaron en el living, para entregárselo a su papá y que después de ponerse a un costado para que no descubras su cara, él tenga en su rostro una servilleta con anteojos.
― Hola, soy el Sr. Servilleta –Dijo el disimulando una voz más aguda, y ustedes, las tres rieron - ¿Quién es ella?  -Y te señalo a vos
― Mamá –dijo Loli.
― ¿Mamá? Hola mamá –te dijo a vos, y vos reías.
― Hola Sr. Servilleta, que lindo conocerlo.
― Hola Oli –Dijo el Sr. –Olivia… -Ella reía, para que él se levante y le haga cosquillas con su boca en su cuellito, y que Oli termine de sacarle la servilleta- ¡Hey! Apareció papá –Y estaban hundidos en unas risas interminables

Hoy a la noche cenaron con tu papá y hermano con tu cuñada, para contarles lo lindo que les había ido, entregarles sus regalos y que después de compartir una cena, y vivir el reencuentro con Moro, los cinco, volvieron a casa. Las nenas se habían dormido en el camino, así que después de ponerles el pijama, ustedes se acostaron.
― Amor, ¿me haces masajes?
― ¿ahora? – él que ya estaba casi dormido.
― Por fis
― Mañana
― ¡Dale Pedro! Me duele la espalda.
― Quiero dormir…
― Mala onda… unos masajitos no más.
Su suspiro, que cuente hasta diez en voz baja para no matarte y que se levante, para complacerte.
― Mañana haces un sacrificio vos, ¿ok?
― Te amo, lo sabes.
― Yo también, y me podes, lo sabes –reíste.
Después de esos masajes tan deseados, por vos, obviamente, lo abrazaste, y asi se durmieron.
Juntos.
Siempre.


Continuara…
Ante ultimo capitulo, y después el epilogo. 
Bueno, estoy tranquila.
No se, espero que les guste... Y gracias por leer y comentar

JusPauliter

lunes, 28 de julio de 2014

Capitulo 198


Reías y él se contagiaba de vos, mientras no paraba de besarte tu cuello y que claro, te haga cosquillitas, es la quinta vez que le pedís que pare, que te hace cosquillas, pero él no es capaz de parar, para nada, y por eso es que te alza, logra abrir la puerta y te besa con todo su amor, para que vos sonrías.
― ¡Pedrooo! –Te quejaste obvio.
― No grites –Dijo divertido. Había cerrado la puerta del dormitorio, para dejarte nuevamente en el piso, y que te abrace, siguiendo con los besos.
― ¡No podes besarme así, en un ascensor! Ya sé que saben que estamos en Luna de Miel y todo, pero es una falta de respeto –Y el reía, de vos.
― Pareces una viejita rezongona. ¿Te pego el casorio?
― No, ¿sabes que me pega? Que dejamos a las nenas solas. Oli es chiquita… Y ya sé que tu hermana es re cuida, pero me da cosita.
― No quiero hablar de eso, ya lo dejamos claro, ¿no? –Vos asentiste- las nenas están re bien con Lu, disfrutemos de nuestro momento. ¿Sí? –Te murmuro y vos asentiste – Te amo
― Te amo mi amor –Te sonrió, y vos lo besaste con todo tu amor.
Y así comenzaban su historia de amor como casados.
Como maridos y mujer en ciudad linda como lo es New York. Habían decidido esta ciudad para empezar su viaje de boda, que después en la próxima semana ir por la costa oeste y pasear por San Francisco, Los Ángeles y Las Vegas, y luego finalizar por una semana visitando las playas de Cancún. Si, eran tres semanas, bastante para vos al principio, el dejar a tus hijas lejos no te divertía tanto, pero era un tema recontra re hablado con Pedro, el cual, te convenció de que este viaje iba a ser inolvidable para ustedes dos, que lo necesitaban como pareja, para estar solos, al menos por unos días. El tener dos hijas pequeñas no tenía mucho tiempo de disfrutarse como en realidad le gustaría. Además vas a visitar lugares hermosos, estas con tu amor, con tu vida, con tu marido, para toda la vida junto al hombre que amas.
― Mi amor –Te dijo él que esta de costado mirándote, mientra te acaricia tu cintura. Vos giras para verlo, y te encontras con esa sonrisa y esos ojos color miel cristalinos, esos que te pueden completamente.
Entonces, vos giras tu cuerpo para verlo completamente y que te acerques para abrazarlo un poquito.
― ¿Por qué me miras así? –Dijiste, sonriendo. Él sonreía grande, por eso no te aguantaste y lo besaste, con todo tu amor - ¿Qué pasa?
― Me encanta estar así con vos, no hay nada más lindo que estar las veinticuatro horas del día con vos, simplemente mirándote, o decirte lo cuanto te amo, demostrando lo cuanto que te amo –sonreíste – y creo que recién caigo, todo lo lindo que me regalaste, que me regalas todos los días. Desde el primer día, cuando me regalaste esa sonrisa y esa tranquilidad, que no quería dejar sola a Lola –Vos reíste, asintiendo, recordando aquel día.
― Morías de miedo
― Pero me diste confianza, desde un principio. Te juro que no hay nada más lindo verte sonreír, no hay nada más lindo saber que, sos solo mía, sos mi mujer, mi esposa –sonreíste – y me regalaste tantas cosas, mínimas como tu sonrisa, estar siempre, en los momentos buenos y en los malos, bancarme al principio con mis miedos, con no saber bien como cuidar a Lola, regalándome tu amor, a mí y a ella, regalándome entrar en tu vida, y que vos entres en la mía, revolucionándola para bien, para más que bien, ¡regalándome un encuentro con mi mamá! Después de años sin saber nada de ella –sonreíste, y demás esta decir que ya estabas emocionada hasta las lágrimas- regalándome una hija preciosa, regalándome una familia, amor, paz, vida –sonreíste, lo amas tanto, tanto a este hombre – y estoy más que convencido, que quiero pasar el resto de mi vida al lado tuyo, con mucho mas hijitos, amándonos, para siempre. Siempre, siempre, siempre.
― Lograste hacerme llorar eh, eso es lo que querías, ¿no? –sonreíste y ya estabas amarrada a él sonriéndole muerta de amor, y besándolo como si fuera lo único que queres en la vida, y en este momento es lo que queres – Te amo, te amo, te amo. No hay hombre más dulce que vos.
― Y cursi, y maricon –Dijo él, riendo para que vos te contagies. El también lloraba.
― Pero te amo así, cursi y maricon, dulce y sonriente, dejándome sin palabra, no es fácil que alguien me deje sin palabra eh.  –Sonreíste y él se rio – te amo con tu chuequera, porque es obvio que vos el chueco, yo no –Rio nuevamente –con tus ronquidos, hey, ¡no me mires así! Ya no da que le eches la culpa a Moro pobrecito, te amo así, con lagañas y con ronquidos, con tu obsesión por sacar fotos a algo mínimo, con la cámara en mano. –Sonrieron – Te amo con el corazón en las manos. Te amo cantando –Rieron, y le besaste su nariz – Te amo así, porque soy así, porque sos así. Te amo abrazando, te amo besando, te amo sonriendo, llorando. Amo tus ojos. Te amo sintiendo, te amo enamorando. Amo ver como sonreís cuando estas con nuestras hijas, amo verte en roll de papá, amo que me cuides. Te amo porque sos el nombre al que elijo día a día, todos los días. Y te juro que amo estar enamorada de vos, porque no hay estado más lindo del alma. 
Te amo por todo eso, te amo por ser todo eso, sos mi cien por cien, sos la persona que me llena.
Tu sonrisa, y la de él con sus lágrimas rodando por sus mejillas, su emoción y tu beso dulce y lleno de amor, el de él, agradeciendo tus palabras, demostrándote lo cuanto que te ama.
― Te amo, para siempre –Le murmuraste vos, si poder dejar de besarlo.
― Te amo mi amor. Sos lo más lindo que tengo.
― Quiero estar siempre con vos. Con vos me siento segura, me siento en paz, me siento en casa.
― Vos sos mi lugar favorito, mi persona favorita. ¿Y sabes qué?
― ¿Qué? –le sonreíste.
― Vos y yo, juntos… Somos invencible –sonreíste. Y volvieron a besarse, con todo el amor que se tiene el uno al otro.
― Te amo.
― Te amo.

Y así, el viaje de ustedes dio inicio, donde no dudaron ni un segundo en aprovecharse el uno al otro, demostrándose lo cuanto que se aman, disfrutando del paisaje, de las excursiones, de las culturas, de los regalos pequeños como sonreírse que se hacen todo el tiempo, y amando la posibilidad de mirarse, de sentirse, de amarse, de estar los dos, juntos.
Paseos, paisajes, miles de fotos, regalos para la familia, para tus hijas, hasta para Moro.
Recordar los lindos dos meses que pasaste en Los Ángeles, mostrándole y volviéndolo loco a Pedro mostrándole cada detalle, cada lugar donde visitaste, lo que viviste. Y obvio llevándolo a los shopping que recorriste y que jamás te cansarías de visitar.
Y a los tres días pasar por la ciudad más loca e iluminada: Las Vegas. Y aunque a ustedes no se le daba por ir a casinos, no se daba muchas oportunidades para estar en Las Vegas, así que, como nunca aprovecharon de los casinos y de algunos conciertos de bandas que conocían ustedes. Y la última semana se la tomaron para relajar en las playas de Bora Bora, para disfrutar del sol, y claro que de algunas caminatas nocturnas por la orilla del mar.
― Una carrera –Dijiste para salir corriendo, riendo, y que el salga detrás de ti.
Que te alcance para que te tome por la cintura y que de un solo movimiento tu cuerpo caiga a la arena blanca y fina, para que al instante el cuerpo de él choque arriba del tuyo. Y que rías.
― ¡Hey! Era una carrera, no vale –Te quejaste, como tal nena. Y el reía.
― Sos una mala jugadora, ¡saliste antes!
― Vos sos un mal perdedor –rozaste tu nariz con la de él.
― No –dejo un beso en tu mejilla para que sonrías.
― ¡No te muevas! –Es que él ya se levantaba - ¿Sabes de que me acorde? Cuando me cantaste… Estábamos también en la playa.
― No estoy en edad de cantar ahora. Ya soy un tipo casado, con hijas… no. –Y vos te lo quedaste mirando divertida – Ya paso esa tapa… oscura de mí.
― ¡Ay, Pedro! Cántame… Dale, sos muy lindo cantando.
― No, soy horrible.
― Sos hermoso –Le murmuraste, y empezaste a dejar besos dulces en sus mejillas, nariz – dale – murmuraste antes de besarlo.
― ¿Qué te canto? –Sonreíste, obvio que sabias como convencerlo.
― La que más te guste a vos –le sonreíste, abrazándolo por la cintura.
― Mmm, bueno. Yo no sé, lo que me pasa cuando estoy con vos –Te lo dijo hablando y vos sonreíste. – Me hipnotiza tu sonrisa, me desarma tu mirada, y de mí no queda nada me derrito como un hielo al sol –Comenzó a cantar - cuando vamos a algún lado nunca elijo yo, porque lo único que quiero es ir contigo. Vivo dando vueltas a tu alrededor como un perro abandonado que en la calle te siguió. –Vos murmurabas la letra, porque claro que te sabias la canción- pero yo no soy tu prisionero, y no tengo alma de robot, es que hay algo en tu carita que me gusta, que me gusta y se llevó mi corazón oh, oh –Y sonreíste, para abrazarlo por el cuello y besarlo dulcemente.
― Te amo, cada vez cantas más lindo mi amor –Sonreíste
― Vos sos linda. Demasiado –Se sonrieron para volver a un beso hermoso.

Cuando llegaron al hotel, se metieron entre besos al jacuzzi que había en la habitación, para después entregarse el uno al otro en cuerpo y alma, haciendo el amor en el más puro de los estados.

Continuara…
AYYYYY. Poquitisimo para el final!
Por favor, quiero, les ruego, me pongo de rodilla, quiero sus comentarios.
No me molesta que me digan siempre lo mismo, o que siempre comenten, todo lo contrario, amo que comenten. Y más en la etapa final de la novela.
GRACIAS

JusPauliter.

viernes, 18 de julio de 2014

Capitulo 197


El día tan esperados para vos, tanto como para Pedro había llegado. 

Hoy, veintidós de noviembre. Nueve de la mañana y vos estabas poniendo uno de los zapatitos a Oli que combinaba con su vestido floreado. Esta preciosa, al igual que su hermana mayor que lucía una pollerita negra con lunares blancos, una remerita blanca con su camperita haciendo compase y una media cola en su cabello castaño claro. 
Vos lucís una un vestido sueltito color  manteca, acompañados con las sandalias del mismo color, y un peinado especial que te hicieron. Pepe esta de traje azul con una camisa blanca, sin corbata, porque no quiso y sus zapatos negros. Están muy lindos los cuatro y eso te pone muy contenta y ansiosa, queres encontrarte con tu familia, con el juez que los va a casar, y después volver a casa, para almorzar en familia. Y que el resto de la tarde te la dediques exclusivamente a vos para hoy a la noche. Necesitas que todo salga perfecto, y hasta que no estés ya casada, festejando, no vas a estar tranquila.
Te sale por naturaleza, vos sos así: perfeccionista y rompe bolas (en el sentido bueno, si lo hay).
― Gorda, ¿ya estás? –Pedro que hace quince minutos está listo, al igual que Olivia y Lola.
Odias que te apuren, y por eso respiras hondo y te apuras para buscar tu cartera, y encontrarte con ellos que te están sonriendo. Estas muy linda.
― Listo –les sonreíste. A pedido tuyo se sacaron una foto los cuatro contra el reflejo del espejo del fondo del pasillo que amas, profundamente. Y cuando logran una foto linda después del segundo intento, vos alzas a Oli y salen para el juzgado en donde te espera tu gente, la de Pedro y el juez.

El salón donde están te parece chico, te sentís un poco mareada y supones que es por el calor. Por el calor, los nervios, y las ansias que sentís. 
Cuando llega la juez, que les sonríe ampliamente, y vos te relajas un poco, ustedes se ponen de pie, y empieza la ceremonia.
A tu lado izquierdo esta Pedro quien te toma de tu mano, del otro esta tu papá, y del lado izquierdo de Pepe esta Anita, feliz de vivir este momento junto a su hijo y a su nuera, vos.
Es la juez quien les nombra todas las leyes, las cuales ustedes asienten, estando de acuerdo. Luego, les hace firmar la libreta de matrimonio, y que se miren por un instante ustedes dos, para que se sonrían. Te emocionas, y no sabes cómo va a ser en la ceremonia de la iglesia, que es más emotiva. 
― Una vez ya leídas las leyes y ustedes, Paula Chaves, Pedro Alfonso, estar de acuerdo. Los declaro marido y mujer –Les sonríe, y ahora vos lo vez a él que te mira con la misma emoción que vos lo miras, para luego sonreírse, y besarse suavemente, abrazarse. Y que los aplaudan, felices por ustedes.
― Te amo –Le dijiste vos emocionada en su oído mientras están abrazados.
― Te amo, mi amor.
― Muy bien, señora Alfonso –Te dijo la juez, y vos sonreíste – Señor Alfonso, su libreta de matrimonio –Se las entrego y entonces se sacaron una foto con la juez y la libreta.
No dan más de felicidad.
Cuando la ceremonia acabo, ustedes se quedaron agradeciendo a la juez, para después salir afuera, donde los esperaban sus familiares con el arroz en la mano.
― ¿Es necesario? –Preguntaste vos, y sí. Es necesario.
― ¡Miedo! –Te dijo Pepe, para que ustedes sonrían y al fin salir, para que le tiren el arroz y rían, felices.
Los miles de saludos y felicitaciones, los abrazos eternos, las sonrisas y lágrimas. No das más de feliz, y vivir esto con la gente que queres te pone mucho más feliz.
Despues de unas fotos, ustedes se despidieron del resto, y salieron a casa de Miguel, porque hoy almorzaban allá, con tu papá, hermano y cuñada, y tus suegros con tus cuñados y sobrinos.
Ocho y media de la tarde y no dabas más de los nervios. Te tenían encerrada en un cuarto, con la modista, la peinadora, maquilladora y Eve. Estas ansiosa, emocionada y con muchas ganas de ver a Pedro.
Necesitas verlo antes de que salgas, y lo veas en el altar. Y por arte de magia tocan la puerta, y presentís que es él, queres que sea él.
― Déjame verla, por favor –Lo escuchaste y te diste vuelta. Eve luchaba contra que no, obvio que era mala suerte ver a la novia con vestido antes, o eso decían.
Agarraste una toalla y se la tiraste a Eve
― Ponete esto –Le dijo ella, entonces cuando él le hizo caso, y ella se encargó de que no vea ni un poquito, los dejaron solos. 
― Amor… ¿Dónde estás? –Dijo él y vos sonreíste, entonces te acercaste para abrazarlo por el cuello y que el sonría al instante – Hola.
― Estas muy lindo mi amor
― Vos también –Levantaste una ceja – lo sé, porque si con un pijama estas hermosa, con el vestido de novia estas el triple de hermosa –Y reíste.
― Te amo –Lo besaste suavemente – Siempre.
― Siempre, siempre juntos. Quiero pasarme mi vida siempre a tu lado.
― Yo también, siempre juntitos –Lo abrazaste con más intensidad, y él te beso, con todo su amor – Anda, dale gordo.
― Si… Chau –Te beso – te amo mi vida.
― Te amo – último beso y él se fue. Bueno, casi que se mata al chocarse con una de las sillas, vos reíste, y por suerte encontró la puerta.
Suspiraste, enamoradísima.
Despues de los últimos retroques, llego la hora, y tu papá hizo presencia. Salieron a la entrada de la iglesia, y las vistes a ellas dos: a tus dos amores, a tus dos vidas: Loli y Oli, quien estaba tomada de la mano de su hermana, porque no camina solita, Loli lleva los anillos y Oli una canastita con flores. Las amas.
― Estás hermosa mami –Te dijo Lola y vos le sonreíste.
― Vos también mi amor, las dos, están hermosas –Dejaste un beso en las mejillas de las dos – Las amo. ¿Estás nerviosa? 
― Un poquito –Y sonreíste – papá dijo que está nervioso, ¿vos estás nerviosa? 
― También, un poquito.
Las hicieron callar, porque una melodía empezó a sonar y ya era la hora.
― ¿Lista? – te murmuro tu papá con su sonrisa y sus ojos cristalinos.
― Sí – murmuraste, también con tu sonrisa y tu emoción.
― Te quiero mucho ¿sí? Y estoy feliz por vos y por Pepe.
― Yo también te quiero, mucho. Me encanta que me estés apoyando, como siempre lo hiciste.
― Siempre te voy a apoyar mi amor –Sonreíste, feliz. Y un poco que te abrazo de costado. 
Viste entrar a tus dos hijas con un pasito lento, hasta el altar, donde fueron recibidas por su papá, para que después se queden a un costadito con Lu y Sonia. 
Te retocaron la cola de tu vestido, y después les dieron el okey, para que entres por esa alfombra roja, acompañada de tu papá. Y que la emoción te invada, al ver a toda la gente que esperabas ver, que hacía mucho no veías, y que simplemente por aquella gente que siempre estuvo para vos, para Pepe. Sentías que uno de tus sueños se cumplían, estas entrando al altar con tu papá, para entregarte al amor de tu vida, el padre de tus hijas, el hombre con el que queres vivir toda una vida junto a él, el que te entiende, te acompaña y te enamora siempre, todos los días, con cada pequeño acto que hace, sea una mirada, un abrazo, un “te amo”, un reto, te enamora, siempre.
Llegas a su lado, y se miran, emocionados, con sus sonrisas que transmiten todo el amor que se tienen el uno por el otro. Unís tu mano con la de él y el sacerdote los mira, trasmitiéndole una paz que solo los curas, avece te dan en estos momentos.
Y sin dar muchas vueltas la ceremonia empieza, y sus palabras te emocionan, te hacen llorar un poquito, capaz que a veces sonreís y porque no, reis, lo vez a Pedro y si, recontra confirmas que es el hombre al que vos elegís, todos los días de tu vida.
Bendijo los anillos, les dio unas palabras, para que después sea hora de entregar los anillos el uno al otro.
― Pedro Alfonso, ¿quieres recibir a Paula Chaves como esposa, y prometes serle fiel en las alegrías y en las penas, en la salud y en la enfermedad, y, así, amarla y respetarla todos los días de tu vida? –Pregunto el sacerdote.
― Sí, quiero –Dijo, sin dudar Pedro. Y se te escapo una sonrisa acompañada de una lágrima.
― Paula Chaves,  ¿quieres recibir a  Pedro Alfonso, como esposo, y prometes serle fiel en las alegrías y en las penas, en la salud y en la enfermedad, y, así, amarle y respetarle todos los días de tu vida? –Le sonreíste.
― Sí, quiero.
― El señor, que hizo nacer entre vosotros el amor, confirme este consentimiento mutuo, que habéis manifestado ante la Iglesia. Lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre. Hecho las preguntas necesarias, Pedro Alfonso, Paula Chaves, ¡Los declaro marido y mujer! –Sonrieron –Puede besar a la novia caballero – Se miraron, se sonrieron, se abrazaron, y se besaron con todo el amor que sentían. Escuchaste los aplausos y estabas tan emocionada.
― Al fin maridos y mujer –Dijiste vos, feliz.
― Al fin sos señora Chaves de Alfonso –Dijo él y vos sonreíste –te amo mi amor, siempre te voy a amar, siempre.
― Para toda la vida, te amo –se volvieron a besar.

Sonreías bailando con Lola de la mano y con Oli a upa. Las estaban disfrutando, vos estabas disfrutando, Pedro estaba disfrutando, toda la gente querida que estaba con ustedes estaba disfrutando. Y te llenaba el alma el saber que había salido todo como lo planearon, disfrutaste tanto, tanto. 
Fue cuando se acercó Pedro, tú marido, a ustedes, que vos le sonreíste ampliamente, y después de alzar a Loli él te abrazo suavemente a vos por la cintura, para que queden los cuatro cerquitas. Y que los cuatro se encuentren con sus miradas, que Loli te abrace por el cuello y que sea Oli quien intente acariciar la mejilla de su papá, pero a veces puede ser tan bruta.
― ¿Cómo las están pasando? – Pregunta él a sus mujeres.
― ¡Bien! –Dijo Loli, con alegría. Ella está feliz que de una vez por todas sus papás se hayan casado.
― ¿Enserio? –Ella asintió y él le sonrió. Vos también sonreíste – Yo también la estoy pasando muy bien.
― Es imposible no pasarla bien si estamos juntitos, los cuatro –dijiste vos.
― Es verdad –Dijo Loli – la pasamos muy bien los cuatro juntitos.
― Y con todas las personas que nos quieren –Dijo Pepe – Pero ustedes son mis personas preferidas –Le sonreíste.
― Las mía también –Vos – Los amo, son lo más lindo que tengo 
― Yo también los amo, son los papis y Oli hermanita más lindos que tengo –Sonrieron, para llenarla de besos.
― Las amo –Dijo esta vez Pepe, y Oli pego un gritito, para que ustedes rían – Ya sabemos que nos amas también Oli –Rieron otra vez.
Felices, de tenerse el uno al otro.

  Continuara...
¡No aflojen con los comentarios justo ahora!
Por favorrrr, los necesito.
Gracias, nos leemos.
JusPauliter.

miércoles, 16 de julio de 2014

Capitulo 196



Estas sentada en el pasto, en tu patio, en compañía de Moro, quien necesita de tus mimos, por eso apoya su cabecita en una de tus piernas para que lo acaricies.
Aprovechas del silencio, sabiendo que en minutos finaliza la hora de siesta que hace Olivia, y que después, llegan las chicas, para organizar todo para hoy a la noche.
Hace ocho meses que Pedro te confirmo la fecha de casamiento, y desde ese momento vos, junto a él no pararon para organizar detalle por detalle este evento tan importante para ustedes dos, bueno, evento para el resto, porque para ustedes el hecho de que se van a unir para formarse en marido y mujer era el acto de amor más verdadero, más emocionante que crees, vas a vivir.
Y solo faltan dos semanas para aquella fecha, veintidós de noviembre.
En todo este año que está finalizando, el cual se te pasó increíblemente volando, llego el primer añito de tu hija más pequeña, Olivia. La vez cada día más hermosa, más inteligente, es increíble cómo se ingenia para alcanzar las cosas, o cuando la vez que se quiere parar, y se agarra de lo más cerca tiene para ir agarrada, caminando hasta su objetivo. Te enamora en todos los sentidos, no hay nada más lindo que verla crecer, y a la vez doloroso, recordas  cuando era aún más chiquita y solo necesitaba de su mamá, y ahora, como decís vos, es toda una piba independizada que solo le interesa hacer macanas, y jugar, con lo que se le cruce por el camino, igual, no hay etapa más linda y más divertida que esta, todos los días te sorprende y la amas, amas tanto su locura tan linda.
También llego el cuarto año de Loli a principio de año, que ya está hecha una señorita, según ella, también, la locura de ella, y sus preguntas, su forma de expresarse, de decirte lo cuanto te quiere, que te abrace de la nada, y que debes en cuando pida acostarse con ustedes en la cama grande, son una de las pocas cosas que aman de ella, sin dudas es la princesa de la casa, como Oli, y ustedes, obvio, tratan de darle todo a las dos, para consentirlas y mimarlas.
Te das cuenta que ya pasaron cuarenta minutos y que tenes que sacar la torta del horno, no queres arruinarla. Cuando estas desmoldándola, te encontras con él en el marco de la puerta, con su sonrisa, la cual te puede tanto, y amas, sin dudas.
Le sonreís, para volver a lo que estás haciendo, entonces él se acerca a vos.
― El rico olor me despertó –Te dijo, y vos sonreíste, sobrándolo.
― Mentiroso – Lo viste, para que él se esté riendo y que te abrace un poquito para dejar un beso en tu mejilla - ¿Oli sigue durmiendo? –El asintió
― Casi que me tira de la cama la gorda –Reíste – Igualita a su mamá
― Por lo hermosa me imagino que lo decís.
― Y morcita –Tu O perfecta reflejada en tu cara y el rio descaradamente.  
― ¡Pedro! No tenes cara
― Te amo boba –Te beso dulcemente hasta que escucharon a Oli llorar, había despertado – Yo voy –le sonreíste para dejarle un beso y que él se vaya para encontrarse con tu hija que lo reclamaba.
Fuiste a preparar el equipo de mate, porque en un ratito llegaban tus amigas, y querías que este todo listo, cuando saliste de la cocina, te los encontraste a él con Olivia en sus brazos, todavía con sueñito, amarrada a su cuello. Hasta que te vio y quiso ir con vos.
― Hola mi amor –Le dijiste, con una sonrisa, para que ella estire sus bracitos pidiéndote que la alces.
― Hey, estas con papá –Dijo él quejándose – déjala a mamá sola – amago irse para el living cuando Olivia se enojó, entonces ustedes rieron, y termino en tus brazos. – Que vendida, hija –Reíste, para dejar un beso en la mejillita de tu hija y que ella se apoye en tu pecho.

Media hora después el timbre suena y es Pedro quien abre la puerta, vos estas en pleno cambio de pañal de tu hija, para que después de cambiarla, lleguen juntas y se encuentren con tus amigas quienes les sonríen, enamoradas de la ternura de tu hija que sigue con fiaca y por eso esta mimosa.
― Bueno, nosotros con Oli nos vamos a buscar a Lola, ¿no gorda? –Despues de unos ricos mate, se hizo la hora de buscar a Lola, vos seguías con tus amigas hablando, y ansiaban a que Pedro no este, para hablar de lo importante: tú vestido de boda.
― Ojo eh, están muy lindos –Vos, enamoradísima. Te levantaste a ponerle una camperita finita a tu hija, para después darle un beso en su mejilla y otro a su padre –Los amo.
― Nosotros a vos –Dejo otro beso él  - espero que no nos chillen los oídos, ¿no, Oli?
― Lamento defraudarte Pepe –Dijo Eve, para que riéramos, y ellos, al fin, se vayan.
Y ahora sí, que se pongan manos a la obra. Con torta y mates, discutieron pequeños detalles para hoy a la noche: tú despedida de soltera.
― Hablando enserio, no se zarpen mucho eh.
― Sos la segunda que se va a casar, así que, va con todo… Con todo lo que vos nos permitas –dijo Eve, para que vos rías.
― Ella y Pepe –Dijo Sofí.
― ¡Que Pepe! Él también va a tener su despedida de soltero y nadie dijo nada. –Meli.
― Lo que sí, me da un poquito de culpa dejar a Oli sola, es chiquita…
― Va a estar con Pepe, además, ¿no dijiste que iba a venir tu cuñada?
― Si, que se yo.
― Relaja gorda. ¿Y el tema salón? ¿Lo arreglaste?
― Si, por suerte Cami –la chica que te ayuda a organizar todo – se arregló para que este todo como a mí me gustaba, así que todo está arreglado, falta el tema fotógrafo, que Pepe estaba negociando con uno de sus compañeros, y también quiere que vaya alguien a cantar, además de La, que ella se ofreció.
― ¿Y a quien quiere él?
― Él es conocido de Andrés Ciro, así que iba a hablar con él. Además, le canta Los Piojos.
― Me encanta, ¡que genial! –Dijo Meli, y la charla continua.
Cerca de las siete, ellas se fueron, y vos te fuiste a duchar, para después salir con tu bata y decidir con ayuda de Loli que te vas a poner para hoy a la noche.
― No, ese no. –Dijo Pedro, refiriéndose a un vestido. Él está en la cama, sentado con Olivia que intenta cambiar los canales de la televisión y aprovecha para desconfigurar todo.
― ¿Por qué no? –Pregunto Lola. El vestido es hermoso, un poquito cortito pero no tanto, negro, ajustado al cuerpo con unos detalles que lo hacen más lindo.
― ¡Es muy corto! –Dijo, obvio.
― Ay, Pedro. Si vamos a estar en casa de Eve, solas.
― Por eso mismo.
― Dale, no jodas. –Y él se mordió su labio, para que después suspire hondo y vos rías, junto a Loli. Y que después, sin entender mucho, Oli se sume a ustedes riéndose exageradamente, para que ahora, rieran junto a Pepe.
Te maquillaste, te planchaste el pelo, organizaste las cositas que ibas a llevar en tu cartera, y sonreíste, hacía mucho que no te preparabas para salir (aunque solo ibas a ir a casa de Eve). Por un lado querías ir, sabias que te ibas a divertir, además ibas a ver a Juampi y a Flor que hacia un montón que no los veías, como a Gas, y a los demás chicos, aquellos amigos que tuviste en tu secundaria, que se siguieron juntando, pero no tanto como antes. Y por otro lado, la idea de dejar sola a Olivia, es decir, que no iba a estar con su mamá, no te divertía mucho, pero bueno, sabes que de apoco te tenes de desprender de ella, como ella desprenderse de vos. Es necesario, aunque cueste.
Zai, te mando un mensajito que estaba afuera esperándote, entonces te apuraste, todavía estabas retocándote.
―  Amor, me voy –Le gritaste, saliendo del baño para ir al living en busca de tu cartera.
― ¿Ya?
― Si gordo,  van a ser las nueve. Esta Zai esperándome –Dejaste un beso en la mejilla de Loli – Cualquier cosa me llamas ¿sí?
― Bueno, disfruta, y si salís, avísame por favor
― Si, papi –Sonreíste, para besarlo dulcemente –Te amo –Dejaste un beso en la mejilla de Oli y saliste, para el auto de Zai.

El recibimiento de tus amigos (los que habían llegado) te hizo recordar los divertidos y en como le gusta festejar, cualquier cosa, una despedida de soltero, como un cumpleaños, algo simple, pero ellos siempre con buena onda para que sea especial, única.
― ¡Llego la soltera! –Dijo Gas – Bueno, aun sos soltera hey –Dijo divertido para que vos rías, y que todo empiece a ser una fiesta.
Las miles de fotos, las carcajadas, los tragos, cervezas, fernet, gancia… Disfraz.
Si, disfraz.
Siendo media noche, ustedes ya cenaron e hicieron sobre mesa. Ahora están en el living de tu amiga, son más o menos veinte personas que no dejan de hablar y de reír.
― Bueno, hey –Levanto la voz Eve y te miro – Tenemos un disfraz para Pau.
― ¡Uhhh! – Comentario, entre otros de tus amigos.
― Esperen, tranquilos –Dijo ella, divertida -¿Pasas al cuarto? –Y vos que estas alegre de estar reunida con la mayoría de tus amigos, y alegre, porque tomaste un poquito de más de Gancia, te fuiste feliz, sacándote los zapatos para llegar al cuarto. Y que te encuentres con un disfraz de enfermerita.
Lo primero que pensaste fue “¡Ok!”
Pensaste en que no te quedaba otra, que tenías que disfrutar, y por eso, a los diez minutos, te arrimaste al marco de la puerta, para que le des el okey a Eve, y que ella se encargue de poner una música, totalmente bizarra, nada esperada con el traje que llevabas puesto, y un poco divertida.
Saliste para que rompas en carcajadas, y que te encargues de bailar, con pasos inventados por vos, para que después, saques a tus amigos a bailar. Y que sin dudas, para vos, sean los mejores.
Tres de la mañana y tus amigos se están despidiendo de vos, que también te estas por ir.
― Nos vemos Pochi –Dice Meli que te deja un beso en tu mejilla, para que se abracen.
― Nosotras también nos vamos, ¿no Zai? –Vos.
― Si negri, vamos.
Entonces te despediste de Sofí y de Eve, para que salgas con Zai para tu casa.
Que bien lo habías pasado. Te habías divertido, habías reído, y amaste reencontrarte con gente que hacía tiempo no veías.
Cuando llegaste a casa, te despediste de Zai, para entrar y que como te imagines, todo este apagado, entonces, que dejes tu cartera en el living, para prender la luz de la cocina e ir por un vaso de agua.
Que te asustes cuando unas manos toquen suavemente tu cintura y que sonrías, al ver que se trataba de Pedro, que te dejo un beso cálido en tu hombro.
― ¡Pedro! Bobo, me asustaste –Sentiste su sonrisa.
― Perdón, quería fijarme si habías llegado en condiciones –Te diste vuelta y le sonreíste divertida- en perfectas condiciones estas –Reíste, para que te bese dulcemente - ¿Cómo la pasaste?
― Muy bien –sonreíste – nos divertimos mucho –lo besaste - ¿ustedes?
― Pf –reíste – empezamos, comiendo unas patitas de jamos y queso –reíste más – después, nos acostamos los tres en la cama grande para ver Barbie y las doce princesas, increíble –Reíste, y lo abrazaste por el cuello – Que película dramática. Se te muere el padre, y queda la tia acargo que resulta ser una malvada, y después para salvar el reino bailan entre las dos, y sin queres encuentran un pasaje donde es un lugar mucho más lindo y no sé qué más… -Te mordiste tu labio inferior ocultando una sonrisa.
― Se ve que aprestaste atención igual eh.
― Y si, si Loli me preguntaba… -Reíste - ¿Tomaste mucho?
― No. Gancia no más –Le sonreíste, para abrazarlo y que su cuerpo choque con el tuyo.
― ¿Cuánto? –Pregunto divertido.
― ¿Importa? –Le sonreíste, rozando tu labio con el suyo.
―Mmm, no –Le sonreíste, para besarlo, lento, dulce. Para que después le muerdas suavemente su labio inferior y profundizaste el beso para que te acaricie una de tus mejillas y que vayan camino al cuarto.

Reíste cuando él te mordió suavemente tu oreja para que pegue su cuerpo al tuyo, y que vos cierres los ojos.
― Te amo.

― Te amo.

Continuara...
Ultimos cuatro (mas epilogo) 
Lloro mil años. 
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JusPauliter

sábado, 12 de julio de 2014

Capitulo 195

Te despertaste con la sensación de que te estaban mirando, y no te equivocaste. Era Pedro quien estaba apoyado en sus brazos, y con una mano te acariciaba tu cara, para que al fin, logre despertarte y que le sonrías.
Anoche habías terminado cansada después de jugar con Lola y después estar un rato largo meciendo a Olivia para que al fin quede dormida, y que termines rendida en la cama, abrazada a Pedro.
― Buen día dormilona – Esa sonrisa que te enamoro, y te sigue enamorando.
―Buen día – Enredaste una de sus manos con una suya - ¿Es tarde? ¿Olivia?
― Diez de la mañana, Oli sigue durmiendo, al igual que Loli… Tengo algo que mostrarte.
― ¿Qué es? –Dijiste con una sonrisa.
Entonces él se paró de la cama, y te hizo señas con una de sus manos para que lo acompañes. Te paraste arriba de la cama e hiciste que te alce, para que en el camino le robes unos besos y que lleguen al living, entonces que vos te sientes en uno de los sillones, y que él al ratito vuelva con un papel para que te lo entregue.
― ¿Qué es?
― Fíjate –Te sonrió, lo miraste por un momento y después te encargaste de leer una carta a computadora.
“Parroquia San Benito
Se los espera a la señorita Paula Chaves y al señor Pedro Alfonso, para que el día 22 de Noviembre del 2015 se unan formándose marido y mujer ante El Señor, para toda la vida...”
Leíste mínimo…. Cuatro veces la carta, para que tus ojos se empañen con tus lágrimas y que una sonrisa se te escape. Que lo mires y que tenga sus ojos cristalinos clavados en los tuyos, con su sonrisa y que se te escape un “Ay, mi amor” para abrazarlo, fuerte.
― Te amo –Le dijiste en su oído, para que se separen a penas, y que lo beses con todo tu amor – Falta mucho igual.
― Es que lo hablamos… -asentiste – Oli es muy chiquita, y queremos disfrutarlos al 100%, además, tenemos mucho tiempo para organizar lo de la fiesta, el viaje de Luna de Miel y demás, ¿Qué decís?
― Que me sorprende que hayas tenido todo en cuenta, y de que no puedo tener un novio tan lindo, ah, y me olvidaba –Levantaste un dedo para que te escuche con atención – Que te amo, muchísimo, muchísimo. –Su sonrisa inmensa y que se besen dulcemente.
Te había sorprendido, pero para bien, amaste que vaya solo y de que se encargue el de la Parroquia y de la fecha. Ahora, esperabas con muchas ansias empezar a ver vestidos, quien te peine y maquille, el salón, la decoración, todo… Amas ser la futura Paula Chaves de Alfonso.
Entre besos y sonrisas se preparan un desayuno potente, para que al ratito aparezca Lola con su carita de dormida, y que mientras desayunen le cuenten la noticia.
― ¡Sí! Qué lindo, que lindo, que lindo –Ella y su felicidad - ¿Y con Oli vamos a llevar los anillitos?
― ¿Queres? –Pregunto su papá y ella asintió, feliz – Igual, falta mi amor, pero queríamos contarte, así tenemos tiempo de pensar en todo.
Olivia interrumpió la charla y vos fuiste a buscarla, te sorprendió que había dormido más de lo esperado, y supusiste que con los días se iba a normalizar sus horarios, otro motivo del porque estar feliz.
Almorzaron los cuatro juntos, y ayudaste a Loli con su peinado para el jardín, para que después te despidas de ella y de Pedro que tenía que volver a trabajar.
Que una Olivia de cuatro meses y medio te vea divertida, dispuesta a jugar con vos, y claro que vos estabas dispuesta a jugar con ella.
La rodeaste de almohadas y te sentaste al lado de ella con sus juguetes, y que te tenga la necesidad de babearlo, y vos de llenarla a besos.
Pusiste música de fondo, y mientras vos bailabas en el lugar y le cantabas ella también movía su cuerpito y reía, reían juntas, para que vos, después, la alces y le hagas cosquillas en su pancita, escucharla reír es lo más lindo que pueda existir.
No podes creer lo enorme que esta, crece en muy poco tiempo, y podes recordar lo chiquita que era cuando la conociste, y ahora, está mucho más grande, y queres, necesitas que se quede así de chiquita para siempre, la queres siempre para vos, no queres a una tipa independiente, no.
El sonido del timbre las alerto a las dos que se habían quedado recostadas en la cama, ella jugaba con sus manitos a tocarte la cara, y vos, morías de amor.
Cuando fuiste a abrir, te encontraste con Lali, y tu sonrisa de volver a verla.
― ¡Hola La! –Dijiste, feliz, y cómo pudiste, porque tenías a tu hija en brazos, la abrazaste.
― ¡Hola hermosas! ¿Cómo andan? –Dijo feliz, y Oli ya le sonreía.
― Todo bien Lali, ¿vos? Que linda sorpresa
― Te había mandando un mensaje, pero como no me respondiste, me mande –Dijo divertida – Fui a dejar a mi sobrinito a lo de sus otros abuelos, entonces como me quedaba cerca, pase
― Bienvenida entonces –Dijiste divertida – Nosotras estábamos jugando en la cama, y deje el celu en el comedor, más la música, no lo escuche.
― Y yo te mande porque por ahí estabas ocupada, o durmiendo.
― No, si la señorita durmió hasta tarde, y todavía no le agarro sueño –Dijiste con una sonrisa - ¿Mates?
― Dale… Hola Oli –Le dijo a tu hija que ya estaba en sus brazos.
Ahora tu hija está en tus brazos, vos la amamantas y ella con sus deditos acaricia tu pecho, mientras Lali las ve, y conversan suavemente, porque ella se está quedando dormida. Y cuando logras que se duerma vos la llevas a su cunita, y volves a donde quedo tu amiga con el mate.
― Ahora si –Dijiste vos, con tu sonrisa.
― Lo que creció en estos últimos días Pau… Hará dos semanas que no nos veíamos.
― Esta enorme –tu sonrisa- no quiero que crezca más. –rieron juntas.
― Y hermosa, está muy linda, vos también. ¿Volviste al ruedo con Pepe? –Y reíste fuerte. Asentiste.
― ¿Se nota mucho?
― Y, estas distinta –Reíste, mordiéndote el labio inferior – Pobre Pepe, ya casi cinco meses ¿no? –Asentiste – igual, mas, porque cinco de que nació Oli…
― Siete, más o menos –Y rieron las dos.
― Con tutti ahora

La charla siguió para rato, a eso de las cinco llegaron Pepe y Lola, y Oli al ver a su papá se enloqueció por sus brazos, ese amor que se tienen es tan inmenso, tan especial, que te saca miles de sonrisas. Lali se despidió de ustedes alrededor de las siete, cuando le llego una llamada de trabajo que la esperaban, entonces, ahora vos, te encargabas de la cena, mientras Lola dibujaba en el comedor, Pepe y Olivia estaban en el living mirando futbol –pobre de Oli-. Cuando la hora de cenar de hizo, vos los llamaste, para que disfruten de las pastas que habías preparado, mientras Oli seguía jugando en su cochecito con una sonajera.
― Hoy en el jardín jugamos a ser grandes – Comento Lola. Cruzaste mirada con Pepe y se sonrieron.
― ¿Ah sí? –Preguntaste vos - ¿Y qué hicieron?
― Cosas de grandes –Y vos reíste.
― ¿Qué cosas de grandes, Lo? –Pregunto esta vez su papá.
― Ya sabes, papi. Trabajar, cocinar, tener un novio, un hijito…
― ¿Perdón? ¿Escuche “tener un novio”?
― ¿Qué? –Ella no entendía a que se refería su papá.
― ¿Quién hizo de tu novio, Loli? –Vos.
― Santi –Y su sonrisa
― Ah, no. Ese Santi ya va a ver –Pedro – Ya la otra vez se hizo el galancito, ojo Loli eh, acordate que sos chiquita, y que hasta los treinta sos de papá –Tu risa, su vista a vos y su levantamiento de ceja. Vos levantaste tus dos manos en son de disculpas.
― Pero solo me dio un besito en el cachete – te la queres comer a besos – nos agarramos de la mano y paseábamos a Atilio, nuestro hijito.
― ¿Atilio? –Vos y tu risa. Esta charla te es muy divertida - ¿Qué clase de nombre es ese?
― Lo eligió Santi – Se excusó ella, levantando sus dos hombritos y haciendo pucherito. Volvió la vista a su papá – La seño dijo que nuestros papás nos tienen que explicar cómo se hace un bebe. –Y otra vez cruzaste miradas con Pepe, para que sonrían. Sabían, los dos, que este momento alguna vez iba a llegar.
― Ahora vuelvo –Avisaste vos, porque Oli empezó a llorar, y te salvaste. Pobre de Pepe.
Cambiaste a tu bebe su pañal, le pusiste el pijamita, y después te quedaste acostada en la cama, mientras la amamantabas y le cantabas suavemente, para que después, quede dormidita, y la acuestes en su cunita, la tapes y le dejes su dormilón que dormia todas las noche con ella.
Cuando volviste, Pepe y Lola ya habían juntado la mesa y se encuentran todavía sentados en el comedor.
― Pero que bárbaro, juntaron todo –Dijiste con una sonrisa, y acariciaste el pelo de Loli, para sentarte al lado de ella. Pedro estaba del otro lado.
― Te estábamos esperando con papá para que me expliquen, porque él no quiere –Y se cruzó de brazos, él te sonrió y vos te mordiste el labio inferior.
― ¿El que no te quiere explicar Loli?
― ¿De dónde vine yo?  -Y lo miraste a él.
― ¿De dónde viniste vos?  Bueno, viniste de tus papás, papá Pepe, mamá Dolores.
― ¿Entonces Oli vino de vos y de papá también?
― Todos, incluso yo o papá venimos de nuestros papás.
― ¿Y cómo se saca al bebe de la pansa?
― Por la pansa –Dijo su papá – Para eso están los doctores que ayudan a las mamás.
― Ahh… -Sonrieron ustedes dos - ¿Y porque los nenes hacen pis parados y las nenas sentadas?-Rieron, se había venido con miles de preguntas y los agarro desprevenidos.
― Bueno, porque… Viste que por ejemplo papá no lleva vestidos como nosotras, o nosotros no llevamos calzoncillo con el –Y ella asintió divertida – Es porque el cuerpito de una nena es diferente al de un nene, entonces, los nenes se sentirán más cómodos hacer pis parados, como nosotras, las nenas nos sentimos cómodas haciendo pis sentadas. ¿Entendes?
― Si… ¿Pero por qué los nenes son diferentes a las nenas?
Y las preguntas siguieron, hasta que más o menos el tema quedo claro, y por eso decidieron irse a dormir. Vos le ayudaste a ponerse su pijamita y cuando apagaste la luz te fuiste a tu cuarto, para abrazarte a Pepe.
― Que intensa charla, por favor –Te dijo él y vos reíste.
― Pensé que iba a surgir más adelante
― Le quedo bastante claro igual, ¿no? –Pregunto.
― Espero que si –Besaste su mejilla, y bajaste a sus labios.
― ¿Dormimos?
― Si, hasta mañana mi amor.
― Te amo –Te beso para abrazarte devuelta.
Amas a tu familia, sin dudas.

Continuara…
No podía terminar la novela sin esta charla!! JAJAJAJA
Espero les haya gustado. Nos leemos en el próximo.
Espero sus comentariosssssss eh
JusPauliter