viernes, 18 de enero de 2013

Capitulo 95



Despertarme al lado de ellas me hacía completamente feliz.
Sin duda, eran las dos personas más importantes en mi vida. Con tan solo verlas, me transmitían paz, eran hermosas juntas.
Yo creo que, aunque Pau no quiera aceptarlo, formábamos una gran familia. En realidad ella actuaba con Lola como una mama, la cuidaba, la mimaba, le daba todos los gustos. Y Lola también la quería muchísimo, y seguro que la sentia como algo más cercano que una novia de su papa, como una mama.
Respetaba su opinión, porque la entendía, entendía que no era fácil para ella llevar un título de “mama” cuando hace poco nos conoce a pesar que nos queramos como nos queremos y demás.
Ya iba a llegar el momento, o eso espero.
Se acaba el año, mes diciembre.
Hoy, jueves 18 de diciembre.
Y estaba negado a que termine el año, no quería.
Había pasado cosas inolvidables.
A principio de año nació mi hija: mi todo, mi felicidad.
A los tres, cuatro meses fui abandonado con ella, y después de meses complicados salimos adelante, como la familia que formábamos los dos, y obviamente gracias a mi viejo, hermanas. Siempre habíamos recibido su amor en todos los momentos, y daba gracias a Dios que así haya sido porque para mí, ellos eran todo en mi vida, eran como un soporte.
Volví a encontrarme con amigas de toda la vida como Zaira, a quien le tenía mucho aprecio, por eso mismo la había formado madrina de Lola, porque sabía lo que me quería, sabia como era ella y sabía que iba adorar a mi hija. Y por suerte no me había equivocado.
También me encontré con Eve, una gran compañera, con quien había trabajado años yo como fotógrafo y ella como modelo profesional que es.
Había conocido otra faceta de Hernán, el canchero que todo le resbalaba, se había mostrado como un gran amigo, compañero al bancarme con la gorda, cuando estaba en esos primeros meses, complicado.
También mis demás amigos, Agus, Tincho, Francisco quienes antes de que nazca mi hija me habían repetido barias veces que no me veían como papa cargándome que no iba a soportar cambiarle los pañales, bañarla y demás y ahora… Me felicitan por el gran padre que era.
En realidad, hacia lo que podía. No me consideraba el mejor, porque obviamente no lo era, pero daba lo mejor de mí y día a día crecía y aprendía más.
Y también, conocí a mi amor.
Esa rubia que entraba acelerada a la guardería cuando llegaba tarde, dejaba todo en el mostrador y nos recibía con una sonrisa, la cual te relajaba, te movía el piso. Ella, que cuando estaba pasando los primeros meses como padre soltero me ayudaba, esa que había vivido miles de cosas malas, pero a pesar siempre tenía una sonrisa, ella, que era imposible no quererla, la que te demostraba confianza, la que en menos de un mes se hizo querer formando una gran amistad. Ella, la que al mirarla por completo me encontré con un cuerpo hermoso, irresistible. La que tenía miles de defectos, pero también mil y uno de virtudes.
Paula lo era todo para mí, antes no caía como una persona que conocí por casualidad, en un momento donde no quería conocer a nadie, donde estaba destrozado, donde no confiaba en ninguna mujer, salvo mi hija.
Y ella, poco a poco me conquisto, y como lo hizo conmigo, yo lo hice con ella, porque me di cuenta que al conocerla, encontré a esa persona que me completaba, que necesitaba.
Además de lo personal había tenido un muy buen trabajo, junto a Hernán, como la posibilidad de estar en la empresa de Ideas del Sur, donde estaba lleno de trabajo, pero en verdad, valía la pena.  

Me desperté sabiendo que en minutos tocaba la alarma de Paula y las vi a ellas, durmiendo plácidamente, hermosas hasta durmiendo eran.
Desactive la alarma de Paula, para que sea yo quien la despierte.
Amaba despertarla con besos y un buen desayuno.
Por eso lo hice, me levante despacio para no despertar ni a Lola ni a ella. La noche anterior habíamos decidido dormir los tres juntos, y por lo menos yo, dormí tan bien al lado de ellas.
Una vez que tenía el equipo de mate listo volví al cuarto, esta vez dirigiéndome a Paula, me senté a un lado y le acaricie su hombro suavemente.
Sonrei, seguía durmiendo plácidamente. Entonces me acerque a su cara y deje un beso en su mejilla.
- Amor – le susurre cerca de su oído.
La vi abrir los ojos despacio para después mirarme, todavía dormida.
Me sonrió  y dijo al instante cayendo en la realidad - ¿Me dormí? No sonó la alarma, Pedro ¿Por qué no me llamaste?
Pepe: Tranqui gorda desactive tu alarma para poder despertarte yo. Es temprano todavía, tenemos tiempo para darnos unos besitos mientras desayunamos. – dije sonriendo.
Ella me sonrió un poco más aliviada – Pensé que ya era la hora y me había dormido… ¿Entonces tenemos tiempo? – Asentí – Buen día mi amor – me atrajo poniendo amabas manos en mis mejillas para unir nuestros labios.
Pepe: Buen día – Le sonreí - ¿Cómo dormiste?
Pau: Muy bien… La gordita al parecer también – Miramos como seguía durmiendo y luego nos sonreímos como dos tarados.
Pepe: ¿Te levantas? Así desayunamos.
Ella asintió y yo me pare para que ella se pueda levantar.
Fui hacia la cocina para poner todo en el comedor y ella al rato volvió vestida para ensayar.
Pepe: ¿Cómo amaneciste? ¿Con ansias?
Pau: Mas nervios, pero sí. – Sonrió – Pero que sea lo que dios quiera.
Pepe: Les tengo fe. Va a salir todo bien – Sabía que estaba un poco insegura.
Pau: Ojala así sea amor. Otra vez no me banco el papel de cebollita –Dijo sonriente.
Pepe: Jajajaja, nah… Otra vez no.
Tomamos mate entre risas y algún que otro beso para no perder la costumbre hasta las 9.00 que ella decidió irse, porque como siempre las calles en hora de trabajo convenía salir una hora antes.
Pau: ¿Almorzamos juntos?
Pepe: Te esperamos en casa con el almuerzo – sonreí.
Pau: Buenísimo, yo después a eso de las 16.00 vuelvo al gim hasta las 19.00 que voy a casa a cambiarme para ya ir a Ideas.
Pepe: ¡Que día eh! –Sonrei.
Pau: Lleno de emociones – Me rodo con sus brazos mi cuello y me beso dulcemente – Te amo tanto – me susurro.
Pepe: Veo que lleno de emociones – Sonrei – Yo también te amo mi amor, mucho.
Ella me sonrió – Quería decírtelo.
Volví a besarla dulcemente – Me encanta que me lo digas.
Ella me sonrió – Me voy, nos vemos después.
Pepe: Te espero amor.
Nos volvimos a besar y ella se fue.
Ordene un poco la cocina, y al ver que Lola todavía dormía agarre mi computadora y empecé a adelantar trabajo.
Cinco, seis fotos. Escuche a Lola llorar.
Fui donde estaba ella, la alce y ella se calmó un poco.
- Hola hermosa. –Bese su mejilla – Mmm ¿Andamos con fiaquita? – se recostó en mis brazos.
Fuimos hacia el living y la recosté en el sillón. Mientras ella me hablaba y le seguía la charla, ponele.
Cada vez estaba más grande, más linda.
Por un lado me ponía feliz, porque claro está que no hay nada más lindo que ver a tu hijo crecer sanamente, viendo sus payasadas, su primer dientito, sus primeras palabras.
Pero por otro me movilizaba un poco, ¿nunca quisieron tener a algún primito, un hermanito o un bebe en la familia y que no crezca más?
Ahora que era padre, sentia algo confuso: por un lado amaba verla crecer, por otro lado no quería saber nada en que lo haga. Cuando más grande es, la relaciones cambia, a los veinte años no iba a ser como ahora… Que estaba por cumplir su primer añito.
¿Me entiendo?
Ya sé que falta mucho para que eso pase, mientras tanto la disfruto como nunca.

FlashBack.
Nunca nadie me dio tanta luz, para nadie fui tan importante.
Amaba verte sonreír, hacer pavadas para que me ría, porque sabía que lo de payasa no era sin querer.
Embobada mirabas todos los colores que te rodeaban, en esta ciudad tan colorida. Hacías muecas al escuchar los ruidos de esta ciudad tan movilizada.
Nada, nada nunca nada nos va a separar, somos una llama en el invierno.
Reírme de vos al verte al hablarle a tus juguetes para que hagan lo que vos querías, pretendiendo que te escuchen. Me miraste seria, no te había gustado que lo haga. Pero no me diste importancia y seguiste retando a tus juguetes, si o si querías que hagan lo que vos le decías.
Levantaste tu mirada, todavía enojada, los juguetes te habían sacado de quicio. Te encontraste conmigo, tu papa, sin poder creer la locura que tenías. Gateaste hacia mí y al fin te alzo,  me recostó en el pasto quedando vos en mi pecho. Tu bronca aparentemente había pasado, me acariciaste mi cara y deje un beso en tu manito, tan suave.
Nos incorporamos y volviste a donde estaban tus juguetes, no te ibas a rendir fácilmente.
Le pedí al señor, que me diera un amor, nunca pensé sería tan profundo.
Al fin habías logrado que tus juguetes te hagan caso,  y te quedaste jugando con ellos media hora, yo seguía mirándote, embobado, como tal padre baboso.
Me miraste y otra vez gateaste hacia mí, haciéndome una mueca con tu boquita que tenías hambre.
Cuando llegaste, y te alce, seguías haciendo esa mueca que me causaba tanta risa, y de sorpresa largaste seguiditos: “Papa”
O eso es lo que creía escuchar.
Por favor ¿Me lo podes repetir?
Y como leyendo mi mente volviste a decírmelo, miles de veces.
Gracias hija.

Fin Flashback.

Despues de muchas cosquillas en el sillón decidí alzar a Loli y darle un baño rápido, para después salir a comprar el almuerzo.
Y asi lo hicimos, después de bañarla fuimos caminando hacia el supermercado, compramos unos ricos tallarines y unas milanesas.
Volvimos a casa y ella quedo en el living con sus juguetes. Mientras yo me encargaba de cocinar.
Al ratito tocaron timbre, pude ver por la ventana el auto de Paula, era ella.
Fui a abrirle y ella me recibió con un beso cargado de amor, al cual obviamente respondí.
Estas pequeñas cosas me llenaban el alma.

Continuara…
Buenaaaaas! Mil perdones por colgar tanto.
Desde ayer tenía el capítulo escrito, el cual se me borro por completo.
Tanta bronca tenia, que casi me largo a llorar.
Pero por suerte tengo buena memoria e intente hacerlo algo parecido.
Algo que es obvio: ODIO Word.
Otra cosa que también es obvio: Amo a mi primo. Él fue quien me inspiro.
Les dejo miles de Paula’s con olorcito a NIVEA.
JusPauliter.
(Escuchen la canción “Canción de cuna” de los Piojos y mueran de amor)

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