Despertarme al lado de ellas me hacía completamente feliz.
Sin duda, eran las dos personas más importantes en mi vida. Con
tan solo verlas, me transmitían paz, eran hermosas juntas.
Yo creo que, aunque Pau no quiera aceptarlo, formábamos una
gran familia. En realidad ella actuaba con Lola como una mama, la cuidaba, la
mimaba, le daba todos los gustos. Y Lola también la quería muchísimo, y seguro
que la sentia como algo más cercano que una novia de su papa, como una mama.
Respetaba su opinión, porque la entendía, entendía que no
era fácil para ella llevar un título de “mama” cuando hace poco nos conoce a
pesar que nos queramos como nos queremos y demás.
Ya iba a llegar el momento, o eso espero.
Se acaba el año, mes diciembre.
Hoy, jueves 18 de diciembre.
Y estaba negado a que termine el año, no quería.
Había pasado cosas inolvidables.
A principio de año nació mi hija: mi todo, mi felicidad.
A los tres, cuatro meses fui abandonado con ella, y después de
meses complicados salimos adelante, como la familia que formábamos los dos, y
obviamente gracias a mi viejo, hermanas. Siempre habíamos recibido su amor en
todos los momentos, y daba gracias a Dios que así haya sido porque para mí,
ellos eran todo en mi vida, eran como un soporte.
Volví a encontrarme con amigas de toda la vida como Zaira, a
quien le tenía mucho aprecio, por eso mismo la había formado madrina de Lola,
porque sabía lo que me quería, sabia como era ella y sabía que iba adorar a mi
hija. Y por suerte no me había equivocado.
También me encontré con Eve, una gran compañera, con quien había
trabajado años yo como fotógrafo y ella como modelo profesional que es.
Había conocido otra faceta de Hernán, el canchero que todo
le resbalaba, se había mostrado como un gran amigo, compañero al bancarme con
la gorda, cuando estaba en esos primeros meses, complicado.
También mis demás amigos, Agus, Tincho, Francisco quienes
antes de que nazca mi hija me habían repetido barias veces que no me veían como
papa cargándome que no iba a soportar cambiarle los pañales, bañarla y demás y
ahora… Me felicitan por el gran padre que era.
En realidad, hacia lo que podía. No me consideraba el mejor,
porque obviamente no lo era, pero daba lo mejor de mí y día a día crecía y aprendía
más.
Y también, conocí a mi amor.
Esa rubia que entraba acelerada a la guardería cuando
llegaba tarde, dejaba todo en el mostrador y nos recibía con una sonrisa, la
cual te relajaba, te movía el piso. Ella, que cuando estaba pasando los
primeros meses como padre soltero me ayudaba, esa que había vivido miles de
cosas malas, pero a pesar siempre tenía una sonrisa, ella, que era imposible no
quererla, la que te demostraba confianza, la que en menos de un mes se hizo
querer formando una gran amistad. Ella, la que al mirarla por completo me encontré
con un cuerpo hermoso, irresistible. La que tenía miles de defectos, pero también
mil y uno de virtudes.
Paula lo era todo para mí, antes no caía como una persona que
conocí por casualidad, en un momento donde no quería conocer a nadie, donde estaba
destrozado, donde no confiaba en ninguna mujer, salvo mi hija.
Y ella, poco a poco me conquisto, y como lo hizo conmigo, yo
lo hice con ella, porque me di cuenta que al conocerla, encontré a esa persona que
me completaba, que necesitaba.
Además de lo personal había tenido un muy buen trabajo,
junto a Hernán, como la posibilidad de estar en la empresa de Ideas del Sur,
donde estaba lleno de trabajo, pero en verdad, valía la pena.
Me desperté sabiendo que en minutos tocaba la alarma de
Paula y las vi a ellas, durmiendo plácidamente, hermosas hasta durmiendo eran.
Desactive la alarma de Paula, para que sea yo quien la
despierte.
Amaba despertarla con besos y un buen desayuno.
Por eso lo hice, me levante despacio para no despertar ni a
Lola ni a ella. La noche anterior habíamos decidido dormir los tres juntos, y
por lo menos yo, dormí tan bien al lado de ellas.
Una vez que tenía el equipo de mate listo volví al cuarto,
esta vez dirigiéndome a Paula, me senté a un lado y le acaricie su hombro
suavemente.
Sonrei, seguía durmiendo plácidamente. Entonces me acerque a
su cara y deje un beso en su mejilla.
- Amor – le susurre cerca de su oído.
La vi abrir los ojos despacio para después mirarme, todavía dormida.
Me sonrió y dijo al
instante cayendo en la realidad - ¿Me dormí? No sonó la alarma, Pedro ¿Por qué no
me llamaste?
Pepe: Tranqui gorda desactive tu alarma para poder
despertarte yo. Es temprano todavía, tenemos tiempo para darnos unos besitos
mientras desayunamos. – dije sonriendo.
Ella me sonrió un poco más aliviada – Pensé que ya era la
hora y me había dormido… ¿Entonces tenemos tiempo? – Asentí – Buen día mi amor –
me atrajo poniendo amabas manos en mis mejillas para unir nuestros labios.
Pepe: Buen día – Le sonreí - ¿Cómo dormiste?
Pau: Muy bien… La gordita al parecer también – Miramos como seguía
durmiendo y luego nos sonreímos como dos tarados.
Pepe: ¿Te levantas? Así desayunamos.
Ella asintió y yo me pare para que ella se pueda levantar.
Fui hacia la cocina para poner todo en el comedor y ella al
rato volvió vestida para ensayar.
Pepe: ¿Cómo amaneciste? ¿Con ansias?
Pau: Mas nervios, pero sí. – Sonrió – Pero que sea lo que
dios quiera.
Pepe: Les tengo fe. Va a salir todo bien – Sabía que estaba
un poco insegura.
Pau: Ojala así sea amor. Otra vez no me banco el papel de
cebollita –Dijo sonriente.
Pepe: Jajajaja, nah… Otra vez no.
Tomamos mate entre risas y algún que otro beso para no
perder la costumbre hasta las 9.00 que ella decidió irse, porque como siempre
las calles en hora de trabajo convenía salir una hora antes.
Pau: ¿Almorzamos juntos?
Pepe: Te esperamos en casa con el almuerzo – sonreí.
Pau: Buenísimo, yo después a eso de las 16.00 vuelvo al gim
hasta las 19.00 que voy a casa a cambiarme para ya ir a Ideas.
Pepe: ¡Que día eh! –Sonrei.
Pau: Lleno de emociones – Me rodo con sus brazos mi cuello y
me beso dulcemente – Te amo tanto – me susurro.
Pepe: Veo que lleno de emociones – Sonrei – Yo también te
amo mi amor, mucho.
Ella me sonrió – Quería decírtelo.
Volví a besarla dulcemente – Me encanta que me lo digas.
Ella me sonrió – Me voy, nos vemos después.
Pepe: Te espero amor.
Nos volvimos a besar y ella se fue.
Ordene un poco la cocina, y al ver que Lola todavía dormía
agarre mi computadora y empecé a adelantar trabajo.
Cinco, seis fotos. Escuche a Lola llorar.
Fui donde estaba ella, la alce y ella se calmó un poco.
- Hola hermosa. –Bese su mejilla – Mmm ¿Andamos con
fiaquita? – se recostó en mis brazos.
Fuimos hacia el living y la recosté en el sillón. Mientras
ella me hablaba y le seguía la charla, ponele.
Cada vez estaba más grande, más linda.
Por un lado me ponía feliz, porque claro está que no hay
nada más lindo que ver a tu hijo crecer sanamente, viendo sus payasadas, su
primer dientito, sus primeras palabras.
Pero por otro me movilizaba un poco, ¿nunca quisieron tener
a algún primito, un hermanito o un bebe en la familia y que no crezca más?
Ahora que era padre, sentia algo confuso: por un lado amaba
verla crecer, por otro lado no quería saber nada en que lo haga. Cuando más grande
es, la relaciones cambia, a los veinte años no iba a ser como ahora… Que estaba
por cumplir su primer añito.
¿Me entiendo?
Ya sé que falta mucho para que eso pase, mientras tanto la
disfruto como nunca.
FlashBack.
Nunca nadie me dio tanta luz,
para nadie fui tan importante.
Amaba verte sonreír, hacer
pavadas para que me ría, porque sabía que lo de payasa no era sin querer.
Embobada mirabas todos los
colores que te rodeaban, en esta ciudad tan colorida. Hacías muecas al escuchar
los ruidos de esta ciudad tan movilizada.
Nada, nada nunca nada nos va a
separar, somos una llama en el invierno.
Reírme de vos al verte al
hablarle a tus juguetes para que hagan lo que vos querías, pretendiendo que te
escuchen. Me miraste seria, no te había gustado que lo haga. Pero no me diste
importancia y seguiste retando a tus juguetes, si o si querías que hagan lo que
vos le decías.
Levantaste tu mirada, todavía enojada,
los juguetes te habían sacado de quicio. Te encontraste conmigo, tu papa, sin
poder creer la locura que tenías. Gateaste hacia mí y al fin te alzo, me recostó en el pasto quedando vos en mi
pecho. Tu bronca aparentemente había pasado, me acariciaste mi cara y deje un
beso en tu manito, tan suave.
Nos incorporamos y volviste a
donde estaban tus juguetes, no te ibas a rendir fácilmente.
Le pedí al señor, que me diera un
amor, nunca pensé sería tan profundo.
Al fin habías logrado que tus
juguetes te hagan caso, y te quedaste
jugando con ellos media hora, yo seguía mirándote, embobado, como tal padre
baboso.
Me miraste y otra vez gateaste
hacia mí, haciéndome una mueca con tu boquita que tenías hambre.
Cuando llegaste, y te alce, seguías
haciendo esa mueca que me causaba tanta risa, y de sorpresa largaste
seguiditos: “Papa”
O eso es lo que creía escuchar.
Por favor ¿Me lo podes repetir?
Y como leyendo mi mente volviste
a decírmelo, miles de veces.
Gracias hija.
Fin Flashback.
Despues de muchas cosquillas en el sillón decidí alzar a
Loli y darle un baño rápido, para después salir a comprar el almuerzo.
Y asi lo hicimos, después de bañarla fuimos caminando hacia
el supermercado, compramos unos ricos tallarines y unas milanesas.
Volvimos a casa y ella quedo en el living con sus juguetes.
Mientras yo me encargaba de cocinar.
Al ratito tocaron timbre, pude ver por la ventana el auto de
Paula, era ella.
Fui a abrirle y ella me recibió con un beso cargado de amor,
al cual obviamente respondí.
Estas pequeñas cosas me llenaban el alma.
Continuara…
Buenaaaaas! Mil perdones por colgar tanto.
Desde ayer tenía el capítulo escrito, el cual se me borro
por completo.
Tanta bronca tenia, que casi me largo a llorar.
Pero por suerte tengo buena memoria e intente hacerlo algo
parecido.
Algo que es obvio: ODIO Word.
Otra cosa que también es obvio: Amo a mi primo. Él fue quien
me inspiro.
Les dejo miles de Paula’s con olorcito a NIVEA.
JusPauliter.
(Escuchen la canción “Canción de cuna” de los Piojos y
mueran de amor)

ayyy me encanto,que linda novela!!!subí más...
ResponderEliminartiernissss!!!!! me encanto!
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