sábado, 2 de noviembre de 2013

Capitulo 145



Cinco y cuarto y llegaste al consultorio.
- ¿Bajamos con vos? –Te pregunto Pedro.
- No… Enseguida vuelvo –Sonreíste y bajaste del auto.
Llegaste y la secretaria te sonrió al verte, vos pediste disculpas por tu llegada tarde y te aliviaste cuando te dijo que todavía seguía atendiendo a la paciente del turno anterior. 
Te sentaste y típico: la revista vieja de todos los consultorios, para quemar el tiempo.
Quince minutos después te llega un mensaje de Pedro: “Pau, llevo a Lola a merendar en la confitería de acá a la vuelta, o te esperamos, como quieras”
“Si quieren vayan, están atrasados los turnos. Cuando salgo voy para allá.” 
“Ok. Cualquier cosa avísame. Suerte.”
“Gracias, amor.” ¿Qué te importaba si casi se matan hace unos minutos atrás? Lo amas. Punto.
La  mujer que estaba dentro no tardo en salir y al instante te llamo Yani para que entres.
- ¿Cómo estas Pau? –Te pregunto mientras te saludaba y vos entrabas a su consultorio.
- Todo bien, ¿vos?
- Muy bien. Sentate. –Te pidió mientras ella hacia lo mismo- Tengo tus estudios.
- Ajam ¿y, qué onda?
- Bueno, veamos. –Te sonrió – Azúcar bien, glóbulos rojos, glóbulos blancos, bien. 
- Todo bien.
- Si… Mira. –Te mostro el estudio- Acá, como podes ver bien aparece em…
- hCG. ¿Qué es eso? ¿Tengo alguna enfermedad? –Y entrabas en pánico.
- No. Es una hormona, que se llama la gonadotropina crónica humana.
- ¿Y? No me metas mucha biología, yo solo quiero saber si lo que tengo es grave o no.
- Bueno, no sé si un embarazo es grave para vos o no. 
- ¿Eh? – Habías escuchado… No habías entendido. 
¿Qué si era una joda? No, Pau, yo, la narradora, la autora te lo confirma: No es  una joda. 
- Tenes un embarazo de apenas una semana, por eso en la ecografía no se notó. –Ella esperaba a que caigas y al menos digas algo, pero como no hiciste nada, estabas como shockeada siguió.- ¡Felicitaciones mamá! 
Una lágrima se te cayó tan rápido como cuando empezaste a llorar con todas las ganas. Te sentiste la mujer más feliz del mundo, aunque mucho no caíste. Cero royo del futuro, cero royo de baile, cero preocupaciones. 
Una opresión en el pecho y que te abraces fuertemente a Yanina quien se sentía feliz por vos, te abrazaba y te decía que te tranquilices un poco porque no sabía si llorabas de emoción o porque te querías matar. Obviamente estabas feliz con tu embarazo. ¡Paula! ¡Cae! ¡Estas embarazada! ¡Tenes una semillita dentro de tu panza! Y no es la de planta de naranja como cuando creías que tragándote las semillas de las naranjas te iba a crecer una plantita. Y hoy, podemos afirmar que te va a crecer una plantita, un fruto, un hijo, tuyo, de Pedro, porque claro, es de Pedro también. 
Y eso te hacia mucho más feliz. Un hijo con él, con el amor de tu vida, con el que amas con todo tu ser, con el que planeaste hace días atrás tener una familia numerosa y vos sin dudar le habías dicho que querías empezar ya formando la familia, como si lo supieses, como si lo hubieras intuido. 
- No sé qué hacer, si quedarme a llorar acá, o ir y correr a contarle a Pedro. No lo puedo creer Yani, -Te sacaste las lágrimas, tu voz estaba quebrada- No entiendo todavía… ¿Cómo la ecografía dio que estaba todo normal?
- Estas a penas de una semana Pau, es todo muy reciente. 
- Y… ¿Voy a poder bailar?
- Mmm bueno, eso lo vamos a ver, según como te sentís.  –Asentiste.
- Quiero cuidarme, no me importa nada más que mi hijo –Y amo cuando te sale la mama de adentro, acaban de decirte que estas embaraza y desde el punto cero ya estas cuidando a esa semillita. 
- Muy bien –Te dijo feliz - ¡Felicitaciones! –Y se volvieron a abrazar. Porque ella era tu doctora, pero hace años (muchos) que se conocen y prácticamente te conoce de pe a pa y te quiere, como vos a ella.
- ¿Y ahora? 
- Bueno ahora después de aquel baile que tenes el miércoles, que solo si te sentís bien, si no tenes mareos ni nauseas lo vas a hacer, vamos a tener que hacer una vida mucho más tranquila ¿sí? Menos baile, más relajación. Te voy a dar el numero de Mariela, una nutricionista para que cuando lo sientas necesario empieces, y también vas a sacar un turno en un ginecólogo o ginecóloga, como más guste.  Tengo una amiga, Camila que es muy buena ginecóloga, te la recomiendo –Asentiste.
-De todos modos no conozco a nadie, así que suerte me recomiendas gente –Seguías con tu emoción y tus lágrimas salían sin parar.
- Muy bien –Sonrió- Te cuidas, mucho –Asentiste, obvio que lo ibas a hacer- Y disfruta, que enserio, no hay estado más lindo.
- Gracias –Y se abrazaron nuevamente. 
- Te quiero Pochi, y me encanta que seas feliz y que poco a poco estés armando esa familia que tanto te mereces. –La abrazaste y que te diga todas esas cosas lindas te hacían lagrimear. 
- Te quiero, gracias por todo.
Saliste de su consultorio con ella para que al ver por la ventana se quieran pegar un tiro ambas. Miles de periodistas en la puerta del consultorio.
- La puta madre –Expresaste.
- Tranquila, tomate tu tiempo –Dijo Yani. 
- Es que ni en pedo se van a ir. ¿Me puedo lavar la cara?
- Obvio –Te sonrió. 
Fuiste al baño, te despejaste lavándote la cara y te maquillaste un poquito. Ya estabas como nueva.
- Bueno ahora sí.
- Que te sea leve –Te cargo. 
- Yo no sé cómo se enteran de todo.
- Jajajaja chau Pau –Se abrazaron- Y nos estamos viendo eh.
- Obvio. Chau. ¡Gracias!
Saliste a la calle con tus anteojos de sol y con una sonrisa, disimulando que era un placer que todos los periodistas te estén esperando a vos.
- Hola. Buenas tarde –Saludaste con una sonrisa mientras caminabas.
- ¿Cómo estas Pau? ¿Por algo en especial sale del consultorio de la doctora?
- Hace varios días no se la ve por la academia de Guerra ¿A pasado algo con tu salud?
- ¿Hay posibilidades de embarazo? Se la ve muy bien con su novio.
Entonces frenaste para responder e irte.
- Vine a hacerme un control como todos los años, y es verdad que hace días no iba a la academia, pero solo por problemas personales. Y sí, estoy muy bien con mi novio, gracias.  
- ¿Se puede hablar de un embarazo? Llegaron rumores que el jueves pasado te desmallaste.
- Hubo un desmayo en un ensayo para este miércoles que hacemos una exposición, solo una baja de presión. Los esperamos a todos este miércoles, gracias.
- Gracias por su tiempo Paula. 
- Nos vemos.

Y como odiaste este momento, pero ahora ibas tranquila y feliz para encontrarte con Pedro, el papa de tu hijo (o hija) y a Loli la hermana de tu hijo (o hija también).
Cuando llegaste te encontraste a Pedro, Lola y Dolores. Si, los tres en una mesita charlando, Lola hablando, ellos dos riendo.
Y volviste a sentirte mal, porque obvio que te hiciste la cabeza, y como para que no. Ellos tres riendo de quien sabe que, y vos ahí… Viéndolos, después de que te den la noticia de que estas embarazada, que estas esperando un hijo de Pedro, aquel que ríe junto a su ex, que por cierto, comparten hija, que también está riendo con ellos dos. 


Continuara…

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