Llegaste a casa, te descalzaste los suecos bajos que llevas
este día. Pasas por la cocina y bebes de la botella agua fresca. Juntas las
camperas que habían dejado Lola y Pedro en el sillón para llevarla al perchero.
Seguida por Moro llegas a tu cuarto, te pones tu pijama (para estar mucho más
cómoda) y ya acostada junto a Moro le mandas un mensaje a tu amor. Lo extrañas
y necesitas saber algo de él.
“Hola amor, ¿Cómo va
tu día? Acabo de dejar a Loli en el jardín, ahora estoy en casa. Te extraño”
Prendes la tele, para no dormirte mientras esperabas aquel
mensaje. Sonreís cuando Moro se termina de acomodar, apoyando su cabeza en tu
pansa, Olivia da tanta paz, hasta al perro.
“Hola mi amor, yo
estoy acá, con Herni, haciendo un break, justo te estaba por mandar un
mensajito. No tengo para mucho, llego para darle unos besos a las dos.”
Sonreíste. Claro que ahora los mimos no eran solamente para
vos, sino para su segunda princesa que tanto se hace querer por su padre.
“Me acosté un ratito
porque tengo sueño, pero cuando llegues despertarme, exigimos mimos.”
“No te voy a
despertar, me acuesto un ratito con vos. ¿Llevo algo?” Te conoce, más que a
nadie, y sabe que algo le vas a pedir. Es que junto a Olivia no pueden ser tan
antojadizas.
“Caramelos de la
selva, por fis. Ah, y gomitas. Te amo mucho mi amor, gracias”
“Lo que vos digas. En
un ratito estoy allá, descansa gordita. Te amo”
Lo notaste raro, como seco, como sin ganas de hablar con
vos, y por eso te empezaste a hacer la cabeza, empezaste a pensar que habías
hecho, o si habías dicho algo mal. En fin, tu cabeza va a mil por horas, y
mucho más ahora, estando embarazada, que mil cosas por la cabeza se te pasan en
muy pocos minutos, que cambias de humor a cada ratito, que no sabes bien lo que
queres. En fin, como toda embarazada, es normal hacerse la cabeza por cualquier
cosa.
Por eso ahora estas llorando desconsoladamente, no sabiendo
muy bien porque, porque después de unos minutos ya no lo sabias, pero
igualmente no podías parar de llorar. Abrazabas a Moro mientras el dejaba algún
que otro beso en tu brazo y lloraba porque te escuchaba llorar.
Escuchaste la cerradura de la puerta, y al instante se abrió
la puerta. Sentiste unos pasos al cuarto, y después de unos pocos segundos
alguien se sentaba en la cama y una mano recorrió una de tus mejillas. Lo
reconociste, era él.
-Hey –Te sonrió cuando vos abriste tus ojos – Hola hermosa.
Y vos lo primero que hiciste fue abrazarlo.
- Mi amor, ¿Qué pasa? –Él te abrazo.
- Pensé que no ibas a venir.
–tu voz se quebró enseguida.
- Pero te dije que venía mi amor. ¿Estabas llorando? –Y
asentiste.
- Es que te sentí raro cuando hablábamos por mensaje, como
cortado… Y pensé que te habías enojado por algo. –Y él sonrió – Perdón.
- Estaba un poco ocupado mi amor, pero no estoy enojado, por
nada.
- Es que cuando yo te escribí que te amaba mucho vos me
pusiste te amo, pero así, seco –Y el sonrió.
- No podes ser tan linda mi amor. Sabes lo cuanto que te amo
- Mmm
- Te amo muchísimo, muchísimo. Soy el hombre más feliz a tu
lado –Y sonreíste.
- Vos me lo decís para que no me sienta mal. –Lo abrazaste
por su cuello.
- No tonta –Dejo un beso en tus labios – Te amo enserio,
mucho. Y la idea de que en unos meses vamos a tener con nosotras nuestra bebe,
que nos vamos a casar, y vamos a ser felices siempre, siempre, juntos
–Sonrieron – me llena de felicidad.
- ¿Seguro?
- Muy, vos ¿estás segura?
- Muy, también. Perdón que sea así, es que no se… Se me pasaron
un montón de cosas por la cabeza y, bueno.
- Te amo ¿sí? –Asentiste sonriente y lo besaste- Les traje
sus caramelos, y su gomitas –Sonreíste mientras el acariciaba tu pansa- ¿Cómo
se está portando mi bebe?
- Hace un ratito estaba inquita, supongo que te extrañaba
–Sonreíste.
- ¿Cómo supongo? Obvio que me extrañaba –Y reíste para que
el deje miles de besos en tu pansa- Las amo, tanto, tanto –Reíste.
- Nosotras a vos mi amor. Y mucho más si nos entregas los
caramelos.
- Que chantas que son eh –Dijo divertido para que te
entregue la bolsa llena de tus caramelos y gomitas - ¿Dormiste? –Negaste.
- No podía –Sonreíste.
- Me das tanta ternura –Te beso.
- Vos sos el tarado que tardas tanto –Dijiste divertida – Te
extrañábamos, mucho.
- Ay, mi vida –Te lleno de besos la cara – Perdón, es que no
terminábamos más.
- Con unos besos te perdono –Y te sonrió- Tenes mucha
ventaja con los caramelos –Y el rio para que te bese dulcemente por un largo
rato, y que después vos te recuestes en su pecho.
Vos al ratito después de quedar los dos en silencio te
quedaste en silencio, y el salió un rato antes de las cinco para ir a buscar a
Loli, no sin antes murmurarte que se iba a buscar a su hija.
Te despertaste cerca de las siete y media escuchando las
risas de Pedro y Loli que venían desde el comedor. Vos sonreíste y te acercaste
hasta el marco de la puerta y los viste.
Ambos estaban sentados en el piso, con unas tasitas y unas
muñecas que los acompañaban. Pepe llevaba un sombrero enorme de mujer y una
carterita, al igual que Lola. Ambos tenían una charla como si fueran dos
señoras grandes. Y no podían evitar reírse a lo que vos te contagiabas.
- ¡Mami! –Lola te descubrió, y que te llame así, lo
sorprendió a Pedro. Claro que te lo dijo varias veces, pero hacia bastante no
lo hacía.
- Hola hermosa –Dejaste un beso en su mejilla.
- ¿Cómo está mi hermanita?
- Muy bien, tranquilita –Sonreíste.
- ¿Queres jugar? Con papá jugábamos a tomar el té.
- Veo –Y Pedro rio para que vos te contagies – Que lindo
estas amor.
- Soy Norma –Dijo el extendiendo su mano.
- Un gusto Norma
- Y yo soy Josefina. ¿Vos queres ser Bianca? –Dijo Loli.
-Dale –Sonreíste. Y enseguida ella te trajo una peluca y te
hizo pintar los labios.
Y asi estuvieron el resto de la tarde, disfrutando de Lola y
su locura, riendo, y pasándola bien.
Amas estar con ellos. Y sin dudas, son fundamental en tu
vida, son todo.
Continuara…
Comenten :)
JusPauliter.

que lindos capítulos!!! me encanta lo dulce que es loli con pau y el bebe. es muy lindo que la llame mama.
ResponderEliminarmuy lindos los capitulos, espero leer el proximo capitulo
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