Contenta con tu sándwich recién hecho te
levantaste para poner un poco de agua fresca en tu vaso, pero cuando volviste,
te encontraste con Lola y tu sándwich… Y tu instinto asesino se calmó cuando
ella te sonrió tiernamente para que vos bufes y ella termine riendo. No quedo
otra que hacerte de nuevo el sándwich,
pero al parecer medio mundo estaba en contra tuyo, o en realidad tus hijas, ya
que Oli se despertó de su siesta mañanera, y tuviste que ir, porque si, tenías hambre…
pero primero tu gorda.
Al alzarla ella se calmó y enseguida busco con su
boquita su lugar preferido: el que la alimentaba, gordita feliz.
Este sábado se levantaron temprano, o en realidad
fue Olivia quien los despertó temprano, entonces, con Pepe estuvieron de
acuerdo en ir a pasar el día a casa de tus abuelos, lástima que tus nonos no
estaban, y por esto, le pidieron permiso para ir igualmente a su casa; Oli
necesita sus siestitas, y aunque el día este hermoso, mucho no te convence
sacarla afuera, con apenas sus tres meses de vida.
– ¡Llego la comida! – Anuncio el hombre de la
familia, de tu familia, y lo viste con su look de parrillero mal: una bermuda
de jean con una remera que estaba para el crimen perfecto.
– ¡Iuju! –Dijo Loli feliz.
– Ay, banca gordo… Justo se despertó Oli, termino
y estoy, ¿sí?
– Obvio que banco, todo por la alimentación de mi
chanchita –se acercó a ustedes y le hablaba a su hija que tomaba la teta y
miraba de reojo a su papá- ¿Te estas alimentando gordita? Está muy, muy bien.
– Igual, podría aflojar un poquito, mira los
bracitos –Dijiste divertida.
– Tiene que tomar mucha leche para que después juegue
conmigo y no se canse –Llego su hermana, y ustedes, sus papás, sonrieron.
Lola tomo su papel de hermana mayor a la perfección,
enseguida colaboro muchísimo con ustedes, y la verdad, fue un alivio enorme, el
tener el apoyo de una nena de tres años (casi cuatro) que tome muy bien, el
hecho de que ahora no era solo ella, si no que había llegado su hermanita que
era mucho más chiquita que ella, y que simplemente necesitaba más atención que
ella, aunque, obviamente, a veces tenía muchas ganas de llamar la atención, y
creo que a todo hermano mayor le paso, o le pasa todavía.
Despues de que Oli se quedó muy cómoda en cochecito
a un lado tuyo y del otro de Moro, quien ahora se encarga de cuidar a la beba,
como a su otra debilidad, Loli, es una debilidad mutua, porque Lola también cuida
de él, y estas segura que Oli cuando sea un poquito más grande va a también,
cuidar de él, y arrancarle sus hermosas y grandotas orejas.
– Mami, ¿jugamos unas escondidas? –Llegas al
patio después de cambiar a Olivia y acostarla de nuevo en el cochecito, termino
dormida agarrada a su peluche que le regalo su abuelo, tu papá.
– Dale. ¿Quién cuenta? –Preguntaste, divertida.
– ¡Yo! –Dijo ella y enseguida se fue a un árbol,
y de espalda, se puso a contar hasta 100 – Uno, dos, tres, cuatro, cinco, ocho,
nueve, diez, once, veinticinco… ¡Cien! Listo o no, allí voy –Canturrio y vos reíste
un poquito desde tu escondite. Podías verla buscar por todas partes, hasta que encontró
a su papá que estaba escondido debajo de la mesa, y salieron corriendo los dos
para librar. Unos dos minutos después te encontró a vos, y te dejaste librar,
divertida.
– ¡Sí! Los encontré a los dos –Dijo feliz – Ahora
tiene que contar papa.
Despues de unas divertidas escondidas, ella salió
a jugar con Moro y una pelota, mientras vos, junto a Pepe y Olivia, quien se había
despertado, estaban al solcito en una manta, ella al medio sentada en su
huevito, adormilada y con su sonrisita, jugando con sus manitos, mientras su
papá, le cantaba…
– Saco una
manito, la hago bailar, la cierro, la abro, y la vuelvo a guardar –Mientras guardaba
hacia mímica con su mano – Saco la otra manito, la hago bailar, la cierro, la
abro, y la vuelvo a guardar –Ella trataba de imitar a su papá- Saco las dos
manitos… -Ahora te sumaste vos.
Te sentías tan bien, tan feliz viviendo el ahora,
y sin dudas, ellos son los que te hacen feliz, Pedro cantándole a su hija, Oli
que lo mira con un amor inmenso y que trata de imitarlo, Lola que ríe mientras
juega a la pelota con Moro y que de vez en cuando se acerca a ustedes a dejar
un beso a cada uno, y decirle lo cuanto que los ama, porque necesita que
ustedes sepan que los ama.
– Hey, ¿en qué pensabas? Oli necesita atención de su mamá –Dijo Pepe, después
de dejarte un beso en la mejilla. Sonreíste y la viste a Olivia mirándote.
– Hola mi amor –Le dijiste - ¿Qué estás haciendo?
¿Estabas jugando con papá? –Y ella te sonrió, chupando uno de sus deditos -
¡Pero que hermosa sonrisota tiene ella! –Y fue inevitable, la llenaste de
besos.
– Que hermosas que son –Te dijo él y vos sonreíste.
– Solo tuyas –Lo besaste dulcemente – Pensaba en
lo lindo que la estoy pasando… Y en los miles de momentos así que nos esperan
vivir ¿no?
– Obvio… No hay nada más lindo que pasar un día así,
con ustedes, mi familia, disfruto tanto – Sonreíste.
– ¡Papi!
Moro no me devuelve la pelota, y no se la puedo tirar –Llego Loli, un
poco enojada. Ustedes sonrieron.
– Ya te la va a dar amor, veni un ratito con
nosotros –Entonces, ella se sentó a upa de su papá
– Pero yo quería seguir jugando.
– A ver el pucherito –Dijiste vos divertida – Ay,
pero que fea que quedas enojada Loli, mira cómo te mira Olivia… -Y se rieron
ustedes dos, cuando Oli quiso llamar la atención de su hermana y lo logro.
– Jajajaja que loca que es –Dijo y le sonrió a su
hermanita, para que al darle un dedito a su hermana ella se adueñe de este, y
que no lo suelte nunca más.
Y que no sea solamente con su dedo, de por vida
ellas se van a tener la una para la otra, das por hecho que se van a cuidar,
defender, y amar como a nadie. Porque por eso son hermanas: para estar siempre
juntas.
Continuara…
Últimos quince capítulos. Más que nunca necesito
su apoyo y comentarios.
¡Gracias por leer!
JusPauliter

me encanta esta novela subii mas a y mas seguido
ResponderEliminarque lindo!!! hermosa novela!!!
ResponderEliminarmuy tierno me ecanto muy lindo besos espero el siguiente
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