“Te esperamos hija”
Remerita manga corta, jean
gris, y una camperita livianita.
Por suerte ya se sentía el
calorcito.
Alce a la perrita, y con la
llave del auto en manos sali del departamento dirigiéndome al ascensor.
Una vez abajo, puse en
marcha el auto y sali para Palermo, la casa de papa.
Al llegar deje que la
perrita (que aun no le había puesto nombre) salga corriendo por el césped del jardín
de casa.
Toque el timbre y en cuestión
de segundo, papa me abrió la puerta.
Miguel: Pau, ¿Cómo estas?
Pau: Hola… Bien, ¿Vos?
Miguel: Bien, me alegro
mucho que hayas venido… Pasa.
Pau: Permiso…
Miguel: ¿Desde cuando tenes
que pedir permiso para entrar en tu casa Paula?
Yo amague en contestar,
pero el prosiguió – Sentate, estaba preparando el mate con los bizcochitos que
te gustan.
Pau: Que rico… ¿Y Gonza?
Miguel: Se fue hace un
rato, al parecer anda de novio.
Pau: ¿Me estas jodiendo? Y
me lo decís así tan relajado.
Miguel: ¿Cómo queres que te
diga? Era hora, con 24 años ya..
Pau: No es hora, es chico todavía…
Miguel: Jajajaja sos de
terror… Revolviendo en el altillo, encontré esa caja llenas de cosas tuyas, de
cuando eras chiquita.
Parecía a propósito, iba a
ser un largo día, feo o lindo, eso dependía
de mi, o de él.
Pau: ¿Ah si?
El me miro – Pau yo…
Pau: ¿Podemos ver lo que
hay en la caja? – Le interrumpí –
Miguel: ¿Estas segura?
Pau: Claro… Ni que hubiera
una bomba
El me sonrió y me acerco la
caja.
Esta estaba forrada de
color fucsia.
Me la puso frente mio y me
miro esperando a que yo la habrá.
Despacio, un poco con
miedo, sabia que no había una bomba de fuego, ahí estaban supuestamente
recuerdos de cuando yo era chica, una bomba.
Saque la tapa, que también era
fucsia, y la apoye en la mesa.
Volví a mirar a mi papa (según
el), él me sonrió y se acercó.
Tome con mis manos un
sobre, que en la tapa decía “Para Papa Noel”
Lo mire, y volvió a sonreír,
sus ojos estaban cristalino.
Miguel: Esa fue tu primera
carta, con cinco añitos, tu mama Alejandra y yo, tu papa te ayudamos a hacerla.
Abrí el sobre: “… Y a mama
y a papa un microondas, ellos son re buenos, se lo merecen.
A mi
hermanito un autito, no se porta bien, pero yo lo quiero mucho.
Bueno, y ya
sabes, podes elegir cinco de esas veinte cosas que te anote…”
Reí a la situación, y mi papa se acoplo.
Miguel: Eras muy lista de
chiquita, me acuerdo que una vez te lleve a mi oficina para conocer, tenias también
cinco años, me habías contado que te habían enseñado a escribir tu nombre y te
di una hoja para que lo escribas, me escribiste “Papa, Paula te ama” – me sonrió
–
Su voz al hablar era pura,
sincera, hasta en un punto empezaba a creer en sus palabras.
El saco un papel doblado de
la caja, lo abrió y con un poco de emoción me lo mostro.
Era un dibujo que había hecho
yo, donde estábamos los cuatros agarrados de la mano.
Miguel: Cuando te deportaste
del ACB después de muchos días de ejercicio hiciste el mismo dibujo.
¡Y era verdad!
Tenía el mismo dibujo en
una carpeta donde Eve me había regalado una carpeta con fotos y dibujos cuando
yo estaba internada.
Ahora me daba cuenta… ¿Cómo
era capaz de dudar el amor que tenia mi padre ante mí? ¿Cómo llegue a dudar en
que si era mi padre o no?
Paula: Papa yo…
Miguel –me interrumpió – Ya
lo dijiste todo hermosa… Yo tuve toda la culpa, yo te hice dudar y lo merecía,
no te había mostrado esta caja porque pensaba que te ibas a poner peor, pero pensé
mal… Lo necesitabas.
Y en un punto llegue a
entenderlo, tenia miedo, como yo… Como yo que le tenía miedo a olvidar otra
vez, todavía no recordaba todo, pero poco a poco sabia que iba a entender todo,
iba a recordar todo.
Solo tenia que tener paciencia.
Pau: Te quiero mucho,
gracias por todo, por estar siempre, por no mandarme a la mierd... Cuando empecé
a dudar de vos, que todavía… ¡Dios! ¿Qué
se me cruzo por la cabeza?
Miguel: Miedo, angustia…
Yo asentí.
Miguel: Es lógico Pau, en
esta caja tenes miles de videos caseros que hacíamos con tu mama, desde que
estabas en la panza hasta tus tres añitos que empezaste el jardín, tu reacción cuando
nació Gonza, miles de fotos con tus amigas antes del accidente, videos de la
academia de baile, ensayos con Alicia y tus amigas de la escuelita… ¡Todo!
Pau: ¿Cómo llegaste a
guardar todo esto?
Miguel: No creas que solo
porque a vos te paso lo que pasaste la guardamos, con tu hermano hicimos lo mismo,
ideas de tu mama – me sonrió y corrió un mechón de mi cara –
Pau: Es genial
El sonrió – Es tuya, llévatela.
Pau: Gracias, enserio. Es
muy importante esto para mi.
Miguel: Lo se –me abrazo – ¿Te quedas a almorzar?
Pau: A eso vine, además de
hablar con vos.
Miguel:¿Carne al horno con
ensalada de papa?
Pau: Que rico, si
Miguel: Me parece que tu
hija necesita ayuda.
¡La perra!
La había dejado arriba del sillón
y hacia unos cinco minutos la había escuchado llorar, pero no le había dado importancia.
Miguel: ¡Que mala madre! Lo
que les espera a mis nietos
Pau: Jajaja deja de soñar
Miguel: ¿Le pusiste nombre?
Pau: Todavía no, no me dio
tiempo a sentarme en la computadora y ver… Quiero que sea original.
Miguel: Agarra la portátil,
mientras yo condimento la carne vos te fijas.
Pau: Dale – sonreí-
Busque la computadora y con
la perrita en mano empecé a buscar.
Pau: Anastasia, no, Canela,
no parece el condimento, Bahiana neh… Pá, ayúdame.
Miguel: Decime, mas o menos
cuales te gustaron..
Pau: Estoy entre Iris, Malú,
Isa, Leslie, Liz y Niara
Miguel: Mmm me gustan Iris,
Leslie y Niara
Pau: ¿Leslie no? Es mas
nombre de perro
Miguel: ¿No lo son todos?
Pau: Si papa, lo que te quiero
decir es que Leslie es más… No tan humano
Miguel: ¿No tan humano? Jajajaja me gusta
Leslie
Pau: Entonces Leslie se
llama la bebota mas linda - subí a mis manos a la cachorra y le bese la panza-
El almuerzo ya estaba
listo, papa había llamado a Gonzalo para que venga, y así lo estaba haciendo.
Mientras que lo esperábamos,
papa, si mi papa, había preparado una picada para una entrada.
Hambre no me faltaba, así
que le estaba dando duro al quesito con pan.
En eso llega Gonzalo, papa
fue a abrirle y Leslie salió detrás de él.
Gonza: Hola viejo… ¿Y esta
cachorrita hermosa?
Miguel: Es la que le
regalamos a Pau, ¿No que esta enorme?
Gonza: Fuf, enorme enserio…
Hola Pau
Yo me pare y me acerque a él,
lo salude.
Pau: ¿Cómo estas tanto
tiempo?
Gonza: Bien, ¿Vos?
Pau: Bien..
Miguel: Em, bueno… ¿Se
sientan, así traigo la comida?
Pau: Claro…
El almuerzo consistió
tranquilo, hablamos de los estudios de Gonzalo, yo les conté que estaba a full con el baile en la academia
como en el bailando con Peter, y que ayer había salido con las chicas… Y Pedro.
Ah, además le mencione lo
del intento de robo y abuso.
Miguel: Por dios Paula… ¿Por
qué no me llamaste? No me dijiste nada hasta ahora.
Pau: Fue a las cinco de la
mañana, no te iba a llamar a esa hora y además, estando lejos no podías hacer
nada. Por suerte tuve coraje y después de un rodillazo en su miembro y que
quede tirado del dolor, corrí al departamento de Mariza mi vecina. Ella llamo a
los policías que llegaron enseguida.
Después de firmar unos
papeles se lo llevaron al tipo y como tenía miedo, llame a Evelina pero no me respondió
así que llame a Pedro, él se quedo acompañándome.
Miguel: Pau, yo por mi
parte – lo miro a Gonzalo – Quiero que sepas que voy a respetar tus decisiones
y que si vos lo elegiste como amigos no voy a ir en contra tuyo… Y te pido perdón
por juzgarlo.
Gonza: Bueno, yo también,
te pido perdón… Pero si te hace algo, ya sabes, lo muelo a palos
Pau: Jajajaja no serás tan
malo ¿eh? Pedro es muy buena persona, nos conocemos y sabemos quien es cada
uno.
Miguel: ¿Sabes que nunca creí
en la amistad del hombre y la mujer?
Sonreí – Yo tampoco, pero
esto si que es amistad.
Gonza: Eso espero… Avísame
con anticipación así preparo los guantes de box
Pau: Jajjaja cállate, no
sos capaz de pegarle ni a una mosca.
Gonza: La cara de ángel me
delata.
Continuara…
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