¿Me explican
cómo se puede pasar enseguida una semana? Claro que con la misma rutina:
levantarse, desayunar e ir a la academia para después salir para casa, almorzar
algo liviano y rápido, salir nuevamente al gimnasio para esta vez ensayar para
el bailando, volver nuevamente a casa, ducharme rapidísimo y salir volando para
el teatro, porque siempre llego tarde. Llegar
a casa (siempre con Moro… Había terminado de darle sus vacunas y ahora
aprovechaba) a eso de las 23.00 y que me reciba Pepe con una sonrisa y la
comida echa, Lola que siempre me reciba con una sonrisa pidiendo que me ponga a
jugar con ella un ratito, y lo hacía hasta que Pedro terminaba de lavar los
platos, acostarme al lado de Pedro y dormir, por fin. Amaba la última parte del
día, solamente eso. Bueno, el resto también… Pero cuando volvía a casa me
sentia en paz.
Hoy viernes y
la rutina no había cambiado, claro.
Pedro estaría
por llegar para así ir a casa y cenar para después acostarnos a dormir. Bueno,
cuando salí no estaba, entonces lo llame para ver qué pasaba, pero él seguía
sin responderme. Varias veces insistí pero nada… Entonces ya preocupada volví
dentro del teatro para ver si alguien seguía dentro. Y ahí lo encontré a
Bautista que hablaba con uno de los productores.
Bauti: ¡Pau!
–Se sorprendió al verme – Pensé que ya te habías ido.
Pau: Bueno, esa
era mi idea –Dije divertida, el productor se fue después de saludarnos – Se ve
que Pedro se olvidó de buscarme, o algo por el estilo y bueno… Me dejo a pata,
no responde el celular, le deje como cinco mensajes y lo llame… Diez –El rio.
Bauti: Vamos
que te llevo
Pau: ¿No te
jode? Porque bueno… Me voy en taxi, enserio.
Bauti: ¡Dale
Paula! ¿Cómo me va a molestar? Vamos, el auto está a una cuadra de acá.
Sonrei- Ay
gracias, enserio.
Ya en camino…
Bauti: Que raro
Pepe… Digo, ¿habrá pasado algo?
Pau: ¡Espero
que no! Todos los viernes me busca… Ahí está con la play, juro lo asesino
Bauti:
Jajajajaja… Capaz, le llego gente y se le paso la hora.
Pau: ¡Pero lo
llame miles de veces!
Y el tema quedo
ahí, porque cambiamos de tema: la obra que no paraba de ser un éxito, elegida
por toda la familia, siempre con la sala llena… Y a ambos nos llenaba el alma.
En eso,
mientras hablamos me llega una llamada de Pedro.
Pau: Hola.
Pepe: Gorda,
¿seguís en el teatro?
Pau: ¿Vos me
estas cargando? Obvio que no. Hace media hora me tendrías que haber buscado,
estoy yendo a casa.
Pepe: Perdóname
amor, me quede dormido y… -Bufe.
Pau: Ya está.
Estoy llegando.
Y cortar.
Que Bautista me
sonría a medias, porque sabía que si hablaba iba a disparar contra él, aunque
pobre… Él no tenía nada que ver, fue el quien me salvo de volver en taxi.
Pau: Bueno,
muchas gracias Bauti –Deje un beso en su mejilla. Ya había llegado a casa.
Bauti: ¡No hay
porque! Nos estamos viendo Pau.
Asentí: Chau, y
gracias otra vez –El me sonrió y baje para entrar al edificio. Que me toque
bocina en son de saludo, lo salude y que desaparezca con su auto por la calle.
Respirar hondo
porque necesitaba tranquilizarme para no putearlo de arriba abajo. ¿Cómo se iba
a dormir? ¡Idiota! Dormí la siesta si tenes tanto sueño.
Cuando llegue
entre con mi llave, normalmente tocaba timbre, pero esta vez quería marcar
distancia, rigidez.
Al entrar
estaba todo en silencio, obvio con las luces prendidas. Deje a Moro en el piso
para que vaya directo a mi cuarto.
Tirar mi
campera y cartera en el sillón y caminar solamente tres pasos para que Pedro
salga de la cocina.
Pepe: Pau –Me
sonrió- Perdóname que no te busque, me había re dormido y no sentí…
Pau: ¡Dormí la
siesta si tenes sueño Pedro! Ponete una alarma, algo –Y ya había estallado-
Todos los viernes me buscas, todos ¿y hoy te dormís?
Pepe: Bueno
pero…
Pau: Encima te
llame como diez veces, te mande mensajes ¡Todo! Pensé que te había pasado algo,
no se…
Pepe: Bueno… Me
quede dormido
Pau: Ya me lo
dijiste a eso.
Pepe: ¡Perdón!
A todos nos puede pasar que nos durmamos.
Pau: Son las
once de las noche, no es horario de dormir siesta Pedro.
Pepe: Perdóname
por no saber que había horario para las siestas, ridícula.
Pau: Ah genial,
ridícula ¿ridícula? Sabes, no tengo ganas de pelear.
Pepe: Yo menos,
vos empezaste con todo esto.
Pau: ¡Vos te
olvidaste de buscarme! Y encima me llamas ridícula. Me voy a duchar.
Pepe: ¿Te
duchas después? La cena ya está lista.
Pau: Me quiero
duchar ahora.
Pepe: Hace lo
que quieras, no te banco hoy te juro.
Pau: Sabes
dónde está la puerta.
Pepe: Claro que
se.
Y se fue sin
decirme nada para mi cuarto en busca de Lola, volvió con ella dormida, le puso
la campera y sin decir nada se fue. ¡Se fue!
Despues se hace
el maduro, el padre y el que lo sabe todo. Por favor, si te mandas una cagada
báncatela loco.
Ducha rápida
para salir y ponerme el pijama. Ir a la cocina para ver que había cocinado
Pedro: Tallarines y en la mesada había un pote de crema.
Un vaso de
jugo, bandeja y a la cama con Moro y comida.
Prender la tele
y llamar a Eve, desde el lunes no hablaba con ella.
Eve: ¡Pochita!
–Ella siempre alegre y que me robe una sonrisa.
Pau: ¡Hola
vida! ¿Cómo estás? ¿Cómo está la pancita?
Eve: Hola,
bien, bien… Creciendo, haciéndose notar –Sonrei- ¿Vos? ¡Te extraño! Visítame
loca.
Sonrei- ¡Yo
también te extraño! Quiero verte esa pansa –Ansias, y solo estaba de cuatro
meses- El domingo me instalo en tu casa porque es obvio que no te moves de la
cama, ya.
Eve: Jajajaja
bueno, salir, salgo pero no tanto. Te espero el domingo, le podemos decir a la
loca de Sofí y a Meli para que vengan, necesito de mis amigas.
Pau: Ahí vamos
a estar para mimarlos o mimarlas.
Eve: ¡Ya sé que
es! Pero te lo voy a decir en persona. –El sexo.
Pau: ¡No me
podes haces esto!
Eve: Jajajaja
sí que puedo. Así venís nena, si no.
Pau: ¡Forra!
Hablar hasta
cansarnos, o hasta que lo escuche a Guille gritarnos: “Dejen de hablar
cotorras” reírnos y despedirnos, prometiéndole
que el domingo iba a visitarlos con regalitos para el futuro bebe/a.
Apagar el
televisor y que Moro se acorruque más a mí.
Poner la alarma
temprano, mañana tenía que ir a casa de Delfi para ultimar detalles para la
gran noche de sus quinces. Y que justo cuando este por cerrar los ojos llegue
un mensaje. Pedro.
“Amor,
perdóname… Ya fue”
Sonreír y dejar
el celular en la mesa de luz.
Continuara…

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