viernes, 28 de febrero de 2014

Capitulo 167


La miraste de reojo y sonreíste.
Concentradísima en doblar aquella ropita diminuta que para vos, era demasiado pequeña. Recordaste que Lola no había usado ropa tan chiquita, o capaz sí, pero cuando lo tuviste en cuenta, ella ya tenía dos meses y vivía solamente con vos.
Recordaste aquel día, en donde te levantaste enojado porque no habías escuchado aquel despertador. Y lo primero que hiciste fue ir a ver como estaba tu hija: tapadita y con sus ojos bien abiertos, seguramente despierta desde hace horas. Loli siempre fue tranquila de bebe, era la beba más dulce y tranquila, y digamos que eso te ayudo muchísimo, al menos para aprender a tomar el papel de papá (que no lo tenías muy claro en ese momento), y el de mamá.
No sabias ni preparar una mamadera, ¿Cuánto de leche? ¿A qué temperatura? ¿Cómo cambiar un pañal? ¿Se podrá bañar o no? ¿Antes o después de que se caiga el cordón umbilical? ¿Duerme en su cunita, o la acuesto conmigo?
Y muchísimas más preguntas que te hacías en ese momento que con ayuda de tus hermanas, algún que otro video en YouTube y claro de Paula, pudiste estabilizarte y formarte en un papá como Lola se lo merecía. Recordas aquel día que saliste con Lola de compras, solo. Ella necesitaba ropa, y vos insistía en que no necesitabas ayuda, ya habían ayudado mucho. Saliste con más de cinco bolsas, Lola en su cochecito que no dejaba de llorar, y casi que te volves loco. Hasta que la alzaste y se tranquilizó. Siempre fuiste de poner música mientras volvías a casa, y en ese momento lo aplicabas todas las veces, para que Lola se tranquilizara, y si tenías suerte, capaz se dormía.

‒ ¡Hey! Amor –Ella y su sonrisa que te saco el triple a vos - ¡Colgaste!
‒ Si, mal. ¿Paso algo? –Ella te miro divertida.
‒ Lola te está llamando.
‒ Ah, ahí voy –Le sonreíste y cuando te estabas por ir, ella te abrazo para que te bese dulcemente.
‒ ¿Estas bien?
‒ Si, un poco nervioso.
‒ Tonto, va a estar todo bien. La comida, ya la probé –Y que rías – La que tendría que tener miedo y estar nerviosa soy yo.
‒ ¿No lo estás?
‒ No. –Te dijo segura para que te bese nuevamente – Anda, porque seguro tiene problemas con su vestidito. –Ella había insistido en cambiarse sola, por primera vez.
Y claro que te la encontraste con el vestido puesto mal, toda roja, porque había entrado en calor. Le sonreíste y después de hacerle unas cosquillas en su pansa le ayudaste.
‒ Papi
‒ ¿Qué pasa Loli?
‒ ¿La señora que viene a comer hoy, es tu mamá?
‒ Así es. Es mi mamá
‒ Ah –Y que sonrías.
‒ Y vendría a ser tu abuela –Dijiste mientras le ponías una de sus sandalias.
‒ ¿Y de Oli?
‒ De Oli también.
‒ Y como mamá no tiene mamá, ella también es su mamá –Y sonreíste.
‒ Mmm no, que la mamá de Pau no esté presente acá con nosotros ella tiene la suya, y la cuida desde donde está.
‒ ¿Cómo a vos te cuidaba la tuya cuando no estaba?
‒ Mmm si, algo así –Le sonreíste - ¿Por qué tantas preguntas con tan solo tres añitos? –Dijiste divertido
‒ ¿Vos cuantos años tenes?
‒ Jajajaja ya te dije, muchos más que vos. –Escuchaste el timbre. Y que aparezcan los nervios de la nada.
‒ ¿Ya vino mi abuela? –Dijo la pequeña. Y vos sonreíste.
‒ Si, ¿vamos a recibirla? –Y ella te sonrió para que te pida que la alces.
Y que en el camino te cruces con Paula, para que te dedique una sonrisa, esa que interpretaste como un: “Va a estar todo bien”. Y con ellas, siempre iba a estar todo bien, pase lo que pase.
Al abrir la puerta y encontrarte nuevamente con aquella señora, con su sonrisa y unas bolsas de regalos sonreíste amablemente. Aunque no hayan hablado casi nada, te daba gusto que venga a almorzar con ustedes y con tus hermanas Lu y Sonia.
‒ Buen día, hola Pedrito, ¿Cómo estás? –Sonreíste al escuchar ese “Pedrito” - ¡Que hermosa esa nena!
‒ Ella es Lola, y ella es Anna –Las presentaste y miraste a tu hija.
‒ ¿Ella es tu mamá? –Pregunto tímida y vos sonreíste.
‒ Si… Y ella es Pau, amor, Anna. –Y Paula le sonrió.
‒ Un gusto –Dijo tu mamá - ¡Que hermosa pansa! ¡Felicitaciones!
‒ Gracias –Dijiste a coro con Pau – Bueno, pasen.
Saludaste a tus dos hermanas y a Delfi y Fran que enseguida fueron a jugar con Lola al cuarto.
‒ ¿Así que de cuantos meses estas Pau? – Ahora están, ustedes, los mayores en el comedor. Vos estas al lado de Paula y enfrente de Lu y Sonia. La punta la acopa tu mamá que está al lado tuyo.
‒ Ya pasamos las veintisiete semanas –Dijo sonriente y vos también sonreíste, felices, felices es poco.
‒ O sea que… más de seis meses ¿no?
‒ Así es.
‒ ¿Y ya tienen nombre? ¿Nene o nena?
‒ Nena, Oli, Olivia –Dijiste con tono más baboso que te salió.
‒ Rodeadas de mujeres –Dijo ella – Me alegro mucho Pepe.
Y vos le sonreíste.
Ayudaste a poner la mesa mientras tus hermanas ayudaban a Pau con la comida, y tu mamá le entregaba los regalitos que le había traído para, ahora, sus nietos.
‒ ¡Mira papi! –Llego tu hija con un vestido floreado, y te la imaginaste en el: una princesa.
‒ ¡Que hermoso mi amor! ¿Dijiste gracias?
‒ Gracias –Y dejo un beso en la mejilla de tu mamá.
‒ ¿Te gusta hermosa? Mira, este es para Oli, no sabía si era nena o nene, así que el color es blanco- Y le sonreíste.
‒ No hacía falta… ¡Gracias!
‒ Si hacía, en todos estos años no estuve con vos, ni con ellos. Así que olvídate, lo voy a llenar de regalos por estos tantos años –Y sonreíste.
‒ Nos perdimos muchos años juntos.
‒ Por eso quiero aprovecharte… aprovecharlos. –Y se sonrieron.
‒ Bueno, esto ya está –Anuncio Paula para que el resto se acomode en la mesa, para poder aprovechar de un almuerzo… ¡En familia!
Aunque no están todos, aunque faltan dos de tus hermanos y tu papá, está tu mamá almorzando con ustedes, aquel almuerzo que esperaste tanto.
‒ ¿Entonces para cuando el casamiento? – Pregunto Sonia, después de contarle a tu mamá que estaban comprometidos.
‒ En realidad no hablamos mucho de este tema –Le dijiste.
‒ Sería preferible después de que nazca Olivia, ahora con pansa olvídate.
‒ ¿Hace cuánto están juntos? –Tu mamá.
‒ Van a ser tres años  -Dijo Pau después de mirarte a ver si llevabas la cuenta, y cuando hiciste una mueca, se mordió su labio inferior para que rías.
‒ O sea que enseguida estuviste embarazada de Lola… -Saco la cuenta tu mamá. Y se te transformo la cara a vos, a Paula, a tus hermanas… A todos.
‒ Mmm no, no es tan así –Dijo ella.
‒ Es una historia larga –Dijo Sonia – Ya va a ver tiempo en que te cuente.
‒ Porque mi mamá de corazón es Pau, y mi otra mamá que no es mi mamá es Dolores –Salto Lola y enseguida te miro para ver si estaba bien lo que habías dicho y le sonreíste.
‒ Si, hubo unos problemas entre medios, que otro día te contare… Cuestión que nos conocimos hace tres años, ella era la maestra maternal de Lola en la guardería, nos hicimos amigos y bueno… Acá estamos. –Y que se sonrían.
‒ ¿También sos maestra maternal?
‒ Si –Le sonrió – De chiquita que bailo, y cuando termine el secundario quería estudiar algo, sabiendo que no podía vivir del baile, además que me llevo muy bien con los bebes. Estuve siete años ejerciendo, hasta que me llevo una beca en la academia de Maxi Guerra, pude entrar al Bailando por un Sueño, y bueno –Sonrió – No pude más trabajar de maestra, pero me encantaría volver.
‒ Que lindo, así que conociste a Lola de muy chiquita.
‒ Dos meses tenia – Miraste a Lu para que confirme con su mirada- Cuando la empecé a llevar, y si, se conocieron enseguida.
‒ Nos empezamos a llevar muy bien desde el principio ¿no gordi? –Le pregunto ella a Lola para que ella asienta.
‒ ¿Y con la familia? ¿Pegaste onda enseguida?
‒ Si, la verdad que sí, son todos buena onda, al ser todos unidos, nos llevamos bien entre todos –Y los Alfonso’s le sonrieron.
‒ Con Delfi la paso un poco mal –Dijo Lu, y vos sonreíste – Cuando se enteró que tenía nueva novia el tío, chau.
‒ Porque Dolores me trataba mal –Y vos la viste con pena – Pero Pau es re buena.
‒ Igual, ella sabe que es mi sobrina favorita.
‒ ¡Es la única! –Dijo Sonia para que todos rían.
Jamás disfrutaste tanto un almuerzo, el estar con ella, con Pau, con Lola… con tu familia, con tu mama, la hizo especial, especial linda, especial única.
‒ Estoy parando en un hotel… Pero podemos ir a cualquier lado, el que más te guste –Y sonreíste- Sabes que estoy muy feliz de encontrarte así: con una hija hermosa, y otra por venir… Con esta chica, Pau, que es divina, verte esa sonrisa, y que entre todo, este bien las cosas con nosotros, obvio que sé que no hablamos nada, pero esto que me invites a almorzar para conocer tu familia me llena de alegría, y de nostalgia… Pensar que eras tan chiquito cuando me fui. –Y sonreíste.
‒ Pero ahora estas acá, y no te dejo ir por nada –Y que se sonrían – Gracias por venir.
‒ A vos por invitarme. Te quiero mucho hijito –Y que te abrace para que vos también lo hagas.
‒ Yo también –Sonreíste y dejaste un beso en su mejilla.
‒ Un gusto conocerte Pau, cuida esa pancita.
‒ Con la vida. El mío, Anna. Nos estamos viendo
‒ Nos estamos viendo. Chau pequeña –Dejo un beso en la mejilla de su nieta más chiquita – Sos hermosa ¿sabes? –Y que a ella le de vergüenza y se esconda en una pierna tuya para que todos riamos.
‒ Bueno, chau chicos – Sonia.
Terminaron de despedirse de tus hermanas, tus sobrinos y tu mamá para que ayudes con unas cosas a Pau y que te sientes con ella en los sillones, mientras Loli juntaba unos chiches.
‒ ¿Cómo la pasaste? –Te murmuro mientras dejaba un beso en tu cuello.
‒ Muy bien –Y que se sonrían – Gracias por apoyarme en todo esto. ¿Sabías que sos la mejor?  -Y que te bese dulcemente.
‒ Te amo, vos también sos el mejor –Y la besaste con ganas, lo cual ella se dejó llevar para que terminen con el beso todavía abrazados y que la encuentren a Lola mirándolos con cara de asco.
‒ ¡Hey! ¿Qué paso gorda?
‒ Chanchos, se dan besos delante mío. –Y que rían – ¿Podemos ver una peli en la cama grande –“gande” – con pochoclos?
‒ ¡Sí! Obvio –Y que salte Paula para que vos la veas con cara de “ok, no me queda otra, ¿no?”
Y no, que no te quede otra porque ya están organizando todo. Y claro que a vos te toca buscar la película que eligieron (porque no te dieron opción) y claro, conseguir de cualquier modo pochoclos.

Y juras que no te molesta. Porque son ellas no más.
Y las amas.


Continuara…
JusPauliter

miércoles, 26 de febrero de 2014

Capitulo 166



Respiraste hondo y cerraste los ojos. Tocaste la puerta y que te habrá el, para que le sonrías, lo saludes amablemente y entres a tu casa.
‒ ¿Cómo estas Pepe?
‒ Bien –Y le sonreíste sincero. En verdad estas bien - ¿Usted, Pau? – La costumbre de tutearlo.
‒ Tranquilos, mirábamos tele mientras tomábamos mate –Y que le sonrías, para que aparezca ella con su pansa y te sonría.
‒ Hola mi amor –Y que se acerque para darte un pequeño beso y te abrace, ese abrazo que  habías necesitado como nunca hace menos de dos horas - ¿Cómo estás?
‒ Bien, un poco movilizado… ¿Ustedes? Las extrañe –Y que sonría.
‒ Estábamos mimadas por papá que nos llevó el mate a la cama con unas masitas de agua.
‒ ¿Masitas de agua?
‒ A mí no me mires –Dijo tu suegro – Yo iba por unas madia lunas. – Y que rías.
‒ Es que solo me hace a mí buscar comida a las tres de la mañana, por eso –Y que la abraces para dejarle un beso en su mejilla, porque seguro se ofendía.
‒ Bueno, ahora que llegaste, voy a buscar a Lola –Y miraste el reloj.
‒ Uh, se me re paso.
‒ No te hagas problema amor, iba a ir papá.
‒ ¿Entonces la buscas vos?
‒ Si, obvio… Capaz que nos desviamos y vamos a visitar a Gonza.
‒ Bueno, llévale una camperita –Y fuiste por una al cuarto de tu hija.

Estás acostado de costado, mirándola, mientras ella hace lo mismo, te mira. Disfrutan del silencio y de estar juntos por un ratito, solos. Por momentos le dedicas una sonrisa que ella te devuelve, y se acerca más a vos (lo que la deja su pansa), para que sus narices se acaricien entre ellas, y sientas una paz inmensa.
‒ Me abrazo –Dijiste. – Mi mamá me abrazo –Y que te sonría para que vos también lo hagas – me dijo que la perdone, me dijo que me ama –Y que ya estés llorando. Ella también un poquito que llora - ¿Y sabes que me dijo más? –Ella negó – Que mil veces quiso comunicarse con nosotros, que nos mandó miles de cartas… Pero claro, habíamos cambiado de casa, así que perdió el contacto.
Sentí… Algo tan fuerte cuando la vi. Quería salir corriendo, no del miedo, quería que estés conmigo, abrazarte… necesitaba tanto un abrazo tuyo –Y ella se mordió su labio y murmuro un “perdón” – Pero después abrace a Sonia, con toda mi fuerza, creo que tenía miedo a que me caiga. Y me abrazo ella. “Perdóname hijo” me dijo –Y que no puedas frenar las lágrimas.

FlashBack.
Jamás te habías imaginado que iba a pasar esto: volverla a ver. Menos abrazarla. Hubieras apostado a que jamás ibas a tomarlo de esta forma, estabas seguro en que si la encontrabas, le decías de todo, pero cuando la tuviste en frente se te aflojo todo el cuerpo, y no lograste aguantarte las lágrimas, y menos decirle algo. No cuando hace más de veinte años no la veías, no cuando te acordaste de aquel maldito día en que tu mamá se fue, y jamás volvió, en todo lo que sufriste vos y tus hermanos, y tu papá, obvio. En todo lo que la extrañaste, en cuando a la noche, después de rezarle a Dios, le pedias por favor que te devuelva a tu mamá, que la necesitabas, porque con tan solo doce años no podías, no sin tu mamá.
Y hoy, después de tanto la tenes ahí, frente tuyo, pidiéndote que por favor la perdones, que te ama, y que jamás se iba a alejar de vos. No ahora que te encontró, que los encontró.
‒ Perdóname, perdón hijo, perdón. – Ese “hijo” te hizo temblar. Hace cuanto no oías esa palabra de ella.
Ella te miro fijo a los ojos para que vos también lo hagas, y que ella te sonría melancólica.
‒ Pensé que no iba a volverte jamás ¿sabes? Estoy feliz.
Y cerraste los ojos, para que ella te vuelva a abrazar. Y que en el abrazo se una Sonia que hasta recién los miraba, llorando, con una sonrisa enorme. Porque ella vivió todo lo que vos sufriste y todo lo que ella sufrió.
Cuando te tranquilizaste lograste sonreír. Te sentís raro, no sabes bien lo que está pasando, solo que no podes creer que estas frente a tu mamá, que la tenes ahí, frente a vos, es muy loco, pero demasiado lindo.
‒ Gracias por venir –Te dijo Anna. Estaban en el comedor, Sonia se encargaba de cebar mate mientras tu mamá te tomaba una mano y te agradecía – Sé que es muy difícil todo esto para vos, pero necesitaba verte, sentirte. No sabes cuánto te extrañe.
‒ ¿Despues de tanto seguías extrañándome? –No entendías mucho. Bueno, en realidad nada - ¿Por qué después de tanto?  ¿Por qué no te contactaste con nosotros? ¿Por qué no nos buscaste? ¿Por qué apareces después de tantos años? –Te  invadía la bronca.
‒ Pepe – murmuro tu hermana.
‒ Esta bien, está bien –Le dijo tu mamá a Sonia, y volvió a vos. – Ya vamos a tener tiempo para hablar ¿sí?  Solo quiero que sepas que vine más de dos veces a buscarlos, les mande miles de cartas, a vos y a tus hermanos… Las tengo todas en una caja. Al año que yo me fui, o poco menos, tu papá junto a ustedes cambiaron de domicilio, ahí fui cuando perdí el contacto completamente con ustedes. No me quisieron dar los datos para comunicarme, ni la familia de tu papá, ni las empresa, al estar en el interior… Entonces me vine, pero fue en vano. No tenía ni medio dato. Así que no me quedo otra que adaptarme a mi nueva vida forzada. Pero jamás me olvide de ustedes, jamás. ¡Son mis hijos!
‒ ¿Y ahora como nos encontraste?
‒ Fue demasiado loco… Fue un día en que Lujan, la hija de mi marido – porque tu mamá tiene nuevo marido, y eso te dolió, mucho – viendo algo por internet, me mostro de… de Paula, la bailarina que gano aquel premio…
‒ ¿Pau? –Y Sonia asintió con una sonrisa.
‒ Habías salido vos en aquel video, creo que era un homenaje. Y te reconocí enseguida… no lo podía creer, habían pasado tantos años, y verte ahí, todo un hombre con aquella bebe en brazos… Me puse como loca, me agarro un ataque de nervios. Fue Lujan quien me ayudo a contactarlos. Ahora con todo esto del Facebook, los busque… Y encontré a Sonia y Luciana. A la semana estaba viajando para acá, sabiendo más o menos en que barrió vivían, me mande. Y bueno… -No lo podías creer – Acá estoy.
Pensaste que chico es el mundo, que redondo es. Resulta que en el homenaje que Lali le había hecho a tu novia, salió en todas las páginas web del mundo, por eso aquella Lujan lo encontró, por eso tu mamá te reconoció, y por eso los busco, y los encontró.
No creías mucho en las casualidades, si no, más bien en los destinos. Capaz… Era momento en que Diosito te haga caso, y te devuelva a tu mamá, que se hizo esperar veinte años, pero que al fin había vuelto, y que sin dudas, después de que hablen, mucho, ibas a disfrutar.
Porque ya no existían rencores, es tu mamá, y como te dijo ayer Paula “el amor de un hijo a una madre y viceversa es incomparable a otro” y pensaste que era la pura verdad.
Y lo es.
Fin FlashBack.
Mentiría si dijera que los dos no están llorando como tontos, y que tratan de consolarse el uno al otro, mentiría si dijera que no dan ternura, y que no se aman, como a nadie.
Son las personas más lindas que existes, se hacen tan bien el uno al otro, son uno el para el otro; si uno está feliz, el otro está feliz, si uno está triste, el otro trata de levantarle el ánimo, si otro esta tarado, el otro se pone más tarado y se complotan, si uno le dice: “te amo” al otro, el otro le dice “te amo más”.
Y hoy, después de que le cuentes todo lo sucedido en casa de tu hermana, ella al verte sensible, mal, también se puso mal, no era su intención, intentaba sacarte una sonrisa, mimarte, pero con el tema embarazo y que sus hormonas revolucionan todo el tiempo es imposible que no llore, hasta por lo más mínimo.
‒  No lo puedo creer –Dijo ella – Que coincidencia, ¿verdad?
‒ Para mí no es coincidencia… Creo en el destino –Y ella sonrió – Creo que después de tanto tiempo, era hora de que vuelva, de que nos encuentre.
‒ Y de que se quede –Te acaricio una de tus mejillas – Para que recibas todo ese amor de madre que te falto durante tantos años.
‒ Tengo pánico a que no sea así.
‒ Lo sé, pero quédate tranquilo que no va a suceder. Cree en su palabra, en su amor… En aquel abrazo –Sonreíste – En que conozca a sus nietos, son la perdición los nietos, según papá… Y eso que bueno, la tiene a Lola, pero espera a que nazca Oli, y ni te digo cuando Gonza le de otro nieto –Y que rías.
‒ Tengo fe.
‒ Eso es, me parece muy bien –Sonrió para que te bese dulcemente – Te amo, siempre voy a estar… Mientras que Olivia me lo permita –Te miro un poco triste – Perdóname mi amor.
‒ Hey, está todo bien gorda, te tenes que cuidar, cuidarla a ella –Acariciaste su pansa – Las amo, y me muero si les pasa algo.
‒ Sos el más lindo. –Te beso con dulzura – Rogamos mimos de papá, ¿puede ser?
‒ Yo también quiero mimos de ustedes. ¿Puede ser?

Siguen acostados, vos en su pecho mientras dejas miles de caricias en su pansa, teniendo la leve esperanza que después de mimar a su madre, y dejar miles de besos en donde ella está, te de bola, y te regale al menos una patadita.
‒ Esta bastante tranquila hoy. Un logro –Y que se sonrían.
‒ Pero una patadita para papá hay seguro.
‒ Mmm, no se –Y que se abrace más a vos.
‒ Convéncela – Y que ría para que vos la beses – Dale.
‒ Si me das un beso, capaz.
‒ ¿Decís? –Y que ella asienta para que vos sonrías y la beses con ganas, con amor, con ternura, mientras bajabas tu mano a su pansa para que ella ría, y que te contagie.
‒ No vale que me beses solamente así, por Olivia.
‒ ¿Estas celosa? –Dijiste divertido.
‒ Si, porque me besas así solamente para que se mueva Olivia, lo que no sabes, es que esta complotada conmigo para que no te de bola
‒ ¿Me jodes? –Dijiste divertido.
‒ Hasta que no me beses lindo, no tiene permitido moverse.
‒ Que flojita que es. –Y que rían juntos para que se besen nuevamente – Te amo mi amor.
‒ Yo a vos mi vida… Las dos te amamos.
‒ Tanto que le vas a decir a Oli que me regale una patadita, ¿no?
‒ Esta bien… No sé si me va a hacer caso – Ella se sentó y puso su mano arriba de la tuya que estuvo todo el tiempo en su pansa – Oli, acá tu papá quiere un mimito tuyo… Y pregunta a ver si le podes regalar una patadita, obviamente de amor –Y que rías para que ella te rete – Shh. Dale hijita, le va a hacer muy bien –Y que la mires con tanto amor.
Y que la beses dulcemente –Te amo – Le susurraste y en ese momento tu hija se movió para vos, y que sonrían los dos – Las amo. Me hacen tan bien.
‒ Nosotras también te amamos, muchísimo. –Y que se besen nuevamente.
Sin dudas, el uno al otro se hace bien.

Continuara…

¡Comenteeeeeeeeeen!

JusPauliter. 

martes, 25 de febrero de 2014

Capitulo 165

•Cuenta Pedro•

Despues de cruzar aquel pequeño escalón, tocaste timbre y esperaste.
Estas nervioso, te sentís mal, y  lamentas que Paula no haya podido acompañarte.
Respiras hondo y cerras los ojos, te tiemblan las manos y por un momento tenes ganas de llorar.
Hasta que la puerta se abre entonces, te encontras con tu hermana Sonia y su sonrisa, para que te abrace.
‒ ¿Cómo estas Pepe?
‒ Bien, supongo.
‒ ¿Pau, la pansa? ¿Loli? –Pregunto mientras pasabas a la casa.
‒ Lola en el jardín, y Pau acostada con su papá. ¿Vos?
‒ Bien, te estábamos esperando. –Y que te pongas nuevamente nervioso. Te mordes el labio y tus ojos se ponen húmedos, unas lágrimas prometen salir, y no van a tardar mucho.
“Estábamos esperando” Sentís que vas a morir, y queres creer que la otra persona que te está esperando es Luciana o Carolina. Pero bien sabes que no es así, y no es que te habías arrepentido, pero te surge miedo, ansias, y a la vez nervios.

FlashBack.
Escuchar su risa es uno de los placeres más grande que te da la vida, es tan contagiosa, tan linda. Por momentos te hace acordar a su madre, aunque es el calco tuyo, su risa es idéntica a la de su madre, y amas que sea así, siempre dijiste que la risa de ella es la más linda.
Despues de la de Paula.
Cuando lograste agarrarla la alzaste en tus brazos para tenerla como cuando era más bebe y la mecías para que duerma. La llenaste de besos en toda su pansa, porque obvio que querías seguir escuchándola reír.
‒ ¡Te atrape!
‒ No vale papi –Y que rías - ¿Jugamos a la casita? Vos sos el papa, yo la mama y ella es la hijita –Agarrando una de sus muñecas.
‒ ¿Y nos damos besos como me beso con Pau?
‒ ¡No, chancho!
‒ Jajajajaja, ah menos mal… ¿Sabes que Pau es muy celosa?
‒ Yo también soy celosa –Te dijo mientras preparaba unas tasitas de té.
‒ ¿De quién sos celosa?
‒ De Manu.
‒ ¿Quién es Manu? –Y ya te pusiste nervioso.
‒ Manu, mi noviecito del jardín.
‒ ¿¿Tu qué?? – No lo podías creer.
‒ Estas como el abuelo Horacio, re sordo papi.
‒ A ver, a ver… Me estás diciendo que tenes un novio. Eso es imposible. ¿Sabes cuántos años tenes vos?
‒ Tres – Y todavía tiene problema con las R.
‒ Exacto, tres. ¡Sos un bebe! No podes tener novio a esta edad, sos de papá, solamente de papá, mía, ¿entendes?
‒ Pero vos tenes novia
‒ Si, pero tengo treinta y un años más que vos. ¿Sabes lo que es eso? –Y ella negó- Muchos años más que vos.
‒ ¿Tantos como los del abuelo?
‒Bueno, no, no tanto… Pero son muchos. Cuestión que sos solo mía, y mañana vas y le decís a ese tal “Manu” que no podes ser más la novia, que sos de tu papá, o sea, yo –Y ella asintió, porque siempre te va a hacer caso – Te amo chiquita –Y le besaste su mejilla.
‒ Papi…
‒ ¿Qué pasa amor?
‒ ¿Queres ser mi novio? Pero sin besos y eso –Y que rías. No te cabe más amor.
‒ Obvio que sí, pero no hay que decirle a Pau, porque se va a enojar.
‒ ¿Qué traman? –Y por arte de magia ella aparece con su sonrisa, sus ojos que brillan y su pansa de seis meses y medio. Esta hermosa, la pansa le sienta bien, demasiado bien.
‒ Que papá también es mi novio –Y al instante que se tape la boquita, y que te mire, para que vos le sonrías.
‒ ¿Ah, sí? –Ella, y que se acerque a ustedes. – Mira que bien –Y que vos le sonrías, para que ella te guiñe un ojo en complicidad.
‒ ¿No te enojaste? –Loli.
‒ Mmm, no. Pero me tenes que prometer algo. –Y esto te asustaba un poquito.
‒ ¿El qué? –Vos solo disfrutabas de escucharlas, de tenerlas.
‒ Que si por alguna casualidad –Y te lo decía más a vos que a Lola – papá esta con otra chica, que no seamos nosotras dos, y la esté abrazando por demás –Y que rías – obvio que no sea ninguna de las tías –Ella asintió – Primero, le pisas el pie a la chica, segundo, me lo decís a mí, ¿dale?
‒ ¡Paula! Deja de hacerte la mafiosa. –Vos.
‒ Sí, no lo compartimos con nadie… bueno, un poquito con Oli –Los celos perduran.
‒ Buenísimo, ahora sí. –Y que te muerdas el labio inferior.
‒ ¡Que mujeres celosas tengo! Espero que Olivia no sea tan así como ustedes.
‒ Cállate, si te encanta –Y que sonrías, es verdad, te encanta.
‒ Bueno, ¿pollo con papas? –Porque hoy cocinas la cena vos.
Y que no se hable más, decidido: pollos con papas al horno.
Te llevaba mucho tiempo pelar las papas, eran cinco y recién ibas por la segunda. Jamás fuiste amante de la cocina, pero te defendes, no tanto como quisieras, pero bueno.
‒ Amor –Paula, que viene desde el living – Tu hermana Sonia, en el teléfono –Te dijo con una sonrisa –Yo sigo con esto si queres.
‒ Dale –Y le robaste un beso para que vayas a atender.

‒ ¡Caro! Tanto tiempo.
‒ Hola Pepe, ¿Cómo estás? ¡Quién te ha visto y quién te ve, cocinando hermanito! –Y que rías.
‒ Jajajajaja bueno, hey. Con una mujer, una hija y otra que está en camino me tengo que poner las pilas.
‒ Jamás pensé que ibas a llegar hasta tanto… En fin, no te llame para hablar de esto, aunque me encanta escucharte bien.
‒ ¿Qué pasa So?
‒ Eeeh, bueno, vos ya sabes… Hablaste con Lu el otro día –Suspiraste – Insiste en verte Pepe, y como no dijiste que no, te insisto yo para que, aunque sea, te vea… no es necesario que le hables, ni que te reconcilies… solo verla.
‒ So, yo… no sé si estoy seguro ¿sabes? Ya tuve esta charla con Luciana, no sé si puedo mirarla a los ojos, siento que si me la cruzo soy capaz de llorar mares, o… decirle de todo. Y la verdad no me quiero arriesgar.
‒ Se lo que sentís, te juro que lo siento, y lo lamento mucho… Creo que te llamo e insisto porque verla a ella, mal, recordando todo lo que paso, me pone mal… Y tengo una leve esperanza en que estemos todos juntos, claro que no va a ser como antes, pero al menos para que todos estemos bien.
‒ Está… está bien.  Te prometo que lo voy a pensar y que te voy a llamar.
‒ Gracias Pepe. A pesar de todo, de que está mal, no sabes la buena vibra que maneja, nos levanta el ánimo a mí y a Lu, es increíble –Sonreíste levemente.
‒ Siempre fue así... Bueno  So, nos estamos hablando
‒ Dale Pepe, besos a Loli.
‒ Otros, adiós.
Suspiraste y caminaste para la cocina.

‒ Jajajajaja mira –Ella con su remera toda mojada, seguramente salpicada por el agua al lavar las papas
‒ Jajajajaja –La abrazaste por detrás para dejarle un beso en su mejilla y quedar apoyado en su hombro – Amor…
‒ ¿Mjmm? –Ella concentrada en cortar las papas.
‒ ¿Vos me acompañarías a ver a Anna?  -Y que se dé vuelta para que te mire sorprendida, y que vea en tus ojos una especie de tristeza para que te abrace, y ahí caíste en lo cuanto que necesitabas de su abrazo.
‒ Obvio que si mi amor, si vos queres, obvio –Y le sonreíste para que te bese dulcemente
‒ Gracias –Y tus lágrimas.
‒ Shh, te amo, siempre voy a estar con vos, siempre, siempre.
‒ Te amo. Creo que sin vos no podría hacer todo esto.
‒ Entonces que suerte que estoy con vos, porque el amor de un hijo a una madre y viceversa es incomparable a otro. Vamos a ir, y vas a ver que todo va a estar bien –Sonreíste.
‒ Sos la mejor –Y que la llene de besos en toda su cara. La amas, como a nadie.

Fin FlashBack

Hoy a la mañana a Paula se descompuso, tuvo unos mareos y fuimos a la doctora. Nada raro, según Yanina, solo reposo, y más reposo. La cosa es que vive acostada, por eso la obligaste a que se quede en casa, con su papa. Y aunque te cueste haber venido solo, solo pensabas en el bien de tu mujer y de tu hija.
Hiciste un paso adelante entrando al living de tu hermana, y te topaste con la realidad, con la verdad, con aquella señora de unos sesenta y tres años, la cual la reconoces como “Anna, tu mamá”.
Tus manos empezaron a sudar, y el pulso se aceleró… demasiado.
Ambas manos tapando tu cara, que se te afloje todo tu cuerpo y que sin dudar, te largues a llorar como un nene de cinco años. Y que en este momento necesites tanto a Paula.
No podías parar de llorar, y ya te estabas sintiendo un estúpido, abrazabas a tu hermana, hasta que tu mamá se acercó despacio a vos (también con lágrimas en sus ojos) para que te acaricie uno de los brazos.
Que levantes la vista y que sin dudas, la abraces.

Porque decidiste guardar todo rencor.
Porque caíste en cuenta lo mucho que la extrañabas.
Porque no se nace siendo madre.
Porque se merecía una segunda oportunidad.

Porque es tu mamá.


Continuara…
¡Holaaaaaaaa! 
He vuelto!! Espero que les guste el capitulo... Es uno de los mas importantes en la historia.
¡Gracias por leerme!  Y espero sus comentarios.
JusPauliter.

miércoles, 12 de febrero de 2014

Capitulo 164


Sábado por la tarde, mes de mayo, justo en el sexto mes de tu embarazo y sonreís.
Este último periodo la sentís más que nunca, la amas más que nunca. Te hace vivir miles de cosas lindas, y no te cape ninguna duda que es lo más lindo que estás viviendo. Junto al mes de mayo además de frio, y de tu sexto mes de embarazo tienen nuevo hogar. La semana pasada terminaron de mudarse a una casa más grande que tu departamento en la zona de Palermo. La tranquilidad de ese barrio te llena de paz, tener un patio con verde, bastante grande, con dos o tres árboles, y a un costado ya tiene una hamaca que quiso Loli.
El interior de la casa es como todas: un living bastante grande con un juego de sillones color oscuro, acompañado de una mesita ratona de madera oscura, cuadros, y claro, el televisor. Hay un pequeño mueble en donde ya están los cuadros más lindos. La cocina es mucho más pequeña, lo que no les intereso mucho, ninguno de los dos es fanático en la cocina. Justo al lado de la cocina está el comedor, con una mesa de madera, cuadrada, un poco grande, porque aman recibir visitas. Los cuartos son cuatro: el de ustedes (el más grande) con su cama, un placar enorme (lo que más te gusto) a un costado un espejo que te encargaste de comprar, cuadros, y una mesita de luz a cada lado de la cama. El cuarto de Lola prácticamente es igual al que tenía antes en casa de Pedro, claro que ahora duerme en una camita de madera color blanco, su no tan grande placar, una repisa donde tiene sus juguetes y libros favoritos, y un baúl en la punta de la cama, con sus demás cositas. El cuarto de Olivia está a medio hacer, ya está pintado de blanco y en su puerta ya tiene un cartel con “Bienvenida Olivia” que te hizo tu amiga Sofí. Un placar como el de Lola, una silla que compraste pensando en mecerla en ella (porque son esas a las que usaban las abuelas para mecer a sus hijos), unos peluches que compraste y te regalaron, y algún que otro cuadro que viste y te gusto. El otro cuarto no es para nadie en especial, tiene su camita, por si alguien llega a quedarse a dormir, pensas en que cuando nazca Olivia vas a necesitar ayuda, así que por ahí puede quedarse Nilda, o tal vez Alicia que ya te había dicho que te iba a ayudar para lo que quieras.

Te encontras acostada en tu cama junto a Lola que te abraza y abraza a su dormilón, esta entre dormida y vos también. El frio que hace fuera te obliga a quedarte en casa, y la verdad es que con o sin frio no queres moverte de la cama. Tu pansa creció, bastante, y promete seguir creciendo un poquito más, pesa, y te surge dolor de espalda, un motivo más para casi no moverte de la cama.
Pedro está trabajando, si, hoy sábado. Es que hace un mes volvió La Cocina del Show y lo hicieron cargo de las fotos. Igualmente no falta mucho para que vuelva, son las cinco de la tarde y siempre vuelve cinco y media, seis. Un mensaje de Eve te hace saltar del susto, porque vibro, y lo tenías en la mesa de luz.
“Hola Pochita, en un ratito estamos allá con Juanita, prepara un cafecito, hace frioooo”
Hoy a la mañana le habías avisado que venga junto a Juana, porque las extrañas, a pesar de que hablas con ellas todos los días.
Te obligaste a levantarte. Cómo pudiste sacaste el bracito de Lola que te abrazaba sin despertarla, y lo lograste, saliste de la cama despacio y te negaste a pisar el piso, le falta largar vapor de lo helado que esta. Bueno, si… Sos un poco exagerada.
Te abrigaste, con la poca ropa que podías usar, es que Olivia crece y tu ropa queda chica, obvio. Y con el frio que hace, muchas ganas de salir de casa a comprar rompa no tenes, pero no te queda otra.
Pusiste el agua para los cafés y derretiste una barrita de chocolate de taza para Juani, y mientras esperabas llamaste a Pedro, lo extrañas.
- Hola amor –Dijo él.
- Hola –Sonreíste- ¿Estas ocupado?
- En realidad estoy saliendo para allá, ¿paso algo mi amor?
- No, solo que te extrañaba… Igual, ahora viene Eve con Juanita.
- O sea que hasta que las esperas me extrañas.
- Jajajaja algo así. Te extrañaba y me aburría esperando. Lola duerme y bueno.
- No solo soy segunda opción, sino… ¿Tercera?
- Jajajajaja no tonto. Siempre sos la primera, solo te contaba.
- Ah bueno. Escúchame ¿llevo algo para merendar? Ya sé que no voy a estar en esa merienda, pero por ahí queres algo.
- Jajajajaja tonto. Alguna factura… O bizcochitos dulces. Bizcochitos dulces, por fis.
- Bueno, en un ratito estoy con los bizcochitos.
- Te amo, gracias.
- Yo a vos amor. Besitos.
Cortaste y sonreíste. Lo amas, muchísimo.
El timbre sonó y fuiste a atender, te encontraste con ellas dos y la felicidad de verte, y la tuya de verlas.
- ¿Cómo están hermosas? –Vos y después de abrazar a ambas.
- Muy bien ¿vos? ¿Oli, se porta bien? –Tú amiga.
- De diez, salvo que es inquieta, pero re bien.
- ¿Falta mucho para que la conozcamos? –Dijo Juani con un poquito de vergüenza.
- Cada vez menos amor –Sonreíste – Pasen.
Mientras ustedes charlaban, Lola apareció de la pieza y pidió que la alce Eve, bien sabe que tenes que cuidar a su hermana.
- Es mi mami –Pero Juana no quería saber nada en compartir a su mama.
- Amor, la tía Pau no puede hacer fuerza.
- Pero no quiero que le hagas upa, sos mía –Dijo ya llorando.
- ¿Queres que te alce también? Veni.
- No
Y en eso apareció Pedro con una gran sonrisa.
- Buenas, buenas.
- ¡Papi! –Y salió corriendo, para que el la alce.
- Hola hermosa ¿Cómo estás? –Pero ella se enterró en su cuello.
- Está un poco sensible, recién se levanta y Juani no quiso prestarle los brazos de su mamá –Explicaste vos - ¿Cómo te fue amor? –Despues de saludarlas.
- Bien –Sonrió – Te mando un beso enorme Zai –Porque ella seguía como conductora.
- Gracias…  -Sonreíste-
- Bueno, veo que sobro con cuatro mujeres, así que me voy al rincón.
- Jajajajaja anda, seguro te acostas a dormir –Dijo tu amiga.
- En realidad me están esperando para jugar a la play online.
- Lo perdiste gorda –Y que te muerdas el labio. En verdad lo perdiste.
Loa y Juana las abandonaron para ir al cuarto de la primera y escucharlas jugar, se llevan sumamente bien, no más que como todo chico nadie quiere compartir a su mamá. A pesar de que se lleven un año ambas saben cómo divertirse, todo chico sabe cómo divertirse.
- Estoy todo el día encerrada, por mi estaría todo el día en la cama, comiendo, obvio. Me volví una morsa.
- Jajajajaja tarada. Supongo que es normal, a mí también me paso… Despues te sacan a un chanchito en vez de a un bebe.
- Jajajajaja Juani era re rellenita de bebe
- También, vivía comiendo.
- ¿Y yo? Es increíble, enserio. Hasta le pregunte a la doctora si era normal empujarse comida aunque no tengas  hambre… Casi que me mata, pero me dijo que si, que era normal.
- Que se deje de joder, estás embarazada, que no pretenda que hagas dieta –Y reíste. En realidad no ibas al nutricionista para hacer dieta, sino para no pasarte del peso promedio para tu cuerpo.
La charla siguió hasta tarde, fue cuando Guille llamo a Eve para que lo busque que se fueron con Juani, vos, le prometiste que en la semana ibas a tomar coraje para salir de casa y hacer unas compras. Olivia necesitaba una cuna (aunque es obvio que le vas a comprar muchas más cositas), y vos necesitas ropa.

- Que linda vida la de ustedes –Y se te cae la cara, no podes ser más caradura. Él te miro divertido y vos reíste. Están los dos acostados en la cama grande, mirando La Sirenita.
- Veni con nosotros mami –Dijo la pequeña que estaba apoyada en uno de los brazos de su papá. Claro que le hiciste caso.
- Que frio que tengo –Te quejaste y te abrazaste a ellos dos cómo pudiste.
- Hace mucho, mucho frio – Y Pedro aprovecho para acurrucarse más a ustedes.
- ¡Papa! Vamos aplastar a Oli.
- Uh es verdad… Pero hace frio –Y que rías.
Se quedaron un ratito en la cama, lo menos que hicieron fue mirar la película. Pedro se encargó de molestarlas, y bueno, claro que junto a Lola te complotaste para molestarlo a él. Y que después ella se complote con su papá. Y que te la arregles para hacerles la vida imposible. Con cosquillas, claro.
Cerca de las nueve Pedro fue a buscar los Mc’s que habían encargado, para que vos junto a Loli pongan la mesa y que cenen cuando Pepe llegue.
Que te acuestes un ratito con Lola en su cama, después del postre (mouse de frutilla), porque ella ama tus cuentos inventados.
- Había una vez - ¿Cómo si no empezar así una historia? – Una niña llamada Lola, pero todos le decían Loli –Y ella rio- Ella tiene su pelo largo, largo y usa siempre vestidos muy lindos que su mamá Paula le hace.
- Y a su hermanita Olivia también –Y sonreíste.
- Y a su hermanita también. Junto con su papá Pepe, siempre van a un parque enorme, y ahí pasan horas y horas jugando con Moro, su perrito. Pero una vez, el malvado Vicente Verde le hace una trampa a la familia…
- ¿Qué trampa?
- Vicente les dijo con su voz más convincente que él tenía un patio mucho más grande que el de Lola y su familia, había muchos árboles y espacio para poder correr, pajaritos cantarines y hamacas. Entonces Loli con su familia fueron para aquel parque…. Pero cuando llegaron el patio era muy feo. Era chiquito y tenía el pasto lleno de yuyos con muchos sapos, y arañas malas
- ¿Y qué paso?
- El papá de Loli y Olivia, Pepe ahuyento a todos los animales malos, las alzo a las tres y antes de que Vicente destruya su casa con el patio hermoso que tenían llego a la casa y le saco de la mano aquel veneno que estaba por echar… Vicente fue encerrado en su patio feo con algunos animales malos. Lola y su familia siguieron viviendo en su casita con el parque hermoso, disfrutando de estar en familia.
- ¡Viva! ¿Los sapos y arañas se lo comieron a Vicente?
- Le hicieron una  brujería y quedo como sapo, un sapo gordo y feo.
- Jajajajajaja eso le pasa por mentir
- Exacto, no hay que mentir. –Sonreíste.
- Yo no miento
- Así me gusta… Si no te va a crecer la nariz como Pinocho –Sonreíste mientras dejaste un beso en su nariz –Bueno, ahora a dormir ¿sí?
- Bueno… Pero quédate un ratito más, por fis.
- Hola hermosas –Llego Pedro con su pelo mojado su bóxer y una remera manga larga- ¿Qué hacían?
- Estábamos a punto de dormir ¿no? –Vos.
- Sip, mamá me contaba un cuentito y ahora iba a dormir.
- Muy bien, dame un besito antes –Y él se acercó para darle unos besos en toda su carita.
Se quedaron un ratito con ella hasta que quedó dormida, vos la tapaste bien, y fue Pepe quien apago el velador para salir de su dormitorio.
- ¿Cansado? – Iban al dormitorio abrazados, vos le hablabas mientras dejabas besos en su mejilla.
- Mmm, algo. ¿A qué viene esa pregunta?
- Jajajaja no sé.
- Ah, ¿no sabes? –Dijo divertido para que te robe un beso.
- No, no sé. ¿Vos sabes? –Están frente a frente a los pies de la cama, él te abraza por la cintura, vos lo rodeas con tus brazos el cuello. Sus narices chocan y las sonrisas de ambos se hacen presentes.
- Yo sé que tengo una mujer muy, muy picara –Y que rías – Y muy, muy linda.
- Que mentiroso, yo no soy picara.  – Y te zafaste de sus brazos no sin antes querer besarlo, pero que te arrepientas.
- Y muy, muy histérica –Te tenía devuelta abrazada a la cintura. Que rían ambos y que lo beses con mucho amor, con mucha dulzura, con mucha pasión.
- Lo de histeria estuvo de más igual –Que el ría para que te muerda un poquito tu labio inferior y que el beso se vuelva más intenso.
Que comiencen las caricias y que los besos sean en todo el cuerpo. La necesidad de recorrer el cuerpo del otro se haga presente, por eso, él te saco tu remera del pijama, y vos le sacaste aquella remera que usaba para dormir. Sus caricias en tu espalda, acompañados de besos en el cuello, mientras vos no dejabas de pasar tus manos por su espalda, el bajaba sus manos a tu pansa para acariciarla y subir a tus pechos. Tres pasos hacia atrás y que vos quedes en la cama, y no te caíste porque él te atajo de pura casualidad, que rían, que se unan en un beso y que el baje para sacarte la parte de abajo del pijama. Que bese infinitas beses tu pansa y que sonrías, sintiéndote en paz, sentías felicidad, amor. Todo junto.
- ¿Por qué lloras? –Te pregunto al volver a tu cara para unirse en un beso y que note tus mejillas mojadas.
- Me emociono… No sé, me invade una paz cuando besas mi pansa que me hace llorar. –Y que rías, sintiéndote una tonta.
- Te amo mi amor, sos increíble.
- Yo también te amo, muchísimo. –Y que lo beses con ganas. Con ganas de más.
Y entre besos y caricias se unan una vez más, con sonrisas, y “te amo” verdaderos.
Porque se aman, de eso no cabe duda. Pero muchísimo se aman.

Continuara…
JusPauliter