La miraste de reojo y sonreíste.
Concentradísima en doblar aquella ropita diminuta que para
vos, era demasiado pequeña. Recordaste que Lola no había usado ropa tan
chiquita, o capaz sí, pero cuando lo tuviste en cuenta, ella ya tenía dos meses
y vivía solamente con vos.
Recordaste aquel día, en donde te levantaste enojado porque
no habías escuchado aquel despertador. Y lo primero que hiciste fue ir a ver
como estaba tu hija: tapadita y con sus ojos bien abiertos, seguramente
despierta desde hace horas. Loli siempre fue tranquila de bebe, era la beba más
dulce y tranquila, y digamos que eso te ayudo muchísimo, al menos para aprender
a tomar el papel de papá (que no lo tenías muy claro en ese momento), y el de
mamá.
No sabias ni preparar una mamadera, ¿Cuánto de leche? ¿A qué
temperatura? ¿Cómo cambiar un pañal? ¿Se podrá bañar o no? ¿Antes o después de
que se caiga el cordón umbilical? ¿Duerme en su cunita, o la acuesto conmigo?
Y muchísimas más preguntas que te hacías en ese momento que
con ayuda de tus hermanas, algún que otro video en YouTube y claro de Paula,
pudiste estabilizarte y formarte en un papá como Lola se lo merecía. Recordas
aquel día que saliste con Lola de compras, solo. Ella necesitaba ropa, y vos insistía
en que no necesitabas ayuda, ya habían ayudado mucho. Saliste con más de cinco
bolsas, Lola en su cochecito que no dejaba de llorar, y casi que te volves
loco. Hasta que la alzaste y se tranquilizó. Siempre fuiste de poner música
mientras volvías a casa, y en ese momento lo aplicabas todas las veces, para
que Lola se tranquilizara, y si tenías suerte, capaz se dormía.
‒ ¡Hey! Amor –Ella y su sonrisa que te saco el triple a vos
- ¡Colgaste!
‒ Si, mal. ¿Paso algo? –Ella te miro divertida.
‒ Lola te está llamando.
‒ Ah, ahí voy –Le sonreíste y cuando te estabas por ir, ella
te abrazo para que te bese dulcemente.
‒ ¿Estas bien?
‒ Si, un poco nervioso.
‒ Tonto, va a estar todo bien. La comida, ya la probé –Y que
rías – La que tendría que tener miedo y estar nerviosa soy yo.
‒ ¿No lo estás?
‒ No. –Te dijo segura para que te bese nuevamente – Anda,
porque seguro tiene problemas con su vestidito. –Ella había insistido en
cambiarse sola, por primera vez.
Y claro que te la encontraste con el vestido puesto mal,
toda roja, porque había entrado en calor. Le sonreíste y después de hacerle
unas cosquillas en su pansa le ayudaste.
‒ Papi
‒ ¿Qué pasa Loli?
‒ ¿La señora que viene a comer hoy, es tu mamá?
‒ Así es. Es mi mamá
‒ Ah –Y que sonrías.
‒ Y vendría a ser tu abuela –Dijiste mientras le ponías una
de sus sandalias.
‒ ¿Y de Oli?
‒ De Oli también.
‒ Y como mamá no tiene mamá, ella también es su mamá –Y sonreíste.
‒ Mmm no, que la mamá de Pau no esté presente acá con
nosotros ella tiene la suya, y la cuida desde donde está.
‒ ¿Cómo a vos te cuidaba la tuya cuando no estaba?
‒ Mmm si, algo así –Le sonreíste - ¿Por qué tantas preguntas
con tan solo tres añitos? –Dijiste divertido
‒ ¿Vos cuantos años tenes?
‒ Jajajaja ya te dije, muchos más que vos. –Escuchaste el
timbre. Y que aparezcan los nervios de la nada.
‒ ¿Ya vino mi abuela? –Dijo la pequeña. Y vos sonreíste.
‒ Si, ¿vamos a recibirla? –Y ella te sonrió para que te pida
que la alces.
Y que en el camino te cruces con Paula, para que te dedique
una sonrisa, esa que interpretaste como un: “Va a estar todo bien”. Y con
ellas, siempre iba a estar todo bien, pase lo que pase.
Al abrir la puerta y encontrarte nuevamente con aquella
señora, con su sonrisa y unas bolsas de regalos sonreíste amablemente. Aunque no
hayan hablado casi nada, te daba gusto que venga a almorzar con ustedes y con
tus hermanas Lu y Sonia.
‒ Buen día, hola Pedrito, ¿Cómo estás? –Sonreíste al
escuchar ese “Pedrito” - ¡Que hermosa esa nena!
‒ Ella es Lola, y ella es Anna –Las presentaste y miraste a
tu hija.
‒ ¿Ella es tu mamá? –Pregunto tímida y vos sonreíste.
‒ Si… Y ella es Pau, amor, Anna. –Y Paula le sonrió.
‒ Un gusto –Dijo tu mamá - ¡Que hermosa pansa!
¡Felicitaciones!
‒ Gracias –Dijiste a coro con Pau – Bueno, pasen.
Saludaste a tus dos hermanas y a Delfi y Fran que enseguida
fueron a jugar con Lola al cuarto.
‒ ¿Así que de cuantos meses estas Pau? – Ahora están,
ustedes, los mayores en el comedor. Vos estas al lado de Paula y enfrente de Lu
y Sonia. La punta la acopa tu mamá que está al lado tuyo.
‒ Ya pasamos las veintisiete semanas –Dijo sonriente y vos también
sonreíste, felices, felices es poco.
‒ O sea que… más de seis meses ¿no?
‒ Así es.
‒ ¿Y ya tienen nombre? ¿Nene o nena?
‒ Nena, Oli, Olivia –Dijiste con tono más baboso que te salió.
‒ Rodeadas de mujeres –Dijo ella – Me alegro mucho Pepe.
Y vos le sonreíste.
Ayudaste a poner la mesa mientras tus hermanas ayudaban a
Pau con la comida, y tu mamá le entregaba los regalitos que le había traído
para, ahora, sus nietos.
‒ ¡Mira papi! –Llego tu hija con un vestido floreado, y te
la imaginaste en el: una princesa.
‒ ¡Que hermoso mi amor! ¿Dijiste gracias?
‒ Gracias –Y dejo un beso en la mejilla de tu mamá.
‒ ¿Te gusta hermosa? Mira, este es para Oli, no sabía si era
nena o nene, así que el color es blanco- Y le sonreíste.
‒ No hacía falta… ¡Gracias!
‒ Si hacía, en todos estos años no estuve con vos, ni con
ellos. Así que olvídate, lo voy a llenar de regalos por estos tantos años –Y sonreíste.
‒ Nos perdimos muchos años juntos.
‒ Por eso quiero aprovecharte… aprovecharlos. –Y se
sonrieron.
‒ Bueno, esto ya está –Anuncio Paula para que el resto se
acomode en la mesa, para poder aprovechar de un almuerzo… ¡En familia!
Aunque no están todos, aunque faltan dos de tus hermanos y
tu papá, está tu mamá almorzando con ustedes, aquel almuerzo que esperaste
tanto.
‒ ¿Entonces para cuando el casamiento? – Pregunto Sonia, después
de contarle a tu mamá que estaban comprometidos.
‒ En realidad no hablamos mucho de este tema –Le dijiste.
‒ Sería preferible después de que nazca Olivia, ahora con
pansa olvídate.
‒ ¿Hace cuánto están juntos? –Tu mamá.
‒ Van a ser tres años
-Dijo Pau después de mirarte a ver si llevabas la cuenta, y cuando
hiciste una mueca, se mordió su labio inferior para que rías.
‒ O sea que enseguida estuviste embarazada de Lola… -Saco la
cuenta tu mamá. Y se te transformo la cara a vos, a Paula, a tus hermanas… A
todos.
‒ Mmm no, no es tan así –Dijo ella.
‒ Es una historia larga –Dijo Sonia – Ya va a ver tiempo en
que te cuente.
‒ Porque mi mamá de corazón es Pau, y mi otra mamá que no es
mi mamá es Dolores –Salto Lola y enseguida te miro para ver si estaba bien lo
que habías dicho y le sonreíste.
‒ Si, hubo unos problemas entre medios, que otro día te
contare… Cuestión que nos conocimos hace tres años, ella era la maestra
maternal de Lola en la guardería, nos hicimos amigos y bueno… Acá estamos. –Y que
se sonrían.
‒ ¿También sos maestra maternal?
‒ Si –Le sonrió – De chiquita que bailo, y cuando termine el
secundario quería estudiar algo, sabiendo que no podía vivir del baile, además que
me llevo muy bien con los bebes. Estuve siete años ejerciendo, hasta que me llevo
una beca en la academia de Maxi Guerra, pude entrar al Bailando por un Sueño, y
bueno –Sonrió – No pude más trabajar de maestra, pero me encantaría volver.
‒ Que lindo, así que conociste a Lola de muy chiquita.
‒ Dos meses tenia – Miraste a Lu para que confirme con su
mirada- Cuando la empecé a llevar, y si, se conocieron enseguida.
‒ Nos empezamos a llevar muy bien desde el principio ¿no
gordi? –Le pregunto ella a Lola para que ella asienta.
‒ ¿Y con la familia? ¿Pegaste onda enseguida?
‒ Si, la verdad que sí, son todos buena onda, al ser todos
unidos, nos llevamos bien entre todos –Y los Alfonso’s le sonrieron.
‒ Con Delfi la paso un poco mal –Dijo Lu, y vos sonreíste –
Cuando se enteró que tenía nueva novia el tío, chau.
‒ Porque Dolores me trataba mal –Y vos la viste con pena –
Pero Pau es re buena.
‒ Igual, ella sabe que es mi sobrina favorita.
‒ ¡Es la única! –Dijo Sonia para que todos rían.
Jamás disfrutaste tanto un almuerzo, el estar con ella, con
Pau, con Lola… con tu familia, con tu mama, la hizo especial, especial linda,
especial única.
‒ Estoy parando en un hotel… Pero podemos ir a cualquier
lado, el que más te guste –Y sonreíste- Sabes que estoy muy feliz de
encontrarte así: con una hija hermosa, y otra por venir… Con esta chica, Pau,
que es divina, verte esa sonrisa, y que entre todo, este bien las cosas con
nosotros, obvio que sé que no hablamos nada, pero esto que me invites a
almorzar para conocer tu familia me llena de alegría, y de nostalgia… Pensar
que eras tan chiquito cuando me fui. –Y sonreíste.
‒ Pero ahora estas acá, y no te dejo ir por nada –Y que se sonrían
– Gracias por venir.
‒ A vos por invitarme. Te quiero mucho hijito –Y que te
abrace para que vos también lo hagas.
‒ Yo también –Sonreíste y dejaste un beso en su mejilla.
‒ Un gusto conocerte Pau, cuida esa pancita.
‒ Con la vida. El mío, Anna. Nos estamos viendo
‒ Nos estamos viendo. Chau pequeña –Dejo un beso en la
mejilla de su nieta más chiquita – Sos hermosa ¿sabes? –Y que a ella le de vergüenza
y se esconda en una pierna tuya para que todos riamos.
‒ Bueno, chau chicos – Sonia.
Terminaron de despedirse de tus hermanas, tus sobrinos y tu
mamá para que ayudes con unas cosas a Pau y que te sientes con ella en los
sillones, mientras Loli juntaba unos chiches.
‒ ¿Cómo la pasaste? –Te murmuro mientras dejaba un beso en
tu cuello.
‒ Muy bien –Y que se sonrían – Gracias por apoyarme en todo
esto. ¿Sabías que sos la mejor? -Y que
te bese dulcemente.
‒ Te amo, vos también sos el mejor –Y la besaste con ganas,
lo cual ella se dejó llevar para que terminen con el beso todavía abrazados y
que la encuentren a Lola mirándolos con cara de asco.
‒ ¡Hey! ¿Qué paso gorda?
‒ Chanchos, se dan besos delante mío. –Y que rían – ¿Podemos
ver una peli en la cama grande –“gande” – con pochoclos?
‒ ¡Sí! Obvio –Y que salte Paula para que vos la veas con
cara de “ok, no me queda otra, ¿no?”
Y no, que no te quede otra porque ya están organizando todo.
Y claro que a vos te toca buscar la película que eligieron (porque no te dieron
opción) y claro, conseguir de cualquier modo pochoclos.
Y juras que no te molesta. Porque son ellas no más.
Y las amas.
Continuara…
JusPauliter



