lunes, 30 de junio de 2014

Capitulo 194

Hoy es un día soleado, por eso cuando terminaste de desayunar junto a tu familia, saliste con tus dos hijas en el auto, Pedro quiso quedarse, en realidad necesitaba terminar unas fotos para hoy a la tarde y su auto exigencia lo podía, mucho.
Es Lola la que no deja de hablar, feliz, porque hace mucho tiempo espera este momento: volver a bailar, y vos, en algún punto también queres volver, y por eso volves, volves a aquella escuelita que te vio crecer, de años, como también de talento, y que te regalo personas que hoy, son muy importante para vos, por eso volves a elegirla.
― ¿Oli cuando sea grande también va a bailar? –Pregunto ella, junto cuando llegaron al lugar pactado. Vos te encargas de estacionar.
― Si es lo que quiere ella, obvio –Dijiste con una sonrisa – Bueno, baja el bolsito gorda, así yo bajo a Oli con su huevito.
El hecho de que traigas a tus dos hijas a este lugar tan especial para vos, no es porque simplemente hace un día espectacular, si no, que además, necesitas que Oli se integre de chiquita en estos salones, con esta música, y con este baile, no sabes si a ella le gustara seguir el mismo camino que tomaste, como también su hermana, pero al menos, mientras sea chiquita y no pueda decidir por sí misma, vos vas a traerla, y rogas porque se apasione tanto como vos y Lola.
― Bueno días –Entraron y por eso le brindaste una sonrisa a Emilia, quien se acercó a ustedes con una sonrisa.
― Pau, que sorpresa –su alegría - ¿Cómo andan? ¡Que preciosa bebe!-Te saludo a vos, a Loli y después se quedó mirando a Oli quien le sonreía adormilada. Tu gorda tan simpática.
― ¿Cómo estas Emi?
― Todo bien, ¿ustedes? ¿Paseaban?
― Vinimos a saludar, y si podemos a bailar un poquito, ¿no Loli? – Ella asintió.
― Me parece perfecto. –Dijo ella con su sonrisa – Ali está en salón dos, si quieren pasen, justo empieza una clase de peques, tenes suerte Loli –Y su felicidad, su entusiasmo.
― Vamos, por fi, por fi.
Y obvio que fueron, se encontraron con un grupito de nenas con la edad de Lola a punto de empezar su clase, y a Ali ayudando a una de las nenas con sus puntas. Al verlas le sonrió ampliamente, y se levantó para saludarlas.
― ¡Pero que linda sorpresa! –Dijo con su sonrisa y te abrazo – Hola mi vida
― Hola Ali –Dijiste con una sonrisa, amas a esta señora.
― ¿Cómo están? ¡Hola Loli! –Tu hija dejo un pequeño beso en su mejilla – Ay, pero que grande esta Oli –Te volvió a mirar y sonreíste, feliz.
― ¿Vos viste? Crece a pasos agigantados. Vinimos a visitarte
― Y yo a bailar, ¿puedo? –Pregunta Loli, tímida.
― Obvio hermosa, ¿queres unirte con las chicas? ¡Ya llega la profe! –Y no dudo mucho. Despues de ayudarla con sus puntas, ella se unió al grupo de nenas, y ya viste hablando con una de ellas.
Ustedes, se fueron a lo que era la cocina, para poder hablar tranquilas y no molestar la clase.
― Che, esta preciosa, esos cachetitos –Tenia alzada a tu hija quien jugaba con su sonajero mientras ustedes charlaban.
― Se alimenta bastante la gorda –dijiste con una sonrisa.
― ¿Loli cómo lleva el papel de hermana mayor?
― La verdad que bien –Dijiste sincera- A veces es como que quiere llamar la atención, creo que es obvio –ella asintió – Y de vez en cuando se nos pasa a la cama grande, como Oli duerme unas horitas con nosotros, y después la paso, ella también quiere. Termine Pepe durmiendo en el cuarto de ella –Dijiste con una sonrisa, negando. Ella ríe.
― Jajaja ¡Pobre Pepe! Lo debe tener re asumido que va a perder la mayoría de las veces.
― Seguro que si –Dijiste con una sonrisa – El chocho igual, se enoja en el momento, pero sabe que lo puede Lola.
― Y Oli mucho más, recién empieza –Dijo divertida.
― Jajajajaja, sí. ¿Vos, todo bien Ali? ¿Algún novio dando vuelta? –Y sonreíste. Jamás te cansarías.
― Todo bien –Dijo ella con su sonrisa – Y ningún novio –Rio – Ya se a lo que queres llegar eh –Levantaste una ceja – Me conto tu papá –Se mordió el labio con su sonrisa.
― Ah, hablaron –Dijiste, picara - ¿Qué te dijo?
― Paula, por favor. –Y reíste.
― ¡Dale! Escúchame, solo conmigo te va a pasar que quiera que estés con mi papá, yo que vos aprovecho –Y que riamos las dos.
― Cuando vos das miles de oportunidades, y el otro no responde… te cansas.
― Ah, o sea, que él es el lento. Déjame que lo ubique
― No, Paula, enserio – y se puso toda colorada.
― ¿Qué? ¿Te da vergüenza?
― No, pero lo entiendo a él, y lo respeto.
― ¿Por cuánto tiempo lo vas a respetar? Ali, siempre estuviste para nosotros, y sé que se quieren mucho.
― Puede que no sea suficiente el querernos mucho, ¿No, Oli? ¿Vos qué opinas? –Le dice a tu bebe dejando miles de besos en su mejilla - ¿Vamos para el salón? Quiero ver un poquito a Loli.
― Dale –sonreíste. Obvio que ibas a hablar con tu papá- Vamos.
Verla bailar te saca miles de sonrisa, y que la estés viendo, a ella, la llena de emoción, se pone feliz. Por eso es que cuando termina la clase, ella sale a tu encuentro y la alzas para abrazarla, y dejar un beso en su mejilla.
― Muy bien mi amor, bailas hermoso –Dijiste con tu sonrisa.
― ¿Puedo seguir viniendo mami?
― Obvio, hay que preguntarle a Ali a ver si hay un lugarcito –Y la miraron a Alicia que les sonreía.
― ¿Puedo Ali? –Ella y su ternura
― Obvio que si mi amor –Y su festejo para que ambas riéramos.
Llegaron a casa para el medio día, y al entrar se encontraron con un Pepe con un delantal y un aroma riquísimo que amaron.
― Papi está cocinando –Dijo Lola, feliz - ¡Hola papi! –Y el susodicho apareció enseguida saliendo de la cocina.
― Hola mi vida, ¿Cómo les fue? ¿Bailaste mucho?
― Sii, y me dijo Ali que podía seguir yendo, ¿puedo no?
― Obvio que si –Beso su mejilla - ¿Queres ir a lavarte las manitos? Así ya comemos
― Dale –Y le regalo un besito para irse.
Se acercó a ustedes y después de sonreírle a su hija, dejar un beso en su cabecita, te abrazo un poquito por la cintura, para que sonrían.
― Hola –te murmuro el, para acercarse más a vos.
― Hola –sonreíste y te beso suavemente. Y si no fuera porque tenes en brazo a tu hija hubieras profundizado un poquito este beso - ¿Cómo estás?
― Bien, ¿ustedes?  ¿Cómo les fue?
― Bien, mientras Loli bailaba, nosotras charlábamos con Ali, y adivina qué –dijiste con una sonrisa, esa que le encanta a él y que por eso te roba un beso.
― ¿Qué? –Agarro una manito de su hija.
― Tengo que hablar con mi papá urgente, está en lento y Ali ya se cansó. –Te sonrió.
― Amor, no te metas mucho, es tema de ellos.
― Pero es que son tan lindos juntos, ¿sabes hace cuanto que quiero que pase algo? Igual, creo algo paso, no puede que no.
― ¿Tu papá que dice a todo esto?
― Mi papa está bien así, solo. Pero sé que la quiere mucho, muchísimo. Siempre se tuvieron el uno para el otro.
― Es cuestión de animarse entonces. Como cuando yo deje mis miedos y bueno, acá estamos.
― Que vueltero que eras mi amor.
― Bueno, yo también tengo mis tiempos –Dijo divertido.
Despues de almorzar, juntos llevaron a Loli a su jardín, para después volver, y vos después de dormir a Olivia te acerques a él que volvió a su trabajo. Está sentado en el comedor, de espalda, entonces te acercas a él y lo abrazas por el cuello, dejando tu cara en su hombro.
― ¿Se durmió? –Te acaricio una de tus manos, vos dejaste un beso en su mejilla.
― Si –sonreíste – La tendrías que ver, toda desparramada –Dijiste divertida.
― Es hermosa.
― Más que yo, no.
― Un poquito si –Dijo divertido, y vos le pegaste suavemente en su hombro- Jajajaja boba, veni –Te dijo, para que te haga sentar en su falda, y que vuelvas a abrazarlo por su cuello y dejes un beso en sus labios, y le sonrías.
― ¿No trabajas más?
― Si tenes algo más interesante que proponer, no –Y que rías
― Mmm, no se –Besaste suavemente su nariz – Capaz.
― ¿Capaz? –Asentiste con una sonrisa
― Pensaba en un baño con burbujas, ¿te sumas?
― Obvio –Te beso fugazmente, y que se levanten para ir directo al baño, y que mientras vos pongas el agua el este detrás de ti, mirándote, para que te des vuelta, y que sin dudar te empiece a besar, para que vos te sumes, y el beso sea más intenso, que te abrace por la cintura para pegar su cuerpo al tuyo, y que vos empieces a acariciar su espalda. Que largue un suspiro ahogado en tu boca, para que te suba un poco tu remera y empiece a acariciar tu espalda. Que suspires, y que empieces a levantar su remera, para sacarla, y que el saque la tuya, para que se sonrían, se abracen, y vuelvan al beso.
Estás decidida, por eso, empezas a desprenderle los botones de su pantalón, para que se los bajes, con boxer y todo. Que corte el beso, te mire, te sonríe, vos le devuelvas el gesto y que esta vez el beso sea con toda esa pasión que tenían acumulada.
Una vez de estas los dos desnudos, vos cerras la canilla, pones el líquido para las burbujas, y volves a girarte, para besarlo nuevamente, empezando suavemente, para que se entorne más apasionados.
Está el sentado, y vos arriba de él, en medio de un profundo e infinito beso, con caricias, sonrisas y respiraciones entrecortadas, invadidos por la pasión.
Sentís cuando te unís a él y chocas tu frente con la de él, para que la emoción te invada, es que no te cape más amor, y te diste cuenta lo mucho que te faltaba estar así con él. Se demostraron entre besos, caricias y “te amo” infinitos lo mucho que se necesitaban, lo mucho que son el uno para el otro, y lo mucho que se aman.
― Necesitaba tanto estar así –Te murmuro. Están abrazados el uno al otro, vos dejando besos en su cuello, mientras el no deja de acariciar tu espalda. Te despegaste de su cuello para sonreírle, y que lo beses dulcemente, terminando con besos cortitos.
― Te amo mi amor –Volvieron a besarse - ¿Vos me amas?
― Con todo mi alma –Chocaron nuevamente sus frentes – Sos el amor de mi vida, ¿lo sabes, no?
― Vos el de la mía –Sonreíste – Siempre juntos.
― Siempre –Le sonreíste y se volvieron a unir en un beso eterno.
Lleno de amor.

“Juntos somos invencible” 


Continuara…
Bueno, aquí estoy nuevamente, feliz, me llena de nervios y miedos terminar esta historia, pero a la vez me pone muy contenta ¡Es la primera que voy a terminar! Un logro jajajajaja.
Muchas gracias por sus comentarios, y por favor, no dejen de hacerlo, me encanta (repito, otra vez) que lo hagan, no hay nada más lindo.
JusPauliter.

miércoles, 25 de junio de 2014

Capitulo 193


Te despertaste ya movilizada, sabes que hoy es un día especial para vos como también para tu papá y hermano (además del resto de la familia). Lo primero que hiciste fue pensar en ella y en su sonrisa, en todo lo que hizo por vos, en cómo te apoyo con tu sueño y en cómo te ayudo a cumplirlo, en las veces que se pelearon, y que a las pocas horas estén abrazándose, diciéndose lo mucho que se querían, y quieren. Y también pensaste en cómo fue aquel día que nunca pudiste olvidar, en cómo y cuándo te dijeron que ella ya no estaba, y en cómo se te derrumbo el mundo.

•FlashBack•
Te despertaste después de aquel sueño horrible, con lágrimas en tus mejillas y con mucho miedo y angustia.
Amagaste a sentarte, pero el dolor te invadió todo el cuerpo y te quejaste. Enseguida lo vez a él, a aquel hombre que dice ser tu papá, y que no dudas en que lo es, siempre estuvo a tu lado.
Él te mira, y sus ojos están cristalinos, no soporta verte así, no cae en que paso, y no sabe cómo va a seguir adelante, no, no lo sabe.
― ¿Mi mamá? – Fue con ella con quien soñaste aquel sueño que te espanto, no entendías porque no estaba a tu lado como lo estaba tu papá, y por eso se lo preguntaste varias veces, pero el evitar ese tema, tu papá lo tenía muy claro.
― ¿Soñaste feo? –Su voz es dulce.
― Quiero a mi mamá –Te alteraste, estas cansada a que no te hablen de ella, la queres acá, con vos.
― Mi amor… -Y el desespera, no sabe cómo manejar la situación. 
― ¡No me toques! ¡Quiero a mi mamá! ¡Ya! ¡Llámala que venga! –Y le gritaste, lo asustaste y por sus mejillas rodaron lágrimas. Lo mataste.
― Tu mamá no puede venir Pau –Te murmuro,  unos segundos después, un poco más tranquilo 
― ¿Por qué no? ¿No me quiere? ¿No quiere verme así? Sin poder caminar, y sin acordarme de ella, ¿es eso? – Todo te supera, la situación en sí - ¿Por qué? –Tu voz se quebró, y él se acercó para abrazarte, pero vos lo sacaste. Solamente queres a tu mamá.
― Pau –suspiro- Déjame estar con vos, sé que esto es muy difícil y que no entendes mucho, pero quiero que sepas que estoy acá para estar con vos, para ayudarte a recuperarte, y para darte todo mi amor como padre que soy – Tus lagrimas no cedían - ¿Si? No te enojes conmigo, se que es injusto todo lo que estás viviendo, pero trata de calmarte y yo te voy a poder ayudar a entender las cosas 
― Perdón –Y él te sonrió – Pero solo quiero a mi mamá, quiero que me abrace, que me consuele, quiero verla. ¿Es eso no? 
― ¿El qué?
― No me quiere ver, ¿no? 
― No, no es eso mi amor. –Él se sentó a un costado tuyo, te agarro la mano y suspiro, estaba decidido a hablar - ¿Te acordas que ella viajaba con vos? –Negaste – Volvían de Rosario cuando tuvieron el accidente. – Su mano transpiraba y sus ojos se volvieron a llenar de lágrimas – Ella después de tres días internada falleció, Pau –Y no sabías si habías escuchado bien – No te queríamos decir nada por tu estado mi amor, fue terrible la noticia para nosotros y los médicos nos pidieron por favor que no te digamos nada, hasta que te recuperes 
― ¿Murió? –Murmuraste vos.
― Sí –Dijo el, con su voz quebrada, ya llorando, para que te abrace fuerte, y vos también lo abraces.

Unos tres días después, volvías de la mano con tu papá del pasillo. Desde aquel momento no preguntaste nada más, tenías miedo de que te digan algo peor, aunque que te hayan dicho que tu mamá haya muerto no lo superaba nada. Ese mismo día, le pediste a tu hermano, Gonzalo una foto de ella, y a la noche, le rezaste a Jesús, para que este bien. Y sin dudas lo estaba.
― ¿Papá? –Le dijiste vos, parando el paso, obligándolo a que el haga lo mismo.
― ¿Qué pasa? 
― ¿Decís que en algún momento voy a poder acordarme de todo lo que viví con ella? 
― Lo vas a hacer –Te dijo el – Vas a poder, yo te voy a ayudar, todos te vamos a ayudar a salir adelante. 
― ¿Mi mamá me quería mucho? 
― Te ama, muchísimo. Y te juro que desde donde este te va a mandar fuerzas, nos va a mandar fuerza a todos, para que esta pequeña familia que quedo salga adelante –Y le sonreíste chiquito - ¿Te puedo dar un abrazo? 
― Por favor
Y que sin duda te abrace fuerte, necesitaba tanto de vos.
― Te amo hija –Beso tu cabeza – Gracias por ser fuerte y estar acá con nosotros, no sé qué haría si no. 
Y lo volviste a abrazar.

•Fin FlashBack•

Cuando uno es pendejo, no se da cuenta los grandes padres que tiene, no se da cuenta lo mucho que hacen por uno, dan la vida por nosotros, dan todo.
Vos, en aquel momento no entendías nada, estabas mal, el haberte enterado que tu mamá había fallecido, que no podías ni hacer un paso que te caías, que no podías volver a bailar, te había cambiado la vida drásticamente, y sin duda si no fuera por tu familia, en especial por aquel hombre que hoy, vos darías la vida por él, y por tu hermanito, aquel que en ningún momento te fallo, no estarías acá como estás, muchísimo mejor, pudieron bailar y haber recuperado la memoria, caer en cuenta de la gran persona que habías perdido, y volver a superarlo de a poco, como lo habías hecho antes.
Siempre dijeron que a la familia no se la elije, pero pensas en que vos si la hubieras elegido, hubieras elegido a los que tenes hoy como familia. Sin dudas, son lo mejor que tenes, junto a Pepe y tus dos hijas, no los cambias por nada, por nadie.
Recordar aquel día te hizo llorar un poquito, por no decir que estas en el sillón aferrada a tus piernas, con aquella misma foto que te había dado Gonza, llorando a mares, la necesitas tanto, tanto, a veces tratas de hacerte la fuerte, de pensar en algún motivo positivo del porque ya no está, pero en momentos, como hoy, no encontras ninguno y solamente queres un abrazo de ella y que te diga que todo va a estar bien, como en aquel sueño, el mismo día que te enteraste que ella ya no estaba.
Lo viste aparecer con su pantalón de pijama y su pecho al descubierto, su cara de dormido y su sonrisita chiquita, para que vos, al menos intentes sonreír. Que se acerque a vos para sentarse a tu lado, y que sin decir nada te abrace de costado, dejando un cálido beso en tu mejilla, y que sonrías, llorando devuelta.
― Hey, mi amor… Tranquila –Te murmuro él para que vos hipes en su brazo, y que no lo puedas controlar.
― Te juro que pienso en todo y no sé, me da mucha angustia, mucha impotencia
― Shh –Beso nuevamente mi mejilla – Tranquila… Pensa que está mejor en donde este, que te quiere ver feliz con esa sonrisa hermosa que tenes, recordándola bien, no así.
― Te juro que no puedo
― Si podes, a ver, mírame – Y le hiciste caso, él te sonrió, y te seco las lágrimas – Decime, ¿Qué te decía o que hacia ella cuando estabas angustiada o triste? –Y te pusiste a recordar.
― Me hacía apoyar mi cabeza en una de sus piernas –Palmeo sus piernas para que me apoye en ellas, y que sonría chiquito.
― ¿Qué más?
― Siempre me decía que las cosas pasaban por algo, y que tenía que enfrentarla con mi sonrisa, porque mi sonrisa era más fuerte que los problemas –Y él te miro con una sonrisa.
― Que suegra sabia –Y sonreíste - ¿Y daba resultado lo que te decía? –Asentiste.
― Siempre le hacía caso.
― Entonces no dejes de hacerle caso y sonríeme otra vez –Te sentaste en su falda, para abrazarlo por el cuello, y que le sonrías ampliamente para que se la contagies.
― Te amo muchísimo
― Yo también te amo muchísimo mi amor –Lo besaste delicadamente – Y nunca dejes de sonreír. Siempre hay un motivo para sonreír ¿no?
― Sí. Gracias por estar, siempre –Volvieron a besarse.
Esta tarde, después de aquella misa, te quedaste hablándole un momento a tu mamá, le agradeciste lo cuanto que te dio y te sigue dando, y también le dijiste que nunca la ibas a olvidar, que es fundamental para tu vida, y que la amas, con todo tu ser.

Continuara…
Ay, que capitulo difíciiiiiil.
Muchas gracias por sus comentarios, sigan, por favorrr.
JusPauliter

Capitulo 192

Te alegraste de haber recibido aquella llamada, y por eso te preparaste para recibirlos como ellos se lo merecen. Armaste una picadita que habían comprado junto a Pepe para ayer y que había sobrado, y sacaste aquel vinito que tenías guardado y al que le gusta mucho a él.
Amas mimarlos, como ellos lo siguen haciendo con vos, se lo merecen.
Llegaron enseguida, y por eso, al verlos se te escapo una gran sonrisa.
― Hola Pochi hermosa – Tu abuela ¿Quién si no? - ¿Cómo estas mi vida?
― Hola abue, que lindo verte – la abrazaste, mil que no los veías – todo bien, ¿ustedes?
― ¡Que hermosa que estas! –Dijo tu abuelo y vos sonreíste para abrazarlo y dejar un beso en su mejillas, los queres tanto- ¿Pepe y las nenas?
― Pepe fue a buscar unas cositas acá a la vuelta, Oli duerme, y Lola la verdad que no se, hace rato no se la escucha… Siéntense, ahí vengo –Fuiste a buscar a Loli a su cuarto que estaba entre dormida.
La cena ya estaba lista, por eso sin dar muchas vueltas se sentaron para compartir la mesa y claro, charlar.
― Cuando nosotros nos casamos yo ya estaba embarazada de tu mamá, ya tenía pansa –Dijo tu abuela, recordando con una sonrisa – Pero fue terrible, porque en esa época todos te juzgaban que si te casabas, era porque estabas embarazada, y yo ya al tener pansa…
―Y si ya tenías hijos y no estabas casada era como un delito –Dijo Pepe.
― Claro, antes se tenía muy en cuenta la creencia de la biblia, lo que decía la biblia había que cumplirlo, si no te tildaban de cualquier cosa –Tu abuelo comento
― Una cagada, básicamente. –Vos.
― Era todo un tema… Lo mismo que ahora se ven muchas parejas igualitarias, en nuestra época no existía eso, era hombre y mujer, si no, no – Siguió tu abuelo – Por eso creo que a veces cuando veo a dos hombre o dos mujeres de la mano o besándose es como muy choqueante, pero me parece perfecto
― Esta perfecto, me parece que es justo para todos –Pepe.
― ¿Y ustedes que hicieron cuando nació mamá?
― Como si nada, obvio que siempre sentías ese bullicio de “mira, ahí va la que se casó ya estando embarazada” pero trataba de no darle bola, si no, no paras –Y vos sonreíste.
― Cambiando de tema –tu abuelo – mañana, veintiséis –vos asentiste- vamos a hacer una misa, si queres ir, bueno, ya sabes –Vos asentiste
― Si, obvio, la anterior no pude ir –Dijiste, con un dejo de tristeza. Cada cinco meses le hacen una misa en una iglesia a tu mamá, recordándola. Y la vez anterior te encontraste con tu pansa enorme, a casi dos meses de dar a luz.
― Pero era por una causa importante, te tenías que cuidar y cuidar a está pimpollita, ¿no? –Dijo tu abuela, hablándole también a Oli.
La cena siguió, y después del postre, les ofreciste un café, pero ellos tenían que volver a casa, ya era tarde y mañana, tu abuelo tenía un partidito de tejo temprano.
― Bueno, gracias por la visita –Vos, los acompañaste hasta la puerta.
― A vos, por invitarnos, los esperamos también por casa eh –Tu abuelo, y te mordiste tu labio inferior. Sabías que te tenías que ir a visitarlos más seguido.
― En la semana se me complica para viajar, pero seguramente convenzo a Pepe y nos vamos un fin de semana a visitarlos, no hay nada como la tranquilidad de allá.
― Genial Pauli, avísame con tiempo así preparo la casa y los espero con algo rico –Y sonreíste. La amas.
Entraste a casa y ver a Loli con una compotera comiendo helado te tentó, mucho, y por eso fuiste enseguida para la cocina en busca de uno.
― Te juro que te esperaba –Te encontraste con Pepe, y te mordiste el labio, ocultando una risita-Sabia que venias
― Y si sabias, ¿Por qué no me serviste, feíto? – Lo peleaste un poquito.
― Ay, no me di cuenta, perdón –Obvio que te sobraba, vos le pegaste suave en su mejilla para que riera –Te amo –Dejo un beso en tu mejilla – Me voy con Oli antes que me la robes
― Bueno, ya que estas, cámbiala y ponele el pijamita. –El levanto una ceja – Hacete cargo nene
Estas junto a Loli mirando dibujitos en su cuarto, comiendo helado, Pedro dijo que se encargaba de Oli, por eso se quedó con ella tratando de hacerla dormir.
― ¿Mami? –Te dijo ella
― ¿Qué pasa mi amor?
― ¿Es verdad que los perritos no ven los colores?
― Si, es verdad –Dijiste vos.
― ¿Y cómo hacen para ver el arcoíris?
― No lo ven mi amor.
― Que feo, pobre Moro
― No, porque él ya está acostumbrado a vivir sin ver colores, y él es feliz así.
― Es como los nenes que no tienen un bracito o una piernita, ¿no? No pueden correr pero son felices igual
― Claro, es así. Te aceptas como sos vos mismo. Por ejemplo vos no tenes el mismo pelo que yo y por eso no te vas a poner triste ¿o sí? –Ella negó – Yo soy alta y vos sos chiquita, ¿eso te pone triste? -negó nuevamente – Obviamente que mediante los años vas a crecer y te vas a poner alta o en el transcurso del tiempo te puede cambiar el colorcito del pelo, pero, por ejemplo como decías vos, los nenitos que no tienen una pierna, que en el transcurso del tiempo no es que le va a crecer una nueva, ellos se adaptan, y pueden hacer otra cosa que no sea correr, por ejemplo andar muy rápido en una silla de ruedas –Ella asintió
―Y son felices igual
― Y son felices igual –Afirmaste vos con una sonrisa.
― Me gusta como hablas Paupi – Y vos reíste. Linda, hermosa, la amas tanto.
― Y a mí me encanta hablar con vos. –Dejaste un suave beso en su mejilla - ¿Vamos a dormir? –Ella asintió – Te quiero hermosa, que descanses.
― Que sueñes con los angelitos mami – La tapaste un poquito y dejaste otro beso en su mejilla
― Te amo, vos también soña con los angelitos –La viste abrazada a su peluche, le sonreíste y apagaste la luz.
Volviste del baño para tu cuarto, y los viste a los dos, acostados en la cama grande, ella en su pecho ya dormida y el semi dormido abrazándola suavemente. Obvio que no pudiste evitar esa foto que amaste. Cuando ya tenías tu pijama puesto te acostaste con ellos dos, y dejaste un beso suave en los labios de él, para que abra los ojos y te sonría, y que vos también le sonrías.
― Pensé que hoy dormíamos solos con Oli
― La gorda estaba charlatana –Y él te sonrió – Esta dormidísima
― Yo también me estaba durmiendo eh –Dijo divertido - ¿La acostamos en su cunita? –Y vos asentiste, hoy querías dormir con él, solo con él.  
Un beso chiquito en la frente de tu hija, para acomodarla y taparla en su cunita, y volver a la cama con tu amor, para abrazarlo y apoyarte en su pecho.
― Te extrañe muchísimo hoy –no se habían visto en todo el día – basta, que no te exploten más dijiste divertida
― Yo te vivo extrañando, no sé, estar con abstinencia te hace más extrañable –Y que rías.
― Y todos los caminos conducen a Roma, ¿no?
― Claro, porque Roma es amor –Y que muerdas tu labio inferior, para levantarte un poquito y que lo veas, con su sonrisa – Ya casi cuatro meses, es mucho
― ¡Basta! Jajajajaja –Y él te beso dulcemente para que vos te sumes - ¿Dormimos? –Preguntaste divertida.
― Pensé que me ibas a decir otra cosa, ¿Quién está en la dulce espera ahora? –Y que rías, mucho– Bueno, durmamos mejor.
― Jajajaja no te enojes, entendeme gordo
― Obvio que te entiendo, pero vos entendeme a mí también.
― Te entiendo mi vida – lo besaste tiernamente – el día que este lista te lo voy a hacer saber ¿sí? –el asintió – mientras tanto, unos besos no vienen mal – le sonreíste y volviste a besarlo, con todo tu amor – te amo
― Yo también te amo, mucho –sonreíste, y volvieron al beso.
Esa noche, te dormiste abrazada a él, pensando en que no faltaba mucho para sentirte segura, y volver a amarlo de esa forma, vos también lo necesitabas.


Continuara…
Hola!!
Solo decirle que gracias por sus comentarios, y que espero que sigan, me gustaria mucho que se cierre esta historia dejandome sus comentarios, desde ya, gracias!
Ya falta poquitisimo para el final.
JusPauliter

domingo, 22 de junio de 2014

Capitulo 191



El día está muy lindo, por eso, aprovecho a levantarme, después de que obviamente, Oli se encargue de despertarme, para preparar el desayuno tanto como para Pepe, como para Lola, así, una vez listo, los despierte, y que sin dar muchas vueltas salgamos a pasear en este sábado tan soleado ideal para andar al aire libre.
Tenía todo planeado, estaba decidida a irme a disfrutar el día, y si ellos no querían, mal por ellos, yo me iba a ir igual con Oli.
Pero por suerte, estuvieron de acuerdo, por eso es que después de que ellos estén listos, saliéramos para el parque de acá de Palermo, que por suerte era bastante grande y pudimos encontrar un lugar despejados, para pasar un día tranquilo.
Te encargaste de ayudar a atar los cordones a Loli, para que después salga a correr con Moro (que obviamente se sumó a la salida familiar), Pepe fue quien los siguió, después de dejar un beso en la mejillita de Oli y uno en mis labios. Yo, aproveche que quede a solas con Oli y después de poner una mantita en el pasto, nos acostamos las dos, ella feliz de ver tantos colores, que de a poco se van sumando a su visión y yo, feliz de verla, señalando y balbuceando, no entendías como podía crecer tan rápido.
La hora del almuerzo llego y nos agarro en plena sesión de fotos hecha por el hombre de la casa y fotógrafo. Pepe se entusiasmó mucho, al ver que Oli estaba tan despierta y divertida, por eso es que aprovechamos y sacamos varias fotos de los cuatro, junto a Morito.
Loli que encontró una amiguita con quien jugar, desapareció junto con Moro, obvio que no muy lejos; “vayan, pero quédense jugando cerquita” le había dicho su papá, y obvio que obedeció.
Ahora estamos nosotros dos solos, Oli termino dormida en mis brazos, y para que este más cómoda la acosté en su cochecito, ahora estábamos los dos, recostado en la mantita, el uno al lado del otro, el silencio. Pero claro que no duro mucho, porque si hay algo que me caracterice es que disfruto el silencio, pero mucho más hablar.
― Gordo…
― ¿Qué pasa mi amor? –Que sonría, para que él también lo haga y que ría – Apa, no te la esperabas eh –Y que ría nuevamente.
― Jajajaja tarado –Lo besaste dulcemente - ¿Hablaste con Dolores? –El asintió.
― Nada grave, como llega navidad, me pregunto a ver si podía regalarle algo que le gusto para Loli
― Amor, pero falta todavía, estamos en noviembre – Y me levanto una ceja - ¡Ya en noviembre! – Si, recién caigo – Ay, Pedro. Tenemos que ponernos las pilas ya
― Bueno, te sigo contando –Asentí – me pregunto eso, de que a ver si le podía regalar alguna cosa, obvio que le dije que sí, que se yo. –Asentí nuevamente- Y me dijo que si me parecía, si estaba de acuerdo de que podía ir a visitar a Lola más seguido, no sé, dos veces o una por semana.
― Que bien amor –Sonreí – Hay que hablarlo con Lola
― ¿Te parece que está bien?
― Me parece que se dio cuenta de que, a pesar Lola ya no la considera una mamá, por es obvio –él estuvo de acuerdo – tienen bastante onda, y a Lola le va a hacer bien, aunque no entienda mucho, y a ella también le va a hacer bien. El día que decida volver a rearmar su vida, y porque no, tener hijos, no va a pasar lo mismo que ya paso con Loli, de los errores se aprenden dicen
― Es verdad – me dijo, con su sonrisa – Me dan ganas de llenarte besos acá no más –Y que riéramos juntos, para que lo abrace y nos recostemos en la mantita para que nos besemos dulcemente, abrazadisimos – Sos tan linda
― Vos sos lindo, muy lindo. ¿Y sabes qué?
― ¿Qué?
― Solo mío sos –Y me sonrió para besarme – Un porciento de Loli y otro un porciento de Oli, el otro noventa y ocho por ciento, solo mío
― Jajajajaja te amo –Volvió a besarme - ¿Vos, sos solo mía?
― Mmm, el cincuenta lo ocupa Oli, un veinticinco Lola, y el otro veinticinco todo tuyo.
― ¡No vale eso!
― Y bueno querido, que queres si tu hija me consume
― Jajajajaja pobrecita
― ¿Quién decía no? Que terminemos enamoradísimos, formando una familia tan linda.
― ¿Cómo terminemos? –Dijo él, y sonreí – Todavía faltan tres hijos más
― Y los perros amor –Obvio, yo
― Y los nietitos, y terminar viejitos juntos –Sonrei –Recién empezamos.
― Igual, vamos por buen camino. Me acuerdo cuando recién, recién empezábamos –Mi sonrisa y la de él - ¿Te acordas cuando lo hicimos por primera vez?
― Vos morías de miedo, ¿obvio que quien la tenía clara? Pepito
― Ah, anda gil –Obvio que me hice la ofendida.
― Jajajajaja te amo –Me beso dulcemente – Me acuerdo, obvio que me acuerdo. Fue muy lindo, nunca lo había hecho en un salón de baile
― Tenías que estar con esta belleza de bailarina –Sonrei
― Y para toda la vida. Amor, se podría repetir eh
― Más adelante, capaz –Dijiste vos, divertida.
― Me vas a volver loco Paula – Y que ría fuerte, para besarlo dulcemente, con mucho amor.
― Te amo.
― No, yo.
La tardecita había empezado a llegar y nos encontró a Pepe y a Oli en al mantita en plena charla, a ella se le dio por balbucear, y largar carcajadas con su papá mientras él, eterno enamorado de ella la hacía reír y le hablaba. Nosotras, con Loli jugábamos a lanzarle la pelota a Moro, que no se cansaba de jugar con nosotras
Cerca de las ocho, decidimos volver, ya había empezado a anochecer y las nenas, principalmente Loli estaba bastante cansada, Oli había aprovechado el vientito puro para hacerse una linda siestita
Cuando llegamos a casa, ayude a bañar a Loli, para que después sea el turno de Oli, y que una vez listas se queden acostadas las dos juntas viendo dibujitos, mientras Pepe se duchaba y yo, veía que podríamos cenar.
Amamantaba a Oli, ya con su pijama y yo con el mío, cuando llego Loli a la cama y se acostó a mi lado
― Hola mi amor –Dije con mi sonrisa, y ella apoyo su mentón en mi brazo viendo atentamente como su hermanita se alimentaba
― ¿No se aburre de comer siempre lo mismo? –Me pregunto y yo sonreí.
― Mmm, digamos que no tiene opción –dije divertida- Pero en unos pocos días ya va a poder comer otras cositas, no como las que comemos nosotras pero sí.
― Se está durmiendo –Dijo ella con su sonrisa.
― Si, tiene sueñito, ¿vos tenes sueñito?
― Si, corrimos mucho con Morito hoy –El chancho ya dormía hace tiempo
― ¿La pasaste bien gordita?
― Si –dijo con una sonrisa – aparte, Mica es re buena, me convido galletitas
― Que lindo mi amor.
Pepe llego a la cama, y después de un poco de discusión con Lola llegaron a un acuerdo en que miraba tele con nosotros y después se iba a su camita.
Pero obviamente que se durmió antes, y que a mí me dio lástima que la despierte, así que se quedó con nosotros, y Oli, que como hace unas semana duerme entre medio de nosotros, y hoy, obviamente no iba a ser la excepción.
Así que, salió colecho entre los cuatro, cosa que ame, y Pepe no tanto.
― Que descanses gordo
― Igualmente mi amor
Era obvio que íbamos a despertar las tres solas en la cama, y Pepe en la camita de Loli.
Igualmente, nos amó, y nos sacó una foto durmiendo las tres, porque si, un poco se enojó, pero se le cayó la baba al vernos.

Continuara…
Dejen sus comentarios, por favooooor. 
Ultimos capitulos!!
JusPauliter 

Capitulo 190




Sin dudas, el roll de madre te sentaba muy bien. Disfrutabas tanto pasar el tiempo con tus hijas, escucharlas (especialmente a Lola), acompañarlas en cada momento, jugar, y que te despejen completamente, que si tenes un mal día, solo basta en llegar a casa, ver sus sonrisas, y que te cambie drásticamente el día. Eso es lo más lindo.
Te levantaste temprano, después de que Oli te despierte con su llanto reclamándote, para que vuelva a quedarse dormida, y que vos, obviamente no puedas pegar un ojo. Asi que te dignaste a prepararte el desayuno, y a mensajearte con Pepe, que te contaba que estaba ultimando detalles, para que después de comer, salga para Buenos Aires.
Y que lo extrañes tanto, tanto para que se lo hagas saber. Obvio que él te extraña también. “Llego y te desarmo de un abrazo. Te amo” Te había escrito.
Siendo las diez y media, viste aparecer una Loli de casi cuatro años, su pijamita, una de sus manitos refregándose un ojito y bostezando. Y que vos mueras de amor.
― Buenos días pimpollita –Estiraste tus brazos, para que la alces y ella te abrace, con fiaca - ¿Cómo estas mi amor?
― Bien –Su voz ronca, tan linda.
― ¿Si? –Ella asintió – ¿Dale que te preparo el desayuno?
― Esta bien –Sonreíste, dejaste un beso en su mejilla y ella quedo sentada en tu lugar - ¿Papi cuando llega?
― Recién me mando un mensajito, dijo que después de comer sale para casa y llega justo para que te busquemos juntos al jardín.
― ¡Wii! –Dijo feliz – Entonces le voy a decir a la seño a ver si le puedo hacer un dibujito.
― Buenísimo amor, le va a encantar la sorpresa –Dijiste, volviendo con su taza de chocolatada en una mano y en la otra un platito con sus galletitas preferidas. –Ahora en un ratito cuando se despierte Oli, vamos a comprar algo para almorzar así ya tenemos todo listo.
― Y podemos llevar a Morito a pasear también.
― Dale. Ahora vengo amor, me voy a cambiar –Y te perdiste en tu cuarto para cambiarte, todavía andabas en pijama.
Fue cuando tocaron el timbre que te alarmaste.
― No atiendas Loli, ahí voy.
― Si mami, es Dolores
― ¿Dolores? –Pensaste en voz alta.
Saliste, del cuarto, ya cambiada para ver.
― ¿Qué hace acá? – Pensaste otra vez, en voz alta.
― No se –Te dijo Loli. La miraste, para por fin, atender.

― Hola –Te dijo ella.
― Hola –No entendías nada. Por eso levantaste una ceja ¿se iba a quedar sin decir nada?
― ¿Cómo estás? Em, perdón que vine sin avisar… Pero, ¿está Pedro?
― Hola Dolo –Apareció Lola.
― Hola preciosa –Y dejo un beso en su mejilla - ¿Cómo estás?
― Bien –dijo ella con su sonrisa – papi no está, estamos solitas con Paupi y Oli
― Tuvo que viajar por trabajo –Explicaste vos - ¿Precisabas algo?
― En realidad necesitaba comentarle algo, ¿tenes idea cuando llegara?
― Llega justo para buscarme al jardín –Dijo Lola, feliz – Me va a buscar con mamita ¿no ma? –Huy.
― Si mi amor –Le dijiste con una sonrisa - ¿Queres entrar a terminar de desayunar?
― Si, chau Dolo –Y dejo un beso en su mejilla.
― Chau hermosa… Em bueno, no te hagas problema Pau, yo lo llamo, no era muy importante.
― Dale –Le dijiste, amablemente con una sonrisa.
― Bueno… Em
― ¡Dolo! –le grito Lola desde adentro. La queres matar.
― Pasa –Le dijiste, y ella te miro amablemente, y murmuro un “gracias”
― ¿Qué pasa hermosa?
― ¿Vos tenes mas hijitos?
― Eh no, no. ¿Por qué?
― Porque me gusta tener hermanitos. Pau me dio como hermanita a Oli, ¿y vos no tenes para darme hermanitos?
― Loli –Murmuraste vos. Ella y sus preguntas sin filtro.
― Ups –dijo divertida tapándose su boquita.
― Jajaja no hay problema. Bueno… Me tengo que ir, seguí disfrutando de tu desayuno –Ella asintió – Nos vemos preciosa –dejo otro beso en su mejilla – Chau Pau, y gracias.
― No hay problema. Adiós –La viste marcharse y cerraste la puerta. Suspiraste.
Y te comió la intriga de porque necesitaba hablar con Pedro, ¿se trataría de ellos dos? ¿o de Lola? Lola. Admití que un poco la amaste con esa pregunta, ella tan inofensiva, que pregunta y pregunta sin medir las cosas.
Almorzaron las dos con una súper charla, mientras Oli dormía en su cochecito a un lado tuyo, la peinaste, y a la una y media salieron las tres, acompañadas por Moro a dejar a Lola a su jardín. Cuando llegaste, te acostaste un ratito con Oli, pero sin poder conciliar el sueño te levantaste para leer en el living, junto a tu chancho que se acostó a tu lado. Hasta que nuevamente se despertó tu hija.
Olivia solo necesitaba tu presencia, tus brazos, tu pecho. Se quedó enseguida durmiendo, y te quedaste un ratito con ella, para después, volver al living, y darte cuenta que te había llegado una llamada de Ana, tu suegra. Entonces la llamaste vos.
― Hola, Paulita.
― ¿Cómo anda Ana? Recién me doy cuenta de tu llamada, ¿paso algo?
― No, no. Todo bien, solo que estoy cerca de tu casa y quería pasar a visitarlos, y como Pepe no me atendía, te llame a vos
― Ah, pero Pepe esta en viaje, por eso… Tuvo que viajar a Córdoba por trabajo. Anita, si quiere pase, estoy sola con Olivia, Lola esta en jardín.
― Ay, es verdad… Bueno, si queres les hago compañía.
― Dale, la espero con unos mates –Sonreíste.
Cortaste la llamada, para que te encargues de calentar el agua, y que pongas en un platito torta, para esperar a Ana, aquella mujer adorable, y tan buena, que con apenas conocerte, te ayudo muchísimo con tu hija, con su nieta.
― Hola Aní –Sonreíste, y la saludaste amablemente.
― Hola hermosa, ¿Cómo estás?
― Muy bien, ¿vos? Pasé, ya tengo el agua preparada.
― Que bien, ¿Oli, duerme?
― Si, hace un ratito se volvió a dormir, por suerte está demasiado tranquila estos días.
― Es una santa mi vida –Sonreíste - ¿Y Loli, en el jardín?
― Si, ella entra a las dos, así que almorzamos un poco apuradas, porque nos  despertamos tarde, y la lleve. Volví, y acosté a Oli que se había dormido en el camino, y me quede un rato leyendo.
― Hasta que llegue yo a molestar –Dijo divertida.
― No, jamás, es más, me puse a leer porque no podía dormirme, para no aburrirme. ¿Usted, andaba paseando por el barrio?
― ¡¿Qué es eso de tutearme?! Por favor, Pau –Dijo divertida, y vos reíste.
― Jajajaja, perdón, es costumbre.
― Acompañe a Lujan que tenía que ir acá cerquita a comprar unas cosas y de paso le pedí que me traiga para visitarlos. –Sonreíste.
― Y Pepe ayer se fue, a la mañana para Córdoba, así que me quede solita con las nenas.
― Me hubieras avisado, venía a hacerles compañía – sonreíste - ¿Y cuando vuelve Pepe?
― Cuatro y media dijo que vaya a buscarlo, si queres, vamos juntas y de ahí buscamos a Loli en el jardín. Van a estar felices de verte.
― Dale, me encanta –Dijo con su sonrisa amplia
Olivia fue quien interrumpió los mates con su llanto, en busca de su mamá para que vos, sin dudar mucho vayas al reencuentro con ella, que la alces y le beses su cabecita.
― Hola mi amor –le murmuraste –tenemos visitas.
― Ay, pero que hermosa que está –Dijo Ana, su abuela – hola preciosa, hola –Dijo y vos sonreíste. Despues de amamantar a tu hija, ella quedo en brazos de su abuela, y vos aprovechaste a ducharte, para que después, vuelvas a donde estaban ellas, y te encuentres a una Ana hablándole a una Olivia con su sonrisita, y que vos, una Paula, muera de amor completamente.
Son cuatro y cuarto y ya están en Ezeiza, lugar pactado en donde el avión en el que viene Pedro esta por aterrizar, hace frio, por eso, Anita se ofreció a quedarse con su nieta arriba del auto, mientras vos, esperabas a Pepe que no tardó en llegar.
Su sonrisa, la tuya, y un abrazo interminable.
― Ay, hola –vos, y que lo mires, para dejar un beso en sus labios.
― Hola mi amor, ¿Cómo estás?
― Muy bien, ¿vos? Te extrañe tanto
― Y yo a vos –Te beso dulcemente - ¿Oli?
― En el auto, con tu mamá –Dijiste sonriente y el también sonrió, un poco sorprendido
― Que lindo, vamos entonces. Se nos va a hacer tarde para buscar a Loli.
El viaje de Ezeiza al jardín de Lola fue largo, pero con charla, Pepe estaba feliz de que su mamá lo haya buscado  junto a ustedes dos, y más feliz se puso cuando se bajó a buscar a Lola y que lo reciba con un súper abrazo.
Cuando llegaron a casa, vos tuviste al mando los mates, mientras Pepe se encargaba del pañal de Olivia con ayuda de su mamá y Loli te ayudaba a prepararle su merienda.
Cerca de las siete, tu suegra se fue, buscada por Lujan y su marido, José, para que después de saludarlos, y que Pepe quede un poco movilizado al ver al hombre con quien estaba casada su mamá por primera vez, te entres a bañar, y que después de la cena, hecha  por Pedro, Lola y Olivia ya estén dormidas, ustedes dos, por fin, se acuesten, cansados, y con ganas de estar un ratito juntos, solos.
― Vino Dolores hoy – le comentaste, mientras él ponía su alarma para mañana. Y que te quede mirando – Quería hablar con vos de no sé qué, cómo te llamo y no le respondiste, vino.
― Nunca me entro la llamada… ¿Qué quería?
― No sé, no me dijo. Estábamos desayunando con Loli cuando ella llego, y Lola la hizo pasar. Fueron cinco minutos, la había atendido en la puerta y ella ya se iba cuando Lola la llamo.
― ¿Pero bien? ¿Qué paso?
― Viste que Lola tiene esa manía de preguntar sin filtro. Le pregunto a ver si tenía más hijos, porque a ella le gustaban los hermanos, y yo le había dado de hermana a Olivia –Te quedo mirando
― ¿Me estas jodiendo? –Dijo divertido. Y vos negaste - ¿Y qué le dijo ella?
― Nada, porque obvio que me metí. Se puso incomoda, y se fue.
― Te juro que amo a Lola y sus preguntas.
― Ay, Pedro. Dolores será lo que será, pero nosotros no somos así.
― Ya lo sé, ¿pero no te da risa? La inocencia con que pregunta, no lo hace apropósito.
― No, obvio que no, pero si yo no me metía, ahí si quedaba como que lo hizo apropósito, y no daba –El asintió – Así que le dije que la ibas a llamar.
― Esta bien. Mañana la llamo
― ¿Tenes idea de que querrá?
― La verdad que no, seguramente algo con Lola, no sé. ¿Dormimos?
― ¡Hey! ¿Y los besos?
― Ay, es verdad –Dijo divertido, para ponerse enfrente tuyo y que te bese dulcemente, con todo su amor.
Y que después de muchos besos, se duerman, abrazados.

Continuara…
Hola!! Ultimos diez caps, que emocion!!!!
Me gustaria que dejen sus comentarios, se los agradeceria, enserio.
Hoy les dejo dos por mi pequeño faltazo. 
JusPauliter

jueves, 12 de junio de 2014

Capitulo 189


― Estamos invitados a tomar el té, la tetera es de porcelana pero no se ve… ¡Yo no sé por qué! – Canto por tercera vez, y vos reíste, mientras llegabas con las tazas, pero de chocolatada, no de té – Estamos invitados a tomar la chocolatada –Y ella rio divertida – la tetera es de porcelana pero no se ve. ¿Hay una canción de la chocolatada?
Habías ido a buscarla al jardín junto a Olivia, y se puso tan contenta de que lo hagas que estuvo todo el viaje cantándole a su hermanita que le sonreía con sus ojos achinados, y a su mamá, vos, que ibas con una sonrisa manejando.
Pedro, hoy lunes, viajo temprano para cubrir un trabajo, y claro que te tenías que hacer cargo de Lola, así que a tu pesar, abrigaste por demás a Olivia y te abrigaste a vos, para ir a buscar a Lola.
Llegaron a casa, y mientras vos hacías la merienda, Lola entretenía a su hermanita quien le regalaba sonrisitas, y porque no, algunas risas.
― Creo que no –Dijiste mientras le entregabas una galletita con dulce de leche - ¿Cómo te fue Loli?
― Bien –Dijo con una sonrisa – Me hice amiguita de un nene, se llama Santi.
― ¿Ah, sí? ¿Va con vos Santi?
― Si, conmigo a la salita amarilla –Sonrió – Estaba solito, y con Pili fuimos a jugar con él.
― Re bien amor. Y entre nosotras, ¿es lindo Santi?
― Si, pero no le digas a papá, porque le dije que él era el más lindo que todos.
― Jajajajaja no digo nada – Besaste su mejilla – Bueno, compre unas pelis y helado para hoy a la noche, ¿Qué hacemos? ¿Invitamos a Eve y Juani a mirarla con nosotras o no invitamos a nadie y nos quedamos a mirarla las tres juntitas en la cama grande?
― La miramos las tres en la cama grande, y mañana invitamos a tía Eve y Juanita a tomar chocolatada y jugar.
― ¡Perfecto! Bueno, voy a cambiar a Oli y después jugamos hasta la hora de la cena.

Estas sentada a unos metros de ellas, Lola le canta y le baila, y Olivia la mira atenta con sus manitos juntas y haciendo ojitos. Vos reis varias veces de la locura que tiene Lola, una locura tan linda, y tan sana.
Estas enamorada de ellas dos, del amor que se tienen, de cómo se buscan, de cómo Lola cuida de Olivia, de cómo le habla, de cómo le canta, y como Olivia le sonríe y se la queda mirando, de cómo le festeja (a su modo) las payasadas que hace su hermana mayor, de cómo le agarra un dedito con su mano, de cómo se miran. Amas que se acepten. Sin dudas un hijo es lo mejor que te puede pasar en la vida, en cualquier situación, te cambia la vida, para bien, como también para mal, te hace crecer, aprendes, y si, a veces sufrís, pero también reis, amas, y cuidas. Desde un principio aceptaste a Lola como ella te acepto a vos, se unieron, y se cuidaron como madre e hija y viceversa, y cuando llego Olivia pudiste entender todo aquel amor que sentís por Lola pero más intensivo: desde que estuvo en tu pansa haciéndose sentir, emocionándote y llenándote de esperanzas y ansias, de amor, hasta ahora, con sus tres meses de vida, quien te vuelve loca de amor, con sus sonrisitas, sus ojitos, amas sentirla, amas que te necesite, que llore por tus brazos, por tus caricias, por tu amor, por amor de mamá, aquel que alguna vez vos tuviste y que darías la vida por volver a tenerlo, volver a tenerla.
Moro está a tu lado, con su cabeza apoyada en una de tus piernas, la cual vos acaricias, para que se adormile y que sonrías. Lo amas tanto a tu chancho.
― Mami –Te dijo Lola para que vos enseguida aprestes atención - ¿Podemos bailarle a Oli? Por fi, por fi –Y que sonrías.
― Dale, para que pongo la música –Y que ella festeje feliz.
Volver a ponerte tus puntas, un poco que te emociono, aunque estas en tu casa, bailando con tu hija, dándole una clase de show a tu otra hija quien está más dormida que despierta, te llena de emoción, y te da muchas ganas de volver, de volver con todo. Y estas segura que muy pronto vas a volver, lo necesitas.
Despues de cenar unas ticas Patitas de jamón y queso, cambiabas a Oli con su pijama, para después alzarla y que te recuestes en la cama, para amantarla, e intentar hacerla dormir.
― Ya estoy lista –Apareció Lola con su pijama hermoso, y que sonrías.
― Muy bien mi amor. Báncame que hago dormir a Oli y ponemos la peli – “Papá por un día”
― ¡Y comemos helado! –Obvio que no te habías olvidado - ¡Ups! –Tu celular.
― Atende gorda, debe ser papá –Y claro que no te equivocaste.
Cuando terminaste de dormir a Olivia fuiste al living donde estaba Loli, todavía hablando con Pepe.
― Papi, ¿queres hablar con mami?... Bueno, ahí te paso. Chau –su sonrisa – jajaja tontito, yo también te quiero mucho papi….Papá –Te dijo a vos, y te entrego el celular.
― Hola amor –Vos a él.
― Hola hermosa ¿Cómo estás?
― Bien, un poco cansada, ¿vos? ¿Cómo va todo?
― Bien, todo tranquilo por suerte… Terminamos hace un rato, ahora vamos a salir a cenar con los chicos. ¿Oli?
― Acaba de dormirse, y creo que duerme toda la noche, porque hoy estuvo todo el día despierta, bueno la mayoría.
― ¿Cómo se va a perder el mini show de su mamá y su hermanita? –Y que rías – Me conto Lola que le bailaron un poquito hoy.
― Jajajajaja sí, pero estaba más dormida que despierta, pobre gorda. Tuvo una payasita toda la tarde hoy, se divirtieron un montón.
― No te imaginas mis tremendas ganas de estar con ustedes, se me está haciendo un poco larguito, y ahora que me cuentan su día, intuyo que se me va a hacer mucho más largo –sonreíste.
― Nosotras también te extrañamos igual… No enserio, volvé amor.
― ¿Mañana me buscan?
― Obvio, ¿cinco y media, no?
― Así es, te aviso por las dudas que se atrase… Bueno Pau, me voy que me están esperando los chicos.
― Dale gordo, ojo eh, que no le tengo confianza a las cordobesas.
― Mientras que me tengas confianza a mí, no hay problema –Que sonrías – Te amo, disfruten de la peli.
― Te amo, hasta mañana mi amor.

Otras cosa que amas, ya que hoy se te dio por enumerar todo lo que amas de tus hijas, es compartir la cama con ellas, estar las tres juntitas en la cama grande, vos y Lola mirando la película mientras disfrutabas del helado, mientras Olivia ya dormía hace rato en el medio de ustedes dos. Juras que no hay nada más lindo que esto.
― Moro, no –Lo reto Loli cuando se subió a la cama, y te miro enseguida.
― Vamos a dejarlo solo por hoy, mientras que se quede ahí atrás –Y claro que había que completarla, si estaban ustedes tres en la cama, ¿Por qué él no?
― Aprovechamos que no está papá, si no, nos reta –Dijo ella divertida.
― Jajajajaja sí. Bueno, ¿dormimos? –Ya había terminado la peli.
― Si, dale, tengo sueñito.
― Yo también tengo sueñito –Apagaste y te pusiste de costado, mirando a tus hijas.
― Hasta mañana mami.
― Hasta mañana mi amor, que descanses.
― Que sueñes con los angelitos –Y que sonrías.
― Te quiero muchísimo mi reina.
Hacer “colecho” entre las tres.
¿Algo más lindo?

Continuara…
Me mata Lola, necesito que exista!!
Gracias por los comentarios, y no aflojen.
Falta cada vez menos para el final!!
JusPauliter

miércoles, 11 de junio de 2014

Capitulo 188


El hecho de que sea viernes te ponía de muy buen humor, aunque, no sabes porque, si no estás trabajando, y sea lunes o domingo Olivia siempre se despierta a las ocho de la mañana, y no hay quien la duerma después. Pero hoy, no era simplemente que llegaba el fin de semana, lo que significaba que Pedro estaría en casa con ustedes, como vos querías que lo sea todos los días de la semana, hoy, después de meses sin verse, habían arreglado con Lali y Peter en cenar juntos. Cuando llamaste a tu amiga, quien por suerte estaba a full de trabajo, por eso que estaba solamente enfocada en eso, enseguida salió de juntarse, organizaron enseguida, y quedaron que a las nueve la esperabas a cenar junto a Peter.
Por eso es que le hiciste una listita de cosas para comprar en el supermercado a Pedro, quien, a pesar de que odie ir, no le quedó otra.
Son las cinco de la tarde, y vos seguís hablando por teléfono con Luciana, quien no para de darte consejos sobre maternidad, y vos, fascinada, la escuchas y te sacas las dudas, amando tener cuñadas tan buena onda como las que te tocaron.
― ¿Loli? –La llamaste desde el living, hacía rato no la escuchabas – Gorda, ¿Dónde estás?
Como no apareció, te levantaste, para ir a su cuarto, y que la encuentres abrazada a su osito. Que sonrías, pero que no dure mucho la sonrisa, al ver su trompita y unas lágrimas por sus mejillas.
― Mi amor, ¿Qué paso? ¿Por qué lloras? –Pero ella, en cambio se tapó su carita con el oso – Hey, ¿me queres contar? –Ella negó –Esta bien… A ver, haceme un lugarcito –Y te hizo caso, te acostaste a su lado y te pusiste cara a cara con ella - ¿Estas triste? – Ella negó nuevamente - ¿Te peleaste con papá? – Pero ella hizo el mismo gesto - ¿Estás enojada conmigo por algo?
― No – Murmuro.
― ¿Entonces?
― Porque te dije que me ayudes a hacer un corazoncito y vos me dijiste que sí, pero después te fuiste con papá, y después con Oli, y no me hiciste el corazoncito, y a mí no me sale. – Entonces te la quedaste mirando, y se te escapo una pequeña sonrisa.
― Es verdad, ¿me perdonas? Se me paso, me olvide…
― Pero yo no quiero que te olvides de mí, porque yo se que mi hermanita es más chiquita y necesita más a la mama que yo
― Hey, que Oli sea más chiquita y necesite más atención no significa que yo me olvide de vos. Cuando vos me dijiste que te ayude, justo papá se iba a hacer los mandados que hoy vienen Lali y Peter a cenar, después Oli se despertó, y bueno… acá estoy. ¿Me perdonas? Sabes que nunca te dejaría de lado, es más, intento estar más tiempo con vos, pero ahora Oli me demanda mucho
― Si, ya sé, porque Oli es bebe y yo soy grande
― Bueno, tan, tan grande, no, pero un poquito más grande que ella sí, y tenes que entender eso, que por más que Olivia nos necesite más que vos, no significa que vos no nos necesites, y junto a papá vamos a estar siempre, siempre con vos –Ella asintió - ¿un abrazote? –Y ella rio para ponerse arriba tuyo y abrazarte fuerte- Hermosa –dejaste un beso en su mejilla - ¿te ayudo con el corazón, dale? –Y ella feliz se bajó de la cama, para llevarte al living y que vos te encargues de ayudarla, y de aconsejarla en cómo seguir su tierno dibujo.
La llegada de Pedro a casa lleno de bolsas de supermercado causo la risa de las dos, y un levantamiento de ceja por parte de él, para que después se contagie un poquito de ustedes.
― ¿Cómo andas las más lindas?
― ¡Bien! Dibujábamos con mamá, ¿no mami?
― Así es, mostraselo a papá.
― No, porque lo tengo que pintar –Ella y su exageración, para que ambos rían.
― Bueno, píntalo y después lo pegamos en la heladera con los demás –Dijo Pepe
Vos te levantaste para ayudar a guardar lo recién comprado, para que mientras, se queden charlando en la cocina.
― ¿Oli duerme?
― Gracias a Dios –Sonrieron – Estaba esperando a que llegues para acostarme un ratito
― ¿Y por qué no te acostaste? –Te abrazo un poquito.
― No quería dejar sola a Lola –Y él te sonrió – Además, cuando vos te fuiste a hacer los mandados, Olivia empezó a llorar, bueno, la cambio, la hago dormir… Y ella había quedado dibujando en el living –Asintió – La encontré en su cama, con una crisis de angustia, no sabes cómo lloraba, amor
― ¿Pero qué paso? –Dijo preocupado.
― Le había dicho que la iba a ayudar con el dibujo, pero después salió lo del supermercado, te ayude, y después Oli que estuve como media hora tratando que se duerma. Y se puso mal, porque no le di bola en el momento, y después, bueno…
― ¿Celos?
― No sé si celos, pero que le está pegando, eso sí… Igual es lógico. Yo sufrí muchísimo, después obvio que pasa.
― Es difícil ser hermano mayor, lo sé por Fede que siempre me lo echo en cara el sin vergüenza –Y que rían – Ya se le paso por suerte, está tranquila –Y vos asentiste, para dejarle un beso en su mejilla.
― ¿Te jode si me acuesto un ratito?
― Me jode si te acostas un ratito y no me das ni un beso –Y reíste para besarlo dulcemente, y que lo abraces – Anda a descansar amor.
― Te amo –Otro beso, y que salgas.
Pero antes de acostarte, que saques a Olivia de su cunita para acostarla con vos, y que duermas pegada a ella.

Te despertaste y lo primero que te encontraste fue con ella y sus ojos claritos enormes viéndote, y moriste de amor, hermosa manera de despertarte. La pegaste un poquito más a vos para dejarle un beso chiquito en su mejillita, y que sonrías cuando ella te agarro un dedo tuyo con su manito pequeña, y que se lo lleve a la boca.
― Chanchita, te despertaste con hambre –le murmuraste – Que bien me hace dormir así, pegadita a vos –Otro beso. Totalmente enamorada – Ay como hace ojitos ella –Y que rías un poquito. Fue su hermana quien se encargó de enseñarle a hacer ojitos- Te amo gordita de mamá – Pero claro, entre que vos la llenabas de besos, la abrazabas, y ella que tenía hambre, se empezó a enojar, y entendiste, que tenías que parar, a tu pesar – Bueno eh, eso te pasa por ser tan linda –Y que rías. Y te encargues de alimentarla.
Que lleguen al living las dos, para que sonrías al ver a Pedro merendando con Lola.
― ¡Buenas tardes! –Dijo Pedro con su sonrisa de enamorado - ¿Cómo durmieron hermosas? –Que Olivia al ver a su papá pida sus brazos y que al instante este con él, quien la llenaba de besos haciéndole cosquillas.
― Muy bien, apretaditas –Sonreíste - ¿Ustedes que hicieron? –Le preguntaste a Loli después de dejarle un beso en su mejilla y que te sientes al lado de ella.
― Dibujamos y después ayude a papá a editar unas fotos de Lali –Trabajo; el había ido a sacar fotos en el recital que está haciendo como solista tu amiga.
― ¿Y, quedaron lindas? –Ahora le preguntaste a él.
― Zafan, pero si… Estaba un poquito lejos –Y le sonreíste. El y su auto exigencia
Siete y media de la tarde, y después de bañar a Oli con ayuda de su hermana, se bañó Pedro, después vos ayudaste a Loli, para que finalices vos, y que siendo las nueve ya estén los cuatro listos, esperando a las visitas, que no tardaron en llegar.
― ¡Hola a la familia feliz! – Lali y que sonrían todos – Hola –Dijo al abrazarte fuerte y que sonrían.
― ¡Hola amiga! Como te extrañaba
― Ay, yo también boluda… Tengo tanto que contarte, y vos a mí –Y rieron.
― Hola a la mamá más linda –Peter y su dulzura, su abrazo - ¿Cómo estas flaca? ¡Flaquísima! –Y que rías
― Ojala boludo. ¿Todo bien?
― Muy bien, ¿vos? ¿Oli?
― Bien, todo muy bien –Sonreíste y ellos vieron a tu hija en su huevito, relajada a punto de dormirse después de su baño.
Junto a Lali intentaron hablar bajito, es lo que más querías, pero hacia tanto que no se veían, tenían tanto por hablar, que habían empezado muy entusiasmadas, hasta que Pepe aviso que las pizzas ya estaban listas, entonces llegaron a la conclusión que si o si tenían que juntarse una tarde para hablar.
― Conseguimos un departamento muy lindo, obvio que nada que ver con la casa de La, pero para nosotros dos era muy grande, nos perdíamos –Dijo Peter divertido.
― La pusimos en alquiler, para que no quede abandonada. El día que decidamos agrandar la familia, ya tenemos casa –Dijo ella, con su sonrisa y su dulzura.
― ¿Y para cuándo? Mira que Oli exige alguna amiguita –Pepe.
― O algún novio –Dijo Peter.
― Eso nada –Y que rían todos, incluso Loli.
― ¿Cómo te está yendo en el jardín hermosa? –Lali.
― Bien, tengo una seño muy buena, me dijo que era una nena muy linda y que iba a ser una hermana mayor de diez –Dijo orgullosa. Ustedes, sus papás con una sonrisa inmensa.
― Eso sin dudas, ¿te gusta Oli de hermanita? –Le pregunto Peter.
― Sii, aunque los despierta mucho a mamá y papá porque llora mucho a la noche. Pero es re linda y buenita.
― ¿Y qué onda? ¿Se turnan para levantarse? – Lali.
― Al principio si, ahora ya no… A veces se despierta y me la trae a la cama, pero no puede hacer mucho tampoco.
― Claro. Pero la llevan bastante bien igual, ¿o no?
La charla siguió para rato, disfrutaste tanto de volverlos a ver y que te lo encuentres tan bien a los dos, como pareja, y como individualmente. Que estén los cuatros en su mejor momento es una oportunidad para un brindis, que todo siga así de bien, y que aunque estén viviendo cosas totalmente diferentes, se tomen un tiempo y tengan ganas de compartir, como los viejos tiempos. Volas a Camboriu, aquellos diez días con Pepe y con ellos, aquellas salidas, aquellos días de playa, y que sonrías porque la pasaron tan bien, nunca pensaste que se iban a ser tan grandes amigos.

― Buenas noche mi amor – Lo observabas desde la puerta, vos ya te habías despedido de Loli, ya te habías cambiado, ya habías hecho dormir a Olivia, e ibas con tu té a la cama.
― Hey, no te escapes eh –Dijo divertido.
― No me escapo, espió –Sonreíste divertida.
― Siempre te encanto espiarme
― Solo cuando hablas con tus hijas… Con Oli no te agarre todavía –Y rieron suavemente.
― Nosotros hablamos telepáticamente
― Claro amor.
― Necesito mimos de mi mujer, porque mañana no sé cómo voy a hacer.
― ¡Ay, es verdad! Yo también necesito mimos de mi hombre entonces, pero no te zarpes.
― Hey, mimos son mimos –Y reíste. Dejaste la taza en la mesita de luz y lo abrazaste para besarlo dulcemente.
― Pau…
― ¿Qué? –Murmuraste.
― ¿Cuánto dura el post-parto? –Y que sonrías.
― Según lo que leí, yo decido, yo me doy cuenta cuando termina…
― ¿Y qué decís vos? ¿Falta mucho?
― Me das ternura –Lo besaste – No se mi amor, ahora siento rechazo… Es como que necesito que mi cuerpo sea completamente para Olivia.
― ¿Ni un poquito para mí? –Te pregunto divertido.
― Por ahora no –Lo besaste dulcemente – Te amo.
― Te amo –Otro beso – Pau…
― ¿Qué?
― Cuando estés lista, ¿me decís?
― Obvio –Le sonreíste.
Terminaste de tomar tu té, para que después te abraces a él, y que se duerman profundamente.
En paz.

Continuara…
JusPauliter

lunes, 2 de junio de 2014

Capitulo 187


El enfrente tuyo, con su sonrisa inmensa y sus ojos claros que no se despejan de ella, que también lo mira completamente enamorada de su abuelo. Vos, simplemente los miras con una sonrisa, mientras tomas de tu vaso de agua fresca, y aprovechas a que están tan en la suya para sacarles fotos, y mandársela a Pepe, vos estas enamorada de la imagen, y un poco que te emocionas –la revolución de hormonas está a flor de piel- Siempre jugaste a imaginarte de abuelo a tu papá, o a tu mamá. Tu mamá, crees vos, hubiera sido la mejor abuela, malcriaría mucho a sus nietas, como lo hizo con vos, siendo su hija, siempre tuviste lo que quisiste, cuando era posible, claro, tu mamá siempre quiso cumplirte tus sueños, y así lo hizo; “moría por complacerme” y así fue.
Duro, pero real.
Y a tu papá no lo imaginabas tan baboso, tan pegado a sus nietas, siempre lo viste como un poco más duro que tu mamá, tu mamá era una dulce, muy de demostrar, de decir lo cuanto que te quería… En cambio, tu papá siempre fue mucho más cerrado, de guardar todo para él y de vez en cuando tirarte un “te quiero hija”, pero ahora,  con la llegada de Lola y Olivia a su vida toda esa frialdad, por decirlo de alguna manera, se fue, lejos… Y ahora se lo podía ver más unidos a sus hijos, a sus nietas, a su familia en sí.
―Se durmió – Te dijo con una sonrisa. Y lo baboso que se encontraba tu papá.
― ¿Queres que la acueste? –Le sonreíste.
― ¿Puedo yo?
Y si te mira así, con su sonrisa, y sus ojos claros que estaban brillosos de la emoción que lo inundaba, ¿Cómo decirle que no?
El cielo esta tan celeste, no hace ni calor ni frio, esta ideal para unos mates y una charla larguita con tu papá, esas que de la nada surgen de la nada, y que a ambos les encanta.
―El otro día encontré una foto que me causo tanta risa –Comento divertido, mientras te pasaba el segundo mate – Te juro, después te la muestro. Estabas vos, con tus nueve años, una media cola y tus rulitos uno pegado al otro –Sonreíste, siempre te preguntaste ¿A dónde están mis rulos? Los tuyos no eran rulos, eran bucles, uno pegado al otro. Desaparecieron, así de la nada- Tu botas de campo, en la quinta de la tía –Y ya estabas riendo – Y Gonza, con sus siete años, su pelo rubio blanco –Dijeron los dos a la vez – también con sus botas… Los dos en un charquito, el con un sapo enorme y vos con tu cara de terror, ¡Tremenda! –Y que rían los dos a carcajadas. Solían ir casi todos los fines de semanas a la quinta de tu tía, hermana de tu mamá, y la pasaban tan, tan bien entre todos. Este recuerdo y miles por contar tenes.
― ¡Odio a los sapos! No hay cosa más impresionante que esa –Y tu papá no paraba de reírse – Me acuerdo que una vez mamá, que siempre amo todos esos bichos –Y tu papá asintió con una sonrisa- se acercó, también con uno… ¡Y quería que lo toque! ¿Con que necesidad? Despues se complotaba con Gonza para hacerme la vida imposible.
― ¿Y con quien te defendías? –Se señaló así mismo para que sonrían – A mí también me da impresión… Pero tu cara de terror, con la de Gon de maldad, es terrible –Y volvieron a reírse.
― Y seguro ustedes muy divertidos sacando la foto
― Daba mucha risa –Dijo sonriente, y vos asentiste.
― Que bien la pasábamos los cuatro juntos –Tu vista se clavó en la nada, y suplicaste no ponerte sensible, ni llorar.
― La verdad que sí, nos divertíamos mucho. –Y vos sonreíste.
― ¿Nunca pensaste en rearmar tu vida? –Y él se te quedo mirando, un poco divertido y sin entender a que ibas – Digo, hace casi unos diez años paso… Y yo sé que mamá siempre va a estar presente, que siempre va a ser importante para vos, pero no se…. ¿no te vez con otra mujer acompañándote?
― ¡Fuf! Con que me salís Pau… Me haces acordar cuando tenías cuatro años, y viste que es la edad de los “¿Por qué?” –Y sonreíste – A ver… No es que nunca me imaginé con otra mujer, Ale fue, es y será el amor de mi vida, la madre de mis hijos, compartimos momentos increíbles, y siempre va a estar presente para mí, pero sí, he pensado en no sé, rearmar mi vida, siendo consiente en que mis hijos ya están grande… Vos con tu familia, ya con dos hermosas hijas –Sonreíste- Gonza que vive más en casa de Iri que en la mía, y si, en algún momento él se va a ir, y voy a quedar solo…
― ¿Ninguna dando vuelta? –Dijiste divertida- Sabes que siempre te imagine con Ali, digo, ella está divorciada, vos estas solo… Hacen una muy linda pareja –Y reíste por su cara.
― ¡¿Con Ali?! –Y reíste- ¡Paula! Jajajajajaja
― ¡¿Qué?! Si es una mujer hermosa, me vas a decir que no.
― ¿Desde cuándo te entereza hacerme gancho con Alicia?
― Desde que  me dijiste que sos consiente en que te vas a quedar solo en casa
― Jajajaja, pero igual, yo estoy bien así
― Y quedándote solo, ¿no te enroscas? ¿No pensas en mamá?
― En tu mamá pienso todos los días –Y sonreíste- Soy de hablarle mucho, cuando estoy solo.
― ¿Y qué le decís?
― Estas muy curiosa hoy eh –Y reíste.
― Nene, vos sacas los temas
― Le cuento lo linda que es Olivia, lo importante que se hizo Loli para mí, le cuento de vos con Pepe, que están muy felices, y que te cuida como a nadie en el mundo, de lo grande y madura que estas, de lo fuerte que estas –Reíste- ¡Ay Paula!  De lo fuerte de mente, de actitud, te veo hace unos años atrás, y creciste muchísimo –Sonreíste- Y le cuento de Gonza y de lo enamorado que esta, que no lo puedo creer, y de que Iri le hubiera caído de diez.
― Que lindo que sos pá –Lo abrazaste- Me encanta que la recuerdes así, y la tengas tan presente, es lo que ella hubiese querido –Y el asintió – Te quiero mucho
― Me hace bien recordarla así –Y vos asentiste- Yo también te quiero mucho, muchísimo… Y no sabes lo feliz que me pone verte tan bien, tan feliz –Sonreíste. Todo lo que habías sufrido, todo lo que habías pasado, pudiste superarlo, nunca supiste que lo ibas a lograr, pero por suerte lo hiciste, con mucha ayuda de tu papá, quien siempre estuvo presente para vos, para su hijita, su princesa, de Gonza, que sos su debilidad, su hermanita, y él también es tu debilidad, siempre estuvo para vos, como vos para él.
Esta charla fue interrumpida por Olivia, quien necesita a su mamá, y menos mal que se despertó, porque ya la extrañabas.

Llegaste a casa con Olivia en brazos, y fueron recibidas por unos saltitos de Moro y al instante apareció Pedro.
― ¡Al fin! Siete y media de la tarde, ¿a ustedes le parece? –Y sonreíste – Hola mi amor
― Hol… -Pero ese “Hola mi amor” no era para vos, no ya no. - ¡Ah bueno! –El saludaba a su hija, y dejaba miles de besos en su mejillita.
― ¿Qué paso? –Dijo divertido.
―Nada, ¿Loli?
― ¡Paupi! –Y llego ella con su sonrisa enorme, para abrazarte
― Hola hermosa ¿Cómo estás?
― Bien, estaba pintando, ¿queres pintar conmigo?
― Dale, espérame un cachito que cambio a Oli y voy. –Entonces ella saludo a su hermanita, y volvió a su cuarto. Vos esperaste a que Pedro te de tu hija - ¿Me la das, o la cambias vos?
― Te la doy, te la doy –Y te sonrió - ¿No pensas saludarme?
― ¿Perdón? Vos fuiste el que me evitaste…
― ¿Yo? –Vos asentiste
― Te estaba por saludar, y saludaste a Olivia, pensé que, después de saludar a Oli no se, aunque sea un “hola” digo…
― ¿Celositis? –Dijo divertido.
― ¿Me estas jodiendo? No boludo, pero no me digas que te evite, cuando vos fuiste el que me evitaste.
― Mmm bueno, ¿te puedo saludar entonces?
― No sé, si tu hija me deja… Mira como nos mira. –Y ella estaba chinchuda porque tenía su pañal sucio y quería seguir con su papá.
― Es muy linda, muy igual a vos –Sonreíste – Vos cuando estas enojada te pones así, con pucherito
― ¡Ay Pedro! Que pavada.
― Si, que no –Y sonreíste. Te abrazo por la cintura y pego tu frente con la tuya – Hola mi amor
― ¿A quién le hablas, a mi o a Oli? –Dijiste divertida.
― Estas peleadora hoy eh –Y sonreíste – A vos te hablaba.
― Jajajaja, te amo. Hola –Lo besaste dulcemente – Sin dudas tengo que cambiarle el pañal a esta piba.
― Esta fuerte la cosa eh –Y rieron, para besarse nuevamente y que vos salgas para el cuarto de Oli.
Están en el living, vos pintas junto a Loli, mientras Olivia está en su huevito entretenida viendo los colores de unos juguetitos, mientras Pedro hoy se encarga de cocinar, y varias veces se acerca a ustedes para que les den charla.
Despues de cenar, vos ayudaste a Loli a poner su pijama, que te quedes un ratito hablando con ella, para que después, cuando este decidida a dormir, vuelvas a tu cuarto para encontrarte con un Pedro recostado y una Olivia en su pecho, semi dormida. Y no te entraba más amor.
― ¿Sabes que me estoy poniendo algo celosa? –Y sonreíste, para acostarte a su lado.
― Jajaja tonta –Te beso un poquito – Ya casi que está dormida eh.
― ¡Sos un genio! –Sonreíste - ¿Mucho trabajo hoy?
― En realidad no tanto… Me volví temprano, a eso de las tres y media. Por eso te llame para saber dónde estabas –Y asentiste – Me fui a visitar a Zai un ratito, y después busque a Lola, vino Anita y nada, eso
― Re bien amor. Y nosotras aprovechamos que estaba lindo el día, y que el abuelo estaba en casa para ir a visitarlo –Sonrei – Tuvimos una charla muy linda.
― ¿Entre Oli y tu papá?
― Gil –Rio suavemente – Oli dormía y aprovechamos a charlar un poquito.
― Que bien mi amor, ¿le dijiste que tengo un babero para él?
― Jajajaja sí, me dijo que él tiene uno más grande para vos –Y que rían – ¿La acuesto en la cunita y me abrazas para dormir?
― Sii, dale.
Y no se habló más, una vez que Oli se quedó en su cunita, él te abrazo para quedar pegados.
― Tenes olorcito a bebe –Te dijo el, divertido.
― Amo que sea así –Sonreíste
― Yo también amo. Te extrañe, las extrañe… Ya quiero que sea fin de semana para estar con ustedes todo el día.
― Sos tan lindo –Besaste una de sus manos – También te extrañe hoy, se me hizo un poco larga la mañana, por eso salí para casa de papá
― Yo no dejaba de ver el reloj, por suerte salí antes, aunque no las vi…
― Mjmm. ¿Dormimos?
― Dale, si se despierta llámame, que te hago el aguante.
― Te amo.
― Yo mucho.
Que duermas abrazada a él, en paz.
Y que cerca de las tres te despierte el llanto de Oli, que le des de amamantar, y la hagas dormir en tu pecho.
Y que duerman hasta el otro día, pegadas la una a la otra, y Pedro, sin dejar de abrazarlas.

Continuara…
¡Aquí estoy! Tarde pero seguro.
Gracias por sus comentarios, y sigo esperando aún más.
JusPauliter.

domingo, 1 de junio de 2014

Capitulo 186


Te despertaste de una mini siesta con unas tremendas ganas de merendar bizcochitos dulces con mate, y ahí fue cuando te acordaste de que tus amigas: Eve con Juani, Meli con Sarita y Sofí a merendar a tu casa. Feliz, enseguida  mandaste mensaje al grupo que tenía con tus amigas:
“Cualquiera de las tres traiga bizcochitos dulce porque si no, no entra nadie” Y lo de imponer presión te encantaba, más si eran por unos bizcochitos.
Estás en tu casa sola con Olivia, Pedro trabaja, Lola pasea con tu papá quien hace más o menos media hora la buscaba al jardín y salían a pasear y tomar un helado, se aman, tu papá ama malcriarla, y tu hija ama ser malcriada por su abuelito. Y de la nada, se te da por pensar en aquel día, de tu cumpleaños, cuando era de noche y tus amigos ya no estaban, pero Lola había quedado a cuidado tuyo y al ratito llego tu papá con Gonzalo, y cuando te encontraron con Lola en tus brazos casi que se mueren; que Pedro supuestamente te usaba para cuidar a su hija cuando trabajaba, que eras una tarada, y muchísimas cosas más… Y vos, que si bien odias pelear, vas a defender siempre lo defendible, y claro que esa noche defendiste a Pedro y a Lola con uñas y dientes, porque sentías que tenía que ser así, y no te equivocaste… Al poco tiempo, tu familia acepto a Pedro como también a Lola, de tal punto en que los integraron, y ahora están como si nada, o como si todo, tu papá, como crees, cualquier otro, siempre quiso cuidarte, y en el momento no te diste cuenta, pero al fin y al cabo, él te estaba protegiendo, no sabía quién era Pedro y porque tenía una bebe. Solo basto en cruzar algunas palabras con él y conocer lo dulce que era Loli para empezar a quererlos, y al fin aceptarlos.
Ahora, tu papá los quiere muchísimo, y tú hermano, Gonzalo, quien también sufrió un poquito la llegada de Pedro a tu vida con aquella beba, quien lo vuelve loco, la ama como si fuera su sobrina, y en algún punto lo es, porque ella lo eligió para que sea su tío, y el la eligió para que sea su sobrina. Amas que se lleven tan bien, y que ahora, con la llegada de Olivia no surja diferencia, Lola es igual de nieta o sobrina como Olivia, cero diferencias.
Te fuiste un poco con tus pensamientos, como verán, y solo basto en escuchar la puerta en que te levantes del sillón para atender a tus amigas, a tus hermanas, con sus hijitas, Sarita quien adoras, como también adoras a tu ahijada, Juani.
― ¡Qué lindo verlas! Y con la bolsa de los bizcochitos –La recibiste con alegría, para que abraces y dejes un beso en la mejilla de las tres, y por supuesto de Sari y Juani - ¿Cómo estas Sarita? Esta enorme boluda – Mil que no veías a Sara y a Melina
― ¿Hace cuánto que no nos vemos negri? ¿Cómo estás? ¡Quiero conocer ya a ese bombonazo que tenes como hija! ¡Ya!
– Che, che, che… Primero que salude al resto ¿no? O sea, existimos –Se quejó Eve.
–¡Eso! –Dijo Juana y vos te reíste, para alzar a tu ahijadita.
Están sentada las cuatro en el living mientras meriendan tus tan deseados bizcochitos dulces acompañados con mate, mientras Sara y Juana entendieron que no pueden hacer mucho bullicio al ver a Oli en brazos de Sofí semidormida, y esperando con ansias, a que llegue Loli y que puedan jugar con sus juguetes.  
– A ver, actualízame un poco Pochi –Meli - ¿Ya tenes los padrinos? ¿Cuándo la bautizas? ¿Y el casorio?
– Si, ya los tengo –Dijiste con una sonrisa – Todavía no tenemos fecha de bautismo, y lo del casamiento, también, tenemos que ver bien la fecha, obviamente que cuando yo este con mi cuerpo de antes, y cuando Olivia sea un poco más grande… Quiero disfrutar al cien por cien –Contaste, y ellas asintieron de acuerdo – Igual… no estamos apurados, tenemos tiempo, queremos enfocarnos en disfrutar estos primeros meses como padres, y después veremos.
– Pedro con un babero en el cuello, me imagino… -Sofí.
– Te juro, igual, creo que yo estoy peor… Es esa necesidad de querer estar encima de ella todo el tiempo, sentir su calorcito y que se duerma en mi pecho, es tan lindo les juro –Eve y Meli sonrieron, sabiendo de lo que hablabas.
– Qué lindo, me dan ganas de tener uno propio –Sofí dijo un poco emocionada.
– Yo no sé qué espera el flaco en hacerte un chabón, ¿hace cuánto salen boluda? –Obvio, Evelina Sutileza
– ¡Eve! Que animal que sos boluda –La reto Meli.                       
Y en eso tocan el timbre y detrás de la puerta se encuentra tu papá junto a Loli en sus brazos.
– ¡Hola mami! –Y estiro sus brazos para que la alces.
– Hola mi amor –La llenaste de besos.
– Loli, ¿tanto te pelee que saliste corriendo a los brazos de mamá?
– Me peleaste poquito hoy… Es porque la extrañe. ¡Tía Eve!
Tu papá después de saludar a tus amigas y alzar por un ratito a su nieta quien lo miraba hipnotizada, salió para su casa, hoy iban a cenar Gonza e Iri a su casa y todavía no había comprado la comida. Las chicas se quedaron un ratito más compartiendo y riendo, mientras que las mas chiquitas ahora jugaban en el cuarto de Loli con sus juguetes.
Ocho y media llego Pedro, para que al ratito se vayan las chicas, y que vos por fin, después de dormir a Olivia puedas sentarte un ratito al lado de él quien escuchaba atentamente a Lola que le contaba su tarde en el jardín y después el paseo con su abuelo.
– Cruzamos a un payaso, y el abuelo me regalo un perrito de globo, pero después se rompió…
– ¿Y lloraste?
– No, porque me regalo otro después –Y reíste junto a Pepe – Y después fuimos a una plaza donde había un laguito con patitos, y le dimos de comer miguitas
– ¿Los patos comen miguitas? –Preguntaste vos.
– Sii, la comieron todas.
– Escúchame –Su papá – La pasaste re bien con el abuelo –Y ella asintió
 – Aunque me peleo un poquito, me dijo que nunca iba a ser alto como él, y que iba a ser una enanita como los enanitos de Blanca Nieve –Reíste - ¿O no que voy a crecer hasta el cielo?
– Alta y linda como papá
– El abuelo Miguel es más alto que vos, papi – Y vos estallaste en risa.
– Ah bueno, ah bueno. Encima que te defiendo, vas a quedar enanita –Y ella rio para dejar besos en toda su cara.
– Jajajajaja, alta como mamá. –Dijiste vos - ¿O no?
– Si, como mamá si – Y ella se escapó de unas cosquillas a forma de reproche de tu papá, saliendo para su cuarto.
– Definitivamente me ama. –Y reíste para dejar un beso en su mejilla.
– Vas a tener que jugártela por otro lado, porque por la altura, te gano yo eh.
– Me quedo clarito eh… -Y reíste para besarlo dulcemente – Como te extrañe hoy, en realidad a las tres, pero más a vos, shh.
– No digo nada, queda entre nosotros –Y sonreíste para que se besen.
– Te amo –Te dijo, en un susurro.
– Yo a vos mi amor.
Sonrieron ambos para después abrazarse…

Y sonreír, de placer.

Continuara...
Aviso: Para los que me leen en No hay Tal Crisis, hasta que de por finalizada esta historia no voy a subir, así me focalizo en terminar, y después si, seguir con la historia. Espero sepan entenderme.
Gracias por sus comentarios, y sigo esperando!! Cuenta regresiva.

JusPauliter