Sin dudas, el roll de madre te sentaba muy bien. Disfrutabas tanto pasar el tiempo con tus hijas, escucharlas (especialmente a Lola), acompañarlas en cada momento, jugar, y que te despejen completamente, que si tenes un mal día, solo basta en llegar a casa, ver sus sonrisas, y que te cambie drásticamente el día. Eso es lo más lindo.
Te levantaste temprano, después de que Oli te despierte con su llanto reclamándote, para que vuelva a quedarse dormida, y que vos, obviamente no puedas pegar un ojo. Asi que te dignaste a prepararte el desayuno, y a mensajearte con Pepe, que te contaba que estaba ultimando detalles, para que después de comer, salga para Buenos Aires.
Y que lo extrañes tanto, tanto para que se lo hagas saber. Obvio que él te extraña también. “Llego y te desarmo de un abrazo. Te amo” Te había escrito.
Siendo las diez y media, viste aparecer una Loli de casi cuatro años, su pijamita, una de sus manitos refregándose un ojito y bostezando. Y que vos mueras de amor.
― Buenos días pimpollita –Estiraste tus brazos, para que la alces y ella te abrace, con fiaca - ¿Cómo estas mi amor?
― Bien –Su voz ronca, tan linda.
― ¿Si? –Ella asintió – ¿Dale que te preparo el desayuno?
― Esta bien –Sonreíste, dejaste un beso en su mejilla y ella quedo sentada en tu lugar - ¿Papi cuando llega?
― Recién me mando un mensajito, dijo que después de comer sale para casa y llega justo para que te busquemos juntos al jardín.
― ¡Wii! –Dijo feliz – Entonces le voy a decir a la seño a ver si le puedo hacer un dibujito.
― Buenísimo amor, le va a encantar la sorpresa –Dijiste, volviendo con su taza de chocolatada en una mano y en la otra un platito con sus galletitas preferidas. –Ahora en un ratito cuando se despierte Oli, vamos a comprar algo para almorzar así ya tenemos todo listo.
― Y podemos llevar a Morito a pasear también.
― Dale. Ahora vengo amor, me voy a cambiar –Y te perdiste en tu cuarto para cambiarte, todavía andabas en pijama.
Fue cuando tocaron el timbre que te alarmaste.
― No atiendas Loli, ahí voy.
― Si mami, es Dolores
― ¿Dolores? –Pensaste en voz alta.
Saliste, del cuarto, ya cambiada para ver.
― ¿Qué hace acá? – Pensaste otra vez, en voz alta.
― No se –Te dijo Loli. La miraste, para por fin, atender.
― Hola –Te dijo ella.
― Hola –No entendías nada. Por eso levantaste una ceja ¿se iba a quedar sin decir nada?
― ¿Cómo estás? Em, perdón que vine sin avisar… Pero, ¿está Pedro?
― Hola Dolo –Apareció Lola.
― Hola preciosa –Y dejo un beso en su mejilla - ¿Cómo estás?
― Bien –dijo ella con su sonrisa – papi no está, estamos solitas con Paupi y Oli
― Tuvo que viajar por trabajo –Explicaste vos - ¿Precisabas algo?
― En realidad necesitaba comentarle algo, ¿tenes idea cuando llegara?
― Llega justo para buscarme al jardín –Dijo Lola, feliz – Me va a buscar con mamita ¿no ma? –Huy.
― Si mi amor –Le dijiste con una sonrisa - ¿Queres entrar a terminar de desayunar?
― Si, chau Dolo –Y dejo un beso en su mejilla.
― Chau hermosa… Em bueno, no te hagas problema Pau, yo lo llamo, no era muy importante.
― Dale –Le dijiste, amablemente con una sonrisa.
― Bueno… Em
― ¡Dolo! –le grito Lola desde adentro. La queres matar.
― Pasa –Le dijiste, y ella te miro amablemente, y murmuro un “gracias”
― ¿Qué pasa hermosa?
― ¿Vos tenes mas hijitos?
― Eh no, no. ¿Por qué?
― Porque me gusta tener hermanitos. Pau me dio como hermanita a Oli, ¿y vos no tenes para darme hermanitos?
― Loli –Murmuraste vos. Ella y sus preguntas sin filtro.
― Ups –dijo divertida tapándose su boquita.
― Jajaja no hay problema. Bueno… Me tengo que ir, seguí disfrutando de tu desayuno –Ella asintió – Nos vemos preciosa –dejo otro beso en su mejilla – Chau Pau, y gracias.
― No hay problema. Adiós –La viste marcharse y cerraste la puerta. Suspiraste.
Y te comió la intriga de porque necesitaba hablar con Pedro, ¿se trataría de ellos dos? ¿o de Lola? Lola. Admití que un poco la amaste con esa pregunta, ella tan inofensiva, que pregunta y pregunta sin medir las cosas.
Almorzaron las dos con una súper charla, mientras Oli dormía en su cochecito a un lado tuyo, la peinaste, y a la una y media salieron las tres, acompañadas por Moro a dejar a Lola a su jardín. Cuando llegaste, te acostaste un ratito con Oli, pero sin poder conciliar el sueño te levantaste para leer en el living, junto a tu chancho que se acostó a tu lado. Hasta que nuevamente se despertó tu hija.
Olivia solo necesitaba tu presencia, tus brazos, tu pecho. Se quedó enseguida durmiendo, y te quedaste un ratito con ella, para después, volver al living, y darte cuenta que te había llegado una llamada de Ana, tu suegra. Entonces la llamaste vos.
― Hola, Paulita.
― ¿Cómo anda Ana? Recién me doy cuenta de tu llamada, ¿paso algo?
― No, no. Todo bien, solo que estoy cerca de tu casa y quería pasar a visitarlos, y como Pepe no me atendía, te llame a vos
― Ah, pero Pepe esta en viaje, por eso… Tuvo que viajar a Córdoba por trabajo. Anita, si quiere pase, estoy sola con Olivia, Lola esta en jardín.
― Ay, es verdad… Bueno, si queres les hago compañía.
― Dale, la espero con unos mates –Sonreíste.
Cortaste la llamada, para que te encargues de calentar el agua, y que pongas en un platito torta, para esperar a Ana, aquella mujer adorable, y tan buena, que con apenas conocerte, te ayudo muchísimo con tu hija, con su nieta.
― Hola Aní –Sonreíste, y la saludaste amablemente.
― Hola hermosa, ¿Cómo estás?
― Muy bien, ¿vos? Pasé, ya tengo el agua preparada.
― Que bien, ¿Oli, duerme?
― Si, hace un ratito se volvió a dormir, por suerte está demasiado tranquila estos días.
― Es una santa mi vida –Sonreíste - ¿Y Loli, en el jardín?
― Si, ella entra a las dos, así que almorzamos un poco apuradas, porque nos despertamos tarde, y la lleve. Volví, y acosté a Oli que se había dormido en el camino, y me quede un rato leyendo.
― Hasta que llegue yo a molestar –Dijo divertida.
― No, jamás, es más, me puse a leer porque no podía dormirme, para no aburrirme. ¿Usted, andaba paseando por el barrio?
― ¡¿Qué es eso de tutearme?! Por favor, Pau –Dijo divertida, y vos reíste.
― Jajajaja, perdón, es costumbre.
― Acompañe a Lujan que tenía que ir acá cerquita a comprar unas cosas y de paso le pedí que me traiga para visitarlos. –Sonreíste.
― Y Pepe ayer se fue, a la mañana para Córdoba, así que me quede solita con las nenas.
― Me hubieras avisado, venía a hacerles compañía – sonreíste - ¿Y cuando vuelve Pepe?
― Cuatro y media dijo que vaya a buscarlo, si queres, vamos juntas y de ahí buscamos a Loli en el jardín. Van a estar felices de verte.
― Dale, me encanta –Dijo con su sonrisa amplia
Olivia fue quien interrumpió los mates con su llanto, en busca de su mamá para que vos, sin dudar mucho vayas al reencuentro con ella, que la alces y le beses su cabecita.
― Hola mi amor –le murmuraste –tenemos visitas.
― Ay, pero que hermosa que está –Dijo Ana, su abuela – hola preciosa, hola –Dijo y vos sonreíste. Despues de amamantar a tu hija, ella quedo en brazos de su abuela, y vos aprovechaste a ducharte, para que después, vuelvas a donde estaban ellas, y te encuentres a una Ana hablándole a una Olivia con su sonrisita, y que vos, una Paula, muera de amor completamente.
Son cuatro y cuarto y ya están en Ezeiza, lugar pactado en donde el avión en el que viene Pedro esta por aterrizar, hace frio, por eso, Anita se ofreció a quedarse con su nieta arriba del auto, mientras vos, esperabas a Pepe que no tardó en llegar.
Su sonrisa, la tuya, y un abrazo interminable.
― Ay, hola –vos, y que lo mires, para dejar un beso en sus labios.
― Hola mi amor, ¿Cómo estás?
― Muy bien, ¿vos? Te extrañe tanto
― Y yo a vos –Te beso dulcemente - ¿Oli?
― En el auto, con tu mamá –Dijiste sonriente y el también sonrió, un poco sorprendido
― Que lindo, vamos entonces. Se nos va a hacer tarde para buscar a Loli.
El viaje de Ezeiza al jardín de Lola fue largo, pero con charla, Pepe estaba feliz de que su mamá lo haya buscado junto a ustedes dos, y más feliz se puso cuando se bajó a buscar a Lola y que lo reciba con un súper abrazo.
Cuando llegaron a casa, vos tuviste al mando los mates, mientras Pepe se encargaba del pañal de Olivia con ayuda de su mamá y Loli te ayudaba a prepararle su merienda.
Cerca de las siete, tu suegra se fue, buscada por Lujan y su marido, José, para que después de saludarlos, y que Pepe quede un poco movilizado al ver al hombre con quien estaba casada su mamá por primera vez, te entres a bañar, y que después de la cena, hecha por Pedro, Lola y Olivia ya estén dormidas, ustedes dos, por fin, se acuesten, cansados, y con ganas de estar un ratito juntos, solos.
― Vino Dolores hoy – le comentaste, mientras él ponía su alarma para mañana. Y que te quede mirando – Quería hablar con vos de no sé qué, cómo te llamo y no le respondiste, vino.
― Nunca me entro la llamada… ¿Qué quería?
― No sé, no me dijo. Estábamos desayunando con Loli cuando ella llego, y Lola la hizo pasar. Fueron cinco minutos, la había atendido en la puerta y ella ya se iba cuando Lola la llamo.
― ¿Pero bien? ¿Qué paso?
― Viste que Lola tiene esa manía de preguntar sin filtro. Le pregunto a ver si tenía más hijos, porque a ella le gustaban los hermanos, y yo le había dado de hermana a Olivia –Te quedo mirando
― ¿Me estas jodiendo? –Dijo divertido. Y vos negaste - ¿Y qué le dijo ella?
― Nada, porque obvio que me metí. Se puso incomoda, y se fue.
― Te juro que amo a Lola y sus preguntas.
― Ay, Pedro. Dolores será lo que será, pero nosotros no somos así.
― Ya lo sé, ¿pero no te da risa? La inocencia con que pregunta, no lo hace apropósito.
― No, obvio que no, pero si yo no me metía, ahí si quedaba como que lo hizo apropósito, y no daba –El asintió – Así que le dije que la ibas a llamar.
― Esta bien. Mañana la llamo
― ¿Tenes idea de que querrá?
― La verdad que no, seguramente algo con Lola, no sé. ¿Dormimos?
― ¡Hey! ¿Y los besos?
― Ay, es verdad –Dijo divertido, para ponerse enfrente tuyo y que te bese dulcemente, con todo su amor.
Y que después de muchos besos, se duerman, abrazados.
Continuara…
Hola!! Ultimos diez caps, que emocion!!!!
Me gustaria que dejen sus comentarios, se los agradeceria, enserio.
Hoy les dejo dos por mi pequeño faltazo.
JusPauliter

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