Te alegraste de haber recibido aquella llamada, y por eso te
preparaste para recibirlos como ellos se lo merecen. Armaste una picadita que habían
comprado junto a Pepe para ayer y que había sobrado, y sacaste aquel vinito que
tenías guardado y al que le gusta mucho a él.
Amas mimarlos, como ellos lo siguen haciendo con vos, se lo
merecen.
Llegaron enseguida, y por eso, al verlos se te escapo una
gran sonrisa.
― Hola Pochi hermosa – Tu abuela ¿Quién si no? - ¿Cómo estas
mi vida?
― Hola abue, que lindo verte – la abrazaste, mil que no los veías
– todo bien, ¿ustedes?
― ¡Que hermosa que estas! –Dijo tu abuelo y vos sonreíste para
abrazarlo y dejar un beso en su mejillas, los queres tanto- ¿Pepe y las nenas?
― Pepe fue a buscar unas cositas acá a la vuelta, Oli
duerme, y Lola la verdad que no se, hace rato no se la escucha… Siéntense, ahí vengo
–Fuiste a buscar a Loli a su cuarto que estaba entre dormida.
La cena ya estaba lista, por eso sin dar muchas vueltas se
sentaron para compartir la mesa y claro, charlar.
― Cuando nosotros nos casamos yo ya estaba embarazada de tu
mamá, ya tenía pansa –Dijo tu abuela, recordando con una sonrisa – Pero fue
terrible, porque en esa época todos te juzgaban que si te casabas, era porque
estabas embarazada, y yo ya al tener pansa…
―Y si ya tenías hijos y no estabas casada era como un delito
–Dijo Pepe.
― Claro, antes se tenía muy en cuenta la creencia de la
biblia, lo que decía la biblia había que cumplirlo, si no te tildaban de
cualquier cosa –Tu abuelo comento
― Una cagada, básicamente. –Vos.
― Era todo un tema… Lo mismo que ahora se ven muchas parejas
igualitarias, en nuestra época no existía eso, era hombre y mujer, si no, no – Siguió
tu abuelo – Por eso creo que a veces cuando veo a dos hombre o dos mujeres de
la mano o besándose es como muy choqueante, pero me parece perfecto
― Esta perfecto, me parece que es justo para todos –Pepe.
― ¿Y ustedes que hicieron cuando nació mamá?
― Como si nada, obvio que siempre sentías ese bullicio de “mira,
ahí va la que se casó ya estando embarazada” pero trataba de no darle bola, si
no, no paras –Y vos sonreíste.
― Cambiando de tema –tu abuelo – mañana, veintiséis –vos asentiste-
vamos a hacer una misa, si queres ir, bueno, ya sabes –Vos asentiste
― Si, obvio, la anterior no pude ir –Dijiste, con un dejo de
tristeza. Cada cinco meses le hacen una misa en una iglesia a tu mamá, recordándola.
Y la vez anterior te encontraste con tu pansa enorme, a casi dos meses de dar a
luz.
― Pero era por una causa importante, te tenías que cuidar y
cuidar a está pimpollita, ¿no? –Dijo tu abuela, hablándole también a Oli.
La cena siguió, y después del postre, les ofreciste un café,
pero ellos tenían que volver a casa, ya era tarde y mañana, tu abuelo tenía un
partidito de tejo temprano.
― Bueno, gracias por la visita –Vos, los acompañaste hasta
la puerta.
― A vos, por invitarnos, los esperamos también por casa eh –Tu
abuelo, y te mordiste tu labio inferior. Sabías que te tenías que ir a
visitarlos más seguido.
― En la semana se me complica para viajar, pero seguramente
convenzo a Pepe y nos vamos un fin de semana a visitarlos, no hay nada como la
tranquilidad de allá.
― Genial Pauli, avísame con tiempo así preparo la casa y los
espero con algo rico –Y sonreíste. La amas.
Entraste a casa y ver a Loli con una compotera comiendo
helado te tentó, mucho, y por eso fuiste enseguida para la cocina en busca de
uno.
― Te juro que te esperaba –Te encontraste
con Pepe, y te mordiste el labio, ocultando una risita-Sabia que venias
― Y si sabias, ¿Por qué no me
serviste, feíto? – Lo peleaste un poquito.
― Ay, no me di cuenta, perdón –Obvio
que te sobraba, vos le pegaste suave en su mejilla para que riera –Te amo –Dejo
un beso en tu mejilla – Me voy con Oli antes que me la robes
― Bueno, ya que estas, cámbiala y
ponele el pijamita. –El levanto una ceja – Hacete cargo nene
Estas junto a Loli mirando
dibujitos en su cuarto, comiendo helado, Pedro dijo que se encargaba de Oli,
por eso se quedó con ella tratando de hacerla dormir.
― ¿Mami? –Te dijo ella
― ¿Qué pasa mi amor?
― ¿Es verdad que los perritos no
ven los colores?
― Si, es verdad –Dijiste vos.
― ¿Y cómo hacen para ver el arcoíris?
― No lo ven mi amor.
― Que feo, pobre Moro
― No, porque él ya está
acostumbrado a vivir sin ver colores, y él es feliz así.
― Es como los nenes que no tienen
un bracito o una piernita, ¿no? No pueden correr pero son felices igual
― Claro, es así. Te aceptas como
sos vos mismo. Por ejemplo vos no tenes el mismo pelo que yo y por eso no te
vas a poner triste ¿o sí? –Ella negó – Yo soy alta y vos sos chiquita, ¿eso te
pone triste? -negó nuevamente – Obviamente que mediante los años vas a crecer y
te vas a poner alta o en el transcurso del tiempo te puede cambiar el colorcito
del pelo, pero, por ejemplo como decías vos, los nenitos que no tienen una
pierna, que en el transcurso del tiempo no es que le va a crecer una nueva,
ellos se adaptan, y pueden hacer otra cosa que no sea correr, por ejemplo andar
muy rápido en una silla de ruedas –Ella asintió
―Y son felices igual
― Y son felices igual –Afirmaste vos
con una sonrisa.
― Me gusta como hablas Paupi – Y vos
reíste. Linda, hermosa, la amas tanto.
― Y a mí me encanta hablar con
vos. –Dejaste un suave beso en su mejilla - ¿Vamos a dormir? –Ella asintió – Te
quiero hermosa, que descanses.
― Que sueñes con los angelitos
mami – La tapaste un poquito y dejaste otro beso en su mejilla
― Te amo, vos también soña con los
angelitos –La viste abrazada a su peluche, le sonreíste y apagaste la luz.
Volviste del baño para tu cuarto,
y los viste a los dos, acostados en la cama grande, ella en su pecho ya dormida
y el semi dormido abrazándola suavemente. Obvio que no pudiste evitar esa foto
que amaste. Cuando ya tenías tu pijama puesto te acostaste con ellos dos, y
dejaste un beso suave en los labios de él, para que abra los ojos y te sonría,
y que vos también le sonrías.
― Pensé que hoy dormíamos solos
con Oli
― La gorda estaba charlatana –Y él
te sonrió – Esta dormidísima
― Yo también me estaba durmiendo
eh –Dijo divertido - ¿La acostamos en su cunita? –Y vos asentiste, hoy querías
dormir con él, solo con él.
Un beso chiquito en la frente de
tu hija, para acomodarla y taparla en su cunita, y volver a la cama con tu amor,
para abrazarlo y apoyarte en su pecho.
― Te extrañe muchísimo hoy –no se habían
visto en todo el día – basta, que no te exploten más dijiste divertida
― Yo te vivo extrañando, no sé,
estar con abstinencia te hace más extrañable –Y que rías.
― Y todos los caminos conducen a
Roma, ¿no?
― Claro, porque Roma es amor –Y que
muerdas tu labio inferior, para levantarte un poquito y que lo veas, con su
sonrisa – Ya casi cuatro meses, es mucho
― ¡Basta! Jajajajaja –Y él te beso
dulcemente para que vos te sumes - ¿Dormimos? –Preguntaste divertida.
― Pensé que me ibas a decir otra
cosa, ¿Quién está en la dulce espera ahora? –Y que rías, mucho– Bueno, durmamos
mejor.
― Jajajaja no te enojes, entendeme
gordo
― Obvio que te entiendo, pero vos
entendeme a mí también.
― Te entiendo mi vida – lo besaste
tiernamente – el día que este lista te lo voy a hacer saber ¿sí? –el asintió –
mientras tanto, unos besos no vienen mal – le sonreíste y volviste a besarlo,
con todo tu amor – te amo
― Yo también te amo, mucho –sonreíste,
y volvieron al beso.
Esa noche, te dormiste abrazada a
él, pensando en que no faltaba mucho para sentirte segura, y volver a amarlo de
esa forma, vos también lo necesitabas.
Continuara…
Hola!!
Solo decirle que gracias por sus comentarios, y que espero que sigan, me gustaria mucho que se cierre esta historia dejandome sus comentarios, desde ya, gracias!
Ya falta poquitisimo para el final.
JusPauliter

Muy lindo, pobre Pedro la abstinencia jajajja
ResponderEliminarque lindo,me encanta!!!
ResponderEliminarmuy lindo me encanto besotes espero el siguiente, espero que sea pronto.
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