El sonido de tu celular te despertó, y luchaste con unos brazos y piernas que te abrazaban. Sonreíste, giraste para pedirle por favor que te libere y todo al revés, te apretó más a él.
La llamada se cortó.
Pau: Mi amor –Y tu dulzura a la mañana. Y eso que habías dormido poco y estabas de buen humor. Claro que ibas a estar de buen humor con lo lindo que terminaste el día anoche, haciendo el amor con tu amor. El gruño y te hizo callar. Vos reíste- Dale tonto.
Pepe: Es muy temprano para que molesten a esta hora – Pensaste lo mismo. Ni Lola se había despertado. Te soltó y vos después de dejarle un beso en su brazo agarraste tu celular para ver quien había llamado.
Evelina.
Pau: Era Eve… - Pero él ya se había dado vuelta y ya dormía. Te mordiste el labio inferior y sabiendo que no ibas a pegar un ojo te levantaste para preparar unos ricos mates.
Una vez que ya estabas instalada en la mesa del comedor con la notebook (porque sin música, ni compañía no te quedaba otra) te dignaste a llamar a tu amiga.
Eve: ¡Pochi! –Y dijo tu nombre con alegría, y sonreíste.
Pau: Hola negri- Vos también la saludaste con alegría
Eve: ¿Todo bien? No llame otra vez porque por ahí había interrumpido, viste – Y te reíste fuerte. Tu amiga siempre te hacia reír.
Pau: No interrumpiste nada, salvo el sueño, pero nada grave.
Eve: Menos mal –Rieron- Aunque ya son las once, viste…
Pau: Anoche nos quedamos hasta tarde, bueno, no tanto… Tipo cuatro en el cumple de Delfi.
Eve: ¡Ay cierto! ¿Y cómo les fue?
Y así comenzó la charla de aproximadamente media hora hasta que el llanto de Lola las interrumpió y ella porque en unos meses iba a ser mama te dijo que la vayas a atender, que después te esperaba en su casa a tomar mate “con las otras locas” según denomino tu amiga. Le mandaste un beso y cortaron.
Subiste para encontrarte con la pequeña y sus ojos hinchados de dormir y unas lágrimas. Moriste de amor, era tan linda las veinticuatro horas del día.
Mantuviste una pequeña charla con ella, obviamente que como ella no decía ni una palabra (salvo esas que te dejan callada a vos, si una nena de apenas un año te llama “mama” y te deja perpleja) Y ya quería que sea un poco grande para charlar con ella, porque amabas hablar, y más con chiquitos.
Su mamadera empinada mientras ella estaba muy cómoda en tu falda mientras ambas estaban sentadas en el sofá. Y por un momento volaste cuando vos tengas tus propios hijos, de sangre (porque Lola era como tu hija también) y te emocionaste. Creo que ver a tu amiga con su panza que estaba creciendo a pasos agigantados te ponía un poco sensible.
Escuchaste a Pedro acercándose y ya su hija se desesperó, se quiso bajar de tus brazos y vos con cuidado la dejaste en el piso, entonces los dejo a los dos mudos porque se acercó a su papa caminando y este la recibió con sus brazos abiertos. Dejo miles de besos en su carita y te sonrió.
- ¡Dejo la maña de lado! –Dijiste sonriendo.
Pepe: Era hora, también –Y no dejaba de darle besos – Hay que tenerla vigilada ahora –Asentiste y te acercaste a ellos para dejar un beso en los labios de Pedro- Hola –Y se sonrieron. Lola que seguía en brazos de su papa agarro sus mejillas y también dejo un beso en la nariz de su papa.
Rieron mucho.
Pau: Celosita, bien que Pau te mima y te hace la leche mientras papa duerme –Le reprochaste. Él te sonrió.
Pepe: Te ama –Y sonreíste.
Pau: Yo también –Y ahora el quedo afuera – Bueno a los dos –Y te sonrió- ¿Mates? O pasamos al almuerzo. Ya son doce y media.
Eligio la segunda opción y con ayuda de él pelaron unas papas, condimentaron la carne picada e hicieron el pastel de papa, que a él tanto le gustaba. Lola que ya tenía sus dientecitos también comió de él, y le encanto, como al papa.
Despues de lavar los platos vos te entraste a bañar mientras ellos ocupaban tu cama mirando la tele. Cuando saliste te hicieron un lugarcito y te quedaste al lado de tu novio, mientras Lola estaba sentada sobre su estómago haciendo el típico caballito, reían juntas mientras Pedro sufría. Es que la pequeña saltaba con fuerza.
Y sin duda eran tu mejor compañía.
Ahora Lola estaba cansada y miraba la tele al lado de su papa (él estaba al medio), vos lo abrazabas a punto de dormirte.
Pepe: ¿Bajo un poquito? –El tele, para que vos duermas.
Negaste –No amor, ahora tengo que salir para casa de Eve –El frunció la nariz no quería que lo dejes solo- Guille se va a trabajar y la deja sola, así que nos vamos a tomar mate con las chicas para allá.
Pepe: Bueno –Y dejo un beso en tu nariz- Yo supongo me voy a ir a casa… Y por ahí me voy a visitar al viejo.
Sonreíste- No me molesta que se queden acá tonto.
Pepe: Ya se… Pero así nos bañamos, tampoco te vamos a invadir.
Pau: No me invaden, me encanta que estén acá, conmigo –Y sos tan sincera. Te sonrió y dejo un beso dulce en tus labios. Gruñiste, porque te tenías que levantar y activaste. – Voy a activar sino me quedo acá toda la tarde –Y él te sonrió, pensando que no sería mala idea. Es que te quería para él, siempre.
Y cuando te estabas por ir, ellos que ahora estaban en el living jugando entre ellos les sonreíste, te pusiste una campera, ya lista para ir a lo de tu amiga.
Pau: Bueno… ¿Salimos juntos?
Pepe: Dale.
Pau: Cuando vuelva a casa te llamo así si queres vienen y se quedan otra vez. –Ya fuera
Pepe: Dale amor, nos vemos. –Se besaron por un ratito y te agachaste a la altura de Lola que estaba agarrada de su mano para dejarle un pequeño beso en su mejilla.
Pau: Te amo–Y otra vez lo besaste.
Pepe: Yo también –Se sonrieron y cada uno fue en busca de su respectivo auto.
Llegaste a casa de Eve y que se abracen fuerte, bueno no tanto por su pancita. Que la acaricies y que mueras de amor.
Pau: ¡Estas hermosa amiga!
Eve: No me mientas, todo el mundo me miente. Ya sé que estoy echa una vaca- Reíste de ella.
Pau: Estas hermosa, enserio… Tenes una carita –Y sonrieron- ¡Decime! Dale. No me entretengas.-El sexo de su hijo/a.
Eve: Veni. –Te sonrió y te llevo a su cuarto. Te sentaste en su cama. A los segundos se sentó al lado tuyo y te mostro una ecografía donde se veía a penas un cuerpito que se estaba formando- Te presento a Juana, tu ahijada.
Pau: ¡Jodeme! ¡Es nena! Mi amor –Largaste la O de la última palabra y ya la estabas abrazando llena de emoción – Ay qué lindo. ¡Felicitaciones!
Eve: A vos que vas a ser la madrina –Y le sonreíste. No lo podias creer.
Pau: Ay, muchas gracias… Por elegirme y regalarme una ahijada, dicen que es lo más lindo, después de tener un hijo ¿no? ¡Gracias amiga! Te quiero tanto –La abrazaste nuevamente – De mas esta decirte que esa nena va a ser la más mimada ¿ok? –Ella rio porque no le quedaba otra, sabía que ibas a cumplir. Y se abrazaron dos veces más, porque vos no caías del todo.
La ronda de mates ya hacía rato circulaba por las cuatro amigas: Una ya con una hija adorable, otra embarazada de ya cuatro meses, la otra de novio, muy feliz y vos también, de novio muy feliz.
Meli, Eve, Sofí y Pau. O Pochi, como te decían ellas.
Se conocían hace un montón, desde años y prometiste que nunca las ibas a cambiar, a pesar de la distancia (como te toco con Meli) Y ellas también prometieron lo mismo, por eso conservaban la amistad desde hace quince años, por eso eran tan unidas, y por eso siempre estaban la una para la otra, siempre. Sin importar el porqué.
Meli y Sofí estaban felices por las dos nuevas. Que él bebe que tenía en el vientre su amiga era una beba, Juana, y que vos ibas a ser su madrina. Te felicitaron, te abrazaron y cargaron a la embaraza que en el próximo embarazo les tocaba a una de ellas.
Alrededor de las 19.00 te despediste de tus amigas explicando que estabas un poco cansada ya que anoche no habías dormido mucho (picarona), que necesitabas una ducha, comer, y dormir. Obviaste que lo ibas a hacer junto con Pedro.
Continuara…
En el próximo capitulo la novela cambia drasticamente, adelantando un poco el tiempo, así la cosa es mas interesante.
Espero disfruten el capitulo.
JusPauliter.

muy bueno,esperando ansiosa el siguiente capítulo!!!
ResponderEliminarsiii espero ellos esten bien besos
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