viernes, 20 de septiembre de 2013

Capitulo 134

Nueve de la mañana y ya no podes pegar un ojo, te da bronca, pero no te queda otra que levantarte. Lola y Pepe duermen y queres llenarlo de besos. Pensas en prepararle un súper desayuno de cumpleaños a Pepe entonces empezas a prepararlo. Al ratito por sorpresa aparece Loli en la cocina.
- Hey, hola princesa – Te pones a su altura para dejarle un beso en su mejilla - ¿Cómo dormiste? –Te pidió que la alces.
- Bien –Y deja un besito en tu mejilla.
- ¿Vamos a prepararle el desayuno a papa?
- ¿Y le vamos a dar el regalito?
- Claro. Si queres busca el dibujito que le hiciste así se lo entregamos.
- Pero es feo
- A mí me encanta, y seguro que a él también –Entonces un poco conforme con lo que le dijiste salió a buscar su dibujito: dos personitas agarradas de la mano representando a ella y a Pepe, y a pedido de ella vos habías escrito “Feliz cumple papa. Te amo mucho” Luego te había incorporado en el dibujo porque también te amaba, y eras su familia.
Ya con el desayuno listo, Loli agarro las bolsas con el regalo y las dos caminaron para despertar al cumpleañero.
- A la cuenta de tres –Y le mostraste tres dedos tuyos- Le cantamos el feliz cumpleaños ¿si? –Se lo murmuraste para que ella asienta, sonría y se sienta feliz. – Uno… Dos… Tres. Que lo cumplas feliz –Empezaron las dos con muchas ganas. Lo viste saltar de un susto, ustedes rieron y siguieron- que los cumplas feliz –Ahora él estaba sentado en la cama mirándolas con una gran sonrisa- que los cumpla papa, que lo cumpla feliz – Y la enana feliz aplaudió y su padre murió de amor.
- ¡Feliz cumple papi! – Le dijo toda tierna, él la subió a la cama para que se abracen fuerte.
- Gracias mi amor –Y te miro con una sonrisa inmensa, te amaba tanto. Estas pequeñas cosas lo volvían completamente loco, completamente feliz. Dejaste la bandeja en la mesita de luz para tomarlo de las mejillas y besarlo dulcemente.
- Feliz cumpleaños mi amor –Le susurraste sonriendo después de dejas un pequeño beso más.
- Te amo –Y sonreíste mucho.
- Loli, dale sus regalos.
Ella te hizo caso y entrego las dos bolsas.
- ¡Que linda! Me encanta, muchas gracias –Dejo un besito en la mejilla de su hija y un piquito en tus labios.
- El perfume lo eligió Lola.
- Y te hice un dibujito, Pau me ayudo a escribir porque yo no sé. –Y cuando lo vio otra gran sonrisa se les escapo y sin previo aviso agarro a Loli y la atrajo a él para dejarle miles de besos en toda su cara y que ella ría suplicándole que la deje. Y que vos también rías.
- Gracias, son tan lindas –Vos le sonreíste.
- ¿Desayunamos?
Y claro que lo hicieron con mucha risa juntos, se divirtieron. A la hora del almuerzo Pepe las invito a almorzar por la costanera, entonces se vistieron para la ocasión y salieron para allá.

La tarde llegó acompañada de visitas: familiares, amigos y compañero de trabajos que llegaban a saludar a Pedro por su cumpleaños. Vos, te sentaste a una punta junto a Luciana que había venido con su familia para no molestar.
Delfi, Fran y Lola jugaban en el living, mientras su abuelo Horacio les hablaba y ellos reían.
Disfrutaste de ver a Pepe con los suyos, tan contento y suelto, en un momento ustedes dos intercambiaron miradas, se sonrieron y no faltó decir más nada, con las miradas que se habían intercambiado habían dicho todo. Se aman eternamente.
La tardecita asomaba entonces los invitados se iban despidiendo, hasta que quedo Zai y bueno, ustedes dos. Pedro le pidió disculpa a Zai que se metía a duchar ya que tenía una cena, entonces aproveche y la invite a cenar con nosotras.
- ¡Siiii! – Loli dijo con alegría- pero quiero que papa también se quede.
- Sale a comer con unos amigos papa, Loli –Zai.
- ¿Y por qué no se queda con nosotras?
- Porque sus amigos los invitaron a cenar, entonces nosotras nos tenemos que quedar acá en casa.
- ¿Y otro día podemos ir con la tía Zai a cenar? También con papa yo y vos.
- Obvio mi amor, cuando quieras.
- ¡Mañana! –Y ustedes dos rieron.

- Gorda… - Pedro te llamaba desde su cuarto.
- Voy – Gritaste para que te escuche y saliste a donde estaba el. De pasada lo viste a Moro que jugaba con una botella, y pobre, no tenía ni un juguete. Pobre. - ¿Qué pasa amor?
- ¿Cuál? – Dos camisas una más linda que la otra.
- Mmm. ¡Esta!-Señalaste la izquierda.
- Bueno, gracias –Sonreíste y dejaste un pequeño beso en sus labios y volvías al living cuando él te agarro del brazo para atraerte más a él- Gordo… Esta Zai esperándome –Dijiste entre besos.
- Te extraño. Ni un beso me das, nada –Reíste.
- Sos un mentiroso. ¿Quién te despertó con el desayuno y te lleno de besos? Además de Lola. ¿Con quién almorzaste? Lola no cuenta eh –Y rio-
- Te amo, posta que te amo. Mucho.
- Yo también gato, te re amo posta –Y rieron. Entonces lo besaste un ratito- Me voy con Zaira que tu hija la está volviendo loca –Se escuchaba a Zaira reír.

- ¿Por qué se reían? – Lola atenta a todo.
- Tu papa está loco –Dijiste divertida y dejaste un beso en su mejillas - ¿Nosotras que comemos?
- Algo livianito –Zai y su dieta de todo el año.
- ¡Hamburguesas con papas fritas! – Papas fitas. Como le costaba la R. Ustedes rieron.
- Gorda ¿vos queres que la tía se ponga como una vaquita? 
- ¿Despues vas a hacer muh? –Y ustedes dos rieron.
Alrededor de las nueve y veinte Pedro se despidió de ustedes y vos después llamaste al delivery del mc para comprar su combo. Tres cajitas sorpresas y helado para las tres, así lo pidió la más chica. Claro que ustedes no se negaron mucho.
 - Chinchín – Lola y su costumbre, esa que se la pegaste vos.
- Chinchín Pitufina – Su madrina choco su vaso con el de ella.
- Chinchín Paupi.
- Chinchín mi amor.
- ¿Despues podemos ver una peli de princesas? –Sus preferidas.
- Si después de cenar te entras a bañar, si – Vos.
- ¡Siiii!  -Amaba el agua, y quedarse jugando en ella el doble.
Entonces después de ser bañada por su madrina y cambiada se sentaron en el sillón, poniéndose cómodas para ver “Barbie y las doce princesas”. Vos pensaste que esa película no podía ser más aburrida, y agradeciste que la más chica había quedado dormida para mirar a Zaira y ponerse de acuerdo en sacarla.
Dejaste a Loli en su cama tapada y abrazada a Dormilón para bajar.
- ¿Un café negri? –Le ofreciste a Zai.
- Bueno dale. ¿Mañana madrugas?
- Por suerte no. Pero a la tarde estoy a full- Un lunes lleno de baile te esperaba.
- Fuf, yo también. Fotos, y más fotos- Vos sonreíste.
- Ya falta poquito para las vacaciones. ¿Te tomas?
- Seguramente, sí. Hace bastante no me tomo un descanso- Asentiste.
- ¡Te lo mereces!
- ¿Y todo tranqui con Pepe? –Te pregunto. Ya estaban sentadas en el sillón disfrutando de su café.
- Por suerte –Y sonrieron- Hace rato no nos peleamos, no nada. Todo amor y paz- Rieron esta vez.
- Buenísimo –Rieron- Pepe es un santo. ¿Y con la gorda?
- La amo- Sonrieron- Aunque tiene su carácter, viste.
- Jajaja sí. Bueno, Pedro también tiene carácter –Asentiste- Y Dolores, bueno…
- Debe tener bastante.
-   Y… Yo no la conocí mucho, pero te das cuenta.
- Sí.
- ¿Bien con ese tema, no? –Tema Dolores.
- ¿Dolores? –Ella asintió- Si, o sea… Normal. Desde ese día en que Pepe se juntó a hablar con ella no hablamos más. Yo tengo en claro lo que paso y lo que es Dolores para Pedro: la madre de su hija –Ella asintió –Y… Creo que siempre va a estar presente para él, y mucho más para Loli, supongo.
- Tiene el derecho de conocer a su madre, aunque vos sos como una madre para ella. –Sonreíste.
- Si, y ella para mí es como una hija. Pero el día que ella venga y pregunte por su mama ahí va a tener que hablar con su papa seriamente. –Y te dio la razón asintiendo con su cabeza.
Zai se despidió alrededor de las doce y media y vos sin sueño decidiste ponerte el pijama para acostarte y terminar de leer aquel libro que habías dejado aquella vez que Pedro había interrumpido. Claro que preferías a Pedro.
Media hora y apagaste las luces para dignarte a dormir.


Continuara…
JusPauliter.

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