domingo, 30 de marzo de 2014

Capitulo 181


Entraste lo más serena que pudiste al sanatorio, aunque las contracciones empezaban a hacer presencia y un poco que te retorcías del dolor.
Tuviste la suerte de que te atiendan enseguida. Bueno, “que te atiendan” Te llevaron en una silla de ruedas a una especie de cuarto, sola, sin Pedro.
Y como estas tranquila, y queres tomártelo con calma, sacaste los cosméticos de tu cartera que siempre estuvo en tu falda, para ponerte un poco de maquillaje por la cara.
Solo vos podes.
Otras mujeres, en tu lugar estarían tiradas en una cama, inhalando y exhalando, y esperando a que llegue alguna enfermera.
En cambio vos, estas entre todo lo que se puede tranquila, con tus maquillajes y una fotito que siempre llevas en tu cartera con tu mamá.
Sentiste que este momento tan importante para vos como es estar por dar a luz a tu hija, era importante que de algún modo ella este con vos, y así lo decidiste. Guardaste esa fotito en uno de los bolsillos con aquella especie de camisón, y cuando quisiste acordar una enfermera te estaba buscando.
Reclamaste por Pedro, querías que este con vos, pero ni mira de él.
‒ ¿Tienes hijos? –Le preguntaste a la enfermera y ella te sonrió.
‒ Dos gemelas; Guadalupe y Valentina.
‒ ¿Ya son grande?
‒ Están por cumplir dos años –Y te sonrió, vos también.
‒ Yo soy primeriza –Comentaste, y un poco que la voz te tembló.
‒ ¿Y ya sabe el sexo del bebe?
‒ Olivia, una beba.
‒ Que hermoso nombre… Se la ve tranquila igualmente para ser primeriza.
‒ Me dijeron que me lo tome con tranquilidad, y sorpresivamente, estoy tranquila –Le sonreíste – El tema de la epidural… ¿Es verdad que duele tanto?  
Lo siguiente fue muy rápido, te recostaron en una especia de camilla, y al instante apareció Pedro con su mameluco azul, el cual te sonrió y se puso al lado tuyo.
‒ ¿Cómo estás? –Te murmuro.
‒ Bien –Sonreíste - ¿Le avisaste a papá? –El asintió.
‒ Tranquila, está viniendo con Gonza e Iri que pasan a buscar a Lola por casa de Nilda… Ahora solo hay que concentrarnos en esto y en qué minutos Oli va a estar con nosotros –Vos sonreíste.
‒ Te amo – Lo besaste dulcemente para que el murmure un “yo también”.
La partera, quien se presentó como Belén apareció y te sonrió diciéndote que todo iba a estar bien, luego viste que apareció Yani y ya estabas del todo relajada. Sabías que en manos de ella, todo iba a salir perfecto.
El trabajo de parto empezó.
Vos agarrada de la mano de Pedro quien te ayudaba a pujar, entre sonrisas y llantos.
Jamás pensaste que iba a ser tan emocionante esto, jamás pensaste sentir un dolor tan lindo y placentero, el miedo del no poder estuvo siempre, de que si algo salía mal y afectaba a tu bebe, sentías que si le pasaba algo te ibas a morir.
Jamás pensaste que al quinto puje escuches un llanto desgarrador y que te tiemble todo, que suspires, sonríes y al mismo tiempo no dejes de llorar.
Jamás pensaste que ese llanto te iba a ser tan feliz, que ese llanto era de tu hija, de Olivia, de que al fin, después de tantas ansias, ya estaba con vos en tus brazos.
El sentirla, olerla, besarla y que al instante que este en brazos tuyos se calme, era algo inexplicable, algo increíblemente hermoso, el amor que sentiste al mirarla por primera vez a los ojos y que ella te esté mirando también.
No podes dejar de besarla, de acariciarla, de ver a Pedro y sus lágrimas con su sonrisa, de que jamás se haya despegado de ustedes, de que las esté abrazando, de que estén los tres juntitos, siempre.
‒ Es hermosa –Le murmuraste – Sos hermosa mi amor…
‒ Las dos son hermosas… Soy muy feliz ¿sabes? Inmensamente feliz.
‒ Yo también, gracias… por darme la oportunidad de empezar a construir una familia –Un beso eterno con él y que este de expectante la pequeña Olivia que estaba a punto de dormirse.
‒ Las amo –Acaricio la mejillita de tu hija y vos le sonreíste.
‒ Felicitaciones papis –Apareció Yani y vos sonreíste- Es una preciosura Oli, ¡Y ya agarro la teta! –Ustedes rieron.
‒ Es increíble –Comentaste – Y si empezamos así, ya tranquila… Es la gloria –Vos sonreíste.
‒ Me alegro mucho por ustedes. La gordita esta 100% sana, con un peso normal. Ahora una enfermera se la va a llevar para que la higienicen bien, y a la media horita esta con vos en el cuarto, ¿dale?
‒ Perfecto… Gracias Yani –Ella te sonrió, dejo un beso en tu frente y se fue.

Están los tres en un dormitorio, vos le das la teta a Olivia, mientras Pedro habla por teléfono.
No podes entender lo tranquila que es Olivia, lo tan linda que es, ves sus rasgos y es igual al padre. Pero la ves mejor y es igual a vos, sus ojos son verdes, clarísimos y su poquito pelo rubiecito. Tiene una nariz de porotito, igualita a la de Lola, y su boquita es tuya, finita y hermosa.
‒ Ahora viene tu papá con Lola, le dije que queremos un poco de privacidad, ¿está mal? –Te murmuro.
‒ Claro que no, lo que más quiero es estar tranquila, con ustedes, disfrutar de estos primero momentos, los cuatro. –Y él te sonrió, y se acercó a ustedes para tener un primer plano de su hija tomando la teta.
‒ Es tu calco. –Dijo él.
‒ Yo la veo igual a vos… Esa naricita. Te juro que me dan ganas de aplastarla de un abrazo –Y él te sonrió.
‒ Es preciosa… ¿Queres que la deje en la cunita? Así estás más cómoda y podes descansar.
‒ ¿Decís? –Y él te sonrió – Bueno, está bien. Pero ponerla más cerquita… Cuidado la cabecita amor.
‒ Si –Te sonrió. La imagen de él con tu hija en brazos era increíble. Hermosa.
‒ ¡Papi! –Llego Lola y grito como si nada. Y al instante le pidieron que se calle, y ella se tapó su boquita.
‒ Gorda, está durmiendo tu hermanita. –Su papa – Hola Miguel –Y los viste abrazarse.
‒ Felicitaciones Pepe… Hola mi amor –Y fue a abrazarte- ¿Cómo estás?
‒ Hola pa, bien, feliz –Tu sonrisa.
‒ Me imagino, yo también… A ver mi nietita –Y sonreíste – Ah, pero es igual a vos amor.
‒ ¿Decís? Mírale la nariz… Y Loli, ¿te gusta tu hermanita? –Le preguntaste con una sonrisa.
‒ Es chiquita –Y vos sonreíste
‒ ¿Viste? –Dijo su papá.
‒ Bueno, lo dejo a Gonza e Iri que quieren saludarlos y así se quedan tranquilos… ¿Loli vuelve?
‒ Es mejor que si –Dijo Pedro - ¿Queres volver con el abuelo?  Mañana a la mañana volves y te quedas más tiempo con nosotros.
‒ ¿Por qué me tengo que ir?
‒ Porque no hay cama para dormir mi amor. Anda con el abuelo, y mañana cuando quieras venir, me llamas y te busco o te lleva el tío, ¿dale? –Y ella asintió, a su pesar – Te amo –Se abrazaron - ¿Queres darle un besito a Oli? –Y ella asintió con una sonrisa. Entonces con sumo cuidado dejo un besito en su frente.
‒ Uno para mí –Le pediste, entonces ella se subió con cuidado a la  cama y te abrazo para dejarte un beso en la mejilla y que salga con tu papá.
Despues de la visita de tu hermano con tu cuñada se quedaron nuevamente los tres solos, vos le hiciste un lugarcito a Pedro en la cama y se quedaron en silencio, mientras Olivia estaba nuevamente en tu pecho, después de ser cambiada por una enfermera, estaba cómoda en tu pecho, con sus bracitos enrollados no sabes cómo, y su cabecita de costado a punto de dormirse, mientras miraba a su padre.
‒ La paz que trasmite este silencio y esto de estar los tres, solos… -Pedro.
‒ Es hermoso esto –Sonreíste.
‒ Yo sigo pensando que fue ayer cuando me dijiste que estabas embarazada. –Y sonreíste al recordar aquel día.
‒ Todo gracias a esa hormona –Dijiste divertida - ¿Vos viste lo que es? Tan chiquita, tan tranquila, tan linda, y es nuestra, mía.
‒ Y mía. –Sonreíste – Es preciosa mi amor.
‒ ¿Nos podemos quedar un ratito más así, los tres?
‒ Obvio. Pero después a descansar, ¿sí?
‒ Te amo. –Lo besaste dulcemente.
‒ Yo también, muchísimo, a las dos –Y sonreíste.
Sin dudas, hoy, 23 de Agosto, fecha inolvidable para vos. Tu vida daba un vuelto de 360° y se sentia tan bien.
Te sentís tan bien. Tenes a Pedro que es el amor de tu vida, el padre de tu hija, quien te entiende y te apoya en todo.
A Loli que con tan solo tres años ese personaje tan lindo te hace feliz, la amas como a nadie.
Y hoy, al fin, tenes en tus brazos a la pequeña Olivia, tu hija, la cual con tan solo mirarte te llena de amor. Con apenas tres horas de vida te revoluciona el mundo, sentirla, tenerla, olerla, amamantarla, escucharla llorar, todo es tan hermoso.
Te sentís tan bien con el título de madre.

Continuara…
Ahora si que necesito sus comentarios!!!
Estamos en la tapa final de la novela, y se vienen capítulos muy, muy lindos.
Así que por favor, comentennnn.
JusPauliter.



Capitulo 180

“Paulaaaa, dale, apúrate, se nos hace tarde. En veinte minutos tenemos que estar en La Robla. Dale que me tengo que cambiar yo también” Un Pedro sin paciencia desde el sillón del living, ya que no lo dejaste pasar. No tenías ropa, tenías una piñata por panza, con unos casi 40 kilos demás y ropa de una Paula con uno casi 40 kilos menos. Te ama pero que no se pierda la magia. Primero te ves vos.
‒ No está bueno que veas a la novia. Es de mala suerte.- Desde tu habitación y con voz pícara.
‒ Eso es para el casamiento, Paula – No te aguanta más.
‒ Cuenta igual para una cena en un restó sofisticado cuando estas hecha un mamut y no tenes ropa apta para tu estructura.
‒ Ay, por Dios, Paula. No me imagino lo que va a ser esto cuando nos casemos. Vos siempre exagerada. ¡Apur…- Diálogo interrumpido por una Paula Chaves que sale de la habitación, con unos casi 40 kilos demás que le sientan perfecto, con una blusa blanca, una maxi falda verde agua, unos tacos que la hacían eterna. Un rubio que le sentaba hermoso y un Pedro boquiabierto que la miraba sin creer con la hermosa mujer que estaba casi casado.
‒ ¡Ay, Pedro! ¡No me mires así! ¿Tan fea estoy? – Casi que lloras.
‒ Estas increíblemente hermosa –Y se abalanzo a besarte.
‒Dale, amor, anda a cambiarte, que la retención de líquidos no me permite estar mucho tiempo parada arriba de estos tacos. Estoy a punto de ir en ojotas. Dale. –Tierno beso en los labios y un Pedro embobado que pasa a cambiarse.

Situación actual: Auto, Ciro sonando en el estéreo, Pedro cantando a los gritos y con toda pasión y una Oli con complejo de jugador de Fútbol que no para de patearte.
Ya se encontraban en el restaurant, muy lindo y fino, por cierto, en una mesa muy bien ubicada y sus pedidos ya hechos. Ya no podes pilotear tu cara de dolor.
‒ Pau, ¿Qué te pasa? ¿Te sentís bien?
‒ Sí, amor, no te preocupes, sólo es Oli que está pateando, nada malo. Debe ser por lo mal que estoy vestida. –Y ambos rieron.
‒ Ay, Pau, no exageres, estás hermosa.
La comida llegó y la velada se volvía cada vez más hermosa.
La cena continuó sin muchas interrupciones y con menos dolores, hasta cerca de las 23.30 que decidieron volver hacia la casa.
‒ ¿Enserio te sentís bien?
Llegaron a casa, y vos fuiste directo a la cocina por un vaso de agua, y él te siguió por detrás. Asentiste, y le hiciste seña si quería tomar. Pero el negó.
‒ Si gordo, ya te dije… Es Olivia, que está a full, se cree una futbolista –Y él te sonrió, te abrazo por la cintura y vos dejaste el vaso en la mesada.
‒ ¿Sabías que existe futbol femenino?
‒ Si… ¡Pero te olvidas! Ya –Y el rio para dejarte un beso tierno en tus labios, y que vos lo sigas.
‒ Gorda… -Dijo entre besos - ¿Por qué no paramos un poquito? –Es el que el flaco tiene tacto, no es ningún boludo. Y esta con abstinencia hace más de un mes.
‒ ¿Qué? ¿Por qué? ¿No me queres besar? ¿Te dan asco mis labios? ¿Es porque estoy con cuarenta kilos de más, y mis labios son parecidos a los de Silvia Süller? –Entraste en crisis, y él no sabía qué hacer. – Por eso me decís gorda siempre…
‒ Mi amor, no… estas hermosa. Y “gorda” siempre te lo dije, estando flaca o embarazada, es cariñosamente.
‒ Si claro, por no decirme chancha, cariñosamente, obvio –Él esfuerzo que estaba haciendo por no reírse era inmenso.
‒ ¿Por qué te pones así? Estas hermosa, sos hermosa –Te beso.
‒ ¿Y por qué me dijiste que afloje con los besos? – Tu voz está quebrada, y él está muriendo de amor.
‒ Porque soy hombre, porque hace más de un mes que me tenes con abstinencia… Y pega, fuerte –Y vos sonreíste.
‒ Igual, unos besos, no vienen mal, ¿no? –Sonreíste picara y el entendió.
‒ Estas muy picara hoy eh –Te beso dulcemente, volviéndote a abrazar, para que vos te sientes en la mesada y envuelvas tus piernas en las de él. Vos también tenes las hormonas revolucionadas, demasiado.
Entre beso y beso, estos iban aumentando, y el control que alguna vez tuvo Pedro, era cada vez más poco, y vos, te dejabas llevar por él, por sus besos tan lindos, tan dulces y apasionados que te pueden tanto, él te puede.
Te sujeto para que vos toques nuevamente el piso, y que sin cortar aquel beso, se dirijan al cuarto, vos en intento de sacar su camisa, y él que estaba entretenido en tu cuello.
Te sentó en la cama y ahí sí, lo ayudaste a sacarse tu camisa mientras él se sacaba su pantalón.
‒ A vos también te pego el embarazo… Para bien, claro.
‒ ¿Por? –Dijo divertido.
‒  Mírate, esos brazos… Ese pechio –Y que rían juntos, para que una vez que él este en boxer se ponga enfrente tuyo y comiencen de nuevo los besos. Pero la posición era incomoda: vos con tu pansa enorme, y el queriéndote besar, no llegaba ni a tu cara, por eso entre risas, vos te pusiste en frente de él y así siguieron con sus besos y caricias.
‒ Ay no, Pedro. –Vos.
‒ ¿Que paso, Pau? ¿Por qué esta mojada la cama? –Tu cara de crisis es mortal.
‒ Pepe, me muero.
‒ Ay, Pau… ¿Por hacerte pis? Si es normal en el embarazo.
‒ No, Pepe, rompí bolsa. ¡Rompí bolsa! Viene Oli. –Su cara de asombro, notaste que se puso pálido, y al segundo… ¿Se desmayó? - ¡Pedro! Ay me muero, ¿justo ahora?
‒ Ay, chiste tonta – Se levantó y él se retorcía de la risa - ¡Paula! Ya, ya, ya. Cámbiate… Dale.
‒ Ay si – Saliste de arriba de él. Todavía no podías creerlo - ¡espera! Me tengo que duchar…
‒ ¡Que te vas a duchar! Dale, nena. Cámbiate… Yo busco el bolso.
‒ Mi amor…
‒ ¿Qué?
‒ Que te amo –Y se sonrieron, se dieron un besito chiquito.
Ya estabas lista… Te habías puesto un jogging con una remera corta, un pulóver y la campera.
‒ ¡Ya estoy! ¿Vamos?
‒ Si, vamos Pau –El que seguía con su boxer.
‒ ¿A dónde vas a ir vos? Apúrate Pedro, que se le ve la cabecita a Oli. –Vos y tu exageración. El y su risa.
Él se cambió y casi a upa, te llevó hasta el auto donde te dirigía al hospital, al encuentro de Oli, tu hija, su hija. El fruto de su amor.


Continuara…
Y se viene Oliiiii!!!!
Capitulo también hecho con @ChoppyR, por favor, dejen sus comentariossssss.
JusPauliter.

sábado, 29 de marzo de 2014

Capitulo 179


Hoy era un día más o quizá no, no para Pedro ni para mí. No lo era porque hoy se cumplía otro mes más juntos, otro mes más de esta hermosa relación que tanto nos dio y además de que en cualquier momento llega Oli, el fruto de este amor.
Me encontraba en la cocina preparando el  almuerzo para Pedro que venía del trabajo. La faceta de ama de casa me ayudaba para tenerme activa ahora que no trabajo. Aunque debería estar tranquila, relajada, el quedarme quieta no iba conmigo. Paula señorita ansiedad e inquietud Chaves.
Mientras cortaba unas cebollas para la salsa escucho un “¡Qué rico olor!” que venía detrás de mí junto a un ruido de llaves.
‒ ¡Cómo nos pega el embarazo, eh! ¿Qué tenemos en el menú de hoy, Cheff? –Llega el con su sonrisa.
‒ Unos tallarines con salsa.
‒ ¡Apa!, ¿Te me pusiste a amasar?
‒ Nah, el embarazo me pegó pero no tanto. Lo compré en los chinos de acá a la vuelta, pero la salsa sí la hice yo. Eso no quita que no te vayas a casar con una Maru Botana.
‒ Entonces ¿Llegaremos  a los siete hijos?
‒ Tampoco tanto! Yo pienso seguir siendo bailarina por mucho tiempo más .En tres me quedo –Y lo besaste suavemente- ¿Qué es eso? - Refiriéndose a lo que traía escondido detrás de él.
‒ Feliz cumplemes - Y sacó una caja llena de bombones de chocolates. No, si te comprometiste con el hombre perfecto.
‒ Gracias, mi amor. Feliz cumplemes ¿Ves que sos lo más?
‒ Supuse que en esta etapa del embarazo ibas a preferir chocolate que rosas -Y río tímido.
‒ Supusiste bien, aunque no sé qué estas queriendo insinuar, pero gracias. - Lo besaste y continuaste con la salsa que tanta charla hizo que se te quemaran las cebollas.
Una vez a la mesa, con gran parte del almuerzo en su estómago y los halagos de tu novio que no podía creer lo mucho que le agarraste la mano a la cocina , continuaban charlando.
‒ ¿Para hoy a la noche con qué comida te puedo deleitar?
Pedro: Ninguna, de eso me encargo yo. Mi regalo no fue sólo eso. Hoy cenamos afuera. Solo vos y yo.
‒ Pero ¿Y Loli? No la podemos dejar sola. –Quien ahora estaba encerrada en el baño con la excusa de “me voy a peinar para el jardín” Hoy iba con cualquier cosa al jardín.
‒ Ya hablé con Nilda, ella la cuida, además, Loli no tiene problema de quedarse ahí, la quiere mucho a Nilda. También hice las reservas, sólo queda ponerte linda.
‒ Pedro ¿Qué queres que me ponga? No entro en nada y no tengo ni tiempo de ir a comprar algo. - Antes muerta que sencilla, de sólo pensarlo te pones en crisis.
‒ No se habla más. Hoy salimos. Ponete lo que sea, sos hermosa hasta con una bolsa de pan como vestido. -Te besó sentidamente en los labios y se levantaron los dos de la mesa. Vos para acomodarle el peinado a Loli, y el para cuando esté lista la pequeña la lleve a su jardín.

Te encontrabas durmiendo la siesta con Loli a tu lado y su mano sobre tu panza cuando un Pedro eufórico las despierta a ambas. La siesta se había extendido mucho y eran las 18.30.
Él tenía que ir a dejar unas cosas del trabajo a una oficina y de paso llevaba a Loli a lo de Nilda.
Ambas lo odiaron por la forma de despertarlo. Él tan apurado y ustedes tan dormidas. Definitivamente mala combinación.
‒Espera, que le preparo el bolso gordo… Loli, ¿Dónde tenes el oso?
‒ No sé…
‒ Ayúdame gorda… Veni, búscalo bajo la cama, yo no me puedo agachar.
Y cuando lo encontraron, vos ahora insistías con que Loli tenía que tomar su merienda y bañarse antes de ir.
‒ De eso se encarga Nilda, varias veces lo hizo, no le va a molestar. Ya se está haciendo tarde. -El tiempo le era justo y él tenía todo milimétricamente calculado, un paso mal y se desestructura todo. Eso se le pegó de vos. Ahora  entendes porque no te soporta cuando te pones así.
‒ Chau, amor. - Y dejó un beso en tus labios- Beso a Paupi -Le dijo a Loli, quien se encontraba a su lado.
‒ Chau Paupi –Te abrazo y dejaste miles de besos en su mejilla.
‒Chau mi amor, pórtate bien. Cualquier cosa decile a Nilda que nos llame –Y ella asintió para dejarte otro beso.
Y él salió corriendo junto a una pequeña de tres  años que volaba tras el paso de un Pedro de treinta y cuatro años,  enamorado, sin tiempo y con mil cosas en su mente.
Y no te quedo otro remedio que levantarte, merendar algo rico, y de paso llamar a Eve, que la extrañabas, y querías saber de ella.

A la media hora de que hayas cortado con Eve, te agarre sueño, entonces que te recuestes a mirar televisión. Y que termines dormida.


Continuara…
Capitulo con créditos a Chopp que prácticamente escribió este y el que sigue. Muchas, muchas, muchas gracias. Sos todito!!
Nos gustaría que lleguen los comentarios, ya que su mini participación es importante para ella y quiere saber qué onda.
Su twitter: @ChoppyR
Graciasss.

JusPauliter.

Capitulo 178

‒ Lola, dale que llegamos tarde gorda –Le gritaste desde el baño con peine en mano – Dale amor, que todavía nos queda el viaje hasta el jardín –Vos y la palabra puntualidad escrita en tu frente.
Resulta que hoy Lola junto a sus compañeros hacen una pequeña obra de teatro, donde actúa de una niña campesina, o gauchita, como más les guste, y ustedes están en meremos. O ella y su padre.
Porque vos la cambiaste rápido, mientras Pedro miraba el informativo en el living, vos sos la que la estabas esperando en el baño, mientras ella se divertía junto a su padre, inconscientes de la hora que era.
Reconozcamos que vos sos la señorita puntualidad, y de que ellos quieren adaptarse a esta señorita, pero es más fuerte que ellos, o es más fuerte que vos.
Siendo la una y media Lola ya disfrazada de gauchita, abrigados, y con Moro, salieron a aquel jardín con media hora de sobra. Que con suerte seria aprovechada para llegar a destino, y rogabas para tus adentro que no sea más tiempo.
‒ Lo tendríamos que haber dejado a Moro, ¿no? –Preguntaste en el medio del viaje.
‒ ¿Por qué decís? –Pedro – Fue tu idea, igualmente.
‒ ¿Ahora me tiras toda la culpa a mí?
‒ Solo digo que fue tu idea Pau, no nos van a decir nada… Relaja –Apoyo una mano en tu pierna y vos lo miraste de reojo.
‒ Amor, podrías ir más rápido igual… No vamos a llegar.
‒ Hago todo lo que puedo hacer.
‒ ¡Si vas a veinte!
‒ Bueno Paula, para un poco. No puedo correr carrera, no vez el tránsito.
‒ Yo sabía que teníamos que salir antes – Silencio - ¡Encima este del frente que parece que va paseando! No es horario para pasear.
‒ ¿La podes cortar? Ya vamos a llegar –Te dijo serenamente. Suspiraste y apoyaste la cabeza en el respaldo. Intentando tranquilizarte.
Llegaron al jardín con cinco minutos de retraso, lo cual no supiste como, no bajaste la ventanilla y gritaste de la impotencia que te daba llegar tarde.
Acompañaste a Lola a su respectiva salita dejando a Pedro en la galería con Moro (él que te odio), y te quedaste acomodando unas pequeñas cosas de Loli, para que después comience el mini acto, y que ahora estés junto a Pedro que ya tiene preparada su cámara de fotos para sacar miles y miles a su gauchita.
‒ ¡Mira lo que es con esas trencitas! –Te dijo y vos sonreíste. El acto había comenzado y había aparecido Lola junto a dos nenitas también gauchita, quien con ayuda de su maestra decían un pequeño texto refiriéndose a la fecha.
Aplaudieron los dos, embobados de aquella pequeña que sin demostrar nerviosismo había dicho su versito de memoria.
‒ Se te está cayendo la baba –Le codeaste a Pedro para que él te sobre y rías.      
‒ Boba… Mira lo que es –Te mostro una de las fotos y vos sonreíste.
‒ Igualita al papá –Le robaste un beso.
Cuando termino el acto, se armó un clima muy lindo, donde las maestras hicieron que hagan una ronda grande con todos los nenes para que algunos padres les conviden unas tortas fritas con unas chocolatadas, y que también les conviden a ustedes.

Despues de compartir un lindo momento junto a la gente del jardín, ustedes junto a Loli volvieron para casa de Miguel que los había invitado a merendar.
En el camino:
‒ ¿Te gusto Paupi como dije el versito?
‒ Hermosa mi amor, ¿sentías nervios? –Ella negó.
‒ Estuviste muy bien Loli –Dijo su papá.
‒ La seño dijo que era muy buena actriz… ¿Eso es bueno?
‒ Claro que sí –Vos.
‒ Bueno, no tanto –Dijo su papa para que vos te muerdas el labio inferior – Mira cuando sea más grande, me diga que esta con dolor de pansa y sea toda una actuación para faltar al colegio.
‒ ¡Pedro! No, porque eso sería mentir, y no se miente, ¿no Loli?
‒ Si no te crece la nariz como Pinocho, una compañerita me conto que le mintió a su mamá.
‒ ¿Y le creció la nariz? –Le pregunto Pedro, vos sonreíste.
‒ Un poquito –Y ustedes rieron.
Llegaron a casa de tu papá y para tu sorpresa te atendió Ali.
‒ ¡Ali! Qué lindo verte –Tu sonrisa, tu felicidad y tu abrazo para ella.
‒ Hola Pochi, como te extrañaba.
‒ Ay, yo a vos… ¿Cómo estas, tanto tiempo?
Pasaron los tres después de saludar a Alicia para que saludes a tu papá y que se sienten en el comedor.
‒ ¿Qué toman chicos? –Pregunto tu papá - ¿Loli, chocolatada?
‒ Merendamos en el jardín Miguel, no vez que estamos de gauchita con las trencitas –Dijo Pepe con su sonrisa.
‒ Y toda pintadita… ¿Quién te dio permiso? ¡Ojo eh! –Le dijo a Lola que estaba en sus brazos mientras le hacía cosquillas para que ella ría.
‒ Mama me pinto –Dijo toda tímida.
‒ Ay ella, mamá –Beso su mejilla - ¿Queres ir a despertar a Gon? Duerme como una morsa.
‒ ¡Sii! –Rieron, para que ella desaparezca.
Y mientras ella se fue a despertar a tu hermano, ustedes siguieron charlando, vos contándole todo este último tiempo que no habías visto a Ali, y que el resto no tenga casi ni una oportunidad de aportar algo, porque cuando vos hablar, no paras.

Once de la noche y vos reis mientras la vez saltar arriba de la cama, repitiéndole que tenga cuidado, que puede caerse. Esta con su pijama de invierno y te tiro un “puedo dormir con ustedes” mientras Pedro se estaba duchando.
‒ Hay que preguntarle a papá… Pero entre nosotras –Dijiste en un tono más bajo – Si me das un súper, súper, súper abrazo, obvio.
Que te sonría cómplice, y que al instante se arrodille para abrazarte fuerte, o no tanto, y que deje cinco besos en tu mejilla.
‒ ¿Nos hacemos las dormidas así papá no me manda a mi cama? –Y que vos rías.
‒ Dale. –Y que se acomoden, ella pegadita a tu cuerpo para que vos la abraces y que se queden quietita para cuando llegue Pedro.

Escuchaste a Pedro entrar al cuarto y que al instante prende el velador. Que sientas su mirada y que no puedas evitar sonreír. Que abras los ojos y él te esté sonriendo.
‒ Shh –Le hiciste seña con tu dedo índice en tu boca.
‒ ¿Se hace? –Modulo y vos asentiste con una sonrisa – Mmm, me parece que voy a tener que llevar una bolsa de papa a su cuarto, ¿no? –Dejo besos en su mejilla y vos no podías más de amor – O tendré que hacerle cosquilla para que se despierte.
‒ ¡No! –Salto ella y vos reíste junto a Pepe – Cosquillas no.
‒ Ay, pensé que dormías, que susto –Y ahora ella rio.
‒ Paupi me dijo que me podía quedar a dormir con ustedes.
‒ ¿Ah sí?
‒ Si, porque le di un abrazo y muchos besos entonces me dejo.
‒ ¡Que chanta! Yo también quiero un abrazo enorme y besos, claro.
‒ ¿Pero duermo con ustedes? –Vos le sonreíste. No da más de linda.
‒ Primero el abrazo –Y que ella se pare en la cama para que lo abrace fuerte y deje besos en toda su cara para que él sonría – Sabes cómo convencer chiquita –Y que rías, en acuerdo con él.
Y no se habló más, ahora están los tres en la cama, ella al medio y Pedro abrazándolas a ambas.
‒ Estamos todos en la cama grande –Dijo ella – Porque Oli también esta, ¿o no?
‒ Obvio, en la pansa pero esta, siempre esta. –Vos.
‒ La familia Alfonso durmiendo en una cama de dos plazas… -Dijo él
‒ Yo creo que cuando nazca Oli y se nos dé por dormir todos juntos, tendríamos que agregar una plaza más –Dijiste vos.
‒ ¿Y después nosotros solos? Nos perdemos amor –Dijo el divertido para que vos rías.
‒ Papi…
‒ ¿Qué pasa amor?
‒ ¿Vos estas feliz?
‒ Obvio que estoy feliz. ¿Por?
‒ ¿Y vos mami?
‒ Más que feliz.
‒ No entiendo igual… -Dijo Pepe - ¿A qué viene esa pregunta?
‒ A que yo también soy feliz, porque ustedes lo son –Y que sonrías a más no poder.
‒ Ay, pero que princesa más dulce que tenemos –Dijo su papa y como si se hubieran puesto de acuerdo le besaron su mejilla – Te amamos hermosa.
‒ Yo también los amo –Dijo ella y estiro sus bracitos a tu pansa y a la de él.
‒ Yo las amo, a las tres.

Y que no te quepa más amor.


Continuara…
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JusPauliter.

viernes, 28 de marzo de 2014

Capitulo 177


Es sábado, y vos, con Lola están en casa, aburridas y solas. Pedro tuvo que salir a hacer unas fotos imprevistas, por eso se puso de mal humor, por eso un poco que te trato mal, por eso que te pusiste un poco mal, y por eso Lola te abrazo un poquito, y se te paso.
No imagina una Paula triste, de mal humor. Siempre estas para ella, de buen humor, riendo y escuchándola, respondiendo sus preguntas, cuidándola. Por eso es que sos tan importante para ella, por eso es que sos su mamá, y por eso te brinda tanto amor, el que te hace tan bien, y se hace querer como una hija.
‒ Atende Loli –Le gritaste de la cocina al escuchar tu celular, mientras vos preparabas una súper merienda para las dos.
Al ratito la viste hablar por teléfono, diciendo que estabas a su lado, y que ahí te pasaba el celular.
‒ Es la tía Eve –Sonreíste.
‒ Evelina Morante, al fin apareces –Dijiste en tono de reproche, pero con una sonrisa.
‒ Paula Chaves, lo mismo digo, ¿Cómo estás amiga? ¡Lo que te extraño!
‒ Ay, yo también boludita, todo bien, ¿ustedes? ¿Cuándo vuelven?
‒ En realidad llegamos al medio día. Y se me ocurrió llamarte para ver si estabas en tu casa.
‒ Con mi pansa que en cualquier momento no me dan muchas ganas de salir, viste. ¡Veni! Quiero ver a mi ahijada.
‒ Jajajajaja mi vida, ya falta poquiiiito –Y sonreíste, te mordiste tu labio inferior – Escúchame, dejo a mi suegra en su casa y nos vamos con Juani para allá.
‒ Las espero con la merienda y una Loli bailando en el living –Y ella rio.
‒ Allá voy.
Seguiste preparando la merienda incluyendo dos tazas para tu amiga e ahijada, y mientras las esperaban se cambiaron, porque claro, las dos seguían de pijama.
Hasta que toco el timbre y vos fuiste a atender.
‒Ay hola –Abrazaste a tu amiga con una sonrisa - ¡Que linda que estamos!
‒ ¡Vos estas hermosa! ¡Que linda esa pancita! –Y sonreíste.
‒ Hola chiquita, ¿no me saludas? –Y Juanita se acercó a vos para que te abrace y la alces, dejes miles de besos y la dejes nuevamente en el piso - ¿Cómo estas mi amor? –Pero ella te señalo a Moro - ¿Queres jugar con Morito? Ahí viene Lola
‒ Esta con fiaca, recién se despierta de la siesta –Y vos sonreíste.
Mientras ellas jugaban con Moro (o le hacían la vida imposible) ustedes están en le mesa del comedor con sus respectivas tazas de té, en el medio hay unas porciones de torta, facturas y unos bizcochitos salados que tu amiga trajo.
En fin, están como quieren.
‒ ¡Y contame! ¿Qué se siente ya estar en los últimos días? –Eve.
‒ ¿Más gorda? ¿Con más antojos? Yo creí que el tema de los antojos era del cuarto mes hasta el sexto ponele –Y que ella ría – Pero cada vez tengo más ganas de comer boluda. Yo no sé cómo voy a hacer después para volver.
‒ Estas hermosa negrita. Y hay que alimentar a esa bebe. Despues tenes tiempo para bajar esos kilos de más y volver a bailar –Y ella asintió – Yo con Juani aumente casi diez quilos de más, y a los dos meses de empezar con todo en el gimnasio ya había recuperado mi estado.
‒ Pero yo aumente el doble que vos Eve. Y sigo, nadie me para –Este tema te tiene un poco preocupada, pero no lo suficiente para volverte loca.
‒ Vos tenes facilidad de bajar peso Pau, jamás hiciste una dieta, yo vivía a dieta y jamás pude tener el peso que quise.
‒ Estas hermosa vos también, cállate.
‒ Y ¿Cómo te preparas para el parto?
‒ Pensarlo me da nervios, pero, viste que te conté que empecé a hacer clases prenatales –Ella asintió – Se armó un grupo re lindo, y entre todas nos sacamos nuestras dudas o inquietudes, así que re bien, sé que va a ser único… Y se me pone la piel de gallina. –Ella te sonrió.
‒ Te juro que esos minutos son únicos, cuando te la ponen en tus brazos, solo existe vos y ella –Y sonreíste.
‒ Voy a llorar –Rieron.
‒ ¿Pepe, trabaja?
‒ Si, se fue después de almorzar. Con su humor malísimo, le avisaron sobre la hora, y ya habíamos organizado ir a visitar a su hermana en Pilar.
‒ Uh, pobre…
‒ Pobre los que trabajan con él, ¿Quién lo soporta con su humor? –Y rieron.
‒ Paupi, ¿podemos jugar con los títeres? –Llego Lola con uno de los títeres en su mano.
‒ Obvio –Besaste su mejilla – Espera que te armo el escenario –Y ella te sonrió.
Se quedaron con ellas viendo como jugaban, hasta que te toco a vos hacer una mini obra con Lola, y después a tu amiga con Juanita.
Y así pasaron la tarde, entre risas y títeres.
Pedro llego y ustedes reían en el living mientras Lola y Eve bailaban una canción. Lo miraste y reíste, para que él se contagie y te acerques para besarlo.
‒ Hola amor, ¿Cómo te fue?
‒ Bien, entre todo –Te abrazo y dejo otro beso - ¡Como se divierten las chicas! –Hizo su tono más alto para que el resto se dé cuenta que el había llagado, y que al instante Lola salte a sus brazos –Hola hermosa.
‒ ¿Cómo estas Pepe?  Nos agarraste bailando. –Eve saludo a Pepe con un beso en su mejilla.
‒ ¿Viste como baile papi?
‒ Hermosa, muy bien. ¿Cómo va, tanto tiempo Eve?
Despues de insistir, Eve con Guille (que fue llamado para que venga) y Juana se quedaron a cenar con ustedes, para seguir compartiendo y riendo, pasando un lindo momento.
Hasta que ellos, cerca de las once y media decidieron volver a su casa, y que vos, después de ayudar a Loli a ponerse su pijama y quedarte un ratito con ella, vuelvas al living, donde estaba Pedro con su celular.
‒ Hola –Dijiste al sentarte al lado tuyo.
‒ Hola amor, ¿se durmió la leona? –Y vos asentiste con una sonrisa
‒ No costo mucho igual –Besaste su mejilla - ¿Qué hacías?
‒ Me hablaba con Sonia, que dice que mañana nos espera, otra vez –Y vos sonreíste.
‒ ¡Buenísimo! Mañana es domingo, no se trabaja –Y él sonrió.
‒ Te juro que me quedo la bronca –Y vos sonreíste divertida.
‒ Ya está, no te lo van a hacer más… Despues de tu ataque –Que ría, mordiéndose sus labios.
‒ ¿Estaba muy enojado?
‒ Y… Digamos que bastante, ¡hasta yo la ligue!
‒ Ay, si… Perdóname.
‒ Todo bien –Lo despeinaste y él te beso dulcemente.
‒ ¿Vamos a la cama?
‒ Si, dale. Me voy a hacer un té, ¿vos queres algo?
‒ No, besos, después de que tomes el té – Sonreíste, para que lo beses dulcemente y te levantes yendo por tu té.


Continuara…
JusPauliter

martes, 25 de marzo de 2014

Capitulo 176

Te despertaste temprano, pensando en que tenías que salir de la cama, de tu casa.
Y ya te dio frio pensarlo.
Besaste la mejilla de Pedro y sonreíste al verlo seguir durmiendo.
Te levantaste y fuiste directo a la cocina. Donde te preparaste un rico desayuno, para después meterte en la ducha, para sacar un poco el frio, que te cambies, o eso intentes.
El clásico problema con el corpiño, si otra vez.
Y Pedro que dormía.
‒ Gordo –Le acariciaste su mejilla – Amor, ¿no me prendes? Por fi.
‒ Mmm, bueno –Dijo todo dormido para que vos rías un poquito - ¿Dónde vas que ni “buen día” me dijiste? – Te mordiste el labio ocultando una sonrisa para que después de que te prenda le des un beso dulce y tierno.
‒ Buen día mi amor… Voy a visitas a las chicas de la guardería, ayer le mande un mensaje y dijeron que me esperaban
‒ Mmm bueno. Llévate el auto, ¿o queres que te lleve?
‒ Me lo llevo, vos quédate calentito, ¿trabajas?
‒ En casa –Guiño un ojo – Le dije que me iba a tomar el día, pero me dio unas fotos para editar.
‒ Tu amigo, Hernán –Dijiste divertido – Te tiene cortito eh.
‒ Se agranda el gil –Y reíste para besarlo.
‒ Te amo, en un rato vuelvo, volvemos.
‒ Las amo, cuídate.
Sonreíste, dejaste otro beso en sus labios y después de abrigarte saliste para la cochera en busca del auto.
Y a los quince minutos estabas estacionando en frente al maternal, donde habías trabajado esos dos años tan lindos, y tan importantes para vos.
Llegaste y saludaste a algunas de las chicas que no conocías, para que después de pedir permiso entres a donde estaban tus compañeras desayunando, esperando a que empiecen a llegar los nenes.
‒ Que lindo verte Pau, ¡Y que pansa! Ya casi que estamos –Y vos sonreíste.
‒ Ya no entramos más –Dijiste con una sonrisa.
‒ ¿Futura clienta?
‒ Por ahora, mi idea es estar con ella las 24 hs del días, después no sé, veremos –Sonreíste.
Amaste compartir esa mañana con ellas, volviste a tres años atrás cuando tus mañanas con esos bebes eran hermosas, llena de alegría, de amor, y compañerismo con las demás chicas. Te diste cuenta que extrañabas muchísimo, y te dio unas ganas tremendas de volver a ponerte ese guardapolvo e internarte toda la mañana con risas y canciones infantiles.
Volviste alrededor de las once y media a casa, para encontrarte a un Lola acostada en el sillón, tapada con una manta viendo Discovery, toda pachucha, sin duda estaba por enfermarse.
‒ Hola pimpollin –Sonreíste y dejaste un beso en su frente, seguía con fiebre - ¿Cómo te sentís?
‒ Bien, me duele acá – y se te señalo su garganta.
‒ Mmm, bueno, ¿queres que te prepare algo calentito para comer?  ¿Una sopita de letras? ¿Te gusta? –Y ella asintió con una sonrisa – Dale.
Llegaste a la cocina y te encontraste con Pedro y el delantal de cocina.
- chiflaste divertida- ¡Que cocinero! –Y el rio.
‒ Hola hermosa –Te abrazo para besarte dulcemente - ¿Cómo te fue?
‒ Re lindo, me dieron ganas de volver –Y él te sonrió - ¿Ustedes, que hicieron?
‒ Mmm, miramos tele, y miramos tele, y miramos tele –Rieron – Y después me levante a cocinar, y Lola mira tele… Y básicamente eso.
‒ ¡Muchísimo! –Dijiste para besarlo – Hablando de cocinar, ¿le preparamos una sopita a Loli?
‒ ¿Sopa? ¡Ella!
‒ Si amor, sopa.
‒ ¿Pero Lola? Si jamás le gusto la sopa.
‒ Pero ahora esta pachucha, así que quiere sopa. Shh. –Rieron.
Despues de prepararle la sopa a Lola y de que esos bifecitos a la criolla estén listos, almorzaron para que después vos te encargues de limpiar, y que los alcances a ellos, ya en la cama grande tapados hasta las orejas, con frio.
‒ ¿Sale siesta? –Preguntaste.
‒ ¡Noo! –Dijo Loli.
‒ Dale, un ratito, mirar tanta televisión te va a hacer mal –Dijo su papá.
‒ Pero me aburro durmiendo.
‒ ¿Cómo te vas a aburrir si tenes que dormir gorda? –Dijiste vos riendo.
‒ Me aburro durmiendo. –Y que ahora rían los dos - ¿Jugamos a que tenemos que cantar?
‒ ¿Qué cantamos? –Preguntaste vos.
‒ La del Sapo Firel.
‒ No la sé a esa –Dijo Pepe.
‒ Si, pa… Es la que cantamos siempre: El sapo firel, le gusta comer bichitos bolitas hasta el amanecer –Empezó cantando.
‒ Pero un día Firel, diez bichitos se comió –Canturrio Pepe y te toco la pansa. Vos reíste para pegarle suave en su mejilla
‒ La pancita le dolía pero a nadie convido –Seguiste vos con Lola.
‒ ¡El que come y no convida tiene un sapo en la barriga! Yo comí, convide, ese sapo es de Firel – Cantaron los tres juntos para que rían.
Siguieron cantando esas canciones pegadizas infantiles, hasta que Pedro puso un límite y al fin, pudiste lograr dormir esa siesta tan deseada.
A la nochecita fueron a visitar a Horacio que se había recuperado rapidísimo y que los invito a cenar, así que sin dudar compartieron esa cena con él y tu cuñado Federico.
Volvieron a eso de las once y media a casa, vos con mucho mas sueño del que tenías antes de dormir la siesta.
Y con un antojo.
¡Ensalada de remolacha!

Continuara…

Otro para Pattyyyyy.
JusPauliter.

Capitulo 175

SaSa

Sabias lo que estaba pasando, sabias que te tenías que levantar, o al menos despertarlo a Pedro. Pero no te podías mover, no podes abrir los ojos, queres dormir por una eternidad. Pero escuchaste que te llamaba, y te dijiste a vos misma que tenías que hacer ese esfuerzo.
¡Capaz le había pasado algo!
Entonces, con muchísima fuerza de voluntad, abriste los ojos, te los refregaste, te sentaste en la cama, te pusiste tus pantuflas, y saliste para el cuarto de Lola.
‒ Gorda, acá estoy. ¿Qué pasa? –Te sentaste a un costado de su cama y ella te abrazo fuerte – Tranquila mi amor… No pasó nada. ¿Soñaste feo?  -Y ella asintió – Ya está, Pau esta acá, estas transpirando Loli. Espérame ¿sí? Voy a buscar el termómetro para ver si tenes fiebre –Y ella asintió.
Entonces te fuiste a buscar el botiquín donde tenías el termómetro, y volviste.
‒ ¿Te sentís bien amor?
‒ Sí, tengo miedito –Vos mientras le pusiste el termómetro en su bracito.
‒ ¿Soñaste muy feo? –Ella asintió - ¿Me queres contar? –Ella se recostó en una de tus piernas.
‒ Si… ¿Te acostas conmigo un ratito? –Y ella se hizo un bollito para que vos con tu pansa entres- venia un pajarito grande… y yo estaba con papá queriéndolo agarrar, pero el pajarito era malo, y me agarraba a mí y me llevaba… Y yo lloraba y papá me decía que me iba a buscar, pero el pajarito era re feo –Y vos sonreíste.
‒ Bueno, era solo un sueño, ¿y sabes qué? Papa está roncando en el cuarto –y ella rio.
‒ ¿Cuánto tarda esto?
‒ Hace ruidito –Le sonreíste – Capaz tenes un poquito de fiebre.
‒ ¿Y eso es malo? –Su preocupación.
‒ No, no tanto… Puede que te este por dar algún resfrió y por eso te de fiebre, pero nada más –Y ella sonrió.
‒ ¿Te quedas conmigo? –Y vos asentiste dejando un beso en su mejilla. Hasta que se duerma te dijiste.
Pero la que se terminó durmiendo antes fuiste vos.
Unas manitos en tu pansa y unas risitas te despertaron.
‒ Oli se mueve –Dijo ella divertida.
‒ Se despertó –Dijiste vos – Nos quedamos dormidas, ¿no? –Y ella asintió riendo - ¿Y papá?
‒ Acá, yo. –Y apareció el con una bandeja: el desayuno. Tu sonrisa.
‒ Hola amor –Sonreíste.
‒ Hola  -Te beso – ¿Cómo durmieron?
‒ Apretaditas –Dijiste vos – Pero bien... Te re abandone amor.
‒ Si, yo me desperté y no te encontré… Y sale rápido para ver si te había pasado algo, y te encontré, lechoniando con Loli –Y que rían.
‒ Tenía fiebre –Y apoyaste una de sus manos en su frente – Y sigue con un poquito.
Desayunaron los tres juntos en la cama de Lola, para que después se levanten, bañes a Lola, y que salgan los tres para buscar algo que almorzar.

Decidieron con Pedro que Lola se quede en casa, ya que supusieron que la fiebre y el pequeño dolor de garganta eran porque por ahí se estaba por enfermar.
Así que después de unas ricas milanesas con puré, Pedro estaba a punto de irse.
‒ ¿Me llamas cualquier cosa? –Él se estaba por ir,
‒ ¿Qué pasaría? –Dijiste con una sonrisa, sabias a que se referia.
‒ No sé, nada… Pero por las dudas.
‒ Te amo –Lo besaste – Claro que te llamo mi amor.
‒ Mañana me tomo el día, te aviso… Quiero estar con ustedes, acostado todo el día, pero con ustedes –Y rieron.
‒ Bueno, podemos divertirnos en la cama… Qué se yo, mirar una peli cómica, o jugar a las cartas –Sonreíste – Anda, dale.
‒ Si, chau, te amo –Te robo un beso (y miles de sonrisas)
Despues de lavar los cubiertos que utilizaron para almorzar, te sumaste a Lola que estaba en su cuarto pintando.
‒ ¿Ponemos música? –Y ella asintió sonriente.
Así que mientras pintaban escuchaban el CD de Ciro y los persas que encontraste en unas cosas de Pepe, para que algunas las canten, porque él siempre se encargaba de cantarles mientras iban de viaje o cada vez que se escuchaba el CD.
‒ Paaau, tocaron timbre –Vos estabas en el baño.
‒ Ahí voy gorda… No atiendas.
Te apuraste y saliste del baño. Al fijarte por la mirilla de la puerta pudiste ver a Ana, con su sonrisa.
‒ Es Anita – Le dijiste a Lola y abriste – Hola –Tu sonrisa.
‒ ¡Hola Pau! –Te saludo dejando un beso en tu mejilla – Hola pequeña, ¿Cómo andan?
‒ Bien –Sonreíste – Que sorpresa linda… Justo Pepe no está.
‒ Huy, sabía que tenía que venir más tarde… Perdón que llegue sin avisar.
‒ No hay problema… Igual, seguro llega en media hora, cuarenta minutos. Siéntese, ¿toma mate? ¿Café? ¿Té?
‒ Un té está bien Pau… Y vos hermosa, ¿no fuiste al jardín hoy?
‒ No, mamá dice que me estoy por enfermar. –Y vos sonreíste cuando volvías con dos tazas de té para vos y para ella.
‒ Anda con un poquito de fiebre y dolor de garganta… Así que con Pepe preferimos que no tome frio.
‒ Esta bien, hay que cuidarse… Y además, te hace compañía. ¡Esta enorme esa pancita!
‒ ¿Vos viste? Casi que explotamos eh –Dijiste con una sonrisa viendo tu pansa. Posta que esta enorme.
La tarde siguió y la charla con ella también, admitís que un poco de miedo, estar sola con ella, sin Pepe de por medio, te dio, pero como dijo él, la buena onda que maneja esta mujer es inmensa, te hizo sentir cómoda, le mostraste el cuarto de Olivia, y claro, después el de Lola a pedido de su nieta que después se encargó de regalarle un dibujito, y ella feliz.
‒ ¿Quiere atender Ana?  Debe ser Pedro que no se llevó llave –Le dijiste mientras estabas con Lola en el baño. El tema de que todavía no iba sola al baño era complicado…
Y al instante escuchaste la voz de Pedro, y después de que el trámite “baño Lola”  este resuelto saliste a saludar a tu amor.
‒ Hola mi amor –Te abrazo - ¿Cómo estás? ¿Loli estas mejor?
‒ Si –Ella.
‒ Caí sin avisar, y bueno…
‒ No hay problema –Vos – La pasamos bien, ¿o no? –Y ahora fue Ana quien asintió.
‒ Me imagino que te quedas a cenar… -Dijo Pedro y vos sonreíste.
‒ Me están esperando Pepe…
‒ Dale, avisa… Recién llego, no vale –Y reíste junto a Ana y Lola. No podía más de chiquilín.
‒ Esta bien… ¡Pero no hagas cocinar a Pau! Pidamos algo.
Y así fue, pidieron en una rotisería un pollo con papas, y cenaron entre risas y contando historias viejas, o no. Recordando, o enterándose de lo que no vivieron.
Compartiendo.

Continuara…
Dedicaaaadisimo a Patt. Espero que hayas tenido un lindo cumple.. Y que te guste el cap (falta otro) Te quierooo.
JusPauliter.

lunes, 24 de marzo de 2014

Capitulo 174


Nueve y media de la mañana en la ciudad Rosarina y después de dar unas vueltas en la cama, frustrada, por querer seguir durmiendo, te levantas y vas al baño, para hacer tus necesidades, lavarte los dientes y que cuando salgas te encuentres con Sofí que está sentada en la cama, sin reacción.
‒ ¡So! –Y se asustó – Jajajaja pensé que estabas dormida.
‒ Algo así –Te dijo con su sonrisa – Buen día Pochi –Y se levantó para dejar un beso en tu mejilla - ¿Cómo amaneció?
‒ Bien, ya sin un poquito de sueño –Revoleaste los ojos – Y con hambre –Y rieron.
‒ ¿Nos cambiamos y bajamos?
‒ Dale.

Bajaron a desayunar junto a Bautista y los demás, para que después, junto a Sofí, suban para dejar todo en condiciones para que mañana cuando sea la hora de marchar ya tengan todo listo.
Cuando terminaron salieron para seguir comprando cositas para Oli, la perdición de ambas, mas tuya, las cosas de bebes.
Almorzaron en un lindo restaurant y después volvieron caminando por la orilla del rio hacia el hotel. El cuerpo no te daba más, entonces vos te acostaste, mientras Sofí se fue para el spa a disfrutar un poco.
Te despertaste a eso de las cinco, y después de prepararte y maquillarte bajaste para encontrarte con Bautista en la recepción y que junto a uno de los chicos salgan para donde se hacían las fotos, no sin antes despedirte de Sofí.
Te sentiste bastante cómoda y cuidada por todo el equipo, como del fotógrafo como el asistente y como Bautista, que antes de entrar te pidió por favor que si te sentías incomoda le digas, y por suerte no tuviste que hacerlo.
Que después de las fotos, tengas un mini break para cambiarte y que salgan otra vez para el canal donde deberían hacer una entrevista, y que no te dé más el cuerpo, que quieras estar en la cama, en tu cama, con Pedro y Lola descansando.
Cuando llegaste al hotel, cenaste con Sofí, y sin dudas te acostaste, para dejarle un mensaje a Pedro que mañana salías alrededor de las seis de la mañana, que lo extrañas, y que lo amas.

Cinco y media  y estás demasiado abrigada, con tus manos en la pansa, con miedo a que se te caiga (si, exagerada ante todo) tomando un café de la confitería del aeropuerto, esperando junto a Sofí que llegue el avión.
‒ Estás chinita –Le dijiste a Sofí, que no daba más del sueño.
‒ Me voy a caer dormida, te juro –Reíste.
‒ Espero que no tarde tanto en llegar el avión, quiero llegar a casa.
‒ Ay yo también, extraño a mi gordo.
‒ Despues soy yo la enamorada –Dijiste y rieron – No das más de tarada amiga.
‒ Bueno eh –Se quejó – Voy por unos chicles para el viaje, ¿queres algo?  
‒ Caramelos, de los de palitos de la selva, por fis… ¡Y un chocolate! –Ella te sobro, es que no podías comer chocolate a las seis de la mañana… O sí.

Al fin el avión había llegado, y después de hacer los trámites y de esperar un ratito más, subieron, para que te sientes y te relajes una vez que el vuelo inicio.
Pudiste dormir un ratito, solo un ratito porque el resto del viaje estuviste hablando y comiendo las golosinas que te había comprado Sofí, y como el viaje no duraba mucho, cuando quisiste acordar ya estabas aterrizando.

Ocho y media y después de despedirte de Sofí que la llevaron a su casa, volvías junto a Pedro a tu casa.
‒ Re lindo, las notas fueron demasiados lindas… Es como que volves al tiempo atrás, y ¡Por qué paso tan rápido!
‒ Muy rápido pasan los años… ¿Y las fotos? –Su miedo.
‒ Ay, re tranqui amor… Muy lindas, pedí que me la manden por mail, aproveche e hice unas para mí, sola…Te van a encantar
‒ Que lindo amor –Te sonrió.
‒ ¿Y ustedes? ¿Me extrañaron, algo? –Dijiste con una sonrisa.
‒ Mas extrañamos a la pansa, pero si, te extrañamos –Una O perfecta y que el ría.
‒ Me dan celos.
‒ Jajajaja tonta, obvio que te extrañamos, a las dos –Acaricio la pansa.
‒ Se portó bastante bien eh
‒ Desde la pansa siempre se portó bien… Ahora hay que ver fuera –Y rieron.
Cuando llegaron a casa vos fuiste recibida por Moro, entonces te sentaste en el sillón para poder hacerle caricias.
‒ Mi chanchito –Besaste su cabeza - ¿Loli duerme?
‒ Se quedó en casa de tu viejo –Y sonrieron – Iri se quedaba en tu casa, entonces quiso quedarse con ellos.
‒ Jajajaja me muero… ¿Y, bien?
‒ Me mando una foto Gon, acostada con Miguel –Y te la mostro.
‒ Papa feliz –Dijiste con una sonrisa – Y te quedaste solito –El asintió y lo besaste.
‒ Con Morito… Vino mamá a cenar, y después la lleve a su casa, y me acosté con Moro, que justo en el medio de la cama se acostó –Y rieron.
‒ Hablando de cama…
‒ Tenes un sueñito, ¿dormimos?  Despues nos invitó tu papa a almorzar.
‒ Dale genial. –Sonreíste y fuiste agarrada de su mano al cuarto.
Donde te pusiste tu pijama y lo abrazaste para sentir su cuerpo, su calor, su respiración.
‒ Te extrañe tanto, te juro. –Le dijiste.
‒ Me paso lo mismo… Es como que estoy tan acostumbrado a levantarme y que estés conmigo, y que cuando me acuestes ya estés en la cama. O llegar a casa y encontrarme con tu risa –Sonreíste- Igual, fue dos días…
‒ ¡Eternos! –Y rieron para que se besen dulcemente.
Y que después de seguir charlando un poquito, lograste dormirte, en tu cama, con él.

Una sonrisa y que se te duplique cuando la veas correr y que te abrace las piernas.
‒ Hola mi amor –Besaste miles de beses su mejilla - ¿Cómo estás?
‒ Bien… ¿Oli cómo se portó? –Sonreíste.
‒ Muy bien –Sonreíste – Hola papá –Lo abrazaste. Para que después dejes un beso en la mejilla de tu hermano y cuñada.
Tallarines con salsita hechos por tu cuñada, y que sientas la gloria, ya que a vos, era fácil de encontrar la gloria en la comida.
‒ ¿Y cómo te trato el abuelo? –Le preguntaste a Loli y le sonreíste a tu papá.
‒ Miramos dibujitos en la cama grande y después comimos caramelos y nos dormimos con Dormilón –Y sonreíste.
‒ ¿Los tres en la cama grande? –Preguntaste y ella asintió.
‒ ¿Ronco mucho? –Su papá.
‒ No, el abuelo no ronca –Y que rían
‒ Se hizo la canchera que iba a dormir con Iri y durmió con papá. – Gonza.
‒ Me hizo el amague la peque –Dijo ella sonriendo.
Despues del postre están todos en el comedor  y una taza de café (la tuya de té) decidieron volver a casa, para que vos sigas descansando.
Y como era de esperar, después de que te acuestes apareció Lola, seguida por Moro quien se posicionó en tu pansa, mientras Loli se acostaba a tu lado y lo miraba preocupada a Moro.
‒ ¿No le hace nada a Oli?
‒ No –le sonreíste – la siente, como vos cuando se mueve.
‒ ¿Y ahora se está moviendo? –Agarraste su manito y la apoyaste justo en donde su hermana daba pataditas y se hacía sentir.
‒ ¡Se mueve mucho! ¿No te duele? –Y apareció Pedro con unos chocolates, vos sonreíste.
‒ No, no duele –Sonreíste.
‒ ¡Papi! –Y que te cruce para sentarse en su falda.
‒ ¡Cuidado gorda! –La reto su papá –Tenes que tener cuidado Loli.
‒ Si, perdón –Y vos sonreíste – Papi…
‒ ¿Qué paso?
‒ Viste que mamá dentro de su pancita tiene una bebe
‒ Tu hermanita.
‒ ¿Cómo se hacen los bebes? –Y a la vez se miraron, para que rían. Sabían que en algún momento iba a llegar esta pregunta - ¿Qué? Malos, ¿de qué se ríen?
‒ No, está bien que preguntes Loli – Dijiste.
‒ ¿Y entonces?
‒ Es complicado –Empezó su papá – Simplemente porque como nosotros dos nos queremos muchísimo, muchísimo… y nuestro amor es tan fuerte, se formó Olivia.
‒ Pero… - Empezó ella y vos la interrumpiste.
‒ Lo que quiere decir papá es que como nosotros dos nos queremos mucho, nosotros formamos a Olivia. Papá tenía una parte de Oli y yo otra, y nos unimos para formar a tu hermanita, ¿entendes?  -Ella asintió.
‒ ¿Y por qué a papá no le creció la pansa también? –Y rieron.
‒ Porque soy yo la que llevo a Oli, la alimento y la cuido… Papá solo nos mima –Y él te sonrió.
‒ ¿Quién quiere chocolate? –Grito él para que ustedes den un “Si” obviamente, y que el tema sea finalizado.
Los extrañaste tanto estos dos días.
Sin dudas… Son tu todo.

Continuara…

Si comentan agradezco!!!!
JusPauliter. 

jueves, 20 de marzo de 2014

Capitulo 173


Ocho de la mañana habías puesto la alarma que te acaba de despertar. Suspiraste y te levantaste en busca de un rico desayuno. Subiste las persianas y te dieron ganas de volver a la cama. El cielo se caía de la tormenta que estaba llegando, y lo primero que pensaste: en una hora me tengo que subir a una avión rumbo a Rosario.
Suerte que son menos de cincuenta minutos, y que con el tiempo te acostumbraste a viajar en avión.
Un té con leche con unas tostadas y el clásico queso crema con mermelada que tanto te gusta. Compu, radio bajita para que mientras chusmeas un poquito aparezca Moro que te escucho y te quiso hacer compañía. Que le convides una de tus tostadas, haciéndole señas que no diga nada –como si hablara- porque sabias que estaba mal.
Cuando terminaste de ducharte te fuiste a cambiar y te encontraste con un Pedro sonriente de verte cambiándose.
‒ Buen día amor –Le dijiste y te acercaste a él para besarlo un poquito.
‒ Hola hermosa. ¿Cómo dormiste?
‒ Bien, aunque me quedaron ganas de quedarme un ratito más –Y él te sonrió.
‒ ¿Desayunaste? – Y asentiste.
‒ Gordo, ¿me ayudas? – tres veces ibas intentando prenderte el corpiño.
‒ Dale. –Y a él no le costó nada, es más, se dio el lujo de dejarte un beso en tu cuello para que vos sonrías te des vuelta y lo beses dulcemente.
‒ Voy a terminar de cambiarme, ya son ocho y media. –Y en una hora tenes que llegar si o si a Ezeiza.
Recibiste a Nilda con alegría, quien hoy se iba a hacer cargo un ratito de Lola, ya que después de que te lleve Pedro al aeropuerto tendría que irse a hacer unas fotos para una revista reconocida.
Cuando ambos estuvieron listos, salieron para allá.
Mientras, en el auto, vos te mensajeabas junto a Sofí, estabas en otra, por eso Pedro se enojó.
‒ Amor, te estoy hablando… ¿Me podes dar bola?
‒ Perdón, es que es Sofí –Dijiste divertida- ¿Qué me estabas diciendo?
‒ Te preguntaba que si mañana cuando volves me avisas para buscarte o te llevan a casa.
‒ Búscame amor –Y seguiste con el celular.
‒ Ok, si no puedo, le digo a Fede o alguna de mis hermanas ¿sí? Por el tema de papá… ¡Paula! ¿Podes dejar un poco el celular? Ya la vas a ver.
‒ Te estoy escuchando… Sí, no hay problema –Le sonreíste – No te enojes tontito.
‒ Pero no me das bola.
‒ Esta bien, ya está –Guardaste el celular en tu cartera y acariciaste su mano que estaba en la palanca de cambios. Él te sonrió.
Cuando llegaron al aeropuerto, Pedro estaciono para bajar tu valija y que juntos entren, para encontrarse con Sofí y el resto de los chicos que viajaban junto a vos y Bautista. Saludaron a cada uno, pero vos te quedaste un poco más alejada charlando con Sofí y Pedro.
‒ Yo me voy, ¿sí? Me van a matar.
‒ ¿Mucho trabajo Pepe? –Pregunto Sofí.
‒ Esta semana estuve a full. Entre el trabajo y mi viejo…
‒ Bueno, pero por suerte ahora está mejor –Dijiste vos- Llámame cualquier cosa
‒ Vos llámame… Masvale te cuides, no hagas ningún mal esfuerzo.
‒ Lo prometo –Le sonreíste y le diste un beso chiquito – Besos a Loli.
‒ Dale. Nos vemos Sofí –Dejo un beso en su mejilla, para que después de saludar al resto, te deje un beso dulce en los labios – Cuídate, por favor.
‒ Te amo.
‒ Yo también, a las dos –Y sonreíste para que lo abraces de nuevo, y que lo veas irse.

Despues de un pequeño susto por las turbulencias que hubo justo cuando salía el avión, pudiste disfrutar del viaje, y por suerte, llegaron al ratito a la ciudad rosarina, para que después de llegar al aeropuerto salgan todos juntos en un taxi hacia el hotel que iban a parar estos dos días.
‒ Te juro que no doy más –Dijiste y te recostaste en la camita del hotel – Uh boluda, que horror la cama.
‒ Jajajajaja, ¿no das más?
‒ El comienzo del viaje me estreso te juro… ¿Qué hacemos? ¿Salimos a caminar un rato para que se haga la hora del almuerzo?
‒ Dale gorda… Déjame cambiarme y vayamos a recorrer un poco.
Y después de que se acomoden, y se cambien salieron a caminar, más bien a conocer, porque mucho no se ubicaban, vos habías viajado varias veces, pero de chica, la última vez fue cuando paso el accidente, y hasta ahora no habías viajado.
Almorzaron en un restaurant bastante sencillo, pero pintoresco, y después volvieron al hotel, porque a vos no te daban más los pies.

Son las siete de la tarde y recién salís con tu amiga de aquella pileta climatizada, te encanta el agua, te relaja, y ahora estando embarazada te relaja mucho más, y a Olivia también.
Te duchaste rapidísimo, te cambiaste y maquillaste un poquito. En cuarenta minutos tenes que estar en el hall con Bautista, que vienen unos periodistas para hacerle una pequeña entrevista a ambos.
‒ So, ¿estoy bien así? –Le preguntaste. Tu vestidito suelto con unos suecos, y un peinado que improvisaste.
‒ Estas hermosa Pochi… Yo me ducho y bajo, así chusmeo  -Dijo riendo.
‒ Dale, bajo Sofí… nos vemos.
Te encontraste con Bauti que hablaba por teléfono y vos le sonreíste, entonces el término de hablar enseguida.
‒ ¿Todo bien Pau? –Te pregunto con una sonrisa.
‒ Todo tranqui –Dijiste - ¿vos?
‒ Bien, peleando un poco con mi vieja –dijo divertido – nada raro –Y le sonreíste – Esta hermosa esa pansa, ¿nena, no?
‒ Así es, Olivia –Le sonreíste y acariciaste tu pansa.
‒ Que lindo… En algún futuro me gustaría ser padre –Y sonreíste.
‒ Sin dudas es lo más lindo…

Los dos periodistas llegaron y ustedes se sentaron en un sofá, el mismo del hotel, donde ellos también se sentaron enfrente de ustedes, y empezaron con la nota:
‒ ¿Hace mucho que bailan juntos? – Despues de presentarse, se prendieron las cámaras y con una mini introducción, la nota empezó.
‒ Unos, ¿tres años? –Dijo Bautista.
‒ Claro, empezamos a bailar justo ese año que yo viaje a Los Ángeles, y después seguimos bailando… Estuvimos en una obra –Recordaste con una sonrisa.
‒ Mas allá de lo profesional, que son increíbles bailando juntos –Ambos murmuraron un “gracias” - ¿Se llevan bien fuera de todo baile? Es decir, ¿tienen trato?
‒ Si, la verdad que sí, son muchos años compartidos –Dijo él.
‒ Paula, con tu pansa de ocho meses, hace muchísimo que no bailas... ¿Pensas volver después de que nazca tu hijo?
‒ La verdad que después de los tres meses de embarazo me quise enfocar en mí y en mi beba, por ahora estoy tranquila, una vez que nazca Olivia estoy segura de que voy a  darme cuenta si tengo ganas de arrancar con todo o tomarme un tiempo para disfrutar de ella. Creo que voy a optar por la segunda opción –Dijiste sonriendo – Los primeros meses de un hijo no se viven otra vez nunca más –Concluiste.
La nota siguió y hasta pudiste disfrutar y relajarte en un momento. Cuando termino, te despediste de ambos periodista y te quedaste charlando junto a Bautista y Sofí.
‒ Bueno, ¿ustedes salen a cenar? –Pregunto Bauti.
‒ La verdad que yo muero de hambre –Dijiste vos y ellos dos rieron – Olivia pide comida.
‒ Dale, vayamos algún lugar – Sofí.
Entonces salieron los tres para el centro a ver si encontraban algún lugar lindo para cenar, y cuando por fin lo encontraron disfrutaron de una cena linda, y divertida.

‒ Hola mi amor –Vos y que Sofí se ría de tu voz.
‒ Hola hermosa. ¿Cómo estás?
‒ Bien, hace un ratito llegamos de cenar con Sofí y Bautista
‒ ¿Qué tal la nota? ¿Larga?
‒ Si, pero estuvo linda, divertida. ¿Ustedes? Ya los extraño.
‒ Nosotros recién volvimos de saludar a papá, Lola me insistió y la lleve… Y ahora estamos con Ana que la invitamos a cenar.
‒ Que lindo, mándale un saludo. ¿Cómo esta Horacio?
‒ Te digo que bastante bien… La operación salió genial, y ahora se está recuperando, todo a su tiempo.
‒ Que bien mi amor, me alegro mucho… Nosotras ya estamos acá, en la habitación, con Sofí compramos unos chocolates así que vamos a castigarnos un poquito.
‒ ¿Ahora ella te cumple los antojos? –Dijo divertido.
‒ Jajajaja, digamos que las dos estábamos antojadas.
‒ Bueno mi amor, mañana te llamo alrededor del mediodía ¿dale?
‒ Dale, besos a Loli, hoy me roba el lugar en la cama ¿no?
‒ Ya desde temprano me dijo –Rieron juntos – Chau mi amor, saludos a Sofí.
‒ Dale, besos. Te amo

Continuara…
No sé ustedes pero estos capítulos de que ellos están separados me embolan escribir… Y a ustedes leer, verdad?
Pero pronto se viene de tutti, tutti lindo.
Ya estamos en la época final J

JusPauliter.