‒ Lola, dale que llegamos tarde gorda –Le gritaste desde el
baño con peine en mano – Dale amor, que todavía nos queda el viaje hasta el jardín
–Vos y la palabra puntualidad escrita en tu frente.
Resulta que hoy Lola junto a sus compañeros hacen una
pequeña obra de teatro, donde actúa de una niña campesina, o gauchita, como más
les guste, y ustedes están en meremos. O ella y su padre.
Porque vos la cambiaste rápido, mientras Pedro miraba el
informativo en el living, vos sos la que la estabas esperando en el baño,
mientras ella se divertía junto a su padre, inconscientes de la hora que era.
Reconozcamos que vos sos la señorita puntualidad, y de que
ellos quieren adaptarse a esta señorita, pero es más fuerte que ellos, o es más
fuerte que vos.
Siendo la una y media Lola ya disfrazada de gauchita,
abrigados, y con Moro, salieron a aquel jardín con media hora de sobra. Que con
suerte seria aprovechada para llegar a destino, y rogabas para tus adentro que
no sea más tiempo.
‒ Lo tendríamos que haber dejado a Moro, ¿no? –Preguntaste en
el medio del viaje.
‒ ¿Por qué decís? –Pedro – Fue tu idea, igualmente.
‒ ¿Ahora me tiras toda la culpa a mí?
‒ Solo digo que fue tu idea Pau, no nos van a decir nada…
Relaja –Apoyo una mano en tu pierna y vos lo miraste de reojo.
‒ Amor, podrías ir más rápido igual… No vamos a llegar.
‒ Hago todo lo que puedo hacer.
‒ ¡Si vas a veinte!
‒ Bueno Paula, para un poco. No puedo correr carrera, no vez
el tránsito.
‒ Yo sabía que teníamos que salir antes – Silencio - ¡Encima
este del frente que parece que va paseando! No es horario para pasear.
‒ ¿La podes cortar? Ya vamos a llegar –Te dijo serenamente.
Suspiraste y apoyaste la cabeza en el respaldo. Intentando tranquilizarte.
Llegaron al jardín con cinco minutos de retraso, lo cual no
supiste como, no bajaste la ventanilla y gritaste de la impotencia que te daba
llegar tarde.
Acompañaste a Lola a su respectiva salita dejando a Pedro en
la galería con Moro (él que te odio), y te quedaste acomodando unas pequeñas
cosas de Loli, para que después comience el mini acto, y que ahora estés junto
a Pedro que ya tiene preparada su cámara de fotos para sacar miles y miles a su
gauchita.
‒ ¡Mira lo que es con esas trencitas! –Te dijo y vos sonreíste.
El acto había comenzado y había aparecido Lola junto a dos nenitas también gauchita,
quien con ayuda de su maestra decían un pequeño texto refiriéndose a la fecha.
Aplaudieron los dos, embobados de aquella pequeña que sin
demostrar nerviosismo había dicho su versito de memoria.
‒ Se te está cayendo la baba –Le codeaste
a Pedro para que él te sobre y rías.
‒ Boba… Mira lo que es –Te mostro
una de las fotos y vos sonreíste.
‒ Igualita al papá –Le robaste un
beso.
Cuando termino el acto, se armó un
clima muy lindo, donde las maestras hicieron que hagan una ronda grande con
todos los nenes para que algunos padres les conviden unas tortas fritas con
unas chocolatadas, y que también les conviden a ustedes.
Despues de compartir un lindo
momento junto a la gente del jardín, ustedes junto a Loli volvieron para casa
de Miguel que los había invitado a merendar.
En el camino:
‒ ¿Te gusto Paupi como dije el
versito?
‒ Hermosa mi amor, ¿sentías
nervios? –Ella negó.
‒ Estuviste muy bien Loli –Dijo su
papá.
‒ La seño dijo que era muy buena
actriz… ¿Eso es bueno?
‒ Claro que sí –Vos.
‒ Bueno, no tanto –Dijo su papa
para que vos te muerdas el labio inferior – Mira cuando sea más grande, me diga
que esta con dolor de pansa y sea toda una actuación para faltar al colegio.
‒ ¡Pedro! No, porque eso sería
mentir, y no se miente, ¿no Loli?
‒ Si no te crece la nariz como
Pinocho, una compañerita me conto que le mintió a su mamá.
‒ ¿Y le creció la nariz? –Le pregunto
Pedro, vos sonreíste.
‒ Un poquito –Y ustedes rieron.
Llegaron a casa de tu papá y para
tu sorpresa te atendió Ali.
‒ ¡Ali! Qué lindo verte –Tu sonrisa,
tu felicidad y tu abrazo para ella.
‒ Hola Pochi, como te extrañaba.
‒ Ay, yo a vos… ¿Cómo estas, tanto
tiempo?
Pasaron los tres después de
saludar a Alicia para que saludes a tu papá y que se sienten en el comedor.
‒ ¿Qué toman chicos? –Pregunto tu
papá - ¿Loli, chocolatada?
‒ Merendamos en el jardín Miguel,
no vez que estamos de gauchita con las trencitas –Dijo Pepe con su sonrisa.
‒ Y toda pintadita… ¿Quién te dio
permiso? ¡Ojo eh! –Le dijo a Lola que estaba en sus brazos mientras le hacía
cosquillas para que ella ría.
‒ Mama me pinto –Dijo toda tímida.
‒ Ay ella, mamá –Beso su mejilla -
¿Queres ir a despertar a Gon? Duerme como una morsa.
‒ ¡Sii! –Rieron, para que ella
desaparezca.
Y mientras ella se fue a despertar
a tu hermano, ustedes siguieron charlando, vos contándole todo este último
tiempo que no habías visto a Ali, y que el resto no tenga casi ni una
oportunidad de aportar algo, porque cuando vos hablar, no paras.
Once de la noche y vos reis
mientras la vez saltar arriba de la cama, repitiéndole que tenga cuidado, que
puede caerse. Esta con su pijama de invierno y te tiro un “puedo dormir con
ustedes” mientras Pedro se estaba duchando.
‒ Hay que preguntarle a papá… Pero
entre nosotras –Dijiste en un tono más bajo – Si me das un súper, súper, súper
abrazo, obvio.
Que te sonría cómplice, y que al
instante se arrodille para abrazarte fuerte, o no tanto, y que deje cinco besos
en tu mejilla.
‒ ¿Nos hacemos las dormidas así
papá no me manda a mi cama? –Y que vos rías.
‒ Dale. –Y que se acomoden, ella
pegadita a tu cuerpo para que vos la abraces y que se queden quietita para
cuando llegue Pedro.
Escuchaste a Pedro entrar al
cuarto y que al instante prende el velador. Que sientas su mirada y que no
puedas evitar sonreír. Que abras los ojos y él te esté sonriendo.
‒ Shh –Le hiciste seña con tu dedo
índice en tu boca.
‒ ¿Se hace? –Modulo y vos
asentiste con una sonrisa – Mmm, me parece que voy a tener que llevar una bolsa
de papa a su cuarto, ¿no? –Dejo besos en su mejilla y vos no podías más de amor
– O tendré que hacerle cosquilla para que se despierte.
‒ ¡No! –Salto ella y vos reíste junto
a Pepe – Cosquillas no.
‒ Ay, pensé que dormías, que susto
–Y ahora ella rio.
‒ Paupi me dijo que me podía quedar
a dormir con ustedes.
‒ ¿Ah sí?
‒ Si, porque le di un abrazo y
muchos besos entonces me dejo.
‒ ¡Que chanta! Yo también quiero
un abrazo enorme y besos, claro.
‒ ¿Pero duermo con ustedes? –Vos le
sonreíste. No da más de linda.
‒ Primero el abrazo –Y que ella se
pare en la cama para que lo abrace fuerte y deje besos en toda su cara para que
él sonría – Sabes cómo convencer chiquita –Y que rías, en acuerdo con él.
Y no se habló más, ahora están los
tres en la cama, ella al medio y Pedro abrazándolas a ambas.
‒ Estamos todos en la cama grande –Dijo
ella – Porque Oli también esta, ¿o no?
‒ Obvio, en la pansa pero esta,
siempre esta. –Vos.
‒ La familia Alfonso durmiendo en
una cama de dos plazas… -Dijo él
‒ Yo creo que cuando nazca Oli y
se nos dé por dormir todos juntos, tendríamos que agregar una plaza más –Dijiste
vos.
‒ ¿Y después nosotros solos? Nos
perdemos amor –Dijo el divertido para que vos rías.
‒ Papi…
‒ ¿Qué pasa amor?
‒ ¿Vos estas feliz?
‒ Obvio que estoy feliz. ¿Por?
‒ ¿Y vos mami?
‒ Más que feliz.
‒ No entiendo igual… -Dijo Pepe -
¿A qué viene esa pregunta?
‒ A que yo también soy feliz, porque
ustedes lo son –Y que sonrías a más no poder.
‒ Ay, pero que princesa más dulce
que tenemos –Dijo su papa y como si se hubieran puesto de acuerdo le besaron su
mejilla – Te amamos hermosa.
‒ Yo también los amo –Dijo ella y
estiro sus bracitos a tu pansa y a la de él.
‒ Yo las amo, a las tres.
Y que no te quepa más amor.
Continuara…
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JusPauliter.

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