sábado, 29 de marzo de 2014

Capitulo 178

‒ Lola, dale que llegamos tarde gorda –Le gritaste desde el baño con peine en mano – Dale amor, que todavía nos queda el viaje hasta el jardín –Vos y la palabra puntualidad escrita en tu frente.
Resulta que hoy Lola junto a sus compañeros hacen una pequeña obra de teatro, donde actúa de una niña campesina, o gauchita, como más les guste, y ustedes están en meremos. O ella y su padre.
Porque vos la cambiaste rápido, mientras Pedro miraba el informativo en el living, vos sos la que la estabas esperando en el baño, mientras ella se divertía junto a su padre, inconscientes de la hora que era.
Reconozcamos que vos sos la señorita puntualidad, y de que ellos quieren adaptarse a esta señorita, pero es más fuerte que ellos, o es más fuerte que vos.
Siendo la una y media Lola ya disfrazada de gauchita, abrigados, y con Moro, salieron a aquel jardín con media hora de sobra. Que con suerte seria aprovechada para llegar a destino, y rogabas para tus adentro que no sea más tiempo.
‒ Lo tendríamos que haber dejado a Moro, ¿no? –Preguntaste en el medio del viaje.
‒ ¿Por qué decís? –Pedro – Fue tu idea, igualmente.
‒ ¿Ahora me tiras toda la culpa a mí?
‒ Solo digo que fue tu idea Pau, no nos van a decir nada… Relaja –Apoyo una mano en tu pierna y vos lo miraste de reojo.
‒ Amor, podrías ir más rápido igual… No vamos a llegar.
‒ Hago todo lo que puedo hacer.
‒ ¡Si vas a veinte!
‒ Bueno Paula, para un poco. No puedo correr carrera, no vez el tránsito.
‒ Yo sabía que teníamos que salir antes – Silencio - ¡Encima este del frente que parece que va paseando! No es horario para pasear.
‒ ¿La podes cortar? Ya vamos a llegar –Te dijo serenamente. Suspiraste y apoyaste la cabeza en el respaldo. Intentando tranquilizarte.
Llegaron al jardín con cinco minutos de retraso, lo cual no supiste como, no bajaste la ventanilla y gritaste de la impotencia que te daba llegar tarde.
Acompañaste a Lola a su respectiva salita dejando a Pedro en la galería con Moro (él que te odio), y te quedaste acomodando unas pequeñas cosas de Loli, para que después comience el mini acto, y que ahora estés junto a Pedro que ya tiene preparada su cámara de fotos para sacar miles y miles a su gauchita.
‒ ¡Mira lo que es con esas trencitas! –Te dijo y vos sonreíste. El acto había comenzado y había aparecido Lola junto a dos nenitas también gauchita, quien con ayuda de su maestra decían un pequeño texto refiriéndose a la fecha.
Aplaudieron los dos, embobados de aquella pequeña que sin demostrar nerviosismo había dicho su versito de memoria.
‒ Se te está cayendo la baba –Le codeaste a Pedro para que él te sobre y rías.      
‒ Boba… Mira lo que es –Te mostro una de las fotos y vos sonreíste.
‒ Igualita al papá –Le robaste un beso.
Cuando termino el acto, se armó un clima muy lindo, donde las maestras hicieron que hagan una ronda grande con todos los nenes para que algunos padres les conviden unas tortas fritas con unas chocolatadas, y que también les conviden a ustedes.

Despues de compartir un lindo momento junto a la gente del jardín, ustedes junto a Loli volvieron para casa de Miguel que los había invitado a merendar.
En el camino:
‒ ¿Te gusto Paupi como dije el versito?
‒ Hermosa mi amor, ¿sentías nervios? –Ella negó.
‒ Estuviste muy bien Loli –Dijo su papá.
‒ La seño dijo que era muy buena actriz… ¿Eso es bueno?
‒ Claro que sí –Vos.
‒ Bueno, no tanto –Dijo su papa para que vos te muerdas el labio inferior – Mira cuando sea más grande, me diga que esta con dolor de pansa y sea toda una actuación para faltar al colegio.
‒ ¡Pedro! No, porque eso sería mentir, y no se miente, ¿no Loli?
‒ Si no te crece la nariz como Pinocho, una compañerita me conto que le mintió a su mamá.
‒ ¿Y le creció la nariz? –Le pregunto Pedro, vos sonreíste.
‒ Un poquito –Y ustedes rieron.
Llegaron a casa de tu papá y para tu sorpresa te atendió Ali.
‒ ¡Ali! Qué lindo verte –Tu sonrisa, tu felicidad y tu abrazo para ella.
‒ Hola Pochi, como te extrañaba.
‒ Ay, yo a vos… ¿Cómo estas, tanto tiempo?
Pasaron los tres después de saludar a Alicia para que saludes a tu papá y que se sienten en el comedor.
‒ ¿Qué toman chicos? –Pregunto tu papá - ¿Loli, chocolatada?
‒ Merendamos en el jardín Miguel, no vez que estamos de gauchita con las trencitas –Dijo Pepe con su sonrisa.
‒ Y toda pintadita… ¿Quién te dio permiso? ¡Ojo eh! –Le dijo a Lola que estaba en sus brazos mientras le hacía cosquillas para que ella ría.
‒ Mama me pinto –Dijo toda tímida.
‒ Ay ella, mamá –Beso su mejilla - ¿Queres ir a despertar a Gon? Duerme como una morsa.
‒ ¡Sii! –Rieron, para que ella desaparezca.
Y mientras ella se fue a despertar a tu hermano, ustedes siguieron charlando, vos contándole todo este último tiempo que no habías visto a Ali, y que el resto no tenga casi ni una oportunidad de aportar algo, porque cuando vos hablar, no paras.

Once de la noche y vos reis mientras la vez saltar arriba de la cama, repitiéndole que tenga cuidado, que puede caerse. Esta con su pijama de invierno y te tiro un “puedo dormir con ustedes” mientras Pedro se estaba duchando.
‒ Hay que preguntarle a papá… Pero entre nosotras –Dijiste en un tono más bajo – Si me das un súper, súper, súper abrazo, obvio.
Que te sonría cómplice, y que al instante se arrodille para abrazarte fuerte, o no tanto, y que deje cinco besos en tu mejilla.
‒ ¿Nos hacemos las dormidas así papá no me manda a mi cama? –Y que vos rías.
‒ Dale. –Y que se acomoden, ella pegadita a tu cuerpo para que vos la abraces y que se queden quietita para cuando llegue Pedro.

Escuchaste a Pedro entrar al cuarto y que al instante prende el velador. Que sientas su mirada y que no puedas evitar sonreír. Que abras los ojos y él te esté sonriendo.
‒ Shh –Le hiciste seña con tu dedo índice en tu boca.
‒ ¿Se hace? –Modulo y vos asentiste con una sonrisa – Mmm, me parece que voy a tener que llevar una bolsa de papa a su cuarto, ¿no? –Dejo besos en su mejilla y vos no podías más de amor – O tendré que hacerle cosquilla para que se despierte.
‒ ¡No! –Salto ella y vos reíste junto a Pepe – Cosquillas no.
‒ Ay, pensé que dormías, que susto –Y ahora ella rio.
‒ Paupi me dijo que me podía quedar a dormir con ustedes.
‒ ¿Ah sí?
‒ Si, porque le di un abrazo y muchos besos entonces me dejo.
‒ ¡Que chanta! Yo también quiero un abrazo enorme y besos, claro.
‒ ¿Pero duermo con ustedes? –Vos le sonreíste. No da más de linda.
‒ Primero el abrazo –Y que ella se pare en la cama para que lo abrace fuerte y deje besos en toda su cara para que él sonría – Sabes cómo convencer chiquita –Y que rías, en acuerdo con él.
Y no se habló más, ahora están los tres en la cama, ella al medio y Pedro abrazándolas a ambas.
‒ Estamos todos en la cama grande –Dijo ella – Porque Oli también esta, ¿o no?
‒ Obvio, en la pansa pero esta, siempre esta. –Vos.
‒ La familia Alfonso durmiendo en una cama de dos plazas… -Dijo él
‒ Yo creo que cuando nazca Oli y se nos dé por dormir todos juntos, tendríamos que agregar una plaza más –Dijiste vos.
‒ ¿Y después nosotros solos? Nos perdemos amor –Dijo el divertido para que vos rías.
‒ Papi…
‒ ¿Qué pasa amor?
‒ ¿Vos estas feliz?
‒ Obvio que estoy feliz. ¿Por?
‒ ¿Y vos mami?
‒ Más que feliz.
‒ No entiendo igual… -Dijo Pepe - ¿A qué viene esa pregunta?
‒ A que yo también soy feliz, porque ustedes lo son –Y que sonrías a más no poder.
‒ Ay, pero que princesa más dulce que tenemos –Dijo su papa y como si se hubieran puesto de acuerdo le besaron su mejilla – Te amamos hermosa.
‒ Yo también los amo –Dijo ella y estiro sus bracitos a tu pansa y a la de él.
‒ Yo las amo, a las tres.

Y que no te quepa más amor.


Continuara…
1/2
JusPauliter.

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