Te despertaste temprano,
pensando en que tenías que salir de la cama, de tu casa.
Y ya te dio frio pensarlo.
Besaste la mejilla de Pedro y
sonreíste al verlo seguir durmiendo.
Te levantaste y fuiste
directo a la cocina. Donde te preparaste un rico desayuno, para después meterte
en la ducha, para sacar un poco el frio, que te cambies, o eso intentes.
El clásico problema con el
corpiño, si otra vez.
Y Pedro que dormía.
‒ Gordo –Le acariciaste su
mejilla – Amor, ¿no me prendes? Por fi.
‒ Mmm, bueno –Dijo todo
dormido para que vos rías un poquito - ¿Dónde vas que ni “buen día” me dijiste?
– Te mordiste el labio ocultando una sonrisa para que después de que te prenda
le des un beso dulce y tierno.
‒ Buen día mi amor… Voy a
visitas a las chicas de la guardería, ayer le mande un mensaje y dijeron que me
esperaban
‒ Mmm bueno. Llévate el auto,
¿o queres que te lleve?
‒ Me lo llevo, vos quédate calentito,
¿trabajas?
‒ En casa –Guiño un ojo – Le dije
que me iba a tomar el día, pero me dio unas fotos para editar.
‒ Tu amigo, Hernán –Dijiste divertido
– Te tiene cortito eh.
‒ Se agranda el gil –Y reíste
para besarlo.
‒ Te amo, en un rato vuelvo,
volvemos.
‒ Las amo, cuídate.
Sonreíste, dejaste otro beso
en sus labios y después de abrigarte saliste para la cochera en busca del auto.
Y a los quince minutos
estabas estacionando en frente al maternal, donde habías trabajado esos dos
años tan lindos, y tan importantes para vos.
Llegaste y saludaste a algunas
de las chicas que no conocías, para que después de pedir permiso entres a donde
estaban tus compañeras desayunando, esperando a que empiecen a llegar los
nenes.
‒ Que lindo verte Pau, ¡Y que
pansa! Ya casi que estamos –Y vos sonreíste.
‒ Ya no entramos más –Dijiste
con una sonrisa.
‒ ¿Futura clienta?
‒ Por ahora, mi idea es estar
con ella las 24 hs del días, después no sé, veremos –Sonreíste.
Amaste compartir esa mañana
con ellas, volviste a tres años atrás cuando tus mañanas con esos bebes eran
hermosas, llena de alegría, de amor, y compañerismo con las demás chicas. Te
diste cuenta que extrañabas muchísimo, y te dio unas ganas tremendas de volver
a ponerte ese guardapolvo e internarte toda la mañana con risas y canciones
infantiles.
Volviste alrededor de las
once y media a casa, para encontrarte a un Lola acostada en el sillón, tapada con
una manta viendo Discovery, toda pachucha, sin duda estaba por enfermarse.
‒ Hola pimpollin –Sonreíste y
dejaste un beso en su frente, seguía con fiebre - ¿Cómo te sentís?
‒ Bien, me duele acá – y se
te señalo su garganta.
‒ Mmm, bueno, ¿queres que te
prepare algo calentito para comer? ¿Una
sopita de letras? ¿Te gusta? –Y ella asintió con una sonrisa – Dale.
Llegaste a la cocina y te
encontraste con Pedro y el delantal de cocina.
- chiflaste divertida- ¡Que
cocinero! –Y el rio.
‒ Hola hermosa –Te abrazo
para besarte dulcemente - ¿Cómo te fue?
‒ Re lindo, me dieron ganas
de volver –Y él te sonrió - ¿Ustedes, que hicieron?
‒ Mmm, miramos tele, y
miramos tele, y miramos tele –Rieron – Y después me levante a cocinar, y Lola
mira tele… Y básicamente eso.
‒ ¡Muchísimo! –Dijiste para
besarlo – Hablando de cocinar, ¿le preparamos una sopita a Loli?
‒ ¿Sopa? ¡Ella!
‒ Si amor, sopa.
‒ ¿Pero Lola? Si jamás le
gusto la sopa.
‒ Pero ahora esta pachucha, así
que quiere sopa. Shh. –Rieron.
Despues de prepararle la sopa
a Lola y de que esos bifecitos a la criolla estén listos, almorzaron para que después
vos te encargues de limpiar, y que los alcances a ellos, ya en la cama grande
tapados hasta las orejas, con frio.
‒ ¿Sale siesta? –Preguntaste.
‒ ¡Noo! –Dijo Loli.
‒ Dale, un ratito, mirar
tanta televisión te va a hacer mal –Dijo su papá.
‒ Pero me aburro durmiendo.
‒ ¿Cómo te vas a aburrir si
tenes que dormir gorda? –Dijiste vos riendo.
‒ Me aburro durmiendo. –Y que
ahora rían los dos - ¿Jugamos a que tenemos que cantar?
‒ ¿Qué cantamos? –Preguntaste
vos.
‒ La del Sapo Firel.
‒ No la sé a esa –Dijo Pepe.
‒ Si, pa… Es la que cantamos
siempre: El sapo firel, le gusta comer
bichitos bolitas hasta el amanecer –Empezó cantando.
‒ Pero un día Firel, diez bichitos se comió –Canturrio Pepe y te toco la pansa. Vos reíste para
pegarle suave en su mejilla
‒ La pancita le dolía pero a nadie convido –Seguiste vos con Lola.
‒ ¡El que come y no convida tiene un sapo en la
barriga! Yo comí, convide, ese sapo es de Firel – Cantaron los tres juntos para que rían.
Siguieron cantando esas
canciones pegadizas infantiles, hasta que Pedro puso un límite y al fin,
pudiste lograr dormir esa siesta tan deseada.
A la nochecita fueron a
visitar a Horacio que se había recuperado rapidísimo y que los invito a cenar, así
que sin dudar compartieron esa cena con él y tu cuñado Federico.
Volvieron a eso de las once y
media a casa, vos con mucho mas sueño del que tenías antes de dormir la siesta.
Y con un antojo.
¡Ensalada de remolacha!
Continuara…
Otro para Pattyyyyy.
JusPauliter.

buenísimo,seguí subiendo!!!
ResponderEliminarme encanta la nove!!!
muy lindos los dos cap me encantaro te mando besos espero el siguiente
ResponderEliminar