Suspiraste y sonreíste cuando escuchaste tu nombre,
agarraste la mano de Loli y saludaste a Yani con un abrazo.
Pasaste a aquel consultorio el cual te vio todos estos meses
de embarazo, y ya que estas en los últimos días. Admitís que te da un poco de
miedo, el momento de estar ahí, en la camilla a punto de dar a luz, te
preguntas si vas a poder, te preguntas el después, te da mucho miedo el si vas
a ser una buena madre, si vas a poder sola, digo, sola no, pero estas segura
que vas a necesitar muchísimo a tu mamá, de sus consejos como madre, de alguien
que te ayude, que este para vos y para tu hija.
Notaste que Yani y Lola estaban riendo, entonces te diste
cuenta que te habías quedado colgada, y que seguro te estaban preguntando algo.
‒ ¡Te colgaste negri! –Dijo Yani para que vos sonrías.
‒ Perdón –Dijiste divertida – Estaba en otra
‒ Te estaba preguntando a ver si hiciste mucho reposo, pero
Loli ya me conto que estuviste todo el día en la cama –Y le sonreíste.
‒ Te juro que no me dan ganas de moverme –Dijiste con una
sonrisa.
‒ Esta bien, tenes que aprovechar a descansar… ¿Hacemos la
eco?
Todo estaba a la perfección, Olivia no paraba de crecer, su
peso y su cuerpito estaba bastante desarrollado, solo faltaba llegar a los
nueve meses y cuando ella se decida, vos ibas a estar feliz de recibirla y de
tenerla con vos, en tus brazos. Como todos, su papá y su hermana, que está ahí
con vos, y que no da más de felicidad, de ansiedad, pregunta todo, porque a esa
edad no podes pedir más.
‒ Escúchame, ¿y más o menos, la fecha? –Le preguntaste a
Yani cuando volvías del baño.
‒ ¿No te la había dicho? Rondamos más o menos del 19 a 27
pero no llegamos a los 27, creo… Se adelanta –Y sonreíste.
Despues de algunas preguntas que te habían quedado, saliste
junto a Lola a un restaurant, ha pedido de ella, entonces, como a vos no te
molesto, e iban a estar las dos solas, salieron a un lindo restaurant para
almorzar.
‒ ¿Podemos ir a ver al abuelito? –Te pregunto ella – Lo
extraño.
‒ Yo no puedo ir mi amor, tengo que cuidar Oli –Le
acariciaste una de sus mejillas – Pero si queres, después del jardín le decimos
a papá que te lleve ¿sí?
‒ ¿No le va a pasar nada, no?
‒ No –le sonreíste – solo tiene que estar un tiempo en el
hospital para que se recupere del todo.
‒ ¿Por qué le paso eso? –Una máquina de preguntas.
‒ Yo ya te explique, el corazoncito del abuelo es mucho más
viejito que el tuyo, y hay cosas que no soporta como soportaríamos vos o yo
¿entendes? – Ella asintió – Vas a ver que dentro de muy poquito el abuelo va a
estar bien y va a poder volver a su casita –Y ella sonrío.
‒ ¡Y va a conocer a Oli! –Dijo feliz y vos reíste un poquito
– Ahora falta poquitito ¿no?
‒ Así es mi amor, poquitísimo –sonreíste - ¿Estas contenta?
‒ ¡Sii! Mi amiguita Clari me dijo que la mamá la deja cargar
a su hermanito y que le da de comer… ¿Vos me vas a dejar?
‒ Obvio que si –Besaste su mejilla y al fin llego la comida.
Aprovecharon ese almuerzo para hablar muchísimo, siempre
fueron muy unidas entre ustedes, y te encanta hablar mucho con ella, sin dudas
aprendes de ella, como ella de vos, te hace bien, la amas como una hija.
Cerca del horario de entrada a su jardín volvieron a casa
para que ella se cambie y que vos la lleves a su jardín, que se despidan con un
gran beso, y que vos subas al auto para antes de arrancar lo llames a Pedro.
‒ Hola, ¿amor? –Vos.
‒ Hola Pau, justo te estaba por llamar.
‒ Vida, ¿paso algo?
‒ A papá terminaron de operarlo, por suerte salió todo bien,
pero hay que esperar hasta que se despierte.
‒ Ay, Dios. No sabes cómo me alegro, estaba un poco
preocupada.
‒ Si, por suerte está todo bien. ¿Vos, como estas? ¿Cómo te
fue en lo de Yani? ¿Loli?
‒ Todo bien gordo, Olivia no para de crecer, ¡nos dieron
fecha!
‒ Ay, mi vida. ¿Cuándo?
‒ No es exacta, pero entre el 19 hasta el 27, como
suponíamos… Pero dice Yani que no llega ni al 25, por el peso.
‒ ¿Gordita mi bebe? –Sonreíste, sin dudas iba a ser el padre
más baboso.
‒ Demasiado… Ya estamos pisando los tres quilos amor. ¡Y
falta un mes!
‒ Jajajajaja te amo. Escúchame, ¿queres venir a buscarme? Si
no me voy en taxi.
‒ Es que a eso te llamaba, para ver si querías que te
busque… Sigo parada en el jardín de Lola –Rieron juntos- En diez estoy allá.
Reíste y lo aturdiste, negaste con tu cabeza y te mordiste
el labio inferior. Todo en orden.
‒ ¡Esta al revés gordo! ¿Quién cambiaba los pañales de Lola?
– Lo retaste mientras sacabas el pañal del muñeco de Lola que hicieron de
modelo.
‒ Amor, hace ya casi un año que no cambio pañales… Además
siempre que podía los cambiaba mi hermana, o vos.
‒ Pero acá nos vamos a tener que dividir, porque cuando yo
no de más del cansancio me vas a tener que ayudar…
‒ Si… -Dijo dudoso – Igual, le podemos decir a Nilda que te
ayude un poquito, ¿no?
‒ Gordo, Nilda tiene sus cosas, no puede instalarse en casa
para ayudarme.
‒ Bueno, a Lu, o a Anita… Ya me dijo, que si precisábamos
ayuda, ella feliz.
‒ Me da vergüenza… ¡No la conozco! La vi solo una vez.
‒ Bueno, pero va a ver más encuentros… ¿No? –Asentiste con
una sonrisa – Además, me conto que le caes súper bien, vos fuiste la que
ayudaste mucho a que nos encuentre.
‒ No… Fue el destino amor, yo no hice nada.
‒ Si hiciste, muchísimo, para mi si –Sonreíste y mientras él
te abrazaba vos le acariciabas su cara- Siempre voy a estar agradecido de tener
una mujer bailarina, reconocida, linda, hermosa, que todos me envidien. –Y
reíste.
‒ Tonto –Lo besaste – Te amo.
‒ Yo a vos – Beso – Pero no soy tonto –Y rieron.
‒ Lindo sos.
‒ ¡Amor! Me voy a buscar a Lola – Te grito y después lo
viste apoyarse en el marco de la puerta.
Vos estabas concentrada en elegir la ropa para mañana, el
avión salía alrededor de las nueve y no habías hecho nada.
‒ Bueno amor, yo me quedo… Me quedas muchas cosas que hacer
para el viaje –Asintió serio, no le gusta para nada que viajes. Por eso mismo
te acercaste a él – Tres días, no son mucho –Murmuraste y lo besaste.
‒ Odio no poder ir con vos, enserio.
‒ Voy a estar bien… Además, va Sofí que es más cuida que vos
–Le dijiste sonriendo – Vamos a estar bien –Tocaste tu pansa y él te sonrío.
‒ Ahora vuelvo, las amo.
‒ Nosotras a vos… ¡Trae algo rico para merendar! Por fis –Y
él te sonrío para cerrar la puerta.
Continuara…
JusPauliter.

muy bueno me encanto espeor el siguiente besos
ResponderEliminarBuenisimo el capitulo,segui subiendo.
ResponderEliminar