martes, 10 de septiembre de 2013

Capitulo 133



La mañana los recibe con un grito de Lola.
- ¡Papa! – Lloriqueaba. Y su padre salió a su cuarto.
A los minutos regreso Pedro con Lola en brazos.
- ¿Qué paso Loli?
- Tuve un sueño feo
- Y quiere dormir con nosotros – Sonreíste entonces la nena se acostó entre medio de ustedes y volviste a cerrar los ojos. Era temprano y tenían tiempo de dormirse otra vez.
Esta vez fuiste vos quien saltaste de la cama al ver la hora. Te levantaste apurada, te cambiaste y fuiste a prepararles el desayuno a ellos, quienes dormían abrazados.
Cuando volviste con la bandeja con un café con leche para él y para vos, una mamadera con chocolatada para ella y unas masitas dulces, Pedro se estaba levantando.
- Hey, hola – Y te sonrió al verte.
- Buen día – Lo besaste por un ratito- Acóstate, hay tiempo. –Eran diez y media, planeaban llegar para medio día a José Mármol.
Entonces le apoyas la bandeja en su falda y vas al otro lado de la cama para despertar a Lola.
- Loli –Con voz dulce, él te miraba sonriendo, las amaba- Gordita, despertate… Pau trajo la meme a la cama con las masitas que te gustan. – Y ella entreabrió sus ojitos igualitos a los de su papa- Hola hermosa… Vamos a desayunar así después vamos a casa del abuelo.
- Tengo sueñito – Te dijo.
- Te dormiste tarde ayer gordita. – Besaste su mejilla. Pedro intervino haciéndole cosquillas, ella se movió exageradamente por efecto a las cosquillas.
- Basta papa –No paraba de reírse, esa risa contagiosa.
- Viste que te ibas a despertar- La peleaba – Dame un beso, buen día mi amor.
- Hola –Beso la mejilla de su papa y agarro su mamadera.
- ¿Qué soñaste ayer Loli?
- No se… Algo feo. Con unas arañas gigantes.
- ¡Mira si te convertías en la mujercita araña! – Pedro y su humor matutino.
- ¡Pedro! –Lo retaste.
- ¿Qué es eso papi?
- Una película.
- Que feo, no la quiero ver. – Vos sonreíste.
- No, mejor no.
- ¿Vos la viste? –Te pregunta.
- Sí. Igual, no es fea.
- El chico que se convierte es un superhéroe y rescata a personas.
- ¿Qué es rescatar?
- Las salva, las cuida de un hombre malo. – Le explica su papa.
- Mejor no hablemos más de la peli, se va a traumar. –Ríen ustedes dos. Ella no entiende que significa “traumar” pero no pregunta.
Once y media y ya listos los tres bajan por el ascensor para la cochera, suben al auto de Pedro. Tu auto fue vendido y ahora se manejan con este. Toman camino a José Mármol, ustedes dos charlan mientras Lola escucha el CD del Sapo Pepe.
Al llegar el auto de Miguel, tu papa ya está estacionado en la vereda de Horacio, tu suegro, y al tocar timbre fue Fede quien los atiende y alza a su sobrina quien se enojó porque la pincho con su barba.
Ustedes dos se van al patio y ahí encuentran a sus respectivos padres tomando un vasito de cerveza cada uno y charlando amigablemente.
El resto de los invitados no tarda en llegar, primero llegan Lu con su marido, Delfi y Fran quienes cada vez están más lindos y altos, luego llega tu hermano con tu cuñada Iri (te llevabas sumamente bien) y luego Sonia y Caro llegaron juntas.
Y el clima se vuelve divertido porque siempre que se reúnen se divierten y la conversación nunca se pierde. Luego de almorzar todos en el patio de Hora, los hombres (incluido Horacio y tu papa) juegan a un partidito, y obviamente Lola quiere jugar a patear la pelota, pero dejo de quererlo cuando sin querer la pelota le pega en su espaldita y caiga sentada, obviamente llora y vos la alzas para que se calme, entonces le propones hacerle un dibujito para su papa que mañana es su cumpleaños.
El mate no tarda en llegar y es Iri quien se ofrece a cebar, tus cuñadas también se suman y después que Lola se canse de dibujar sale a jugar con Delfi. Al ratito los hombres también se suman y así están casi toda la tarde, hasta que alrededor de las 20.00 deciden volver a casa, Lola está llorando, por cansancio y proponen que lo mejor es volver a casa para que después de ser bañada se acueste un ratito. Así que se despiden de los que quedan: tu papa, Fede, Lu con su familia y el hombre de la casa, Horacio.
Estás sentada leyendo uno de tus libros favoritos, cuando Pedro baja con una sonrisa: después de tantas vueltas, Lola logro dormirse. Y vos le sonreís, cerras tu libro y lo apoyas en la mesita ratona. Él se sienta al lado tuyo abrazándote de costado.
- Hola lindo – Plantas un beso en su mejilla.
- Hola mi amor – Porque el siempre duplica la apuesta.
- Estaba pensando… ¿Mañana que vas a hacer? Digo, con los chicos. ¿Se juntan acá?
- Organice para ir a cenar a un restaurant, si no te enojas –Negaste con una sonrisa- Así no hacemos quilombo acá, y tampoco te saco de casa. Y a la tarde seguro viene Herni, Matías y alguno de los chicos de la producción… Alejo, El Balita. Y bueno, el viejo, mis hermanos… -Asentiste- No sé quién vendrá, yo viste que no aviso, el que quiera venir, que venga – Vos haces exactamente lo contrario. Te gusta armar todo antes, bien organizado.
- Entonces mañana te ayudo con unas tortas. Hablaba con Sonia hoy y dijo que también te iba a hacer algo.
- Siempre me hace –Sonríe.
- Pobre tus hermanas.
- Ellas se ofrecen –Se defendió.
- Igual pobres –lo besaste- ¿Nos bañamos juntos? – Te sonrió y claro que acepto.
Dejándose llevar por besos, lo menos que hicieron fue bañarse, porque al estar ambos desnudos, los besos se volvieron más intensos, y claro que no pararon, tampoco quisieron y hasta estar los dos unidos, en cuerpo y también en alma, amándose completamente, bajo el agua tibia que chocaba con sus cuerpos, no pararon.
Despues de salir de la ducha se tiraron en la cama, abrazados y relajados, sin hacer nada solamente escuchando la respiración del otro. Hasta que levantaste la mirada para verlo con los ojos cerrado, sonreíste y dejaste un suave beso en sus labios, cuando quisiste levantarte para empezar a preparar la cena él te agarro de un brazo para atraerte a él y volver a besarte. Estuvieron los dos de acuerdo en volver a hacer el amor, esta vez en la cama que compartían.
- Tengo hambre – Despues de un largo silencio, otra vez estaban abrazados, vos apoyada en su pecho. 
- ¿Nos levantamos? Así preparamos algo de cenar. – Vos. Dejaste un beso en su mejilla.
- Ajam. – Pero ni te soltó
- Dale gordo. Tendrías que llamar a Lola, sino después no se duerme hasta las dos de la mañana, y por lo menos yo, ya quisiera estar durmiendo.
- La soportas vos con el mal humor después. –Chiquita y de malhumor. Pero era así.
Vos en la cocina, al ratito apareció Pedro con Lola en sus brazos
- Estaba despierta –Y se sonrieron.
-Buenísimo. ¿Ensalada de arroz y atún?
- Dale – Se viven sonriendo.

- ¿Tenes sueñito Loli? –Ella asintió- Ahora si queres te acostas en la cama grande a ver la tele
- ¿Puedo dormir con ustedes?
- Tenes que dormir en tu cama hija –Le dice su papa.
- ¿Y si sueño feo?
- Tenes a dormilón que duerme con vos, como siempre.
- Pero ayer soñé feo –Y su voz se quiebra.
- Bueno, te quedas con nosotros hasta que te dormís y después te llevo a tu cama.
- ¿Por?
- Un día –Le decís a Pedro.
- Bueno… Pero después se acostumbra.
- No se va a acostumbrar porque mañana duerme con Dormilón, sino la va a extrañar. ¿No Loli?
Ella asiente, un poco inconforme, es que ama dormir entre medio de ustedes.
Acostados los tres Lola mira la tele mientras Pedro esta con su celular, ya recibiendo algunos mensajes y vos estas mirándolos tratando de conciliar el sueño. Son las once y media de la noche y no das más, después de dos veces hacer el amor con Pedro, estar todo el día sin parar ni un segundo, porque no podías, estabas agotada. 
- Buenas noche- Avisaste que ibas a dormir.
- ¿Ya te dormís Pau? –Asentís sonriendo- Que sueñes con los angelitos Paupi –Y te beso miles de beses por toda la cara.
- Gracias mi amor – La amabas tanto – Chau vida – Pedro te sonríe y se acerca para besarte. Lola rezonga porque lo hacen y es ella quien está al medio, le encanta verlos besarse, pero no al medio de ella. Ustedes ríen. – No te voy a decir nada, porque faltan treinta y es mala suerte decirte antes – Tu teoría – Pero te amo.
- Yo también te amo
- Y yo a ustedes –Sonríen y se la comen a besos. Luego te das vuelta para lograr descansar.



Continuara…

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