Domingo y te
despertaron unos besos en la espalda, a lo que vos sonreíste. Y lo empezaste de
la mejor manera.
- Hola –
Dijiste cuando te diste vuelta para encontrarte con un Pedro todo sonriente
quien te beso.
- Buen día – Y
como amabas que te bese tu nariz.
- ¿Cómo dormiste?
–Sonreíste y lo abrazaste por la cintura para estar más cerca de él y que sus
narices se roncen.
- Bien.
Siempre duermo bien con vos –Y te mordiste el labio sobrándolo.
- Porque uno
duerme en una punta y el otro en la otra –Dijiste divertida para que el ría.
- Bueno, pero
si te abrazo me codeas –Reíste –Además, es re lindo despertarme a tu lado,
aunque bueno, estés a metros.
- Jajajaja
bobo –Lo besaste- ¿Desayunamos? Tengo hambre.
- Dale –Dijo para
llenarte de besos toda la cara y que después que vos lo empujes un poquito para
levantarte el haga lo mismo y bajen ambos en pijama a desayunar.
Un té con
leche para vos, un café negro para él. Masitas dulces para los dos.
Y que cuando
terminen de desayunar él salga a hacer quien sabe que afuera y que vos te
entres a duchar. Cuando salgas no había rastros de él, entonces lo buscaste por
el galpón, supusiste que estaba ahí.
Y no te equivocaste.
Estaba como tal nene tratando de prender el cuatriciclo.
- Así te quería
agarrar –Dijiste divertida y él te sonrió - ¿Qué haces?
- Tratando de
que ande esto, pero me parece que no tiene batería –Sonreíste. Él ya se había
bajado y caminaron junto a la puerta del galpón.
- Que bueno,
porque te quería invitar a caminar…
-
¿Caminar? Una carrera hasta el sauce, el
que pierde una prenda –Lo miraste divertida y supiste que no te estaba jodiendo
en el momento que salió corriendo. Obvio que lo seguiste.
- ¡Tramposo! –Le
gritaste para que no te cueste mucho en alcanzarlo y darle un pequeño empujón
para que él te agarre y terminen los dos en el pasto, girando, porque estaban en una bajada, y
obvio, riendo. - ¡Pedro! –Dijiste riendo – Soy una señorita, no me podes tirar así.
- Señorita,
vos fuiste la que me empujo.
- Vos
empezaste.
- Se, se,
ahora yo tengo la culpa.
- Obvio –Sonreíste
y jugaste con su nariz y la tuya.
- Me acuerdo
cuando te pedí de ser mi novia… ¿Te acordas? Estábamos más o menos así –Asentiste
y sonreíste al recordar.
- Y fue acá. –Se
sonrieron y se besaron, un beso dulce, lleno de amor. Se aman eternamente.
- Tengo una
idea –Te dijo feliz. – Ya vengo.
Y cuando
quisiste acordar salió trotando para la casa y a los cinco minutos volvió donde
estabas.
Te mostro una
cuchillita y te agarro la mano para que se acerque a un árbol.
- No… Pedro
¿para qué? No lo lastimes, pobre – Es que
había empezado a sacarle la cascara al árbol.
- Nuestro amor
lo va a fortalecer… Ponele –Dijo divertido y vos reíste.
- Tarado. No
lo hagas, pobrecito.
- Shh, es un: “Pau
y Pepe”, nada más. Déjame –Sonreíste mordiéndote el labio y él te beso para
seguir con su trabajo.
- Bueno, pero déjame
a mi también hacer algo. Vos pones mi nombre, yo el tuyo.
Y así lo
hicieron. El tu nombre, vos el suyo. Y un corazón, claro.
- Tengo hambre
–Volvían para la casa, él te hacia caballito, vos dejabas miles de besos en su
cachete, él se reía a causa de las cosquillas.
- Mmm, ¿Qué hacemos
de comer? Sobro sandwichitos de anoche…
- Nah
- ¿Qué queres
comer? No hay mucha variedad, menos acá.
- Tu novia,
que piensa en todo puso una bolsa de capelettis por las dudas en el bolso.
Reconoce que soy lo más.
- Reconozco
que sos lo más. Escúchame, ¿capelettis con salsa? Algo debe haber acá.
- Capelettis
con salsa a lo Pedro Alfonso.
- Ah, ¿yo
tengo que cocinar?
- Y con su
asistenta, la mejor, la más genia: Paula Chaves.
- Así me gusto
más –Llegaron a la casa en medio de un beso.
Vos insististe
en que tenías mucha hambre, entonces siendo las once y media se pusieron a
preparar sus capelettis con salsa roja. Y a la media hora ya estaban los dos
sentados en la gran mesa almorzando. Vos que habías terminado de comer antes de
él, te encargabas de molestarlo, para que el ría, y te odie. Estas tan de buen
humor, amas pasar tiempo con él, te divierte mucho.
Tres de la
tarde y están los dos acostados en el pasto haciendo la nada misma, va… Observando
aquel cielo celeste que el día les regalo, ambos en silencio, y no te
molestaba, porque aquel silencio no era incomodo, es más, ambos lo disfrutaban.
Y te sentís en
paz, porque estas al lado de él, porque no hay nada más lindo, según vos, de
estar con él, porque te trasmite amor, te trasmite paz, paciencia, porque sabes que siempre va a estar para vos,
siempre, como vos siempre lo vas a estar para él, porque lo amas, porque se
aman, porque se hacen bien el uno al otro, porque no existe amor más puro que
el suyo. Porque te hace sentir la mujer más
feliz del planeta, porque amas sus ocurrencias, sus locuras, su humor, sus
enojos, su sonrisitas, cuando con una sola mirada te pide que lo abraces, que
necesita de vos, porque con una mirada ambos se entienden.
Tus
sentimientos estaban a full, y se podía notar, porque con todos estos
sentimientos que estabas pensando se te cayeron unas lágrimas, es que te sentías
feliz, llorabas de felicidad. Y el, que también estaba colgado en sus
sentimientos/pensamientos, se dio cuenta que algo estaba pasando, por eso se apoyó
con uno de sus brazos para observarte, y enseguida preocuparse.
- Hey, ¿Qué pasa
amor?
-Nada –Sonreíste
mientras te secaste las lágrimas – Ni se porque lloro. Va en realidad sí,
porque te amo con todo mi corazón.
- ¿Y por eso
lloras boba? Yo también te amo, mucho. –Sonreíste.
- ¿Enserio me
amas mucho?
- Mmm, digamos
que te amo más que River, que la play… Em, si, te amo mucho, mucho –Reíste.
- Perdón, por
llorar.
- Sos hermosa –Te
beso dulcemente – Te amo, siempre.
- Yo también,
siempre –Sonreíste para volver a besarse y luego abrazarse, el arriba tuyo - ¿vamos arriba? –Le
preguntaste tímida. Es que necesitabas de su amor, de su amor en esa forma. Él te
sonrió, se paró y te cargo como tal novia mientras vos reías y entraban a la
casa. Subieron la escalera entre besos dulces, llenos de amor y un poquito de pasión,
porque siempre viene bien un poco de pasión.
Te lleno de
besos mientras ahora caminabas de espalda hasta caerte en la cama y que rían de
la torpeza para seguir con esos besos que cada vez se volvieron más exigentes
para cuando, una vez ya desnudos entregarse el uno al otro en cuerpo y alma
como aman hacer.
Y ahora te sentías
más feliz que antes, porque estabas en sus brazos, y no había mejor lugar.
El silencio
nuevamente reino mientras él te dejaba besos en tu pelo, y vos estés apoyada en
su pecho entretenida en escuchar sus latidos.
Fue cuando te
levantaste para mirarlo y se sonrieron, se sonrieron mucho y se besaron,
completos de felicidad.
Estuvieron un
lindo rato juntos en la cama cuando decidieron levantarse para ordenar todo y
volver (a su pesar) al movimiento de la Capital.
- No, no, no,
no. No me quiero ir –Te quejaste abrazada a él, cuando ya casi estaba todo
listo. Solo quedaba cargar las cosas al auto.
- Dale mi
amor, prometo que se repite, pronto.
- Pronto ¿Cuándo?
- Mmm no sé,
pronto –Dijo divertido –Dale –Te beso por un ratito y te rendiste. Ayudaste a
cargar para que después de cerrar todo, salgan a Capital.
El viaje paso
volando, vos apoyada en el respaldo, relajada, mientras una de tus manos
descansaba en la pierna de él, enredada con una de sus manos.
Pasaron por
casa de Miguel para buscar a Moro, los invito a tomar mate, y como estaban sin
apuro, y Lola todavía no había llamado para reclamar a su papa se quedaron
tomando mates los tres, para después, a eso de las seis de la tarde Pepe avise
a Zai que estaba yendo a su casa, esta nos dijo que nos esperaba a cenar, y
como no tenían un mejor plan aceptaron, además que les gustaba pasar tiempo con
su amiga Zaira.
- Papi –La pequeña,
ni bien se abrió la puerta fue corriendo a los brazos de su papa que la
recibieron para un abrazo enorme.
- Hola
princesita.
- Hola –Dejo un
besito en su mejilla- Paupi –Y te pidió que la alces para abrazarte.
- Hola hermosa
–Dejaste miles de besos en su mejilla - ¿Cómo la pasaste?
- Bien –Dijo feliz
–Jugamos un montón con la tía, y mira que me compro –Entonces la bajaste para
que vaya dentro de la casa a buscar quien sabe.
- ¿Todo bien
chicos? ¿Cómo la pasaron?
- Bien, muy
bien –Dijo Pedro.
- Me alegro,
se les nota en la carita que la pasaron bien –Y vos te pusiste colorada, para
que ellos rían.
- ¿Cómo se portó?
–Pregunto el padre.
- Como una
reina. La pasamos muy bien nosotras también, paseamos mucho.
- Te habrá vuelto
loca la enana.
- Mira, mira
papi, Paupi –Y vino con un muñeco que lloraba al sacarle el chupete. El miro a
Zaira con odio, sabía que había gastado fortuna, ella lo ignoro, lo único que
le interesaba era ver a su ahijada feliz.
Cenaron los
cuatro juntos, mientras ellas contaban su fin de semana y ustedes también,
bueno, algo así.
Volvieron a
casa, los tres cansados por igual. Se quedaron un ratito los dos en la pieza de
Loli a mirar la tele junto a ella hasta que se quede dormida y bajar para hacer
lo mismo, dormir, porque al otro día les esperaba un gran día.
Continuara…
JusPauliter
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Me encanto más tiernos Paupi está muy sensible che mmm. Aaay ya quiero el próximo que le van a dar el estudio Aaay se viene se viene el baby mepa!
ResponderEliminarmuy lindo me encanto , nunca le va a decir mama ? eso es una duda que tengo ... besos espero el siguiente
ResponderEliminarque lindo!!! me encanto,seguí subiendo!!!
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