martes, 29 de octubre de 2013

Capitulo 143

Domingo y te despertaron unos besos en la espalda, a lo que vos sonreíste. Y lo empezaste de la mejor manera.
- Hola – Dijiste cuando te diste vuelta para encontrarte con un Pedro todo sonriente quien te beso.
- Buen día – Y como amabas que te bese tu nariz.
- ¿Cómo dormiste? –Sonreíste y lo abrazaste por la cintura para estar más cerca de él y que sus narices se roncen.
- Bien. Siempre duermo bien con vos –Y te mordiste el labio sobrándolo.
- Porque uno duerme en una punta y el otro en la otra –Dijiste divertida para que el ría.
- Bueno, pero si te abrazo me codeas –Reíste –Además, es re lindo despertarme a tu lado, aunque bueno, estés a metros.
- Jajajaja bobo –Lo besaste- ¿Desayunamos? Tengo hambre.
- Dale –Dijo para llenarte de besos toda la cara y que después que vos lo empujes un poquito para levantarte el haga lo mismo y bajen ambos en pijama a desayunar.
Un té con leche para vos, un café negro para él. Masitas dulces para los dos.
Y que cuando terminen de desayunar él salga a hacer quien sabe que afuera y que vos te entres a duchar. Cuando salgas no había rastros de él, entonces lo buscaste por el galpón, supusiste que estaba ahí.
Y no te equivocaste. Estaba como tal nene tratando de prender el cuatriciclo.
- Así te quería agarrar –Dijiste divertida y él te sonrió - ¿Qué haces?
- Tratando de que ande esto, pero me parece que no tiene batería –Sonreíste. Él ya se había bajado y caminaron junto a la puerta del galpón.
- Que bueno, porque te quería invitar a caminar…
- ¿Caminar?  Una carrera hasta el sauce, el que pierde una prenda –Lo miraste divertida y supiste que no te estaba jodiendo en el momento que salió corriendo. Obvio que lo seguiste.
- ¡Tramposo! –Le gritaste para que no te cueste mucho en alcanzarlo y darle un pequeño empujón para que él te agarre y terminen los dos en el pasto,  girando, porque estaban en una bajada, y obvio, riendo. - ¡Pedro! –Dijiste riendo – Soy una señorita, no me podes tirar así.
- Señorita, vos fuiste la que me empujo.
- Vos empezaste.
- Se, se, ahora yo tengo la culpa.
- Obvio –Sonreíste y jugaste con su nariz y la tuya.
- Me acuerdo cuando te pedí de ser mi novia… ¿Te acordas? Estábamos más o menos así –Asentiste y sonreíste al recordar.
- Y fue acá. –Se sonrieron y se besaron, un beso dulce, lleno de amor. Se aman eternamente.
- Tengo una idea –Te dijo feliz. – Ya vengo.
Y cuando quisiste acordar salió trotando para la casa y a los cinco minutos volvió donde estabas.
Te mostro una cuchillita y te agarro la mano para que se acerque a un árbol.
- No… Pedro ¿para qué?  No lo lastimes, pobre – Es que había empezado a sacarle la cascara al árbol.
- Nuestro amor lo va a fortalecer… Ponele –Dijo divertido y vos reíste.
- Tarado. No lo hagas, pobrecito.
- Shh, es un: “Pau y Pepe”, nada más. Déjame –Sonreíste mordiéndote el labio y él te beso para seguir con su trabajo.
- Bueno, pero déjame a mi también hacer algo. Vos pones mi nombre, yo el tuyo.
Y así lo hicieron. El tu nombre, vos el suyo. Y un corazón, claro.
- Tengo hambre –Volvían para la casa, él te hacia caballito, vos dejabas miles de besos en su cachete, él se reía a causa de las cosquillas.
- Mmm, ¿Qué hacemos de comer? Sobro sandwichitos de anoche…
- Nah
- ¿Qué queres comer? No hay mucha variedad, menos acá.
- Tu novia, que piensa en todo puso una bolsa de capelettis por las dudas en el bolso. Reconoce que soy  lo más.
- Reconozco que sos lo más. Escúchame, ¿capelettis con salsa? Algo debe haber acá.
- Capelettis con salsa a lo Pedro Alfonso.
- Ah, ¿yo tengo que cocinar?
- Y con su asistenta, la mejor, la más genia: Paula Chaves.
- Así me gusto más –Llegaron a la casa en medio de un beso.
Vos insististe en que tenías mucha hambre, entonces siendo las once y media se pusieron a preparar sus capelettis con salsa roja. Y a la media hora ya estaban los dos sentados en la gran mesa almorzando. Vos que habías terminado de comer antes de él, te encargabas de molestarlo, para que el ría, y te odie. Estas tan de buen humor, amas pasar tiempo con él, te divierte mucho.
Tres de la tarde y están los dos acostados en el pasto haciendo la nada misma, va… Observando aquel cielo celeste que el día les regalo, ambos en silencio, y no te molestaba, porque aquel silencio no era incomodo, es más, ambos lo disfrutaban.
Y te sentís en paz, porque estas al lado de él, porque no hay nada más lindo, según vos, de estar con él, porque te trasmite amor, te trasmite paz, paciencia,  porque sabes que siempre va a estar para vos, siempre, como vos siempre lo vas a estar para él, porque lo amas, porque se aman, porque se hacen bien el uno al otro, porque no existe amor más puro que el suyo.  Porque te hace sentir la mujer más feliz del planeta, porque amas sus ocurrencias, sus locuras, su humor, sus enojos, su sonrisitas, cuando con una sola mirada te pide que lo abraces, que necesita de vos, porque con una mirada ambos se entienden.
Tus sentimientos estaban a full, y se podía notar, porque con todos estos sentimientos que estabas pensando se te cayeron unas lágrimas, es que te sentías feliz, llorabas de felicidad. Y el, que también estaba colgado en sus sentimientos/pensamientos, se dio cuenta que algo estaba pasando, por eso se apoyó con uno de sus brazos para observarte, y enseguida preocuparse.
- Hey, ¿Qué pasa amor?
-Nada –Sonreíste mientras te secaste las lágrimas – Ni se porque lloro. Va en realidad sí, porque te amo con todo mi corazón.
- ¿Y por eso lloras boba? Yo también te amo, mucho. –Sonreíste.
- ¿Enserio me amas mucho?
- Mmm, digamos que te amo más que River, que la play… Em, si, te amo mucho, mucho –Reíste.
- Perdón, por llorar.
- Sos hermosa –Te beso dulcemente – Te amo, siempre.
- Yo también, siempre –Sonreíste para volver a besarse y luego  abrazarse, el arriba tuyo - ¿vamos arriba? –Le preguntaste tímida. Es que necesitabas de su amor, de su amor en esa forma. Él te sonrió, se paró y te cargo como tal novia mientras vos reías y entraban a la casa. Subieron la escalera entre besos dulces, llenos de amor y un poquito de pasión, porque siempre viene bien un poco de pasión.
Te lleno de besos mientras ahora caminabas de espalda hasta caerte en la cama y que rían de la torpeza para seguir con esos besos que cada vez se volvieron más exigentes para cuando, una vez ya desnudos entregarse el uno al otro en cuerpo y alma como aman hacer.
Y ahora te sentías más feliz que antes, porque estabas en sus brazos, y no había mejor lugar.
El silencio nuevamente reino mientras él te dejaba besos en tu pelo, y vos estés apoyada en su pecho entretenida en escuchar sus latidos.
Fue cuando te levantaste para mirarlo y se sonrieron, se sonrieron mucho y se besaron, completos de felicidad.
Estuvieron un lindo rato juntos en la cama cuando decidieron levantarse para ordenar todo y volver (a su pesar) al movimiento de la Capital.
- No, no, no, no. No me quiero ir –Te quejaste abrazada a él, cuando ya casi estaba todo listo. Solo quedaba cargar las cosas al auto.
- Dale mi amor, prometo que se repite, pronto.
- Pronto ¿Cuándo?
- Mmm no sé, pronto –Dijo divertido –Dale –Te beso por un ratito y te rendiste. Ayudaste a cargar para que después de cerrar todo, salgan a Capital.
El viaje paso volando, vos apoyada en el respaldo, relajada, mientras una de tus manos descansaba en la pierna de él, enredada con una de sus manos.
Pasaron por casa de Miguel para buscar a Moro, los invito a tomar mate, y como estaban sin apuro, y Lola todavía no había llamado para reclamar a su papa se quedaron tomando mates los tres, para después, a eso de las seis de la tarde Pepe avise a Zai que estaba yendo a su casa, esta nos dijo que nos esperaba a cenar, y como no tenían un mejor plan aceptaron, además que les gustaba pasar tiempo con su amiga Zaira.
- Papi –La pequeña, ni bien se abrió la puerta fue corriendo a los brazos de su papa que la recibieron para un abrazo enorme.
- Hola princesita.
- Hola –Dejo un besito en su mejilla- Paupi –Y te pidió que la alces para abrazarte.
- Hola hermosa –Dejaste miles de besos en su mejilla - ¿Cómo la pasaste?
- Bien –Dijo feliz –Jugamos un montón con la tía, y mira que me compro –Entonces la bajaste para que vaya dentro de la casa a buscar quien sabe.
- ¿Todo bien chicos? ¿Cómo la pasaron?
- Bien, muy bien –Dijo Pedro.
- Me alegro, se les nota en la carita que la pasaron bien –Y vos te pusiste colorada, para que ellos rían.
- ¿Cómo se portó? –Pregunto el padre.
- Como una reina. La pasamos muy bien nosotras también, paseamos mucho.
- Te habrá vuelto loca la enana.  
- Mira, mira papi, Paupi –Y vino con un muñeco que lloraba al sacarle el chupete. El miro a Zaira con odio, sabía que había gastado fortuna, ella lo ignoro, lo único que le interesaba era ver a su ahijada feliz.
Cenaron los cuatro juntos, mientras ellas contaban su fin de semana y ustedes también, bueno, algo así.
Volvieron a casa, los tres cansados por igual. Se quedaron un ratito los dos en la pieza de Loli a mirar la tele junto a ella hasta que se quede dormida y bajar para hacer lo mismo, dormir, porque al otro día les esperaba un gran día.


Continuara…
JusPauliter

3 comentarios:

  1. Me encanto más tiernos Paupi está muy sensible che mmm. Aaay ya quiero el próximo que le van a dar el estudio Aaay se viene se viene el baby mepa!

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  2. muy lindo me encanto , nunca le va a decir mama ? eso es una duda que tengo ... besos espero el siguiente

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  3. que lindo!!! me encanto,seguí subiendo!!!

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