jueves, 5 de diciembre de 2013

Capitulo 150

- Me
-
- Me gusta Francisco. –Comento el, mirándote.
- Mmm, nah. Esta quemado. ¿Valentino? Es re lindo –Dijiste con una sonrisa.
Domingo a la mañana él y vos desayunando en la cama a pedido tuyo, todavía tenías fiaca y querías disfrutar de estos pequeños momentos. El tema de conversación: Tu hijo/a (y el de él, claro). Nombres.
Y amabas pensar en todo esto, en las cosas lindas que se vienen.
- ¿Gaspar? –Te pregunto.
- Mmm, sí. O Joaquín también me gusta.
- ¿Y si es nena?
- ¿Vos que intuís? –Preguntaste.
- La que tiene que intuir sos vos, vos lo sentís, aunque es muy poco tiempo –Y sonreíste- Yo quiero un varoncito así me da el gusto de enseñarle a jugar al futbol. Pero las nenas, como Lola son mi debilidad.
- A mí me da igual, aunque también, me imagino un calco a Lola y quiero que sea nena a toda costa, aunque el nene también es lindo.
- Mientras sea sano, dirían las abuelas –Dijo el acariciándote tu pancita.
- Eso es lo más importante. Me gusta mucho el nombre Juana… O Isabella, amaría decirle Isa.
- A mí me gusta Olivia. –Dijo él.
- Es re lindo también.
- Vos sos linda –Te beso mucho la mejilla de su lado y vos reíste, porque te causo cosquillas con su barba.
- Espero que cuando este con una panza enorme sigas diciendo lo mismo.
- Obvio que si mi amor, con o sin panza sos hermosa.
- Y vos con o sin estado de levante sos chamúyero –Dijiste divertida para que el actué estar ofendido, rías y lo beses. Amas besarlo.
- Estaba pensando en que… Si queres podemos ir a visitar a tus abuelos hoy, hace mucho no los vemos.
- Te juro que en toda la semana pensé en ir a visitarlos, pero tenía miles de cosas en la cabeza.
- Entonces vamos, podemos decirle a Miguel y Gonza que vayan, si queres.
- ¿Entendes por qué te amo tanto? Amo estos arranques tan lindos tuyos.
-  No sos nadie sin mí, admitilo –Te robo un beso – Y yo sin vos, obvio –Sonreíste – Me voy a duchar.
- Bueno, yo llamo a la abuela y despierto a Loli así vamos a comprar algo para almorzar.
- Dale –Te robo un beso – Podríamos ducharnos juntos igual. La última vez me diste la mejor noticia que me podrías haber dado…
- ¿Y? –Dijiste divertida.
- También fue la últimas vez que hicimos el amor… Ojo, no es un reproche –Reíste.  – Dale –Alargo la “E”
- Jajajaja ok. Entonces espérame que llamo a…- Claro que no te iba a esperar, tenías todo el día para avisar a tu abuela que iban para allá a la tarde.
Te alzo de improviso para que te juntos vayan al baño. Claro que protestaste, pero con unos cuantos besos te olvidaste del porque protestabas.
Entonces, una vez en la ducha se “ducharon juntos” (si el ducharse juntos son besos bajo la lluvia de la ducha) para después vos terminar semi acostada en la bañera y que el este arriba tuyo. Y que entre besos y sonrisas se unan para que se sientan en el mejor estado, amándose como nunca, con mucho amor y ternura. Que te bese tu pancita te puede completamente, y que te emociones a él también le puede completamente. Terminaron abrazados queriendo quedarse así de por vida.
- No podes ser tan linda – Dicen que el  embarazo a la mujer la pone mucho más linda, bueno, es verdad. Embarazada y después de hacer el amor con tu amor te llenaba de felicidad, y eso se podía ver en tu cara, con tu sonrisa amplia y tus ojitos brillosos.
- Te amo, machismo – Lo besaste muchísimo.
- Yo a vos mi amor, mucho- Dijo como pudo, entre besos.
El agua de la ducha, ya fría, corto el clima porque aunque hacía calor, no daba que se enfermen bajo la ducha. Si, cuando digo fría, es porque esta fría. Helada.
Te cambiaste poniéndote algo cómodo y fuiste a despertar a Lola quien abrazaba a su peluche desparramada en su cama. Moro te recibió con alegría y después se acercó a Lola, todavía dormida para dejarle alguno de sus besos perrunos en  toda su carita y que vos rías despacito.
- Buen día remolona – Te sentaste a un lado de su cama y que ella abra despacito sus ojitos. – Mmm, cuanto sueño –Sonreíste mientras ella se estiraba- Hola bonita –Y que ella apoye su cabecita en una de tus piernas pidiendo mimos. Vos dejaste un beso en su frente - ¿Cómo dormiste vida?
- Bien –Su voz ronca todavía dormida y que mueras de ternura, pensando en algún futuro, en tu propio hijo/a.
- ¿Si? Pero seguimos con sueñito.
- Es que dormimos poquito. ¿Despues dormimos la siestita? –Y que rías, porque ya pensaba en su siesta.
- Claro hermosa. ¿Vamos a levantarnos? Así desayunas.
- Sii. ¿Papi?
- Abajo, preparándote la leche –Sonreíste y la ayudaste a bajar de la cama, para que te pida upa, y no pudiste negarte.
- Hey, hola hermosa, buen día –Dijo su papa cuando las vio – Vas  a tener que olvidarte vos de hacer fuerza eh. –Sí, te reto.
- Si papa. –Dijiste divertida y le robaste un beso.
- ¿Por qué no puede hacer fuerza? –Pregunto la más pequeña, toda atenta.  
- Me duele un poco la columna – Dijiste vos.
- ¿Y no se sana? Porque yo quiero que me hagas upa siempre. –Casi que te la morfas.
- Siempre que pueda te voy a hacer upa mi amor. –Dejaste un beso en su mejilla.
Ella tomo su leche y después vos la bañaste. Amaba que la bañes vos, porque siempre se tomaban su tiempo para jugar juntas y charlar de cualquier cosa, ama hablar con vos, y vos con ellas. Todo lindo hasta que aparece su papa con su toalla y empiezan los berrinches que no quiere salir de la bañera.
- Dale gorda, esta helada el agua –Su papa y la tercera vez que le dice lo mismo. Ella no quiere salir ni ahí.
- Un ratito chiquito papi, quiero seguir jugando.
- No, dale.
- Por fis.
- Dale Lola –Y ya está en papel de serio. Vos miras todo desde el marco de la puerta sin omitir sonido.
Ella ni lo escucho y empezó a tararear alguna que otra canción cantándole a su ranita de goma quien siempre la acompaña en sus baños. Claro que el papá se cansó y la saco de la bañera sin importar pataleos, enojos, ni llantos. Vos no podías aguantar verla llorar, por eso te fuiste a la cocina, decidida en cocinar algo para los tres.
Odiabas no tener ese carácter para decirle no, y que te haga caso. Capaz es porque al no ser tu hija te costaba un poco más ponerle límites, y es por eso que a vos no te hacia tantos escándalos como al papa. Pensaste que capaz sería diferente con él bebe que venía, al ser hijo propio sabrías ponerle esos límites, eso esperabas.
A los quince minutos la pequeña llego a la cocina todavía con unas lágrimas en sus mejillas, llorisqueaba en silencio.
- Hey hermosa – Tomo tu atención. Vos te agachaste a su altura y ella te abrazo, estaba angustiada, no le gustaba nada que su papa la rete.
- Papa es re malo. – Y te daba tanta ternura.
- No, no es malo
- Si, es re malo.
- No digas eso Loli. Tu papa te cuida ¿sabes?  Si seguías en la ducha con el agua fría te ibas a enfermar. Y ahora que vienen días de pileta ¿vos queres estar adentro, enferma? –Siempre vas a defenderlo. Y siempre la vas a entrar en razón a Lola.
- Pero yo quería seguir jugando.
- Podes seguir jugando fuera del agua.
- Pero yo quiero en el agua.
- Bueno amor, no se puede hoy. Pronto vamos a ir a casa del abuelo así nos bañamos todos en su pileta ¿sí?- Obvio que no estaba de acuerdo, pero no dijo nada – Anda con papa a darle un abrazo y pedile perdón, vas a ver que no va a estar más enojada.
- ¿Y si sigue enojado? –La amas, demasiado.
- No, vas a ver que no.
Entonces claro que fue con su papa. Creo que no pasaron ni cinco minutos que los escuchaste riendo juntos, seguro él le hacía cosquillas, Loli reía y él se contagiaba.
Llegaste a la conclusión en que no te entraba tanta felicidad en tu cuerpo. Estás en tu mejor momento de la vida, y nadie va a arruinar esa sonrisa plasmada que tenes todos los días desde que te enteraste de tu futuro bebe (o beba), del amor que te brindaban Pedro y Lola, de todo… En general.

JusPauliter. 

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