El sonido que avisa que una llamada está llegando al
teléfono fijo te es cada vez más imbancable, suspiraste y abriste los ojos para
caer en cuenta que podría ser Pedro, entonces te apuraste, tanto que ni
siquiera te calzaste (te diste cuenta cuando el mármol frio toco tu piel), y
tanto que ni siquiera viste el número de quien llamaba.
‒ ¿Hola, Pepe?
‒ Em… no. –Una voz de mujer, y que te sientas la mina más
estúpida – Soy Ana, la mamá –Suspiraste.
‒ Ah, perdón… ¿Cómo anda Ana?
‒ Bien querida ¿vos? No quise despertarla…
‒ No hay problema, todo bien. ¿Precisaba algo?
‒ En realidad te llamaba a vos porque me entere de lo que le
paso a Horacio, y pensé que sabias algo…
‒ Ah, en realidad…
‒ No quería llamar a Luciana ni Sonia porque sabía que
estaban en el hospital.
‒ Claro, no en realidad solamente se por Pedro que estaba un
poco complicado con las vías respiratorias… Pero no hable más, quedo en que me
iba a llamar.
‒ Uh bueno… Perdón que te moleste Pau, capaz estuve un poco
desubicada, pero no entendía mucho lo que había pasado.
‒ No hay problema, la verdad que yo tampoco se mucho… Paso
en casa, hable muy poco con Pepe estando él en el hospital, y pensé que era él
cuándo llamo usted, esperando alguna noticia.
‒ Esta bien… ¿Y Pedro cómo está?
Seguiste charlando con tu suegra para que terminen
poniéndose de acuerdo en que si llegaba alguna noticia de Horacio la ibas a
llamar para contársela. Al principio un poco que te sorprendió, pero después te
dijiste a vos misma que por ahí era obvio, teniendo cinco hijos en común,
nietos y demás… a pesar de que ella después de años volvió, te pareció lógico que se preocupe por
sus hijos y por quien era su marido.
Volviste a tu cuarto, pero esta vez para cambiarte,
abrigarte y preparar algo para desayunar, se te había pasado el sueño, y más
aún si seguías esperando alguna llamada de Pedro.
Mientras desayunabas le mandaste un mensaje a Pepe, si todo
estaba bien, el hecho en que no te mande ni un solo mensaje en toda la noche te
preocupaba.
‒ Paupi –Una voz suavecita te hizo desviar la mirada del
celular para que la mires con una sonrisa.
‒ Buen día pimpollo – estiraste tus brazos para que ella se
dirija a vos y la sientes en tu falda cómo pudiste - ¿Cómo dormiste?
‒ Bien –Sonrió. -¿Papi?
‒ Sigue con el abuelo –Dejaste un beso en su mejilla – Lo estaba
por llamar, ¿queres hablar? –Y ella asintió.
Entonces, le buscaste el número de Pedro para que ella hable
mientras vos le preparabas su desayuno. Y cuando estabas poniendo sus
galletitas preferidas en un platito ella te llamo.
‒ Mami, papá quiere hablar con vos.
Entonces claro que dejaste todo para poder hablar con tu
amor.
‒ Amor, ¿Cómo estás? ¿Cómo esta Hora?
‒ Hola mi amor –y su voz, sabias que no estaba todo bien –
Bien, estamos esperando a los médicos, pero casi seguro que tienen que
operarlo.
‒ Me jodes. ¿Pero qué tiene?
‒ La verdad que no entendí mucho, pero supuestamente anoche
casi que tiene un infarto, entonces tienen que operarlo para evitar que pase
nuevamente eso. El medico lo explico de otra forma, pero para ser más sencillo,
quiso decir eso.
‒ Ay, no lo puedo creer… Bueno, yo después de llevar a Lola
para el jardín me hago una escapada para allá.
‒ No, no por favor. No vengas amor… Yo cuando llegue Sonia
me voy a almorzar con ustedes ¿sí?
‒ Esta bien… Mándales un abrazo enorme a todos tus hermanos,
y a Horacio, todo va a salir bien.
‒ Gracias mi amor. ¿Vos todo bien?
‒ Si todo tranqui, recién estamos desayunando.
‒ ¿De esos desayunos que haces vos? Mmm
‒ Jajajajaja, te espero con algo rico hoy.
‒ Te amo. Nos vemos en un ratito ¿sí?
‒ Dale, te amo mi amor.
Y después de que Loli desayune, se cambien las dos,
abrigadas y salgan para comprar algo para el almuerzo así esperaban a su hombre
con el almuerzo listo.
Volvieron a casa alrededor de las once y media. Vos te
pusiste a cocinar con música de fondo mientras Lola jugaba con una de tus
polleras viejas de ballet, mientras vos cada tanto la veías y reían juntas.
Extrañas tanto bailar.
‒ ¡Papi! -Escuchaste gritar con emoción y sonreíste.
Entonces lo vistes abrazados, y moriste de amor.
‒ Hola mi amor – Lo escuchaste decir al verte y vos te
acercaste a ellos.
‒ Hola amor –sonreíste para besarlo dulcemente - ¿Cómo estás?
‒ Ahora mejor, ¿ustedes? ¿Me extrañaron?
‒ Sii –Dijo Lola.
‒ Que bueno, yo también las extrañe -Abrazo grupal, un beso en su mejilla.
Amas verlo en rol de padre, sin duda es demasiado dulce, y
el mejor, como le pone límites a Lola, como habla con ella, como le hace
entender las cosas, como se muestra con ella, como le habla a tu pansa, como le
canta, como te mima a vos y a Olivia… Sin dudas, aquel día en que te lo
encontraste en la guardería lleno de miedo por dejar a su hija sola, ese día
que lo conociste, fue el mejor de tu vida.
Almorzaron los tres juntos, el contando un poco por arriba
como estaba su padre, por Lola. Rieron de las pavadas que hacia Loli para que
el humor de su papá aumente, porque no entiende mucho que le paso a su abuelo,
pero odia ver a su papá triste, saber que su papá esta triste.
La peinaste y la ayudaste a ponerse su guardapolvo para que después
de abrigarte lo acompañes a Pepe a llevarla a su jardín.
Apoyaste tu cabeza en su pecho mientras él te abrazaba.
El silencio invade, y es del bueno.
Es ese que da paz, tranquilidad, amor.
Esas caricias dan amor.
Levantaste tu cabeza para mirarlo y que le sonrías, para que
él te devuelva el gesto.
Que lo beses dulcemente, con amor, brindándole tranquilidad
y apoyo.
‒ Te amo –Te dijo – Gracias por estar siempre.
‒ Siempre, siempre –Sonreíste para besarlo.
Brindándole miles de “te amo”.
Continuara…
JusPauliter.

ojala horacio mejore , buen cap besos espero el siguiente
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