Nueve y media de la mañana en
la ciudad Rosarina y después de dar unas vueltas en la cama, frustrada, por
querer seguir durmiendo, te levantas y vas al baño, para hacer tus necesidades,
lavarte los dientes y que cuando salgas te encuentres con Sofí que está sentada
en la cama, sin reacción.
‒ ¡So! –Y se asustó –
Jajajaja pensé que estabas dormida.
‒ Algo así –Te dijo con su
sonrisa – Buen día Pochi –Y se levantó para dejar un beso en tu mejilla - ¿Cómo
amaneció?
‒ Bien, ya sin un poquito de
sueño –Revoleaste los ojos – Y con hambre –Y rieron.
‒ ¿Nos cambiamos y bajamos?
‒ Dale.
Bajaron a desayunar junto a
Bautista y los demás, para que después, junto a Sofí, suban para dejar todo en
condiciones para que mañana cuando sea la hora de marchar ya tengan todo listo.
Cuando terminaron salieron
para seguir comprando cositas para Oli, la perdición de ambas, mas tuya, las
cosas de bebes.
Almorzaron en un lindo
restaurant y después volvieron caminando por la orilla del rio hacia el hotel.
El cuerpo no te daba más, entonces vos te acostaste, mientras Sofí se fue para
el spa a disfrutar un poco.
Te despertaste a eso de las
cinco, y después de prepararte y maquillarte bajaste para encontrarte con
Bautista en la recepción y que junto a uno de los chicos salgan para donde se hacían
las fotos, no sin antes despedirte de Sofí.
Te sentiste bastante cómoda y
cuidada por todo el equipo, como del fotógrafo como el asistente y como
Bautista, que antes de entrar te pidió por favor que si te sentías incomoda le
digas, y por suerte no tuviste que hacerlo.
Que después de las fotos,
tengas un mini break para cambiarte y que salgan otra vez para el canal donde deberían
hacer una entrevista, y que no te dé más el cuerpo, que quieras estar en la
cama, en tu cama, con Pedro y Lola descansando.
Cuando llegaste al hotel,
cenaste con Sofí, y sin dudas te acostaste, para dejarle un mensaje a Pedro que
mañana salías alrededor de las seis de la mañana, que lo extrañas, y que lo
amas.
Cinco y media y estás demasiado abrigada, con tus manos en
la pansa, con miedo a que se te caiga (si, exagerada ante todo) tomando un café
de la confitería del aeropuerto, esperando junto a Sofí que llegue el avión.
‒ Estás chinita –Le dijiste a
Sofí, que no daba más del sueño.
‒ Me voy a caer dormida, te
juro –Reíste.
‒ Espero que no tarde tanto
en llegar el avión, quiero llegar a casa.
‒ Ay yo también, extraño a mi
gordo.
‒ Despues soy yo la enamorada
–Dijiste y rieron – No das más de tarada amiga.
‒ Bueno eh –Se quejó – Voy por
unos chicles para el viaje, ¿queres algo?
‒ Caramelos, de los de
palitos de la selva, por fis… ¡Y un chocolate! –Ella te sobro, es que no podías
comer chocolate a las seis de la mañana… O sí.
Al fin el avión había
llegado, y después de hacer los trámites y de esperar un ratito más, subieron,
para que te sientes y te relajes una vez que el vuelo inicio.
Pudiste dormir un ratito,
solo un ratito porque el resto del viaje estuviste hablando y comiendo las
golosinas que te había comprado Sofí, y como el viaje no duraba mucho, cuando
quisiste acordar ya estabas aterrizando.
Ocho y media y después de
despedirte de Sofí que la llevaron a su casa, volvías junto a Pedro a tu casa.
‒ Re lindo, las notas fueron
demasiados lindas… Es como que volves al tiempo atrás, y ¡Por qué paso tan rápido!
‒ Muy rápido pasan los años…
¿Y las fotos? –Su miedo.
‒ Ay, re tranqui amor… Muy
lindas, pedí que me la manden por mail, aproveche e hice unas para mí, sola…Te
van a encantar
‒ Que lindo amor –Te sonrió.
‒ ¿Y ustedes? ¿Me extrañaron,
algo? –Dijiste con una sonrisa.
‒ Mas extrañamos a la pansa,
pero si, te extrañamos –Una O perfecta y que el ría.
‒ Me dan celos.
‒ Jajajaja tonta, obvio que
te extrañamos, a las dos –Acaricio la pansa.
‒ Se portó bastante bien eh
‒ Desde la pansa siempre se portó
bien… Ahora hay que ver fuera –Y rieron.
Cuando llegaron a casa vos
fuiste recibida por Moro, entonces te sentaste en el sillón para poder hacerle
caricias.
‒ Mi chanchito –Besaste su
cabeza - ¿Loli duerme?
‒ Se quedó en casa de tu
viejo –Y sonrieron – Iri se quedaba en tu casa, entonces quiso quedarse con
ellos.
‒ Jajajaja me muero… ¿Y,
bien?
‒ Me mando una foto Gon,
acostada con Miguel –Y te la mostro.
‒ Papa feliz –Dijiste con una
sonrisa – Y te quedaste solito –El asintió y lo besaste.
‒ Con Morito… Vino mamá a
cenar, y después la lleve a su casa, y me acosté con Moro, que justo en el
medio de la cama se acostó –Y rieron.
‒ Hablando de cama…
‒ Tenes un sueñito,
¿dormimos? Despues nos invitó tu papa a
almorzar.
‒
Dale genial. –Sonreíste y fuiste agarrada de su mano al cuarto.
Donde
te pusiste tu pijama y lo abrazaste para sentir su cuerpo, su calor, su respiración.
‒ Te
extrañe tanto, te juro. –Le dijiste.
‒ Me
paso lo mismo… Es como que estoy tan acostumbrado a levantarme y que estés
conmigo, y que cuando me acuestes ya estés en la cama. O llegar a casa y
encontrarme con tu risa –Sonreíste- Igual, fue dos días…
‒
¡Eternos! –Y rieron para que se besen dulcemente.
Y
que después de seguir charlando un poquito, lograste dormirte, en tu cama, con él.
Una
sonrisa y que se te duplique cuando la veas correr y que te abrace las piernas.
‒
Hola mi amor –Besaste miles de beses su mejilla - ¿Cómo estás?
‒
Bien… ¿Oli cómo se portó? –Sonreíste.
‒
Muy bien –Sonreíste – Hola papá –Lo abrazaste. Para que después dejes un beso
en la mejilla de tu hermano y cuñada.
Tallarines
con salsita hechos por tu cuñada, y que sientas la gloria, ya que a vos, era fácil
de encontrar la gloria en la comida.
‒ ¿Y
cómo te trato el abuelo? –Le preguntaste a Loli y le sonreíste a tu papá.
‒
Miramos dibujitos en la cama grande y después comimos caramelos y nos dormimos
con Dormilón –Y sonreíste.
‒
¿Los tres en la cama grande? –Preguntaste y ella asintió.
‒
¿Ronco mucho? –Su papá.
‒
No, el abuelo no ronca –Y que rían
‒ Se
hizo la canchera que iba a dormir con Iri y durmió con papá. – Gonza.
‒ Me
hizo el amague la peque –Dijo ella sonriendo.
Despues
del postre están todos en el comedor y
una taza de café (la tuya de té) decidieron volver a casa, para que vos sigas
descansando.
Y
como era de esperar, después de que te acuestes apareció Lola, seguida por Moro
quien se posicionó en tu pansa, mientras Loli se acostaba a tu lado y lo miraba
preocupada a Moro.
‒
¿No le hace nada a Oli?
‒ No
–le sonreíste – la siente, como vos cuando se mueve.
‒ ¿Y
ahora se está moviendo? –Agarraste su manito y la apoyaste justo en donde su
hermana daba pataditas y se hacía sentir.
‒
¡Se mueve mucho! ¿No te duele? –Y apareció Pedro con unos chocolates, vos sonreíste.
‒
No, no duele –Sonreíste.
‒
¡Papi! –Y que te cruce para sentarse en su falda.
‒
¡Cuidado gorda! –La reto su papá –Tenes que tener cuidado Loli.
‒
Si, perdón –Y vos sonreíste – Papi…
‒ ¿Qué
paso?
‒
Viste que mamá dentro de su pancita tiene una bebe
‒ Tu
hermanita.
‒ ¿Cómo
se hacen los bebes? –Y a la vez se miraron, para que rían. Sabían que en algún momento
iba a llegar esta pregunta - ¿Qué? Malos, ¿de qué se ríen?
‒
No, está bien que preguntes Loli – Dijiste.
‒ ¿Y
entonces?
‒ Es
complicado –Empezó su papá – Simplemente porque como nosotros dos nos queremos muchísimo,
muchísimo… y nuestro amor es tan fuerte, se formó Olivia.
‒
Pero… - Empezó ella y vos la interrumpiste.
‒ Lo
que quiere decir papá es que como nosotros dos nos queremos mucho, nosotros
formamos a Olivia. Papá tenía una parte de Oli y yo otra, y nos unimos para
formar a tu hermanita, ¿entendes? -Ella asintió.
‒ ¿Y
por qué a papá no le creció la pansa también? –Y rieron.
‒
Porque soy yo la que llevo a Oli, la alimento y la cuido… Papá solo nos mima –Y
él te sonrió.
‒ ¿Quién quiere chocolate? –Grito
él para que ustedes den un “Si” obviamente, y que el tema sea finalizado.
Los extrañaste tanto estos
dos días.
Sin dudas… Son tu todo.
Continuara…
Si comentan agradezco!!!!
JusPauliter.

Que linda esta nove!!! me encanta la historia, me re enganche
ResponderEliminarAyyy que lindos y tiernos!!! Me encanto.
ResponderEliminarme encanto y me enterneci en la parte final que preguntas me super encanto te mando besos espero el siguiente
ResponderEliminar